Perdí la cabeza el día que me enamoré de un playboy bastante atractivo que me arrastró a su pasado doloroso.
NovelToon tiene autorización de IXSA SHADOW para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
LA FIERA DE CHANNEL
—¿Por qué Damián insistía en llevarte a la fiesta? —preguntó después de ordenar un par de hamburguesas.
—No sé, ya lo escuchaste. La esa Paty me invitó.
—Quiero que mantengas tus distancia con ellos, sobretodo con Leo.
—¿Por qué te cae mal Leo?
—Ya te dije que hace tiempo tuvimos una discusión.
—¿Qué clase de discusión? Ya no me ocultes nada.
—Son cosas del pasado, no me preguntes algo que intento olvidar.
Fruncí la nariz sin responder nada.
—¿Por qué tienes tanto interés en Leo? ¿Te gusta?
—¡No! Solo tenía curiosidad —bebí del refresco para evitar decir alguna imprudencia.
—Más te vale que así sea, Leo es un hijo de puta.
Jason parecía muy molesto con Leo, pero no entendía porque. ¿Qué clase de problemas tendrían? Si mi hermano no me decía nada, entonces le preguntaría a Leo.
Cenamos y pasamos al mini super antes de volver al departamento. Al salir, nos encontramos con la ridícula de Paty y otras cuatro chicas más.
—¿No vas para la fiesta, JJ? —preguntó Paty.
—No, estoy cansado —dijo él con una sonrisa.
—¿Quién es ella? ¿También es tu novia? —preguntó mientras me miraba feo.
—Ella es mi hermana, Lesss.
—Ya la conocí en la mañana, venía acompañada por su novio Damián.
—¿Su novio? Damián no es un novio ¿o si? —preguntóto Jason mirándome con furia.
—No, fue un mal entendido.
—Luego nos vemos, chicas —dijo Jason, despidiéndose de beso.
—No te vayas —una de las otras chicas le susurró al oido mientras pasaba su asqueroso piercing de la lengua por su mejilla.
—Tengo una cita con mi hermana.
—Te vas a divertir mucho, te lo garantizo —aseguró poniendo la mano de mi hermano sobre su pecho.
—Ve con ellas, yo puedo volver sola al departamento —dije molesta.
—Las alcanzo en un rato —aseguró Jason.
Él me abrazó del cuello y caminamos hacia el departamento.
—Explícame de que diablos hablaba Paty.
—En la mañana venimos Damián y yo al super para comprar leche. Ellas estaban haciendo ejercicio, se acercaron a saludar a Damián y Paty creyó que yo era su novia por alguna extraña razón. Pienso que a ella le gusta Damián y se puso celosa.
—¿Me estás diciendo la verdad? Porque no entiendo la terquedad de Damián por llevarte a la fiesta.
—Es verdad —crucé los dedos.
Siempre hacía eso cuando mentía, pensaba que si lo hacía, la penitencia por mentir sería anulada de mi currículum de vida el día que muriera.
Entramos al departamento, Jason parecía ansioso.
—Ve a la estúpida fiesta, yo me voy a dormir temprano. Tengo mucho sueño.
—¿No te molesta que vaya?
—No, solo ve y déjame dormir.
—Gracias, solo me cambio y me voy.
Nunca había ido a una fiesta, y esta no sería la primera vez. No ansiaba estar rodeada de mujersuelas ebrias.
Jason se arregló y se fue a la dichosa fiesta, me encerré en la habitación dispuesta a recuperar el suño de la noche anterior.
Me estaba poniendo la pijama cuando de pronto se abrió la puerta de golpe, solté un pequeño grito. Estaba desnuda y temía que Jason me viera como dios me trajo al mundo.
—Lo siento, no quería asustarte —dijo Leo mientras me recorría con la mirada.
—Eres tú —dije un poco más aliviada.
Leo entró a la habitación, se acercó a mí y me besó con fuerza.
—¿Qué haces? Yo no soy una de las mujeres con las que duermes todos los días —le dije mientras lo apartaba de mí.
—Sé que no eres una de ellas, por eso me gustas. Siento no haberte dicho nada, te dije que no te fijarias en mí si sabías la verdad. Te quiero, Less. Eso no es mentira, a tu lado me siento como un hombre distinto, entre tus brazos me siento limpio.
—No te creo nada, si es verdad entonces deja esa vida de mierda.
—Esa vida de mierda me deja dinero de sobra para mantener a Lucas. Solo terminé la secundaria, ¿qué otra cosa podría hacer? Estoy ahorrando para poner un negocio, tampoco quiero vivir así por mucho tiempo.
—Mientes, ¿por qué querrías dejar un empleo donde te pagan por acostarte con mujeres? Creo que para un hombre es un trabajo bastante satisfactorio.
—Pudiera parecer de esa manera, pero no es así. ¿Crees qué me gusta dormir con mujeres viejas, pervertidas y feas? Solo una vez tuve una clienta que parecía modelo de ropa interior, de ahí en fuera, todas son horribles. La mayoría de veces tengo que tomar pastillas para tener una erección, ninguna de ellas enciende mi cuerpo como tú.
—¿Yo? Pero ni siquiera tengo buen cuerpo, estoy tan lisa como una tabla. ¿Cómo esperas que crea eso?
—Solo creeme, me gustas tal y como eres. Si no fuera así, jamás me hubiera enredado contigo sabiendo que eres hermana de Jason.
—¿Qué clase de probablemas tienes con Jason?
—Fue una discusión de mujeres.
—¿Cómo?
—A él le gustaba una de mis clientas, pero ella me prefirió a mí. Por eso discutimos, no fue gran cosa.
Leo se acercó a mí una vez más, me miró y me sonrió. No me podía resistir, su sonrisa era maravillosa. Lo besé y terminamos juntos en la cama. Él me hacía vibrar como nadie, nunca conseguiría a un hombre como Leo en ninguna otra parte. Dudé que otro chico guapo se fijara en una chica sin chiste como yo.
—No te alejes de mí nunca —dijo mientras me apretaba con fuerza.
—No lo haré, pero tampoco pienso soportar esta situación por mucho tiempo. Más temprano que tarde quiero que dejes esta vida. Y también queda prohibido que vengas a casa con el cuello marcado. Yo soy la única que puede poner su sello sobre tu piel.
—Trato hecho, tú eres mi única dueña.
—¿Dónde está Lucas?
—En casa de Lina, le dije que iría a una fiesta.
—Sal de aquí, no quiero que Jason nos vaya a descubrir juntos.
—No quiero, necesito estar a tu lado.
Yo tampoco quería que se fuera, pero se escuchó la puerta de la entrada. Leo se levantó deprisa, se vistió y yo hice lo mismo.
—¿Qué hacemos ahora? —preguntó él, nervioso.
—Yo saldré primero, lo entretengo en lo que sales.
—Bien.
Salí de la habitación, gracias a dios era Jorge. Estaba muy borracho, se sostenía de una silla mientras miraba hacia el frente, tratando de distinguir donde estaban las cosas.
—¿Estás bien? —pregunté tratando de distrerlo.
—No, estoy muy borracho.
—¿Quieres qué te ayude?
—No, me gusta mi rostro como está. No quiero que Jason me golpee.
—¿Dónde está Jason?
—Venían detrás de mí, se quedaron a comprar más alcohol.
Jason volvió acompañado de un par de chicas. Traía una bolsa llena de cervezas y una botella de tequila.
—¿Qué haces despierta? —preguntó Jason.
—Escuché ruido y me levanté para ver que pasaba.
Leo salió de su habitación, se tallaba los ojos y fingia estar bostezando.
—Ya volvieron —comentó Leo.
—Vamos, Jorge, sirve los tragos —ordenó Jason.
—Ya no puedo beber más —aseguro con un par de arcadas.
—No seas amargado.
Damián entró con los refrescos y los hielos.
—Trajimos la fiesta a casa —dijo Damián, sonriente.
—Vamos, Leo, ven y sirvete una copa.
Leo se acercó a la sala para destapar la botella de tequila.
—Ven, Less. Tú también sirvete una —dijo Damián.
—¿Estás loco? Mi hermana no bebe. Ve a tu cuarto.
—No seas así, deja que beba un trago conmigo.
—¿Para qué? ¿Para qué termine durmiendo en tu cama?
—Esa es una posibilidad, pero no te preocupes. Yo la cuidaré bien.
—Imbécil.
Jason se levantó del sillón, dispuesto a golpear a Damián.
—No peleen de nuevo —gritó Jorge.
—Yo nunca dormiré con Damián, mejor me voy a dormir —dije enojada.
—Deja que pruebe una, tú estás aquí para cuidar de ella —dijo Leo.
—Solo una, prefiero que aprendas conmigo que en otro lado. Cuidado si te acercas a ella, te rompo lq cara si lo haces —aseguró Jason, señalando a Damián.
Me fui a sentar a lado de Leo. Jason también estaba muy borracho y no podía confiar en nadie más.
Leo me sirvió una copa de tequila, el primer sorbo me supo horrible. Hice gestos de asco, no sabía porque ellos disfrutaban de algo tan asqueroso.
—Te ves tan linda haciendo gestos —comentó Damián.
—¿Qué? No es verdad, déjame en paz.
Las dos chicas bebían como teporochos, una tras otra. La fiesta no duró mucho, después de veinte minutos, Jorge terminó inconciente a un lado de la mesa del comedor. Jason se calentó y montó sobre su regazo a una de las chicas. Un par de besos y lamidas, ambos se levantaron y se fueron a la habitación.
—¿Dónde voy a dormir ahora? —pregunté.
Ni loca me iba a meter a la habitación con ese par de calientes.
—Puedes dormir conmigo —dijo Damián.
—¡Claro que no! Maldito pervertido —dijo Leo.
La otra borracha se levantó y se sentó en las piernas de Leo.
—Quiero probar a la gran fiera de Channel —dijo mientras pasaba su lengua por la oreja de Leo.
—Ya está, tu duermes con Diana y yo con Less.
—Ni loco, yo no soy la fiera de Channel. Eso se acabó, estás muy ebria.
Leo tomó de la mano a la chica y la llevó a su habitación.
—Tú vas a dormir con ella, Damián y yo llevaremos a Jorge a su habitación. Yo dormiré con ambos —dijo Leo.
No quería dormir con una mujer borracha, pero era la mejor opción en ese momento.
Entré a la habitación de Leo, la chica estaba tirada a un costado de la cama.
—¿Por qué pierdes el tiempo —me preguntó.
—¿Cómo? ¿Me hablas a mí?
—Si fuera tú, no hubiese rechazado la oportunidad de dormir con Damián. Esos chicos son muy buenos en la cama.
—Tienen práctica.
—O quizás, prefieres a las chicas. Ven aquí, te haré sentir en las nubes. Soy muy buena con la lengua.
—No me voy a acostar contigo, no me gustan las mujeres —dije aterrada.
—Era broma, no seas amargada.
—No jueges así.
Me acosté en la cama y me tapé con las cobijas. La almohada de Leo olía a él. La tomé entré mis brazos y suspiré sonriendo.
La chica ebria se quedó dormida ahí sentada, hablaba un montón de tonterías. Me costó trabajo dormir, ella hablaba se sexo alcohol y drogas, recordando sus estúpidas vivencias de loca.
Estaba en un sueño profundo, no bebí con ellos. Solo probé tres sorbos del vaso, pero eso me ayudó a relajarme.
Soñaba que un bello príncipe me acariciaba el rostro, me llamaba amor y me besaba la mejilla, se sentía muy real.
Abrí los ojos de golpe, no era un sueño. Damián me acariciaba el rostro. Cubrió mi boca para evitar que fuera a gritar y despertar a todos.
—Shhh, soy yo.
Le quité la mano de mi boca.
—¿Qué estás haciendo? —pregunté en voz baja.
—Quiero un beso de buenas noches.
—¿Qué te pasa?
—Te dije que compensaria mi falta de ayer, seré tu novio de ahora en adelante.
—Estás borracho, no sabes lo que dices.
—Tienes razón, estoy borracho y no sé lo que digo. No te preocupes, ya tengo el permiso de Jason.
—Eso no es verdad, vete o voy a gritar muy fuerte.
El loco de Damián no obedeció, comencé a gritar, pero él me silencio con un beso.
Se me trepó encima para besarme y tocarme las piernas. Estaba completamente fuera de control.