NovelToon NovelToon
La Luna Rechazada de los Cinco Herederos

La Luna Rechazada de los Cinco Herederos

Status: Terminada
Genre:Hombre lobo / Romance paranormal / Maltrato Emocional / Brujas / Completas
Popularitas:701
Nilai: 5
nombre de autor: Eva Belmont

La criaron en la mansión Blackwood, entre los cinco herederos destinados a protegerla. Ayla lo dio todo por esa manada: su lealtad, su don de sangre curativa, su corazón. Hasta que una desconocida llegó con una sonrisa dulce y una mentira perfecta, y uno a uno, los cinco le dieron la espalda.

Acusada, humillada y desechada como si nunca hubiera importado, Ayla no suplica. No llora frente a ellos. Se pone de pie ante toda la manada y pronuncia las únicas palabras que pueden romperlos: los rechaza. A los cinco. En voz alta.

Pero el destino tenía otros planes para la huérfana de ojos plateados. Porque hay un Alfa Supremo que la reconoció desde el primer instante. Porque en su sangre duerme un linaje que creían extinto. Y porque la joven a la que despreciaron no era una omega cualquiera: era la heredera que podía cambiarlo todo.

Cuando la verdad sobre su origen salga a la luz, los que la abandonaron descubrirán, demasiado tarde, a quién dejaron ir.

NovelToon tiene autorización de Eva Belmont para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 13 — La Sentencia

La habitación de Ayla permaneció en silencio después de que Xavier entró.

Los curanderos seguían examinando los aparatos.

Magnus permanecía junto a la cama.

Pero los cinco herederos no tuvieron permiso para entrar.

Fueron convocados de nuevo a la sala del consejo.

Y a ninguno de ellos le gustó lo que encontró al llegar.

Xavier ya estaba de pie frente a la enorme mesa.

Los ancianos ocupaban sus lugares.

Magnus también estaba presente.

El ambiente parecía un tribunal.

Y los acusados eran ellos.

—Existe una parte más del castigo —declaró Xavier.

Kael levantó la mirada.

—¿Más?

—Ustedes causaron dolor.

Ustedes ignoraron el sufrimiento.

Ustedes decidieron que la vida de Ayla valía menos que la palabra de otra persona.

Los cinco permanecieron en silencio.

—Por eso experimentarán parte de las consecuencias de sus propias elecciones.

Darius frunció el ceño.

—¿Qué significa eso?

Xavier no apartó la mirada.

—Las heridas provocadas a Ayla serán reproducidas en ustedes mediante magia curativa controlada.

El impacto fue inmediato.

—¿Qué? —Finn abrió mucho los ojos.

Magnus no intervino.

Porque, en el fondo, creía que los hijos necesitaban comprender la gravedad de lo que habían hecho.

—No morirán.

No sufrirán daños permanentes.

Pero sentirán una fracción del dolor que ella soportó.

Lucien bajó la cabeza.

No protestó.

No intentó defenderse.

Tal vez porque parte de él creía merecer aquello.

El castigo comenzó esa misma tarde.

Los cinco fueron llevados al ala especial de los curanderos.

Se dibujaron runas mágicas en el suelo.

Hechizos de protección rodeaban el lugar.

Todo era controlado.

Todo era supervisado.

Pero eso no hizo la experiencia más fácil.

Cuando la magia se activó, una sensación de quemadura recorrió sus cuerpos.

No era suficiente para causar daños graves.

Pero era suficiente para doler.

Mucho.

Finn cayó de rodillas.

Darius apretó los dientes.

Rowan cerró los ojos.

Kael permaneció inmóvil el mayor tiempo posible.

Lucien soltó un gemido involuntario.

Y, durante aquellos minutos, todos tuvieron el mismo pensamiento.

Ayla había soportado algo peor.

Mucho peor.

Sola.

Sin apoyo.

Sin defensa.

Sin que ellos le creyeran.

Cuando la sesión terminó, ninguno de los cinco parecía el mismo.

El orgullo había desaparecido.

La arrogancia también.

Solo quedaba silencio.

La segunda parte de la sentencia comenzó al día siguiente.

Y continuó al otro.

Y al otro.

Todos los días, los cinco se presentaban en el hospital.

Todos los días auxiliaban a los pacientes.

Limpiaban habitaciones.

Transportaban medicamentos.

Ayudaban a los ancianos.

Consolaban a los niños.

Y todos los días pasaban por el mismo procedimiento.

Se les extraía una pequeña cantidad de sangre.

Controlada.

Segura.

Pero suficiente para dejarlos cansados.

Débiles.

Incómodos.

—Esto es ridículo —se quejó Darius durante la primera semana.

—¿Lo es? —preguntó el curandero.

—Sí.

El hombre levantó una ceja.

—Ayla perdió mucho más en una sola tarde.

Darius no tuvo respuesta.

Después de eso, dejó de quejarse.

Con el paso de las semanas, algo empezó a cambiar.

Los pacientes conocían a Ayla.

Hablaban de ella constantemente.

—La señorita Ayla me curó cuando yo era niño.

—Ella ayudó a mi familia durante el invierno.

—Ella donó sangre para salvar a mi hijo.

—Ella nunca rechazaba ayudar.

Historias.

Cientos de ellas.

Los cinco escuchaban una tras otra.

Y cada relato aumentaba el peso dentro de ellos.

Sobre todo porque contrastaba con la imagen creada por Selena.

Ayla no parecía la persona egoísta que ellos habían imaginado.

Muy por el contrario.

Parecía exactamente la chica que conocieron durante toda la vida.

Bondadosa.

Generosa.

Leal.

Mientras tanto, Ayla seguía inconsciente.

Pero pequeños cambios empezaron a surgir.

Los dedos se movían de vez en cuando.

La respiración se volvía más fuerte.

Los signos vitales mejoraban.

Cada vez que eso pasaba, Xavier aparecía.

Como si siempre lo supiera.

Como si lo sintiera.

Y aquello empezó a incomodar a los herederos.

Mucho.

—¿Por qué está siempre aquí? —preguntó Finn.

—También quería saberlo —respondió Rowan.

Kael observó a Xavier sentado junto a la cama.

Una vez más.

Siempre junto a ella.

Siempre protegiendo.

Siempre presente.

—Hay algo que no sabemos.

Lucien asintió.

—Claramente.

Darius se cruzó de brazos.

—Tal vez se conozcan desde hace años.

—Imposible —respondió Finn.

—¿Cómo lo sabes?

—Porque yo lo sabría.

Pero, al decir aquello, se dio cuenta de que ya no tenía tanta certeza.

En los últimos meses, ellos habían dejado de saber muchas cosas sobre Ayla.

Cosas importantes.

Cosas que deberían haber notado.

En la noche que marcó el fin del primer mes del castigo, Magnus encontró a Xavier observando la luna desde la terraza del hospital.

—Está funcionando.

Xavier no apartó la mirada.

—¿Qué?

—El castigo.

Están cambiando.

El Alfa Supremo permaneció en silencio.

—No lo hice por ellos.

Magnus soltó una risa breve.

—Me lo imaginé.

Los dos permanecieron lado a lado por unos instantes.

Entonces Magnus hizo la pregunta que lo perseguía desde su llegada.

—¿Por qué Ayla?

Xavier finalmente giró el rostro.

—¿Qué quieres decir?

—Podrías haber elegido a cualquier mujer.

Cualquier alianza.

Cualquier manada.

Pero elegiste a Ayla.

Los ojos dorados se oscurecieron.

Como si escondieran secretos antiguos.

—Porque ella es diferente.

—Eso ya lo sé.

—No.

Su voz se volvió más baja.

—No sabes ni la mitad.

Magnus se quedó inmóvil.

Pero antes de que pudiera insistir, Xavier volvió a mirar la luna.

Cerrando el tema.

Y, en ese instante, el Alfa de la Luna de Plata tuvo la certeza de una cosa.

El interés de Xavier por Ayla estaba lejos de ser común.

Muy lejos.

Y cuando toda la verdad saliera a la luz...

La vida de todos cambiaría para siempre.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play