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Curvas De Acero

Curvas De Acero

Status: Terminada
Genre:Grandes Curvas / CEO / Romance / Completas
Popularitas:253.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

Él era solo un niño de 20 años; ella, una guerrera de 28 huyendo de una traición.
Cuando Elena despierta en una casa de seguridad, lo último que espera es encontrarse con un joven de mirada color miel y una confianza que la descoloca. Tras una noche de pasión que ella jura olvidar, Elena lo desprecia: "Niño, busca a tu padre, no tengo tiempo para juegos".
Él solo le responde con una promesa que le quema el alma: "Este niño acaba de darte el mejor recuerdo de tu vida... y voy a volver por ti".
Diez años después, el niño se ha convertido en un hombre implacable. Elena ha sobrevivido a todo, pero no está lista para el regreso de aquel extraño. Él no ha olvidado su aroma, su fuerza, ni a su "gordita". Esta vez, no aceptará un "no" por respuesta.
Una historia de reencuentro, poder y una obsesión que el tiempo no pudo borrar.

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 13

Cuando Alexander salió de la oficina, el aire en el piso de presidencia seguía vibrando. Elena se tomó cinco minutos para recomponerse, frotándose las mejillas para recuperar el color natural y arreglándose la falda con manos temblorosas. Al salir, se encontró con un muro de miradas curiosas.

El murmullo era incesante. Los empleados se daban codazos, fingiendo revisar facturas mientras seguían con la vista la espalda ancha de Alexander, que caminaba hacia el ascensor con la arrogancia de un dios griego.

—¿Quién es ese hombre? —susurró una de las secretarias—. Dicen que compró la mitad de la empresa en una mañana. Es demasiado guapo para ser un tiburón de las finanzas.

—Es un tiburón, pero de los que te muerden y te dejan pidiendo más —intervino Hugo, apareciendo de la nada con una sonrisa de oreja a oreja.

Hugo caminó directo hacia el despacho de Elena. Entró sin pedir permiso y cerró la puerta con un clic sonoro. Se apoyó contra el marco, cruzó los brazos y la miró con una ceja levantada.

—Nena… —dijo Hugo, alargando la vocal—. Tienes que mejorar el aislamiento acústico de esta oficina. O eso, o tienes que aprender a morderte la lengua, porque esos gemidos no eran precisamente de una reunión de presupuesto.

Elena sintió que el rostro le ardía. —Hugo, no es lo que parece.

—¡Por favor! —Hugo soltó una carcajada y se acercó a ella, dándole una vuelta—. Parece que te han dado un repaso de arriba abajo en tu propio escritorio de mármol. Y te digo una cosa: te ves espectacular. Ese Alexander te ha dejado con una cara de mujer satisfecha que ni el mejor tratamiento de spa del mundo lograría. Los empleados están locos, creen que es un modelo que se equivocó de edificio, pero yo les dije que es el nuevo "dueño" de todo… en más de un sentido.

—Es solo un socio, Hugo. Nada más —intentó decir ella, pero su voz la traicionó con un hilo de debilidad.

—Sí, claro. Un socio que te hace gritar su nombre a las tres de la tarde mientras el resto del mundo toma café. Vámonos, que tienes una cena a las ocho y te aseguro que ese hombre no espera que vayas vestida de oficina. Quiere a su guerrera, pero la quiere lista para ser devorada.

A las ocho en punto, un auto negro blindado esperaba frente al edificio de Elena. Ella bajó vistiendo un vestido de terciopelo azul noche que se ajustaba a su cuerpo como una segunda piel. Tenía un escote profundo y una abertura lateral que dejaba ver sus muslos poderosos a cada paso.

El restaurante era privado, una joya escondida en lo alto de un rascacielos. Alexander ya estaba allí, sentado a una mesa apartada, con una copa de vino tinto en la mano. Al verla llegar, se levantó lentamente. Sus ojos miel la recorrieron con una lentitud que la hizo sentir como si él estuviera quitándole el vestido con la mirada.

—Llegas a tiempo —dijo Alexander, su voz grave resonando en el pecho de Elena—. Me gusta la puntualidad. Y me gusta aún más cómo te queda ese color.

Se sentaron, y la tensión entre ellos era tan espesa que el camarero apenas se atrevía a interrumpir.

—Mis empleados no dejan de preguntar por ti —dijo Elena, tratando de mantener una conversación neutral—. Creen que eres un fantasma que vino a robarse la empresa.

—No me interesa tu empresa, Elena —Alexander se inclinó hacia adelante, rozando la mano de ella con la suya sobre el mantel—. Solo la compré porque era la forma más rápida de tenerte cerca, de obligarte a verme todos los días. He pasado diez años construyendo un imperio solo para poder estar a tu nivel, para que cuando volviera, no pudieras decirme que no.

Elena sintió un nudo en la garganta. La intensidad de Alexander la desarmaba.

—¿Por qué yo? —preguntó ella en un susurro—. Después de diez años, después de todas las mujeres que habrás tenido… ¿por qué volver por la mujer que te llamó niño y te echó de su cama?

Alexander le apretó la mano, sus ojos brillando con una ferocidad casi salvaje.

—Porque ninguna de ellas era una guerrera. Ninguna tenía tu fuego, ni tu fuerza, ni esa forma de mirarme como si pudieras destruirme. Porque desde aquella noche, Elena, tú eres el estándar con el que mido al resto del mundo, y todas se quedan cortas.

En ese momento, el teléfono de Elena vibró. Era un mensaje de Hugo: "Nena, disfruta del postre. Pero recuerda: si mañana no puedes caminar, ¡yo me encargo de la junta! ¡Dale duro al Vikingo!".

Elena soltó una pequeña risa, lo que hizo que Alexander levantara una ceja.

—¿Tu amigo otra vez? —preguntó él, con un toque de celos que no se molestó en ocultar.

—Dice que disfrute del postre —respondió Elena, desafiante, sosteniéndole la mirada.

Alexander dejó la copa de vino, se levantó y caminó hacia el lado de ella. Le ofreció la mano, pero no para ayudarla a levantarse, sino para marcar su posesión.

—El postre no lo vamos a comer aquí —susurró Alexander contra su oído—. Tengo una suite reservada arriba. Y esta noche, Elena, te voy a demostrar que diez años de espera han acumulado un hambre que solo tú puedes saciar.

Elena se levantó, sintiendo que el mundo giraba. Alexander la guio fuera del salón, y ella supo que la noche apenas estaba comenzando. El "niño" no solo quería su empresa; quería su alma, y ella estaba más que dispuesta a entregársela.

1
Genoveva
Linda novela, sin detalle, me gustó..

aún que me hubiera gustado que hubiera estado un poco más larga, de ahí, sin problema.
Genoveva
dime qué tú novela tiene 2da parte, si no es así está fatal.

porque está novela es para que fuera una saga, quiero saber con quién se queda la hija del vikingo..

Felicidades autora, muy linda novela, narrativa 10/10, tuvo de todo, aún que sinceramente muy cortita, a comparación de las que leo, de ahí en fuera sin detalle..
Genoveva
Hugo es una toda una cosa 🤣🤣🤣 me encanta
Genoveva
Hugo trae su desmadre el solito 🤣🤣🤣
Genoveva
pinche Hugo 🤣🤣🤣 es un desmadre
Alfredo Minicucci
yo pienso igual que Elia Maria ,no será que Alexander hace todo eso por venganza porque no se olviden que el padre de Elena tuvo antes la empresa y a lo mejor se mandó alguna tramoya con su familia y ahora que es rico toma venganza./Shy/
Alfredo Minicucci
si Hugo es un fenómeno es el.hermano que no tuvo y que la ayufo siempre.🤭
Genoveva
valió madres, la cosa 🤣🤣🤣
Alfredo Minicucci
Si me gusta como esta narrando la historia pero todavía no se sabe porque Alexander está tan interesado en Elena.👏👏
Gladys Dona
Linda novela Felicitaciones 👏
Amarilys Martinez
alguien que me explique empezó con 20 paso 10 años y termino con 28 me perdí o entendí mal
Gladys Dona
La viste para lucirse y a la ves lo pone celoso porque miran lo que dice es de el es un poco Enfermo ese Alexander ya que te gusta que ella sea la atención de la noche disfrútalo porque solo vos la tenes
Gladys Dona
Siempre fue de Elena eso lo dejo su madre pero el viejo Atorrante se gasto más de lo que entraba y hay entro Alexander a comprar todas las acciones para ahora devolver a Elena la que no apareció más fue la madrastra se habrá ido con otro Ceo con más 💰/Sob//Sob/
Gladys Dona
A no recuerdo pero ella apareció en la casa de Alexander no se si tuvo un accidente pero ella fue que le decía niño a Alexander por eso paso10 años hizo su fortuna y la vino a buscar pero que no recuerda que el Infeliz la engaño en la oficina
Gladys Dona
Algo se me perdió porque padre madrastra y hermanastra quedaron a la calle de donde saco dinero si no tenían una moneda y que Mateo yo pienso que Elena le da lo mismo si ella con sus propios 👀 los vio en la oficina con la secretaria que quiere inventar el padre en llamarlo a Mateo
Gladys Dona
Ya creo que se cobro lo suficiente de sexo por 10 años directamente no se levantan de la cama
Gladys Dona
Es divertido Hugo por lo menos no se van aburrir aunque Elena con Alexander no tienen tiempo para el aburrimiento /Sob//Sob/
Nilsida Navea
me encantó esta historia
Gladys Dona
La novela es muy buena pero te falta ponerle rostro a tus personajes y hay estarías completa yo anoto cada Escritora que pone fotos para volver a leer sus novelas ya perdí la cuenta pero más 80 novela empiezo en la noche y trato en 3 o 4 días terminar de leer por eso nunca leo si no dice completa
Alfredo Minicucci: yo no soy el que está en la foto el.es mi marido yo leo en su teléfono aclaro por lo que a veces escribo.
total 2 replies
Anna Trujillo Esquivel
me gusta mucho la pareja pero el amigo Hugo la verdad ya me fastidio osea los primeros capítulos era divertido pero ya no no pueden tener un momento de pareja porque ahí está metido
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