Lara Lance una joven de 16 años, decide abrazar su destino e irse a estudiar su último año de secuencia en Londres, ya que se le ha informado que está comprometida con el hijo de los Ross, Ricardo Ross, decidida deja Brighton y se va a Londres con su tío, lo que ella no esperaba era que su prometido, parecía no conocer de su compromiso y que además tenía novia.
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Capitulo 9: El cumpleaños Parte 1
El fin de semana llegó; el sábado fue día militar en la casa, eso quiere decir que había que lavar, doblar ropa, cocinar y limpiar el jardín. Mi tío decía que el nacer con privilegio era para que una persona fuera buena en todo, y no un inútil que no sepa hacer nada. Gracias a Dios, me habían quitado el yeso y podía caminar más libremente.
—¿Mañana me llevas al cumpleaños de Karina? —le pregunté a Alexis, que estaba arrancando maleza del jardín.
—Sí, está bien.
—Qué bueno que aceptas, porque a ella le gustas, y seguro se sentirá feliz si vas a su cumpleaños.
— ¿Eh?
Se puso rojo y siguió sacando la maleza con una risita; esos son síntomas de que a él también le gusta ella. Eso es bueno; ahora voy a hacer que cultiven su relación.
—¿Qué te parece, Ricardo? —me preguntó Alexis de la nada.
—Una mala persona —le contesté sin más.
«Por suerte, en los últimos días no me ha molestado, incluso me ha ignorado por completo, pero en ese tipo de personas que van por la espalda no se puede confiar; tengo que estar alerta»
—Él parece no saber que tiene un compromiso, ya que nunca ha hablado de eso con nadie, pero en algún momento su familia se lo va a decir; solo espero que no se entere, así no te molesta, pero si te molesta, solo dímelo, yo lo pongo en su lugar.
Después de decir todo eso, alzó un brazo y señaló los músculos, indicándome que él sería mi protector. Me sentí muy bien con eso, era como tener un hermano mayor que sería mi respaldo y en quien puedo confiar.
«Es mejor que ese idiota de Ricardo esté en la oscuridad; a veces me da cierto placer, en saberlo todo, y que él no sepa nada. Muchas veces, cuando nuestras miradas se cruzan en clases, sonrío, imaginando el día en que Ricardo se entere de que a la que más odio es con la que se va a tener que casar»
Quedamos agotados de hacer cosas en la casa; el tío nos hizo la cena. Después de la cena, subí a mi habitación, dejé al tío y a Alexis hablando; últimamente se estaban llevando mejor, me di un buen baño y me acosté a dormir.
Al otro día, me levanté tarde; eran las 10 de la mañana cuando abrí los ojos. Fui directo al baño a bañarme, me puse un bonito vestido azul, unas sandalias, tomé un bolso a juego con mi calzado y me dejé el pelo semisuelto.
Salí de mi habitación y bajé rápidamente al primer piso; ya Alexis me estaba esperando. Estaba más arreglado que de costumbre; se veía muy bien.
—Parece que te estás vistiendo mejor; será acaso, ¿por alguien especial?
—No bromees, solo no quiero verme mal, ya que soy tu acompañante.
«Eso ni el mismo se lo creía; todo era porque se quería ver bien para Karina. Qué simples son los hombres; bueno, no todos son buenos como Alexis; algunos son demonios con cara bonita»
Salimos de casa al centro comercial más cercano; Alexis quería comprarle un regalo a Karina. Yo le dije que su color favorito era el verde, así que él gastó mucho dinero en una pulsera de oro blanco; era muy delicada y bonita.
De la joyería, fuimos a comer a un restaurante que estaba cerca; la comida en el lugar estaba muy buena. Antes de irnos del restaurante, fui al baño, entré a uno de los cubículos y después escuché una voz familiar.
— ¿Qué va a pasar si Ricardo se entera?
—¿Cómo se va a enterar? Es un idiota con falta de amor; cualquier migaja de cariño que le dé, él piensa que le estoy dando el mundo.
Saqué mi teléfono de mi bolso y comencé a grabar, porque sabía que las que hablaban afuera eran Beatriz y una de sus amigas.
—Pero Mateo es su mejor amigo, no podías elegir a otro.
—Ricardo quiere ser un caballero, apenas me ha tocado una mano; él me ve como un tesoro. Si no fuera por su dinero, no le haría caso; es guapo y todo, pero le falta personalidad; Mateo es fuego en la cama.
—¿Qué?, te acostaste con Mateo, espero que Ricardo nunca se entere.
—Mateo es peor que yo, así que no tengo ningún cargo de conciencia.
Terminaron de hablar y salieron del baño; yo paré la grabación y la guardé. Después esperé unos minutos para salir del baño; no quería que nos encontráramos de salida.
Poco a poco, el destino me estaba dando armas para ganar; yo estaba en las sombras y mi presa a campo abierto, podía ver el panorama completo, mientras que él estaba ciego, incluso a lo que estaba delante de él.
Salí del baño; Alexis se levantó de la mesa de inmediato, tomó el regalo, luego a mí de un brazo y salió casi corriendo del restaurante.
—¿Por qué tardaste tanto? —me preguntó, mientras me llevaba casi a rastras al parqueo.
—Cosas de chicas.
Nos subimos en el Bentley Continental GT plateado que el tío le había dado a Alexis para su cumpleaños número dieciocho, pero que nunca había sacado de la casa, ya que a él no le gustaba mostrarse superficial, y tiene un auto más común para ir al colegio, pero hoy sacó su auto de paseo, todo para impresionar a Karina.
Llegamos a la casa de Karina; la fiesta era en el patio delantero y tenía un amplio parqueo al lado del jardín donde estaban casi todos los compañeros de la escuela, los cuales siguieron el auto de Alexis desde que entró hasta que se estacionó. Salimos del auto; todos estaban murmurando. Era lógico; nadie sabe que no somos pobres.
—Alquilar un auto de lujo para impresionar, qué patético.
Esa voz odiosa y molesta fue lo primero que escuché cuando nos acercamos a donde ellos estaban. Tanto Alexis como yo lo ignoramos por completo; no era una persona que mereciera nuestra atención, además no íbamos a arruinar el cumpleaños.
«Ríe ahora, llorarás después»