—Pablo Santander es un enólogo y bodeguero muy conocido en su pueblo, y un día, rescata a su sobrina Antonella de un orfanato, quien vivió situaciones traumáticas, pero es carismática y sonriente. Con el paso del tiempo, Antonella va viendo la rivalidad en la que se ve involucrada sin desearlo.
Muchos adolescentes/jóvenes inexpertos descubriendo el amor por otro lado.
—<<<Rivalidades, amor, amistad, amor sano, romance, amistad, romance estilo "RyJ", infidelidades, dr, problemas de autoestima, mafia, negocios, realismo, bodegas, viñedos, familia disfuncional, clasismo, amor eterno, etc>>>
—Idioma: español (Argentina)
—Pueblo de Buenos Aires.
—Ambientado en: Junio 2002- Febrero 2006.
—Cantidad de temporadas: 4.
—Duración de capítulos: 45/50 minutos.
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T1 E7
*Al día siguiente, en la cafetería, el ambiente era cálido y acogedor. Antonella y Mariano estaban sentados en una esquina, disfrutando de una charla llena de complicidad*
Mariano: [riéndose] Ay, Antonella, sos lo más. Las horas pasan volando cuando estamos juntos, me divierto un montón con vos...
Antonella: [sonriendo] Gracias, vos también sos copado.
Mariano: [viéndola a los ojos] Sabés, estos últimos días estuve sintiendo que... sos alguien importante en mi vida...
Antonella: ¿Cómo?
Mariano: [sonriendo] Eso. Hace años que nadie me sacaba una sonrisa como vos...
*Antonella se sonrojó, sintiendo que su corazón latía un poco más rápido*
Mariano: Sos muy especial, realmente. Sos alguien que vale la pena... sos increíble, inteligente, divertida y... hermosa.
Antonella: [riendo] Coincido en todo menos en lo último...
Mariano: ¡Ah, dale, no seas modesta!
Antonella: ¿Debería sentirme halagada de que el picaflor número 1 del pueblo me está diciendo que soy linda?
Mariano: Es un gran honor, sí, me lo han dicho... Pero no solo lo digo por ser picaflor, lo digo porque lo pienso...
*Antonella se ríe nuevamente, y el sonido es como música para Mariano*
Antonella: Bueno, si me vas a seguir diciendo cosas lindas, capaz empiece a creer que soy la mujer más linda del pueblo, hasta que me vea a un espejo...
Mariano: ¡Es que lo sos! Pero no solo por lo de afuera, sino por lo que sos. Cada momento que pasamos juntos me recuerda lo afortunado que soy de haberte conocido...
*Antonella se sonrojó de nuevo, con alegría y emoción*
*Malena observaba a lo lejos, sintiendo rabia al ver a Mariano y Antonella riendo juntos*
Malena: Cómo vas a llorar, chinita, te lo aseguro...
*Decidida a interrumpir su momento, Malena se acercó a ellos*
Malena: [sonrisa forzada] ¡Hola! ¿Qué hacen?
Mariano: Ah, hola, Malena...
Antonella: Hola, Malena...
Malena: Hola, chinita. Quería hablar con vos...
Antonella: [confundida] ¿De qué?
Malena: Mirá, sé que vos y yo nos llevamos como topo con la luz, ¿o no?
Antonella: O como la lejía y el vinagre...
Malena: [asintiendo] Exacto, pero me arrepiento en serio de haberme peleado con vos el otro día. Se ve que sos una buena chica, y si Mariano confía en vos, yo también lo voy a hacer...
*Antonella y Mariano se miran confundidos, intercambiando miradas de incredulidad*
Mariano: Malena... ¿estás bien?
Malena: Ay, sí, solo que reflexioné y entendí varias cosas...
Antonella: [sorprendida] No lo puedo creer... te juro que me alegro, eso quise desde un comienzo, que nos lleváramos bien...
*Malena, con una sonrisa que parecía genuina, se acercó a Antonella y la abrazó, pero en un gesto furtivo, deslizó un billete de la caja de Mariano en el bolsillo de su pequeño vestido*
Mariano: Bien, chicas, yo soy muy feliz si ustedes se llevan bien...
Malena: Claro, ¿para qué las peleas?
*Antonella y Mariano sonrieron, sintiéndose aliviados, pero Malena sonrió con maldad*
*Por otro lado, en un rincón de la casa, Giuliana se encontraba ansiosa, buscando a César con una sonrisa iluminada. Cuando finalmente lo vio, su expresión se llenó de alegría*
Giuliana: ¡Mi amor! Te estaba buscando.
César: [tono cansado] Sí, decime.
Giuliana: ¿Cuándo nos vamos de viaje? Así voy preparando las valijas...
César: ¿Irnos de viaje? No, Giuliana, imposible. Tengo que trabajar...
Giuliana: [desconcertada] Pero... vos me prometiste que íbamos a tener un tiempo para nosotros cuando fuéramos de viaje.
César: Si te prometí eso, perdón, pero es imposible. Tengo un montón de trabajo.
Giuliana: Claro, con mi papá, como siempre.
César: [frunciendo el ceño] ¿Y qué pasa, Giuliana?
Giuliana: Pasa que llevamos... no sé, ¿tres días de casados? Y ya ni siquiera tenés tiempo para mí.
César: Vos sabés bien que el trabajo es lo primero, que es una prioridad para mí.
Giuliana: [dolida] ¿Y yo no soy una prioridad?
César: A ver, yo no dije eso.
Giuliana: Pero lo das a entender, César. Casi nunca hablás conmigo. Cuando lo hacés, es solo para quejarte sobre el trabajo. No pasás tiempo conmigo, no compartís nada... NADA hacemos juntos...
César: ¿No te parece que exageras un poco? Te veo muy sensible.
Giuliana: Yo solo quería estar con vos, aunque sea unos días. De eso se trata una luna de miel... pero veo que no estás interesado...
César: No es que no esté interesado, es que no puedo. Podrías entenderme un poquito también a mí.
Giuliana: [resignada y dolida] Siempre te entiendo. Es más, olvidá lo que dije. ¿Sabés? Si no querés luna de miel, no se hace, y listo. Todos felices, menos yo.
*Con esas palabras, Giuliana se dio la vuelta y se fue. César la miró, sintiéndose frustrado y cansado*
*Por otro lado, en la cafetería, Antonella y Mariano se encontraban en una animada conversación, ajenos a la mirada maliciosa de Malena, quien observaba desde la distancia*
Malena: (Hora de pasar a la segunda fase del plan...)
*Decidida a interrumpir, Malena se acercó a Mariano*
Malena: Amigo...
Mariano: [volteando hacia ella] Sí, decime...
Malena: Te quiero comprar unas ricas medialunas...
Mariano: [sonriendo] ¿Cómo no? ¿Cuántas?
Malena: Tres nomás, estoy a dieta...
Mariano: Marchando entonces...
*Él coloca un plato frente a ella y le sirve tres medialunas*
Mariano: Listo las papas. Sería $2.
Malena: [sonrisa] Dale...
*Malena le da un billete de $5, fingiendo preocupación*
Malena: Perdón, no tengo de $2 solo...
Mariano: No hay problema, ahora te doy el vuelto...
*Entonces, Mariano abrió la caja y su sonrisa se desvaneció al ver que estaba completamente vacía*
Mariano: [frunciendo el ceño] ¿Qué pasó acá?
Malena: [fingiendo confusión] ¿Qué pasa, Mariano?
Mariano: Yo tenía plata en esta caja, todo lo que había ganado esta semana...
Antonella: [preocupada] Uy... ¿buscaste bien?
Mariano: Sí, busqué perfectamente.
Malena: Capaz te robaron a la noche...
Mariano: [sacudiendo la cabeza] No, porque siempre cierro bien. Aparte, hoy a la mañana estaba la plata.
Malena: ¿En algún momento te fuiste y dejaste la cafetería sola?
Mariano: Ehh... sí, en un momento me fui del mostrador a prepararle algo a Antonella...
Malena: [sonrisa maliciosa] ¿Ah, sí? ¿A... Antonella?
Antonella: No estarás insinuando que yo lo robé, ¿no?
Malena: Claro que no, vos no harías eso, Anto, tranquila...
Mariano: Es muy urgente que recupere esa plata, tengo que pagarle los medicamentos a mi abuela...
Malena: (Fuiste, Antonella...)
Mariano: [mirando a Antonella, con preocupación] Antonella...
Antonella: Mariano, ¿desconfiás de mí?
Mariano: No, pero necesito que vacíes tus bolsillos...
*Antonella, confundida, revisa sus bolsillos. Con horror, saca un montón de billetes, sorprendida. Mariano la observa, sus ojos llenos de incredulidad, pero luego su expresión se transforma en decepción*
Malena: [risa burlona] Ahh, no te la puedo creer, qué turra...
Mariano: ¿Antonella? ¿Vos...?
Antonella: [desesperación] No... ¡No no, Mariano, te juro que no! ¡No sé cómo llegó hasta mi bolsillo!
Malena: No sé, yo sé que el dinero no tiene patitas...
Antonella: ¡Basta vos!
Mariano: Antonella, no lo puedo creer...
Antonella: ¡Mariano, confiá en mí! ¡Alguien lo puso en mi bolsillo!
Mariano: Eso es muy rebuscado.
Antonella: [tono suplicante] ¡Pero yo no fui! ¡Te lo juro!
Mariano: Yo confiaba en vos, no me esperaba esto...
Antonella: ¡Pero...!
Malena: Mejor andate, turrita...
Mariano: Antonella, lo mejor va a ser que te vayas...
Antonella: ¿Cómo podés desconfiar así de mí?
Mariano: Te lo pido por favor, andate...
*Antonella, con el corazón roto y la mente confusa, se da la vuelta y se aleja, empujando a Malena. Malena la observa con una sonrisa satisfecha*
Malena: [tono burlón] Mirá vos, quién lo diría...
*Malena decidió seguir a Antonella hasta afuera, con la intención de molestarla aún más. Sin embargo, al llegar, se dio cuenta de que Antonella estaba hablando por teléfono y se quedó escuchando, intrigada*
Antonella: ¿Qué querés, Lorenzo?
Lorenzo: Antonella, ¿dónde estás?
Antonella: Estoy en lo de... ya sabés quién...
Lorenzo: Papá está preocupado porque te fuimos a llamar para el desayuno y no estabas.
Antonella: Estoy ocupada...
Lorenzo: ¿En qué?
Antonella: Estoy en una muy grosa. Y necesito arreglarlo, así que si me disculpas...
Lorenzo: Volvé acá a casa, deja de perder el tiempo con el tipo ese.
Antonella: [frustración] Lorenzo, ¿sí te das cuenta de lo pesado que sos? ¡Estoy en algo importante!
Lorenzo: ¿Estar con ese tipo es más importante que nosotros?
Antonella: No dije eso, pero... A ver, Lorenzo, sos mi primo, no mi papá, ¿está bien? Ni bien pueda, voy a ir, no te preocupes.
*Malena, escuchando desde la distancia, se desconcierta al oír la conversación. Cuando Antonella corta la llamada, no puede contener su sorpresa*
Malena: [desconcertada] ¿¡Cómo!?
*Antonella se da vuelta, sorprendida y un tanto nerviosa al encontrar a Malena mirándola*
Malena: No puede ser, vos... ¿sos la prima de Lorenzo Santander?
Antonella: [rápidamente] Escuchaste cualquier cosa, sí, cualquier cosa. Yo quise decir más bien... Guenzo...
Malena: Eso ni siquiera es un nombre, no trates de engañarme.
Antonella: Está bien, es así...
Malena: Sabés muy bien que Mariano los odia, seguramente por eso se lo ocultaste, ¿no?
Antonella: Sí, no vayas a decir nada.
Malena: ¿Y qué me vas a dar para que no te mande al frente?
Antonella: Plata no, estoy seca.
Malena: Sos sobrina de Pablo Santander, me parece que tenés plata para comprarte cinco mansiones... no te quieras pasar de viva...
Antonella: Eso no tiene nada que ver...
Malena: [sonrisa astuta] Tengo una muy buena idea...
Antonella: ¿Qué?
Malena: [acercándose un poco más] Yo puedo cubrirte con lo del robo, a cambio de que no te acerques más a él.
Antonella: ¡Pero eso es extorsión! ¡Además, yo no robé nada!
Malena: Ya sé que no robaste nada, tonta, fui yo quien te puso la plata.
Antonella: [furiosa] ¿¡Qué!? ¡Turra, te voy a matar!
Malena: [tono amenazante] Tocame y grito para que Mariano se entere de la verdad...
*Antonella se reprime, luchando entre su rabia y su deseo de no causar más problemas. Malena, disfrutando del poder que tiene en ese momento, continúa*
Malena: Ya me parecía. Yo voy a inventarle a Mariano que tenías a un familiar tuyo enfermo y por eso robaste la plata; él es como vos, creeme que lo va a entender perfectamente. Pero si vos le llegas a decir que yo te puse la plata, le voy a contar quién es tu familia.
*Antonella la mira, con furia y desesperación*
Antonella: Debería matarte, turra...
Malena: [sonriendo triunfante] ¿Aceptas el trato o querés que vaya corriendo a decirle toda la verdad? Me va a tomar solo 10 segundos...
*Antonella dudó por unos segundos, y finalmente asintió, resignada*
Antonella: Dale...
Malena: Sabía que ibas a saber lo que te convenía... chinita piojosa...
*Antonella la queda viendo con furia, segundos después se da la vuelta y entra de nuevo a la cafetería, donde Mariano está detrás del mostrador*
Antonella: [voz temblorosa] Mariano...
Mariano: [mirando hacia ella, molesto] ¿Qué pasa, Antonella?
Antonella: Tenés que creerme...
Mariano: Pero si yo te vi con la plata. ¿Cómo podés ser tan egoísta? Te había contado que mi abuela tenía problemas...
Antonella: No, pero escuchame...
Mariano: [interrumpiéndola] Por lo que haya sido, robar no es la solución, y deberías saberlo...
*En ese momento, Malena se acerca a ellos, con una sonrisa falsa*
Malena: Mariano, no seas desalmado...
Mariano: [frunciendo el ceño] ¿Perdón?
Malena: ¿No ves que ella también tenía a alguien enfermo? Por eso te robó, me lo acaba de decir...
Mariano: [sorprendido] ¿Qué? ¿En serio?
Malena: [asintiendo, con una mirada manipuladora] Sí... ¿en serio pensabas que una chica tan linda y buena persona como ella iba a robar sin motivos? ¿O no es verdad, Anto?
Antonella: Sí, lo es...
Mariano: Pero Nella... no hacía falta, me hubieras dicho y yo te prestaba. Sabés que ya tenemos bastante confianza... no tenés que tener vergüenza conmigo...
Antonella: Sí, perdón...
Mariano: Te juro que lo entiendo, solo no lo hagas más, ¿dale?
Antonella: D-Dale...
*Mariano, aliviado, se acerca y la abraza, tratando de reconfortarla*
Mariano: [ternura] Ya está, Nella, tranquila, te perdono...
*Malena, observando la escena desde un costado, no puede ocultar la sonrisa de satisfacción*
*Mientras tanto, Chiara caminaba por la vereda, con unas bolsas de productos en las manos. De repente, un grupo de hombres comenzó a gritarle cosas, y Chiara se sintió vulnerable. Aceleró el paso, deseando escapar de sus miradas*
*Justo cuando pensaba que podía relajarse, Pablo apareció por el costado, haciéndola sobresaltar*
Pablo: Eu, Chiara...
Chiara: [temblorosa] Ay, me asustaste. Pensé que eras ese hombre...
Pablo: [frunciendo el ceño] ¿Qué hombre?
Chiara: Un hombre que me empezó a decir cosas mientras caminaba. Me asusté...
Pablo: ¿Qué? ¿Quién fue?
Chiara: [voz entrecortada] No sé, pero por favor, acompáñame. Tengo miedo.
Pablo: Está bien, está bien, tranquila. Yo estoy con vos, te acompaño.
Chiara: Gracias, en serio...
Pablo: Tranquila, tranquila.
Chiara: ¿Puedo ir con vos a tu casa un rato?
Pablo: Seguro, sí. No hay problema.
Chiara: [sonriendo débilmente] De nuevo, gracias...
*Minutos más tarde, en la casa de Pablo, la atmósfera era más tranquila. Pablo entraba con Chiara, quien parecía un poco más relajada. Al escuchar el ruido, Lorenzo salió corriendo hacia ellos*
Pablo: ¿Querés tomar un té o algo?
Chiara: Bueno, dale, gracias...
Pablo: [indicándole un lugar para sentarse] Sentate nomás...
Lorenzo: ¡Papá!
Pablo: ¿Qué pasa, Lorenzo?
Lorenzo: ¿Le podés decir a la petiza esa que deje de desafiarme?
Pablo: [confundido] ¿Qué petiza?
Lorenzo: ¡Antonella! ¿Quién más?
Pablo: Hijo, estoy con algo importante ahora. Arreglen esos problemas entre ustedes dos, ya son bastante grandes...
*Lorenzo, visiblemente frustrado, se dio media vuelta y se alejó, dejando a Pablo suspirando. Pablo se dirigió a la cocina, buscando a Gina*
Pablo: Gina...
Gina: Sí, Pablo, decime.
Pablo: ¿Podés preparar un té?
Gina: [preocupada] ¿Qué pasó? ¿Te sentís mal?
Pablo: No, no, no es para mí.
*Gina, intrigada, se asoma por la puerta y ve a Chiara, su expresión cambiando a una de desconfianza*
Gina: [tono sarcástico] Ahh, ya entiendo. Pablo Santander tonteando de nuevo.
Pablo: Por favor, no seas mala. Le acaba de pasar algo muy feo.
Gina: ¿Y por qué no le preparas vos el té?
Pablo: Porque no quiero dejarla sola...
*Gina suspira, con frustración y enojo*
Gina: Por esta vez me encargo yo, pero tené mucho cuidado, Pablo, eh.
Pablo: Lo voy a tener, tranquila.
*Mientras Gina se dirigía a la cocina, Chiara se sintió un poco más segura, agradecida por la protección de Pablo*
*Por otro lado, en casa de Giuliana. Ella se encontraba sentada en la mesa, cosiendo algunas prendas con un gesto de molestia en su rostro*
*De repente, César apareció en el umbral de la habitación, con una expresión seria*
César: Amor...
Giuliana: ¿Qué?
César: ¿Podemos hablar?
Giuliana: ¿Ahora sí tenés tiempo para hablar?
César: No seas así, vine a hablar en paz.
Giuliana: [suspirando] Bueno, a ver, ¿qué pasa?
César: Estuve pensándolo mucho...
Giuliana: ¿Pensando en qué?
César: En eso que dijiste. Y tenés razón. Yo te prometí que íbamos a tener un momento para nosotros en nuestra luna de miel. No creo que esté muy bien romper mis promesas...
Giuliana: [frunciendo el ceño] ¿Qué me estás diciendo?
César: Yo... hablé con tu papá, y él dijo que podía ocuparse solo, así que...
Giuliana: ¿Me estás invitando a ir de viaje nosotros dos?
César: [sonriendo] Exactamente. Por la ciudad que vos querías. ¿Qué decís?
Giuliana: ¿Que qué digo? ¡Que sí! ¡Me pone muy contenta escuchar eso!
*Ella se levanta de la silla y se lanza a sus brazos, llenándolo de alegría*
César: Bueno, querida, entonces prepará las valijas que hoy ya estamos saliendo...
*Ambos se miran a los ojos, sonriendo, y se besan nuevamente*
*Por otro lado, Antonella estaba sentada en la fuente frente a la cafetería de Mariano, con la mirada perdida en el agua*
*Finalmente, Mariano apareció, vestido de manera formal y con el cabello peinado cuidadosamente para la ocasión. La imagen de él la desarmó por un momento, pero la confusión la invadió cuando se acercó*
Antonella: [voz temblorosa] Mariano...
Mariano: [sonriendo al verla] Hola, Antonella, ¿qué pasa?
Antonella: ¿A dónde... a dónde vas?
Mariano: Voy a salir con Malena...
Antonella: ¿Con quién?
Mariano: [sonrisa despreocupada] Con Malena...
*En ese instante, Malena se acercó a Mariano, también vestida elegantemente, con una sonrisa que parecía desbordar confianza. Mientras Mariano cerraba con llave su cafetería, Malena se dirigió hacia Antonella*
Malena: ¿Qué pasa? ¿Se te perdió algo, chinita?
*Antonella, sintiendo una mezcla de tristeza y enojo, los miró con el corazón encogido. La imagen de Malena haciéndose más cercana a Mariano la desgarró por dentro. Malena se acercó a Mariano y le dio un beso en la mejilla, un gesto que Antonella no pudo soportar*
*Mariano, ajeno al dolor de Antonella, sonrió mientras se despedía*
Mariano: Espero que vuelvas pronto, Antonella...
*Mariano y Malena comenzaron a alejarse, pero Malena, al irse, chocó ligeramente con Antonella. Antonella se quedó parada, sintiendo que el mundo se desvanecía a su alrededor*
*Sus ojos se llenaron de lágrimas que ardían, después de unos segundos de parálisis, se dejó caer al lado de la fuente, el peso de la situación abrumándola. Recostó la cabeza sobre el borde de la fuente*
*Mientras lloraba, su corazón se sentía destrozado, y los recuerdos la envolvían en una mezcla de nostalgia y dolor*
*Rato más tarde, Malena y Mariano estaban sentados en un tren. Mariano miraba por la ventana, absorto en el paisaje que se deslizaba rápidamente, mientras Malena lo observaba con atención*
Mariano: Mi abuela se va a alegrar de verte, hace tiempo que no te ve...
Malena: Sí, simpática tu abuelita...
Mariano: Antonella no lo habrá mal pensado, ¿no?
Malena: ¿Qué importa Antonella? Dejá de pensar en ella. Lo que importa es que estamos juntos...
Mariano: [sonriendo] Claro, como mejores amigos...
*En un momento impulsivo, Malena apoyó su mano sobre la de él, una sonrisa coqueta en su rostro*
Malena: O algo más...
*Mariano se sintió confundido y retiró su mano rápidamente, incómodo por la insinuación*
Mariano: No te entiendo, Malena...
Malena: Ay, dejá de hacerte el distraído, Mariano, ¿sí? Sabés que yo te quiero...
Mariano: Pero... pensé que me estabas acompañando de onda, porque eras mi amiga...
Malena: [aproximándose más] Y lo soy, pero, ¿quién dice que después no podremos ser otra cosa?
Mariano: El destino lo dice, Malena. Yo estoy enamorado de alguien más...
Malena: [enojada] ¿De quién? No será de esa chinita, ¿no?
Mariano: Malena, basta de decirle así.
Malena: [sonrisa amarga] Esto es increíble...
Mariano: ¿Te ofendiste?
Malena: ¿Qué te parece? La hubieras traído a Antonella si tanto ibas a hablar de ella...
Mariano: Pero vos te ofreciste a venir conmigo...
Malena: Y qué gran error cometí.
Mariano: [confundido] ¿Perdón?
Malena: [desviando la mirada] Nada, dejalo así.
*Mariano la observó, intentando descifrar lo que había pasado entre ellos, pero decidió no darle más importancia. A pesar de su confusión, no podía evitar que su mente siguiera girando alrededor de Antonella*
*Por otro lado*
*Antonella seguía llorando en la fuente, su rostro empapado por las lágrimas. El peso de la tristeza la envolvía, y cada sollozo parecía resonar en el aire, intensificando su dolor*
*Mientras tanto, Lorenzo se acercaba a la cafetería, visiblemente enojado y con el ceño fruncido. Al notar a Antonella sentada al borde de la fuente, su expresión cambió a preocupación*
Lorenzo: ¿Antonella?
*Antonella lo ignoraba, sumida en su propio mundo de tristeza*
Lorenzo: [acelerando el paso] ¿Qué te pasó? ¿Qué...?
*Antonella levantó la mirada, sus ojos llenos de lágrimas y desconsuelo. La tristeza en su rostro le partió el corazón a Lorenzo*
Lorenzo: Ey, ¿qué pasa? ¿Por qué estás así?
Antonella: [voz quebrada] Nada...
Lorenzo: ¿Cómo que nada? Estás llorando, o estuviste llorando...
Antonella: [sollozo] En serio, dejalo...
Lorenzo: ¿Qué te hizo ese tipo? Decime qué te hizo.
*Antonella se quedó en silencio, luchando contra el nudo en su garganta. El dolor la mantenía callada, incapaz de articular las palabras*
Lorenzo: ¡Antonella, hablame! ¿¡Qué te hizo ese tipo!? ¡Decime porque lo mato!
*En un arrebato de emoción, Antonella se lanzó a los brazos de Lorenzo, buscando consuelo en su abrazo. Él la recibió de inmediato, envolviéndola en un abrazo protector, sintiendo su tristeza y su fragilidad*
Lorenzo: [susurrando mientras la acaricia] Shh... tranquila, estoy acá...
*Minutos más tarde, en la casa de los Santander, la atmósfera era más ligera. Pablo y Chiara conversaban en la sala*
Pablo: ¿Te sentís mejor, Chia?
Chiara: [asintiendo] Sí, estoy más tranquila, por suerte...
Pablo: Menos mal...
Chiara: Gracias, en serio, gracias por ayudarme y no dejarme tirada...
Pablo: ¿Pero cómo te haría eso? Vos sabés que sos muy especial para mí...
Chiara: [curiosidad] ¿En serio?
Pablo: Claro, Chiara... yo siempre te voy a cuidar, así estés con Marco, con Magolla, o con quien sea. Yo siempre voy a estar ahí para vos, para tenderte una mano, para apoyarte...
Chiara: Pablo, yo no sé si esto es correcto...
Pablo: ¿Por qué sería incorrecto ayudar a una amiga?
Chiara: [sonrisa tímida] Ah, en ese caso... es distinto...
Pablo: [mirándola a los ojos] Chiara, yo jamás te voy a faltar el respeto, ni a vos ni a tu familia... entiendo que a veces tengamos deslices, pero eso no borra la realidad...
Chiara: Claro... sos tan lindo conmigo, Pablo. Vos sí me querés... vos me hacés sentir bonita, me hacés sentir que... que valgo...
Pablo: ¡Qué tontería! Si en algún momento se te cruza la idea de que no vales, acordate de mis palabras. Sos hermosa, divina, y vales mucho, un montón. Sos una mujer muy especial, comprensiva, siempre estás para el otro... y así podría seguir toda la tarde...
*Chiara y él se sonríen, la tensión en el aire palpable, un entendimiento silencioso que parecía ir más allá de la amistad*
*Mientras tanto, Gina, desde la distancia, observaba la escena con una mezcla de tristeza y preocupación*
*Por mientras, Antonella y Lorenzo estaban caminando de regreso a casa*
Lorenzo: ¿Ahora sí me vas a decir qué te hizo ese tipo?
Antonella: El problema no es él, sino su amiga.
Lorenzo: [frunciendo el ceño] ¿Cuál? Tiene varias "amigas"...
Antonella: No me consolas así, ¿sabés? La Malena esa...
Lorenzo: Ah, la turra de clase alta.
Antonella: Sí, le queda bien el apodo. Ella me odia, no sé por qué.
Lorenzo: Vos tenés que ubicarla. Ella no puede hacer con vos lo que quiera.
Antonella: Es que si la ubico, ella le va a contar algo a Mariano que no quiero que le cuente...
Lorenzo: Antonella, te metes vos sola en estos problemas, eh...
Antonella: No me digas eso, vos tenés que apoyarme...
Lorenzo: [susurro de comprensión] Y te apoyo, pero no está bien...
*Finalmente, llegaron a la casa. Lorenzo abrió la puerta y entró primero, seguido de cerca por Antonella. Al cruzar el umbral, se encontraron con una escena inesperada, Chiara y Pablo estaban muy cerca, mirándose a los ojos, a punto de besarse. La sorpresa de Antonella y Lorenzo fue instantánea*
Lorenzo: ¡Ah, bueno!
*Chiara y Pablo se separaron rápidamente, nerviosos, avergonzados por haber sido sorprendidos en ese momento íntimo. Antonella, a pesar de la situación, no pudo evitar sonreír*
Antonella: Copado...
Lorenzo: ¿Qué hacen?
Pablo: Nada, solo estaba acá... con Chiara...
Lorenzo: Sí, ya vi...
Pablo: Porque no está pasando un buen momento, nada más que por eso...
Lorenzo: [asintiendo, aún incrédulo] Ajá, claro...
Chiara: Bueno, Pablo, ya me tendría que ir. Se está haciendo tarde.
Pablo: Claro, está bien.
Chiara: Fue un placer pasar tiempo con vos, muchas gracias.
*Ella se levantó y se preparó para irse, sintiendo una mezcla de emociones*
Pablo: [sonriendo] No hay de qué. ¡Qué estés bien!
Chiara: Gracias, igualmente... chau, chicos...
Antonella: Chau...
Lorenzo: Chau, Chiara.
*Ella salió de la casa*
*Pablo sonreía feliz, disfrutando del momento. Sin embargo, Lorenzo, con una expresión de seriedad, interrumpió su alegría*
Lorenzo: [curiosidad] Papá...
Pablo: Sí, hijo, decime...
Lorenzo: ¿Qué estaba pasando acá?
Pablo: ¿Cómo? No te entiendo...
Lorenzo: Con Chiara y vos, estaban muy cerca...
Pablo: Ahh, es que con todo esto, no te expliqué. La pobre acababa de pasar una situación fea en la calle, y tenía que ayudarla...
Lorenzo: Ah, ya veo, ¿y para ayudarla tenías que estar a un centímetro de distancia de ella?
*Antonella suelta una leve risa, mientras se tapa la boca para disimularla*
Gina: Tu hijo tiene razón. No tiene nada de inocente.
Pablo: Bueno, no empecemos a exagerar. Tampoco voy a estar a tres metros de distancia de ella para ayudarla.
Gina: Sí, sí, vos sos muy pillo, Pablo, como si no te conociera.
Pablo: ¡Pero estoy diciendo la verdad! ¡Le pueden preguntar si no!
Lorenzo: ¿Seguís sintiendo cosas por Chiara?
Pablo: ¿Qué? ¡Claro que no! ¡Eso es el pasado! ¿Por quién me toman?
Gina: Mm, por lo que acabo de ver, no parece, eh...
*Antonella, que había estado escuchando la conversación desde un rincón, intervino con una sonrisa traviesa*
Antonella: [tono juguetón] ¿La mamá de Giuliana? ¡Copado! ¿No quieren que les haga alguna gamba para que...?
*Todos se giraron a mirarla, sorprendidos por su entrada inesperada, y Gina y Lorenzo no pudieron contener la risa*
Pablo: ¡Antonella, por Dios!
Antonella: Ay, ¿qué? Yo soy buena en estas cosas del amor...
Lorenzo: [sonrisa irónica] No estaría tan seguro, eh...
Pablo: Y a vos, ¿qué te pasó? ¿Por qué tenés los ojos rojos?
Antonella: [titubeando] Eh...
Lorenzo: Es largo de explicar...
Antonella: Y yo estoy cansada para explicar, así que nos vemos.
*Ella se estaba por ir, pero Pablo la detuvo*
Pablo: [preocupación] Bueno, pero la próxima tené cuidado, ¿sí?
Gina: Y no es la única que tendría que tener cuidado...
Pablo: [frustrado] Gina, ¿todavía con eso?
*Antonella volvió a reírse, y Lorenzo se unió a ella, disfrutando del momento*
Antonella: Ya sabés, tío, cuando vos quieras, solo es cuestión de pedírmelo... [riendo mientras se va corriendo hacia su cuarto]
Pablo: Yo no entiendo de qué se ríen tanto, la verdad...
Lorenzo: De nada, papá, de nada... [riendo]
Gina: [risa burlona] Nos reímos de que parecés un adolescente enamorado...
Pablo: ¡Pero que no estoy enamorado de ella! ¿Por qué no me creen?
Gina: Ay, ay, Pablo...
*Por mientras, Antonella se recostaba en su cama, con su mente llena de pensamientos. Miraba al techo, reflexionando sobre el día*
Antonella: (Hoy sería un día perfecto para dibujar una lluvia... pero el sol no ayuda...)
*De repente, su teléfono sonó, interrumpiendo sus pensamientos. Lo saco del bolsillo y atendió la llamada*
Antonella: ¿Hola?
"Giuliana: ¡Antonella!"
Antonella: Giuli, hola... ¿Cómo andás?
"Giuliana: ¡No sabés! ¡Ando re feliz!"
Antonella: [curiosa] ¿Por qué?
"Giuliana: ¡Mirá, te cuento! ¿Te acordás que te hablé de un viaje? ¿Por la luna de miel?"
Antonella: Claro, sí, me dijiste... algo de Roma me dijiste...
"Giuliana: ¡Exactamente! ¡César y yo lo coordinamos y adiviná qué! ¡Nos vamos hoy!"
*Antonella sintió una oleada de alegría por su amiga*
Antonella: ¿Cómo? ¿Te vas?
"Giuliana: ¡Sí! ¡Es mi sueño ir a conocer Roma!"
Antonella: ¿Y eso cuántos días son?
"Giuliana: Más o menos una semana, casi dos. ¡No es mucho, pero es suficiente!"
Antonella: Ah... qué bien, me re alegro por vos...
"Giuliana: ¿Y vos todo bien, Anto?"
Antonella: Sí... ¿por?
"Giuliana: No sé, te escuchás un poco apagada..."
Antonella: Sí, sí, todo bien... solo que tengo un poco de sueño, fue un día algo agitado.
"Giuliana: Ahh, ¿segura que es solo eso?"
Antonella: Sí... solo eso. Pero no te concentres en eso. Andá y pasalo bien en Roma. Y cuidate mucho también, eh.
"Giuliana: Sí, sí, tranqui... te voy a extrañar, Anto."
Antonella: Yo también, pero son solo unas semanitas, ¿no?
"Giuliana: Sí, más o menos..."
Antonella: Bueno, acá van a pasar volando...
"Giuliana: Eso espero. Vos también cuidate mucho, Anto. Me llevo la camarita, así que cuando vuelva te voy a poder mostrar algunas fotos."
Antonella: [sonriendo con calidez] Dale, dale.
"Giuliana: Bueno, Anto, chau. Cuidate mucho."
Antonella: Sí, vos también, pasalo lindo.
"Giuliana: Gracias, Anto. Chau."
Antonella: Chau.
*Después de colgar la llamada, Antonella se quedó un momento en silencio. Luego, suspiró profundamente*
Antonella: Bueno, Anto... no hay lluvia, pero con esas nubes, nos la podemos imaginar...
*Se levantó de la cama y se dirigió a su pequeño escritorio. Sacó un cuaderno y un lápiz, sintiéndose más motivada*
Antonella: Bueno, lápiz, cuaderno, esta tarde seremos solo ustedes y yo.
*Entonces, comenzó a dibujar, dejando que su creatividad fluyera*
*Por otro lado, Malena llegó a su casa, la frustración evidente en su rostro. Al entrar, su mirada se posó en la mesa de la cocina, donde había una variedad de dulces: budín, galletas y otros bocados*
*Miró a su alrededor, buscando a su madre, pero al no encontrarla, decidió sentarse en la mesa. Comenzó a comer de manera compulsiva, probando un poco de cada cosa*
*Después de un rato, se detuvo, sintiendo el peso de lo que había hecho. Se levantó de la mesa de golpe, frustrada*
Malena: ¡Dios! ¡Pareciera que esta es mi única solución a todo!
*La culpa la invadió, y sintió autodesprecio. Miró a su alrededor, como si esperara que alguien la salvara de sí misma. Sin poder soportar más, corrió hacia el baño y cerró la puerta con llave detrás de ella*
*Segundos después, un sonido resonó en la pequeña habitación, un eco de su angustia interna. Malena se dejó caer al suelo por unos segundos*
*Finalmente, se levantó, con el rostro pálido y la mirada llena de enojo. Se miró en el espejo, con determinación y enojo*
Malena: Vas a ser bonita, más bonita que Antonella. Sea como sea...