NovelToon NovelToon
Volumen 1: El Eco De Los Pasillos

Volumen 1: El Eco De Los Pasillos

Status: En proceso
Genre:Romance / Escuela / Amor eterno
Popularitas:159
Nilai: 5
nombre de autor: yoch

Dos salones, un pasillo y un futuro que está a punto de cambiar.
Valeria es la definición de la perfección académica en el 3º A. Con sus apuntes organizados por colores y la mirada fija en su título profesional, no tiene tiempo para distracciones. Para ella, la Escuela Normal es un peldaño más hacia el éxito, un lugar donde cada minuto debe ser aprovechado.
Al otro lado de la pared, en el 3º B, vive Julián. Él no busca las mejores notas, sino los mejores momentos. Relajado, carismático y con la habilidad de encontrar belleza en el caos, Julián cree que la vida sucede en los descansos, no en los libros.
Cuando un choque accidental en el pasillo cruza sus mundos, se desencadena una reacción en cadena que ninguno de los dos puede controlar. Lo que empieza como una curiosidad incómoda se transforma en una serie de encuentros robados bajo la sombra de los almendros y susurros en la biblioteca. Sin embargo, el camino no será fácil: las expectativas sociales, la presión de la graduación y la

NovelToon tiene autorización de yoch para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 20: El Brillo de la Última Noche

El viernes finalmente llegó, y con él, una atmósfera que transformó la Escuela Normal en algo digno de una película. El gimnasio, que usualmente olía a sudor y caucho, había sido invadido por el aroma de cientos de flores frescas y el perfume dulce de los adolescentes nerviosos. Lara y su equipo de arte se habían superado: del techo colgaban hilos de luces LED que imitaban una constelación, y las paredes estaban cubiertas con telas de seda azul y plata que se mecían suavemente con los ventiladores industriales.

Valeria estaba frente al espejo de los baños, respirando hondo. Llevaba un vestido azul marino, sencillo pero elegante, que resaltaba el brillo de sus ojos. No llevaba su mochila, ni su bata, ni siquiera sus carpetas. Solo era ella.

—Estás espectacular, Val —dijo Sofía, entrando al baño mientras se ajustaba un arete. Sofía lucía un vestido rojo vibrante que la hacía ver como una estrella de cine—. Mateo casi se desmaya cuando te vio entrar por el pasillo. Bueno, en realidad estaba buscándome a mí, pero se quedó mudo al verte.

Valeria se rió, sintiendo que los nervios se disipaban un poco.

—Tú también te ves increíble, Sofi. ¿Crees que Daniel y El Chino ya llegaron?

—Daniel está en la entrada contando cuántas personas entran por minuto para calmar sus nervios —respondió Sofía rodando los ojos—. Y El Chino... bueno, digamos que el buffet de pasabocas ya tiene un enemigo mortal.

Al salir al patio central, el grupo se reunió bajo la luz de los faroles. Daniel llevaba un traje gris que le quedaba un poco grande, pero se había peinado con tanto gel que su cabello brillaba bajo las luces. A su lado, El Chino lucía un esmoquin alquilado con una pajarita de color verde neón que, según él, era para "no perderse en la multitud".

—¡Contemplen la elegancia! —exclamó El Chino, haciendo una reverencia dramática que casi rompe las costuras de su pantalón—. Valeria, Sofía, parecen dos diosas bajadas del Olimpo para bendecir este baile con su presencia. Daniel, anota en tu cronómetro el momento exacto en que la belleza llegó a la fiesta.

—Ya lo anoté, Chino —dijo Daniel, sonrojándose—, pero creo que mi reloj se detuvo de la impresión.

Mateo llegó poco después, luciendo impecable en un traje oscuro. Se acercó a Sofía con una timidez que contrastaba con su fuerza en la cancha.

—Te ves... guau —fue todo lo que pudo decir, antes de ofrecerle el brazo.

Pero Valeria solo tenía ojos para una persona. Julián estaba apoyado contra una de las columnas del gimnasio. Llevaba un traje negro sin corbata, con la camisa ligeramente abierta en el cuello, manteniendo ese aire rebelde y artístico que lo hacía único. Cuando vio a Valeria, se enderezó y caminó hacia ella. El tiempo pareció ralentizarse.

—Te dije que el azul era tu color —susurró Julián al llegar frente a ella. Le extendió un pequeño ramillete de flores blancas para su muñeca—. ¿Lista para el experimento social más importante de tu vida?

—Lista —respondió ella, dejando que él le colocara las flores.

El grupo entró al gimnasio justo cuando la música subía de volumen. En una esquina, cerca de la puerta trasera, Valeria divisó a Valkra. Llevaba una camisa negra impecable y, aunque no bailaba, su presencia allí era un regalo silencioso de protección para todos ellos. Cruzaron miradas y Valkra le dedicó un leve asentimiento de cabeza, una señal de que todo estaba en orden.

La noche transcurrió entre risas y momentos memorables. El Chino cumplió su promesa e intentó su "giro del ventilador" en medio de la pista, lo que provocó que un círculo de estudiantes se abriera para aplaudirlo mientras Daniel grababa todo, muerto de la risa. Mateo y Sofía finalmente se perdieron en la pista de baile, moviéndose al ritmo de una canción lenta, ajenos al resto del mundo.

—¿Me concedes esta pieza, capitana? —preguntó Julián, extendiendo su mano cuando empezó a sonar una melodía suave de piano y guitarra.

Valeria asintió y dejó que él la guiara al centro de la pista. Al principio, ella se movía con la rigidez de quien está calculando cada paso, pero Julián la tomó por la cintura y la acercó más.

—Deja de contar los tiempos, Valeria —le dijo él al oído—. Solo escucha la música. No hay examen después de esto.

Ella cerró los ojos y se apoyó en su hombro. Por primera vez en toda su vida escolar, Valeria no estaba pensando en el futuro, ni en las becas, ni en la geología. Estaba allí, sintiendo el calor de Julián, el olor a flores y la alegría de sus amigos a su alrededor. Entendió que la perfección no estaba en una nota excelente, sino en esos momentos imperfectos y humanos.

Incluso Lucas y Camila pasaron cerca, bailando con una tranquilidad que demostraba que las rivalidades habían quedado en el pasado. Elena también estaba allí, bailando con un chico de otra sección, viéndose finalmente libre de las sombras del despecho.

—Julián —susurró Valeria mientras giraban lentamente—. Gracias por no dejar que me quedara encerrada en mis libros.

Julián se separó un poco para mirarla a los ojos. La luz de las "constelaciones" del techo se reflejaba en su mirada.

—Gracias a ti por enseñarme que la realidad puede ser más hermosa que cualquier dibujo.

El Capítulo 20 cerraba con el grupo de amigos reunidos de nuevo en el centro de la pista, abrazados en un círculo mientras la última canción de la noche empezaba a sonar. No había crímenes, ni peligros, ni conspiraciones. Solo un grupo de jóvenes que, tras superar un año difícil, celebraban el amor y la amistad en la Escuela Normal. Bajo el cielo eléctrico del gimnasio, Valeria supo que, aunque el año escolar terminara, esta ecuación apenas estaba empezando a dar sus mejores resultados.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play