Liza B. Pawn, una actriz famosa, comienza a sentir unos extraños sentimientos hacia una Barista, sentimientos que la forzaran a salir de su pequeña caja.
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Capitulo #19: La Calma después de la tormenta
Habían pasado unos cuantos días desde que había peleado con esa chica, y para mi sorpresa, mi pelea contra ella había sido tendencia por más de un mes entero. Quedé bastante sorprendida al darme cuenta de que la caja de la Mva realmente era un evento muy popular entre las personas de a pie.
Ganar en esa pelea no solo me volvió tendencia de nuevo, está vez por algo que no tenía nada que ver con mi vida privada, sino que hizo que llamarán a Walter para pedirle que fuera a hacer una audición para interpretar a la protagonista de una serie de acción.
—¡¡Claro!! Digo, ella dice que sí, y por curiosidad… cuando son las audiciones para interpretar a Nataly
—¿Huh? Walter ¿Con quién hablas tan temprano? —pregunté con la ceja levantada mientras tenía en mis manos mi taza con café—
Él aceptó sin necesidad de preguntarme, lo que en un principio me molestó pero que al final, terminé entendiendo, era bueno que aún después de todo el escándalo siguieran contando conmigo.
Siendo honesta me daba un poco de miedo imaginarme, lo que hubiera pasado si en esa entrevista hubiera mentido o si hubiera perdido contra C-Girl en el restaurante, sin duda, estaba un poco aliviada de que tanto sudor y sangre hubieran valido la pena para mantener mi estabilidad tanto económica como mental.
Y respecto a la película de terror sobre esos misteriosos baños que estaban haciendo en Moncia, bueno, al final eventualmente con el paso del tiempo terminamos de grabarla.
No recuerdo mucho del rodaje más que los primeros meses, debido a que mi mente como sabrán estaba ocupada en otras cosas y entre esas cosas estaba Sydney…
Habían pasado seis meses desde que la conocí, y al fin, pude ir a visitarla a esos misteriosos baños para sorprenderla, quería que fuera especial, por lo que en el camino le compré un pequeño pastel de chocolate.
—Bien, aquí voy —susurré dándome valor a mí misma mientras salía de la pastelería—.
No obstante, al llegar a la colina del templo pude verla bajando las escaleras con su rostro lleno de cenizas, en su rostro estaba su característica y simpática sonrisa, la cual me aceleró tanto el corazón que sentí por unos segundos que estaba volando en las nubes.
—¡Sor-Sorpresa! —la saludé correspondiendo su sonrisa—.
—Creí que estabas grabando esa… película
—Jaja, no, de hecho el rodaje terminó apenas está mañana
—Mm… —Sydney se me acercó para agarrar el pastel que le había comprado—. Gracias, pero… ¿Por qué un pastel? Hoy no cumplo años
—Bueno ¡Feliz medioversario!
—¿Eh? ¿Eso existe siquiera?
—Sí, es el aniversario de seis meses y hoy hace seis meses, te conocí en la cafetería
—¿Qué? ¡¿En serio?! No puedo creer que ya pasaron seis meses, y yo que pensaba que tan solo habían pasado semanas
—Jaja, pues donde tenías la cabeza metida que te perdiste casi medio año de puro escándalo —me burlé—
—Supongo que estaba… ocupada… con mamá pero —me volteó a ver con el ceño fruncido—. ¿Qué harás ahora que ya terminó el rodaje de esa película? ¿Vas a regresar a Bears City?
—No lo sé, pero por como van las cosas, es posible que me quedé más tiempo en Moncia
—¿Qué? ¿Y por qué?
—Andas muy preguntona ¿no?
—Jaja, lo siento, lo siento, es solo que me da mucha curiosidad
—Bueno, mi amiga preguntona, iré a los Ángeles a hacer una audición y si obtengo el papel, es posible que… ¡Mis aventuras en Moncia continúen!
—Jaja, creo que te haría bien, un cambio de aire después de lo que pasó en Moncia, no lo sé, tal vez regresar a Bears City no sea tan malo
—Sí, no es una mala idea pero… antes de volver quisiera hacer algunas cosas, como no sé… tomar algunas clases de canto y ser una superestrella
—¿Eh? ¿Por qué todos quieren ser cantantes ahora? —se quejó en voz baja—.
—Lo siento, es solo que desde niña he soñado ser cantante como… ¡¡Mi mayor inspiración!! Y mi ídola de toda la vida, Starky Jackson… ella es la mejor y claro, también me gustaría darle las gracias a esa vtuber, ¿cuál era su nombre? ¿Cuál? Ah… ¡Ya sé! ¡Miely!
—¡¿Qué?! —gritó Sydney al escuchar a esa vtuber que me ayudó—
—Huh ¿Pasa algo? Syd
—N-no, no, no pasa nada, de hecho te diría que no es necesario darle las gracias, digo, ella… ella… ¡No hace falta! —tartamudeó—
—De acuerdo, pero… ¿Por qué estás tan nerviosa? ¿Acaso te gusta esa chica? —le dije mientras me acercaba y entrecerraba los ojos—.
—¡N-no! Obvio no, yo no tengo nada que ver con ella
—Sospechoso…
Esa tarde solo la acompañé hasta su casa, no hicimos nada más, a excepción de hablar y ponernos al día de lo que había pasado, sin embargo… después de dejar a Sydney en su casa, recibí un mensaje de un número desconocido, está vez con el mensaje que anunciaba una nueva pelea:
“¡Gatita! Es mejor que te prepares, porque tu segundo combate en la caja va a ser en tres meses.
Tú oponente será… ¡Ship-Rat! O el especialista de los Shippeos
Esperamos que disfrutes participar en este juego especial”
A diferencia de antes, al leer ese mensaje, sentí como mi estómago se revolvía, pues sabía que un nuevo problema estaba por llegar y por ende, una nueva batalla para mantener mi vida como actriz famosa.
Sabía que ese segundo oponente iba a ser mucho más fuerte y peligroso que C-Girl, por lo que esa misma tarde comencé a ir al gimnasio donde mi ex suegro me había llevado meses antes. Adrián al verme regresar a su gimnasio, solo soltó una pequeña carcajada y extendió su mano hacia la silla donde estaba mi ex suegro sentado con su característica mirada que daba escalofríos.
—Jaja, Gatita, si que diste un buen espectáculo a pesar de no tener un entrenamiento adecuado
—Hiciste bien en regresar, Gatita, se nota que eres más lista que mi hijo
—Dígame algo… Si pierdo yo…
—Sí, si pierdes todos olvidarán que fuiste una estrella, ni siquiera tu misma vas a recordar que fuiste una actriz, igual que le pasó a esa chiquilla que perdió contra ti
—De ahí que sea llamado, un torneo donde te juegas la vida, Gatita, porque te juegas tu vida social
—Aunque si ganas el torneo, serás la persona más famosa del mundo, ese es el premio de este torneo
—Está bien… usted gana, anciano —lancé mi mochila al suelo—. Quiero que me ayude a ganar
—Adrian… —dijo mi ex suegro Omar chasqueando los dedos—. Ya sabes que hacer con ella
—Hmph, bien, niña, creo que ya habló el patrón, comencemos a entrenarte