Enamorada de su mejor amigo y harta de tener que verlo con otra la lleva a querer olvidarlo; esto la lleva a tener un amor a primer beso, un beso que llevara a malentendidos donde solo ellos conocen la verdad. Secretos que pueden destruir a parejas poco unidas y sin confianza, ¿ellos serán una de esas parejas?
Ela es fría pero el lo es más? Quizás parecen ser iguales a primera vista pero todo es una mentira.
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Adiós
-De acuerdo.
-…para mi esposa quien ha estado todos estos años a mi lado y finalmente para Kim, como lo prometí algún día… las ultimas pertenencias de su difunta madre, esperando que sea fiel a sus palabras; estoy seguro no alcanza para enmendar mis errores pero sé que le ayudara en todo lo que se proponga. Para tener acceso al su herencia, Amelia debe trabajar y ganárselo como siempre se lo he dicho por al menos 5 años seguidos en un solo lugar que no sea de mis empresas, madre o hermanos. —Al terminar saca un maletín y me lo da.
-¿Una caja? — habla Amelia.
Puedo ver las miradas de felicidad de los demás al escuchar lo que les toca, aunque ciento lastima por la pequeña de Amelia, quien no está al mismo nivel que sus hermanos.
-¿Por qué el 10%? Yo también soy hija y debo tener lo mismo que mis hermanos —se levanta ella gritando al reaccionar sobre lo anterior.
-Al menos no le dio nada a la ilegitima —dice orgullosa.
-Sí que te quería tu padre —dicen riendo Callie.
-¿Eso es todo? —digo al hombre.
-Sí, he finalizado con...
-De acuerdo, me marcho —digo mirando a Onur y a Lin. Tomo el maletín y salgo para meterme al auto de Onur.
Sentada en el auto no puedo dejar de pensar en que sea lo que sea que este en la caja debe ser más valioso que lo que les dio a mis hermanos. El poder sentimental para mi vale mucho más que ese dinero, me limpio las lágrimas y me decido a abrirlo pero incluso pienso que quizas en verdad no me quiso… y no lo digo por el dinero, son las cosas de mi madre. Abro la maleta y veo que hay documentos, al principio hay una foto en la que estamos mi madre, yo y mi padre; al tomarla siento que no puedo más con las lágrimas y vuelven a fluir. La caja tiene el olor del perfume que caracterizaba a mi madre. La extraño demasiado.
-¡Listo, vámonos! —dice Michel al subir al auto– tranquila. —Dice limpiándome las lágrimas con su mano.
-Lo sé.
-¿De verdad? ¡Oh qué bueno! Creí que no podría seguir aguantando más el secreto, es un alivio -dice dando un fuerte suspiro.
-¿De qué secreto hablas?
-… -me mira serio– los documentos… -los toma del maletín y los mueve frente a mí.
-¿De qué son?
-Bien, nuestro padre dijo que fallaría en la misión y yo dije que no pero incluso después de morir sigue teniendo razón —enciende el auto y nos dirigimos a casa– debes leerlos y lo entenderás.
Hago lo que me pide y me encuentro primero con un sobre rojo que llama mi atención, lo abro y me doy cuenta que es una carta… una carta de mi padre:
“Hola pequeña, sé que debes hacerte muchas preguntas en estos momentos pero primero quiero asegurarte que siempre te amé como una hija. Todo lo hice para protegerlas, sé que estuvo mal lo que hice pero en verdad te amo y haría lo que fuera por verte feliz y triunfando si dificultades; lo que me lleva mi segundo y último punto, he pasado mucho tiempo… años de mi vida dedicados a una empresa bajo un seudónimo así que debes hacerte cargo de ello, todo lo que te he hecho en estos años te lo recompenso con mi esfuerzo y trabajo, aunque descubrirás cosas que no he mencionado a nadie. Siempre dices que el dinero no lo vale pero es falso, en este mundo… sin dinero no eres nada y por eso te doy esto en compensación por esas palabras crueles que te dije cuando en verdad lo que quería era darte un abrazo y decirte lo mucho que te amo; quizas vuelvas a decirme que no merezco chantajearte con esto pero mi esfuerzo es lo que te ofrezco. Lo siento por hacerte llorar todo el tiempo. Creo que siempre tengo la razón, pero en este momento espero que Onur allá podido aguantar con el secreto y si no lo hizo… puedes cobrar mi apuesta como mejor te plazca. Los amo. Te amo pequeña.”
No puedo evitar sonreír ante lo dicho, una parte de mi sabía que aún me quería y aunque pida perdón en un papel… para mí ya es el mejor papel. Pero me hubiera gustado que fuera en persona y no de este modo, disculparnos mutuamente.
-Me debes la apuesta que tenías con nuestro padre —digo riendo.
-No puede ser… creí que no te lo mencionaría, siempre vio hasta el mínimo detalle. De acuerdo, ¿Qué quiere la princesa? —dice con una sonrisa.
-Te lo diré después. ¿Cuándo regresas a tu trabajo?
-Pedí una semana.
-¿Por qué tan poco?
-Eso es lo que pude negociar.
-¿Tienes un cargo importante y no te dieron más? —comienzo a reír.
-Cuanto más alto tu rango, menos descanso hay.
-¿Cuándo te vas? —digo al notar que llegamos al aeropuerto en vez de la casa.
-Hoy.
-Pero solo llevas ¿Qué? ¡Tres días a lo mucho!
-Pero cuando lo quiera puedo negociar los días faltantes y ya que estas aquí… veo que estas bien, debes estar bien.
-No lo prometo.
-¿Quién es el chico de las noticias con el que apareces? ¿Eso es cierto? ¿Seré tío? ¿Se casarán? —dice alegre pero a la vez triste y baja del auto.
-¿Cómo sabes que soy la de esa foto?
-Lin.
-Así que ha conspirado en mi contra.
-Estábamos viendo la televisión cuando salió de pronto y se quedó mirando fijamente la pantalla al ver tu silueta. Además se ven muy cercanos, ¿lo son?
-¿Estas celoso Onur?
-Solo digo que eres mi hermanita y si te hace daño no durara mucho, lo sabes. Te apoyo en lo que desees, siempre lo haré —cuando termina de decirlo, simplemente le doy un abrazo.
-¿En serio debes irte?
-Es mi obligación dar un buen ejemplo a los demás.
-¡Claro! Como un teniente sería mal ejemplo. Debo seguir tus pasos.