Valentina Visconti nació para heredar un imperio, pero eligió salvar vidas antes que administrar fortunas. Renunció a su apellido, a su riqueza y al futuro que su familia había planeado para ella, convencida de que el amor debía elegirse, nunca negociarse.
Cuando la traición del hombre con quien soñaba casarse destruye todas sus certezas, un impulso desesperado la lleva a besar a un completo desconocido para escapar de su pasado.
Alessandro Moretti carga con el peso de uno de los apellidos más poderosos y temidos del país. Aunque ha construido su propio imperio lejos de la violencia y prefiere mantenerse fuera de los reflectores, el legado de su familia nunca deja de perseguirlo.
Lo que ninguno de los dos imagina es que ese encuentro cambiará sus vidas para siempre.
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6- lo que no se ve
El lunes comenzó con el caos habitual del Hospital Santa Emilia.
Ambulancias entrando.
Médicos recorriendo los pasillos.
Enfermeras organizando pacientes.
Y residentes intentando seguir el ritmo.
Valentina caminaba con rapidez mientras revisaba la agenda del día.
—Tres cirugías...
Dos consultas...
Y la reunión del comité médico.
Camila apareció a su lado con una taza de café.
—¿Dormiste algo?
—Cinco horas.
—Eso explica esa cara.
Valentina sonrió.
—Mi cara siempre es la misma.
—No. Hoy tienes cara de "si alguien me habla antes del café, lo opero sin anestesia".
Las dos rieron.
En ese momento Daniel apareció por el pasillo.
Llevaba el cabello ligeramente despeinado y una carpeta bajo el brazo.
—Buenos días.
Valentina sonrió al verlo.
—Buenos días.
Daniel besó suavemente su frente.
—Perdón por lo de ayer.
Ella negó con la cabeza.
—Ya te dije que no importa.
Camila observó la escena con una sonrisa.
—Bueno...
Yo me voy antes de que empiecen con sus miraditas románticas.
Valentina le lanzó una mirada divertida.
—Eres insoportable.
—Y tú muy cursi.
Camila desapareció por el pasillo riendo.
Minutos después...
La reunión clínica comenzó.
Varios médicos discutían un caso complejo.
Valentina exponía una posible solución.
Daniel escuchaba atentamente.
Lucía permanecía sentada al fondo de la sala.
Con un cuaderno abierto.
Aunque apenas escribía.
Su atención estaba completamente puesta en Daniel.
Cada vez que él sonreía.
Cada vez que asentía mientras escuchaba a Valentina.
Cada pequeño gesto.
Todo quedaba grabado en su memoria.
"Todavía la mira igual..."
Pensó.
"Pero eso puede cambiar."
Al terminar la reunión...
Daniel salió primero.
Lucía lo alcanzó en el pasillo.
—Doctor.
Él se detuvo.
—¿Sí?
—Quería agradecerte otra vez.
Por ayudarme estos días.
Daniel sonrió con amabilidad.
—No tienes que hacerlo.
Ella bajó la mirada.
—Para mí significa mucho.
Porque... Últimamente siento que nadie confía en mí.
Daniel recordó nuevamente las palabras que ella le había dicho sobre Valentina.
Aquella sensación incómoda volvió a aparecer.
—Dale tiempo.
Estoy seguro de que la doctora terminará dándote otra oportunidad.
Lucía sonrió con aparente tristeza.
—Ojalá.
En ese instante Valentina salió de la sala de reuniones.
—Daniel.
¿Vamos?
Él giró inmediatamente.
—Claro.
Lucía dio un paso atrás.
—Nos vemos luego, doctor.
Valentina le sonrió con naturalidad.
—Lucía.
Recuerda revisar los protocolos antes de mañana.
Quiero que vuelvas a entrar al quirófano conmigo.
Los ojos de Lucía se abrieron ligeramente.
—¿En serio?
—Claro.
Te dije que volverías cuando recuperaras la confianza. Creo que ya estás lista.
Lucía sonrió.
—Gracias, doctora.
Valentina siguió caminando junto a Daniel.
No alcanzó a ver la expresión de sorpresa en el rostro de Lucía.
Aquello... No estaba en sus planes.
Ella necesitaba que Daniel siguiera creyendo que Valentina la trataba mal.
Y ahora... La doctora acababa de darle otra oportunidad.
Al otro lado de la ciudad...
La sala de juntas de Asterion Technologies estaba completamente llena.
Ingenieros.
Diseñadores.
Analistas.
Alessandro permanecía de pie frente a una enorme pantalla.
—El lanzamiento se adelantará dos semanas.
Uno de los gerentes levantó la mano.
—¿No es muy pronto?
Alessandro negó.
—No.
Siempre que cumplamos con los estándares de calidad. Si hay un solo error...
Retrasaremos el proyecto.
Prefiero perder dinero antes que perder la confianza de nuestros clientes.
Todos asintieron.
Matteo observaba la escena desde el fondo de la sala.
No podía evitar sentirse orgulloso.
Después de la reunión alcanzó a Alessandro en el pasillo.
—¿Sabes?
Alessandro lo miró.
—¿Qué?
—Nunca entenderé cómo puedes ser tan paciente aquí...
Y perder toda esa paciencia cuando Don Vittorio aparece.
Alessandro soltó una pequeña risa.
—Porque ustedes vienen a trabajar.
Él viene a cambiarme la vida.
Matteo comenzó a reír.
—Tienes un punto.
Los dos continuaron caminando.
Sin imaginar que, a solo unos kilómetros de distancia...
Una mentira acababa de empezar a derrumbarse.
Y otra mucho más grande...
Estaba a punto de construirse.
Lucía permaneció inmóvil unos segundos después de que Valentina y Daniel se alejaran.
"No..."
Aquello no salía como ella esperaba.
Si Valentina volvía a aceptarla en el quirófano...
Daniel terminaría descubriendo que todo lo que ella le había contado era mentira.
Eso no podía pasar.
Tenía que adelantarse.
Al finalizar el turno de la mañana...
Daniel salía del área de hospitalización cuando Lucía volvió a acercarse.
—Doctor...
Él sonrió con amabilidad.
—¿Otra vez tú?
Ella bajó la mirada.
—Prometo que es la última por hoy.
Daniel rio.
—¿Qué ocurre?
Lucía respiró profundamente.
—La doctora me pidió regresar mañana al quirófano.
—Es una excelente noticia.
—Sí...
Pero tengo miedo.
Daniel frunció ligeramente el ceño.
—¿De qué?
—De volver a equivocarme.
Y que esta vez...
De verdad me humille delante de todos.
Daniel negó con la cabeza.
—No creo que eso pase.
Lucía levantó lentamente la vista.
—¿De verdad confías tanto en ella?
Aquella pregunta tomó a Daniel por sorpresa.
No respondió de inmediato.
Porque, por primera vez en cinco años...
Había aparecido una pequeña duda.
Muy pequeña. Casi insignificante.
Pero estaba ahí.
Lucía sonrió con tristeza.
—Olvídalo.
No debí decir eso.
Gracias por escucharme.
Se marchó antes de que Daniel pudiera responder.
Él permaneció observándola mientras desaparecía por el pasillo.
Esa misma tarde...
Valentina salió del quirófano con una enorme sonrisa.
La cirugía había sido un éxito.
Camila la esperaba junto a los vestidores.
—¿Y esa cara?
—La paciente salió perfectamente.
Camila sonrió.
—Sabía que ibas a decir eso.
Las dos comenzaron a cambiarse.
Mientras guardaban sus cosas, Camila habló.
—Oye...
¿Has notado raro a Daniel?
Valentina dejó de doblar la bata.
—¿Raro?
—Sí.
Como distraído.
Ella pensó unos segundos.
—Supongo que está cansado.
Hemos tenido mucho trabajo.
Camila no parecía convencida.
—Puede ser.
Valentina terminó de guardar sus cosas.
—No empieces a imaginar tragedias.
—No imagino tragedias.
Solo observo.
Y tú sabes que casi siempre tengo razón.
Valentina soltó una carcajada.
—Eso dices tú.
Camila cruzó los brazos.
—Cuando descubras que yo tenía razón...
No quiero escuchar disculpas.
—Está bien.
Te invitaré un café.
—Dos.
—Uno.
—Hecho.
Las dos salieron del vestidor riendo.
Ninguna notó que Lucía acababa de escucharlo todo desde el otro lado de la puerta.
Una pequeña sonrisa apareció en sus labios.
"Ni siquiera tu mejor amiga confía en él..."
Pensó.
"Solo necesito un pequeño empujón más."
Asterion Technologies...
Cinco de la tarde.
Alessandro cerró el último informe del día.
Se masajeó el puente de la nariz.
Había sido una jornada interminable.
Matteo entró sin tocar.
—Tengo una propuesta.
Alessandro ni siquiera levantó la vista.
—¿Es legal?
—Más o menos.
Alessandro sonrió.
—Entonces no.
—Ni siquiera me dejaste hablar.
—Te conozco demasiado.
Matteo tomó asiento frente al escritorio.
—Está bien.
Era una cena con unos inversionistas.
Pero puedo ir yo.
Tú necesitas descansar.
Alessandro levantó finalmente la cabeza.
—¿Tan mal me veo?
—Pareces un zombi elegante.
Alessandro soltó una risa.
—Gracias.
—De nada.
¿Aceptas?
Alessandro miró por la ventana.
La ciudad comenzaba a iluminarse.
—Sí.
Ve tú.
Matteo sonrió.
—Perfecto.
Antes de salir se detuvo en la puerta.
—Por cierto...
Don Vittorio llamó tres veces.
Alessandro cerró los ojos.
—No le respondí.
—Hiciste bien.
—Aunque creo que mañana aparecerá personalmente.
—Lo sé.
Matteo sonrió con picardía.
—Y seguramente traerá otra candidata.
Alessandro tomó un bolígrafo y se lo lanzó.
Matteo lo atrapó riendo.
—¡Algún día voy a tener razón con lo de la novia falsa!
—Ese día nunca llegará.
Respondió Alessandro sin dejar de sonreír.
Matteo salió de la oficina todavía riéndose.
Alessandro volvió a quedarse solo.
unos minutos de paz antes de un gran guerra con su familia.
Matteo primero, luego Giovanni y Lorenzo y los osos juntos esa química es indudable y ellos no quieren aceptar que están enamorados.
Alessandro no se imagina lo que la loca de Camila le dejo en su gaveta 🤣😂🤣😂
Quien secuestro a Valentina 🤔🤔🤔❓❓❓
Porque lo hizo de quien se quiere vengar 🤔🤔🤔🤔❓❓❓❓❓
Dónde está Lucia fue ella quien lo hizo o tuvo ayuda de alguien 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Alessandro ahora sí sacará a relucir su apellido Moretti a relucir y quien lo haya hecho se busco su muerte porque si no lo hace Alessandro lo hará el viejo Don Vittorio.
Valentina lo dejaste como novio de pueblo vestido y alborotado.
Hasta tu padre se dió cuenta que están perdidamente enamorados.
Bombón así necesito uno que me dé muchos regalos 🤣😂🤣😂
Es verdad lo que dice Camila ustedes dos ya no respetan el contrato eso ya pasó a hacer una relación verdadera besos, me quedo a dormir etcétera cuando darán el paso a sincerarse.