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Matemos Las Ganas

Matemos Las Ganas

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Amor de la infancia / Completas
Popularitas:33.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

Novela no apta para 🔞🔞🔞

"Cinco años de silencio no fueron suficientes para apagar el fuego."
Mía es la heredera perfecta; Julián, el hombre que ella traicionó cuando él no tenía nada. Ahora, él ha vuelto: es un abogado poderoso, letal y viene de la mano de la prima de Mía.
Atrapados en una red de mentiras, ella finge amar al mejor amigo de él mientras Julián la devora con la mirada en cada rincón de la mansión. Entre pasillos oscuros y encuentros prohibidos, el odio se mezcla con una pasión incontenible.
Las excusas se terminaron. Es hora de dejar de huir y matar las ganas, aunque el precio sea destruirlo todo.

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6: El lenguaje del cuerpo

El aire en el balcón era frío, pero entre los cuerpos de Mía Van Doren y Julián Rivas, la temperatura estaba alcanzando un punto de ebullición. El ruido de la fiesta, las risas de su padre y la música de fondo se sentían como algo que pertenecía a otro universo. En ese rincón oscuro, solo existían el aroma a tabaco y deseo de Julián, y el miedo excitado que recorría las venas de Mía.

—Mírame, Mía —ordenó él con una voz ronca que vibró en el pecho de ella—. Mírame y dime que no has soñado con esto cada maldita noche desde que me dejaste.

Mía no pudo responder. Sus palabras se perdieron cuando Julián, con una lentitud tortuosa, deslizó sus manos por sus hombros, bajando por sus brazos hasta que sus dedos se entrelazaron con los de ella, aprisionándola contra el mármol frío del balcón. Sus ojos oscuros, cargados de una furia que solo el deseo podía igualar, la devoraban.

Sin previo aviso, Julián soltó sus manos y las llevó al corsé de seda de su vestido. Mía soltó un jadeo cuando sintió las palmas calientes de él cubriendo sus pechos. Julián no fue delicado; los apretó con una urgencia cruda, sintiendo la firmeza de su carne y la rigidez de sus pezones que, traidores, buscaban el contacto a través de la tela fina.

—Estás ardiendo, Mía —susurró él contra sus labios, su aliento mezclándose con el de ella—. Tu cuerpo te está delatando. Puedes mentir con palabras, puedes fingir que amas a ese idiota de Marcos, pero tu piel recuerda quién es su verdadero dueño.

Él bajó la cabeza y capturó su boca en un beso voraz, un beso que no pedía permiso, sino que reclamaba territorio. Mientras sus lenguas se entrelazaban en una lucha desesperada, la mano derecha de Julián comenzó a descender. Bajó por su vientre, siguiendo la línea de sus curvas, hasta que llegó al borde de su vestido. Con un movimiento decidido, levantó la seda perla, dejando sus piernas expuestas al aire de la noche.

Mía sintió el roce del encaje de sus bragas contra sus muslos, y luego, la mano de Julián deslizándose por debajo de la tela. Cuando sus dedos, largos y seguros, hicieron el primer contacto directo con su intimidad, Mía soltó un gemido que fue ahogado por la boca de él.

Estaba empapada. El deseo acumulado durante cinco años de ausencia se había convertido en una humedad traidora que ahora Julián descubría con una sonrisa de suficiencia contra sus labios.

—Dios, Mía... —gruñó él, separándose solo lo suficiente para ver su rostro descompuesto por el placer—. Estás deliciosa.

Él empezó a mover sus dedos con una maestría que solo un hombre que conoce cada rincón de una mujer puede tener. Sus yemas rozaron su clítoris con una presión rítmica y ascendente, mientras otro de sus dedos se hundía profundamente en su interior. Mía arqueó la espalda, su cabeza golpeando el mármol, mientras sus manos se aferraban a los hombros anchos de Julián, buscando apoyo en medio del terremoto que él estaba provocando en su cuerpo.

—Julián... por favor... —suplicó ella, con la voz rota. No sabía si le pedía que se detuviera o que no parara nunca.

—¿"Por favor" qué, Mía? —preguntó él, intensificando el movimiento de su mano, haciéndola gemir más fuerte—. ¿Quieres que todos te escuchen? ¿Quieres que tu padre sepa que su hija perfecta está gimiendo en un balcón porque el hijo del jardinero la está haciendo perder la cabeza?

Julián no le daba tregua. Sus dedos eran implacables, moviéndose con una cadencia que la empujaba cada vez más cerca del precipicio. Mía sentía que el mundo desaparecía; solo existía ese contacto eléctrico, el calor de Julián y el nudo de placer que se apretaba más y más en su vientre. Sus gemidos se volvieron constantes, una melodía de rendición absoluta que Julián bebía de sus labios cada vez que volvía a besarla.

—Eso es... suéltalo, Mía. Sé mía una vez más —le ordenó al oído, mientras su pulgar encontraba el punto exacto de su clítimax.

Las piernas de Mía temblaron violentamente. Sintió una oleada de calor que le recorrió la espina dorsal y, de repente, el mundo estalló en mil colores detrás de sus párpados cerrados. Su cuerpo se tensó, sus músculos vaginales se contrajeron rítmicamente alrededor de los dedos de Julián y un gemido largo y quebrado escapó de su garganta, perdiéndose en la inmensidad de la noche. Estaba acabando, entregándose a un orgasmo que la dejó sin aliento, con el corazón latiendo a una velocidad suicida.

Julián no retiró la mano de inmediato. Disfrutó de los últimos espasmos de su cuerpo, de la forma en que ella se aferraba a él como si fuera su único salvavidas. Pero cuando ella empezó a descender de la nube de placer, todavía agitada y con la mirada nublada, él se separó de su boca.

Él la miró con una fascinación oscura. Sus dedos estaban cubiertos por la esencia de ella, brillando bajo la luz de la luna.

—Esto no se puede desperdiciar, Mía —dijo él, su voz cargada de una intención que la hizo estremecer de nuevo.

Sin previo aviso, Julián se arrodilló frente a ella. Mía quiso retroceder, sorprendida por el gesto, pero él la sujetó con firmeza por los muslos, obligándola a abrirse para él. Antes de que ella pudiera protestar, Julián bajó la cabeza y hundió su rostro en su intimidad.

Mía soltó un grito ahogado, tapándose la boca con la mano para no alertar a los invitados. Sintió la lengua de Julián, caliente y experta, bebiendo lo que salía de ella, saboreando su placer con una devoción que la hizo temblar de nuevo. Fue un contacto tan íntimo, tan cargado de posesión y de una pasión cruda, que Mía sintió que sus rodillas cedían.

Él la recorrió con su lengua, sin dejar rastro de su clímax sin saborear, mientras sus manos apretaban sus nalgas con fuerza. Era el acto de un hombre que no solo quería darle placer, sino que quería consumirla por completo, marcarla de una forma que ningún otro hombre pudiera borrar jamás.

Cuando finalmente Julián se puso de pie, se pasó la lengua por los labios, saboreándola una última vez. Tenía una mirada de triunfo absoluto, la mirada de un depredador que ha reclamado su presa.

—Ahora vuelve allá adentro, Mía Van Doren —susurró él, acomodándole el vestido con una frialdad que contrastaba con el fuego que acababan de compartir—. Vuelve con tu prometido y con tu padre. Y cada vez que Marcos te toque, o cada vez que tu padre te hable de honor, recuerda a qué sé yo. Recuerda que no importa cuánto intenten alejarte, siempre volverás a mis manos.

Mía se quedó apoyada contra la barandilla, jadeando, con las piernas todavía débiles y el sabor de la traición y el placer quemándole la piel. Julián le dio una última sonrisa cínica, se encendió otro cigarro y caminó de regreso al salón, dejándola sola en la oscuridad, prisionera de un secreto que cada vez pesaba más y de un hombre que estaba decidido a destruirla con placer.

........

Ojalá que aprueben el capítulo ya van dos veces que sacó cosas.

1
Edith Villamizar
EXCELENTE
Edith Villamizar
me encantó esta historia candente 🔥
muchas gracias 🌹
Jul Mesa
Muy buena tu novela felicitaciones
Maria M. Rosario
Asi me gustan cortas pero con esencia muy bonita.
Maria M. Rosario
Que salvaje este chico, la verdad es q la avaricia no tiene limites.
Maria M. Rosario
Waoo, la ambiciòn y el desecho no don buenos aliados.
Maria M. Rosario
Me gusto su entrega.
Maria M. Rosario
Esto se esta complicando. Ella debe decirle a Julian todo.
JANET GARZÓN
Julián quiere vengarse de Mía Pero ella no tiene la culpa, ella sacrificó su felicidad para salvar a la madre de el x eso obedeció a Ricardo
Lisbeth Torres
excelente
Isabelen Marquez
en esta vida todo se paga ☺️
Isabelen Marquez
en esta vida todo se paga ☺️
Isabelen Marquez
me encanta, queremos más en este estilo erótico 🥰🥰🥰
Isabelen Marquez
me encanta esta historia, pero más Julián ❤️❤️❤️
Isabelen Marquez
me encanta esta historia, pero más Julián ❤️❤️❤️
Isabelen Marquez
amo esta clase de novelas ❤️❤️❤️
victor hernandez
Que novela más buena y sobre todo las escenas Hot me encanta
Soledad Dos Santos
hola desde ya muchas gracias por esta novela me encantó todo tiene lo que me encanta leer muchas gracias 🥰/Kiss//Heart/
Yadira Alvarez
mi amor pero tu lo que necesitas es escribir tus novelas en Watpad no aquí que te tienen restringida 💪🥰
Yadira Alvarez
veremos como se desarrolla todo 💖
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