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SU MAJESTAD, ESTE NO ES SU SIGLO, PERO TIENE MI CORAZÓN

SU MAJESTAD, ESTE NO ES SU SIGLO, PERO TIENE MI CORAZÓN

Status: Terminada
Genre:Viaje En El Tiempo / Magia / Completas
Popularitas:4.6k
Nilai: 5
nombre de autor: RENE TELLO

Hace tres siglos, la joven reina Isolda fue traicionada la noche antes de firmar un tratado que habría salvado su reino.
En su última hora, una mujer misteriosa le prometió: “Tendrás otra oportunidad, pero no en este tiempo.”
En el 2025, Tomás Vidal, es un arquitecto urbano y orgulloso escéptico de todo lo sobrenatural, encuentra en la restauración de un antiguo palacio europeo a una mujer desorientada, vestida como si acabara de salir de una pintura. Dice ser reina. No recuerda cómo llegó allí.
Entre intentos por adaptarse a un mundo sin carruajes, sin criadas y con “pantallas mágicas”, Isolda se convierte en un fenómeno viral.
Tomás intenta protegerla de la prensa y de sí misma, pero acaba descubriendo que lo imposible tiene su propia lógica y que está empezando a enamorarse de alguien que, literalmente, no pertenece a su tiempo.
Mientras tanto, los fragmentos de la traición que la condenó comienzan a resurgir.
¿Sobrevivirán al pasado o al presente?

HISTORIA DE 25 CAPÍTULOS. GRACIA

NovelToon tiene autorización de RENE TELLO para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 7

El sol entró a raudales por la ventana, anunciando un día brillante… o un desastre inminente, según cómo se mirara.

Tomás despertó con el sonido de algo que se estrellaba en la cocina.

Corrió. Y lo que vio lo dejó entre fascinado y horrorizado.

Isolda estaba intentando cocinar.

Llevaba una camisa suya —demasiado grande— y el cabello recogido de cualquier manera. Frente a ella, una sartén humeaba con lo que, en otro siglo, habría sido considerado un intento de alquimia.

—No toques eso —dijo ella con solemnidad—. Está vivo.

—Eso era una tortilla —corrigió Tomás, acercándose—. O lo fue, antes del cataclismo.

—No lo sé. Seguí tus instrucciones.

—¿Mis instrucciones?

—Sí. Dijiste: “solo rompe los huevos”. Y los rompí. Todos.

—¿Cuántos eran?

—Doce.

—Dios mío.

Ella lo miró, desconcertada, con esa dignidad intacta que ni siquiera una catástrofe culinaria podía borrar.

—En mi reino, los cocineros nunca contaban los huevos. Era símbolo de pobreza.

—En mi cocina, es símbolo de bancarrota —respondió él, riendo.

Tomás tomó la sartén y la apartó del fuego. Ella lo observó, curiosa.

—Eres hábil —dijo—. Pareces un mago del hierro.

—No, solo un hombre que aprendió a sobrevivir sin una corte que lo sirva.

—No lo dirás en tono de reproche, espero.

—En tono de hambre.

Ella rió, bajando la cabeza. Fue una risa limpia, contagiosa. Tomás no recordaba cuándo fue la última vez que se sintió tan cómodo al despertar.

Le preparó pan tostado y café (esta vez con más azúcar). Ella lo observó como si presenciara un ritual sagrado.

—Tienes una extraña obsesión con los granos negros —comentó.

—Eso es café, Isolda. Motor de la humanidad moderna.

—Pues la humanidad moderna necesita dormir más.

Pasaron la mañana entre bromas y torpezas.

Él trató de enseñarle a usar el microondas; ella insistía en que “emitía luces demoníacas”.

Le mostró cómo usar su celular; ella creyó que era un espejo encantado que respondía con insolencia.

—¿Y este artefacto siempre te obedece? —preguntó.

—Solo cuando quiere. Como tú.

Ella lo miró con una sonrisa.

—Entonces ya somos tres.

A mediodía, Tomás decidió llevarla al supermercado.

Error táctico.

Isolda caminaba entre los pasillos como quien explora un templo pagano.

—¿Todas estas cosas son comestibles?

—En teoría, sí.

—¿Y nadie teme que sea brujería?

—Solo cuando suben los precios.

Tomás intentaba mantener la compostura mientras ella examinaba cada etiqueta con curiosidad casi infantil.

Tomó un paquete de cereal y leyó con atención.

—“Sabor a miel natural”… ¿Natural de qué criatura?

—De las abejas.

—Ah, los alquimistas dorados. Las recuerdo.

Se detuvo frente al pasillo de cosmética.

—¿Y qué son todas estas pócimas?

—Shampoo, jabón, cremas.

—¿Cremas? —repitió, tomando una con aroma a lavanda—. Huelen como los baños de mi castillo.

Tomás la observó, sonriendo.

—Ya ves, tu majestad. El futuro también tiene sus lujos.

Ella lo miró de lado.

—Si me llamas así otra vez en público, te haré besar mi anillo.

—¿Eso es una amenaza o una promesa?

Ella levantó una ceja.

—Depende de cómo te portes.

Él se echó a reír. Varias personas los miraron, intrigadas por esa pareja extraña: ella con aire de nobleza extraviada, él con sonrisa de idiota enamorado.

Al salir, compraron helado.

Isolda lo probó con cautela y se quedó inmóvil un segundo.

—¡Frío! —exclamó, llevándose una mano a la cabeza—. ¡Esto quema al revés!

—Eso se llama congelarse —dijo él, riendo—. Bienvenida a la modernidad.

—Tu mundo es un castigo constante —replicó, pero sonreía.

De regreso al departamento, se quedaron en silencio, caminando lado a lado.

Tomás no podía dejar de mirarla: la forma en que todo le resultaba nuevo, la manera en que su risa llenaba los huecos del aire.

Ella, sin decir nada, deslizó su mano entre la suya.

Fue un gesto torpe, casi casual. Pero bastó.

Cuando llegaron, el reloj seguía sobre la mesa. Quieto. Inofensivo.

Isolda lo miró un segundo y luego, decidida, lo cubrió con un paño.

—Hoy no habrá portales —dijo—. Solo helado y risas.

Tomás sonrió.

—Y tal vez una nueva tortilla.

—No. No tientes al destino.

La tarde cayó, dorada y tranquila.

Y desde que el tiempo los unió, el tiempo mismo pareció quedarse quieto, con una tranquilidad que no asustaba.

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Lupita Espinoza Castro
Rara historia, interesante, gracias escritora
RENE: Gracias ☺️
total 1 replies
Thibizay Garcia
Excelente
RENE: Gracias ☺️
total 1 replies
Thibizay Garcia
Me ha encantado leerte y mucho /Proud//Proud//Proud/
Ana Elena Jiménez
felicitaciones @RENE muy linda la historia 👏👏👏
Ana Elena Jiménez
jajajaja jajajajajaja jajajaja
Ana Elena Jiménez
super fascinante 🫶
Ana Elena Jiménez
muy linda la historia,
Ana Elena Jiménez
cuanto misterio 🫢
MANATE
😘💯
RENE: Gracias ☺️
total 1 replies
Ana Elena Jiménez
jajajaja jajajajajaja con isolda es para morirse de la risa definitivamente 🫢
Ana Elena Jiménez
jajajaja jajajajajaja
Ana Elena Jiménez
jajajaja jajajajajaja isolda totalmente atropellada por la tecnología
Ana Elena Jiménez
eso sí es cierto
Ana Elena Jiménez
amo esta historia,es espectacular 🫶
Ana Elena Jiménez
está historia es espectacular muchas gracias René Tello por continuarla 🫶🫶🫶
Ana Elena Jiménez
jajajaja jajajajajaja
Ana Elena Jiménez
este par son todos un personaje 🫶🫶🫶
Ana Elena Jiménez
🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Ana Elena Jiménez
jajajaja jajajajajaja ya no puedo más con isolda
Ana Elena Jiménez
me encanta este amor 😍😍
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