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TU, MI HISTORIA INESPERADA

TU, MI HISTORIA INESPERADA

Status: Terminada
Genre:Grandes Curvas / Romance de oficina / Completas
Popularitas:21.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Yazz García

NOVELA +18 ⚠️

Julieta Álvarez siempre ha creído que el amor merece segundas oportunidades. El problema es que lleva tres años dándole oportunidades a la persona equivocada.

Cuando finalmente decide ponerle punto final a una relación que solo le ha dejado secretos, excusas y demasiadas decepciones, lo último que espera es que su vida se complique todavía más con la llegada de Alejandro Santana.

NovelToon tiene autorización de Yazz García para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 5

...JULIETA ÁLVAREZ...

A las seis de la tarde, el dolor de cabeza me devoraba la sien. Cerré el archivo en la computadora, tomé mi bolso y salí por la puerta principal de la editorial con un solo objetivo: desaparecer.

Pero el día no me iba a dar tregua.

Al poner un pie en la acera, vi su auto estacionado en doble fila, con las intermitentes encendidas.

Roberto estaba apoyado contra la puerta del piloto, esperándome. Tenía la cara desencajada, la camisa arrugada y los ojos desorbitados por el desespero.

En cuanto me vio, avanzó hacia mí.

La rabia me cegó de tal forma que no sentí miedo, solo un ardor violento en el pecho. Toda la humillación de la mañana, los gritos de Sofía, las miradas piadosas de mis compañeros y los reproches del señor Gómez se me agolparon en la garganta.

—Julieta, por favor, déjame explicarte... —empezó a decir, alzando las manos.

No lo dejé terminar.

Le asesté una cachetada en el rostro con toda la fuerza que tenía guardada.

La cara de Roberto se giró por el golpe y se quedó helado, llevándose la mano a la mejilla encendida, mirándome con absoluta incredulidad.

—¡Es la última vez en tu vida que te acercas a mí! —le grité, temblando de rabia de la cabeza a los pies—. ¡La última! Le diste mi dirección de trabajo a tu esposa, dejaste que viniera a humillarme, a insultarme y a tratarme como una basura frente a todos. ¡Eres un cobarde!

—¡Julieta, bájale a tu voz! —dijo él en un susurro desesperado, mirando hacia los lados.

Un par de personas que salían del edificio contiguo se detuvieron a mirarnos, murmurando entre ellos.

—No me pidas que me calle —apreté los puños, con las lágrimas de pura furia rodándome por las mejillas—. Se acabó, Roberto. ¿Entendiste? Se acabó. No me vuelvas a buscar, no me vuelvas a llamar y bórrame de tu maldita vida.

—No me puedes hacer esto—masculló él, tomándome con brusquedad del antebrazo y abriendo la puerta de su auto—. Sube al coche. Nos están mirando todos. Sube y terminamos de hablar esto bien.

Al ver la atención de la gente puesta en nosotros y el escándalo que se estaba armando de nuevo, no me quedó más opción que meterme al auto de un tirón para salir de la vista de todos. Roberto se subió de golpe al asiento del piloto, cerró la puerta de un portazo y puso el seguro automático.

El silencio dentro del coche era sofocante.

—Las cosas no pueden terminar así, Julieta —dijo él de inmediato, mirándome con los ojos inyectados en sangre—. Y tú lo sabes. Tenemos años juntos. Sofía me agarró el teléfono dormido, vio las facturas del motel y los mensajes, entró en histeria y se vino para acá. Yo no le di tu dirección, ella ató cabos por lo de la editorial.

—Me da exactamente igual cómo lo averiguó —contesté con una voz fría y tajante, apoyando la espalda contra el asiento—. Le diste la razón en todo. Dejaste que pensara que yo era la que te perseguía.

—¡Tenía que calmarla! —se justificó él, girándose en su asiento para darme la cara—. Tengo una hija, Julieta. Si ella me quita a la niña en un divorcio me arruina la vida. Entiéndeme.

—¿Y a mí? —lo miré a los ojos, sintiendo un asco profundo que nunca antes había experimentado por él—. ¿A mí no me arruinaste la vida? Me dejaste como una trepadora frente a toda mi empresa. Me dijiste que me querías, pero solo me usaste para tener un escape cuando tu matrimonio se ponía aburrido.

—Eso no es verdad —dijo, intentando ablandar la voz y estirando la mano para tocar mi pierna.

Le aparté la mano de un manotazo.

—No me toques.

—Julieta, por favor... Sé que estás enojada, pero se nos va a pasar la tormenta. Voy a arreglar las cosas con Sofía, voy a buscar la forma de que esto se enfríe y—

—No hay nada que arreglar —lo interrumpí—. Me das lástima, Roberto. Pasé años pensando que eras el hombre de mi vida, y hoy me doy cuenta de que solo eres un tipejo inmaduro y cobarde que no es capaz de hacerse cargo de nada.

A Roberto se le mudó el color del rostro. La vena de su cuello se hinchó.

—No me hables así. Sabes que me necesitas tanto como yo a ti.

—Ya no —quité el seguro de la puerta con un movimiento rápido—. Si me vuelves a buscar, voy a ir directamente con tu esposa y le voy a mostrar cada mensaje, cada foto y cada recibo de cada hotel en el que estuvimos.

Roberto se quedó paralizado, con la boca ligeramente abierta, midiendo el calibre de mi amenaza. Por primera vez en diez años, vio en mi rostro que no estaba jugando.

—Quítate de mi camino —ordené.

Abrí la puerta, bajé del auto y caminé a paso firme hacia la estación de autobuses sin volver a mirar atrás.

La caminata hacia la parada del autobús fue una tortura.

A cada paso, las lágrimas que había aguantado dentro del auto salieron a borbotones. Me limpiaba el rostro con la manga del abrigo, pero el llanto era incontrolable. Sentía un vacío horrible en el estómago, una mezcla amarga de humillación, rabia y dolor.

Diez años.

Diez años creyendo en promesas vacías, escondiéndome en hoteles de mala muerte, esperando a que un cobarde me diera un lugar que nunca existió.

Me sentía patética.

El viento de la tarde soplaba helado, despeinándome mientras avanzaba por la acera de la avenida principal.

De pronto, un Jeep negro de vidrios polarizados avanzó despacio a mi lado, reduciendo la velocidad hasta emparejarse por completo con mi paso.

La ventanilla del copiloto bajó.

Alejandro Santana estaba al volante. Llevaba las mangas de la camisa arremangadas hasta los antebrazos y el rostro tan serio como siempre, aunque sus ojos me examinaron con un solo vistazo rápido.

—Suba, señorita Álvarez

Me detuve en seco, pasándome la mano por las mejillas en un intento inútil por ocultar mi desastre.

—No... no es necesario, Santana —tragué saliva, intentando que la voz no se me quiebre—. La parada está a un par de cuadras. Puedo tomar el bus.

—La parada está a tres cuadras y va a empezar a llover —repuso él—. Además, no está en condiciones de andar sola por la calle. Suba al auto.

—De verdad, estoy bien...

—No le estoy preguntando —sentenció Alejandro, destrabando los seguros con un chasquido seco—. Suba.

La autoridad implacable de su voz no dejaba espacio para más objeciones.

Avergonzada, abrí la puerta alta del Jeep y me subí al asiento del copiloto.

En cuanto cerré la puerta, Alejandro aceleró de manera fluida, incorporándose al flujo de la avenida.

Me pegué a la ventanilla, dándole el perfil para que no me viera los ojos hinchados ni el maquillaje corrido.

De la nada, Alejandro estiró el brazo y dejó un paquete de pañuelos desechables sobre mis rodillas.

—Tome, los necesita—dijo en tono bajo.

—Gracias... —murmuré, tomando un pañuelo y presionándolo contra mis ojos.

Alejandro mantuvo las manos sobre el volante, acelerando con calma mientras los limpiaparabrisas empezaban a apartar las primeras gotas de lluvia del cristal.

—No tiene que aguantarse, señorita Álvarez —dijo de pronto—. Si necesita llorar o desahogarse, hágalo. No la voy a juzgar.

El impacto de sus palabras, dichas con esa fría pero absoluta honestidad, terminó de romper el dique que me quedaba. Cubrí mi rostro con ambas manos y dejé salir un sollozo ahogado que llevaba retenido desde la mañana, permitiéndome llorar de verdad por primera vez en todo el día.

1
Daniela
super hermosa gracias ❤️
Dany2
gracias por la historia ☺️
Liliana Torres
🥳🥳🥳🥳🥳😍😍😍 Que viva el amor
Ana Elena Jiménez
gracias @yazzGarcia por crear tan hermosa historia 🫶🫶🫶
Ana Elena Jiménez
maravilloso final 🫶🫶🫶
Ana Elena Jiménez
aaayyyyy 🥺🥺🥺🥺🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰que el amorrrsshh
Ana Elena Jiménez
🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥺🥺
Ana Elena Jiménez
que lindo 🥰🥰🥰
Ana Elena Jiménez
🤭🤭🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
nos da mija porque imaginé lo peor 🤭
Ana Elena Jiménez
😬😬😬
Ana Elena Jiménez
a quién habrá salido 🤭
Ana Elena Jiménez
ella solita labró su destino 🤷
Ana Elena Jiménez
realmente Andrés se merecía esa felicidad y quien mejor que victoria 🫶🫶🫶
wendy cordova
ojalá fuera solo fantacia, pero en el día a día verdadero hay madres peores
Miraval 💃🇨🇴❤️🇨🇴❤️
Llegué a pensar que esa señora por fin iba a valorar y a defender a Julieta, que al darse cuenta de lo que hizo Sabrina, reaccionaría correctamente.....pues me equivoqué rotundamente. 😂😂😂🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
Ana Elena Jiménez
síii🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Ana Elena Jiménez
sola va a quedar usted por bruja
Ana Elena Jiménez
se equivoca señora, porque si tiene a personas muy valiosas que la aman tal cual como es
Ana Elena Jiménez
no hizo ni hace y mucho menos hará falta señora,pues jamás ha estado para ella y con una madre como usted mejor 💩 dota,así que adiósito 🤷
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