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Entre Bestias Y Pasión

Entre Bestias Y Pasión

Status: Terminada
Genre:Yaoi / Romance / Fantasía / Completas
Popularitas:4.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

Llegué a la selva con miedo.
Me quedé por su protección.
Y sin darme cuenta… encontré un hogar.

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6 – “El tiempo de esperar”

La mañana llegó envuelta en una neblina suave que se deslizaba entre los árboles de la selva como un suspiro antiguo. El aire era fresco y húmedo, cargado del aroma de hojas mojadas y tierra viva. Aiden despertó lentamente, con la sensación de haber dormido más profundo que de costumbre. Su cuerpo se sentía distinto: no era dolor ni cansancio, sino una ligereza nueva, como si cada músculo respondiera con mayor precisión a su voluntad.

Se incorporó con cuidado, observando sus manos a la luz difusa que se filtraba entre las ramas. Flexionó los dedos, giró las muñecas, estiró las piernas. Todo parecía más… afinado. Más despierto. Como si algo bajo su piel hubiera aprendido a moverse en armonía con ese mundo.

Raegor no tardó en aparecer desde el claro cercano. Venía cargando varias pieles cuidadosamente tratadas, suaves al tacto, cosidas con paciencia y dedicación. Sus movimientos, normalmente firmes y seguros, tenían esa mañana una delicadeza especial, casi ceremonial.

—He hecho esto para ti —dijo, extendiéndole la prenda.

Aiden la tomó con curiosidad. Era una vestimenta hecha a su medida: pieles claras y suaves que se ajustaban a su cuerpo con naturalidad, pensadas para protegerlo de la selva sin entorpecer sus movimientos. Nunca antes alguien había creado algo solo para él, pensando en su comodidad, en su forma de ser.

—Raegor… —murmuró, con un nudo inesperado en la garganta.

Se dio la vuelta para ponérsela, torpe, consciente de cada gesto. Cuando la tela tocó su piel, sintió un estremecimiento leve, no de miedo, sino de reconocimiento. Al girarse de nuevo, Raegor se quedó inmóvil.

A sus ojos, su pequeña protegida no podía ser más hermosa.

La piel clara contrastaba con los tonos suaves de la prenda; el cabello castaño caía libre, enmarcando un rostro que ya no era el de un niño perdido, sino el de alguien en proceso de convertirse en algo nuevo. Raegor cerró los puños con discreción, dominando el impulso de acercarse más de lo necesario.

—Te queda perfecta —dijo finalmente, con voz grave y controlada—. Te ves bien.

Aiden bajó la mirada, avergonzado, pero en su pecho algo floreció. No era temor. Era una emoción cálida, una certeza silenciosa de estar siendo cuidado, visto, respetado.

Con el paso de los días, la cercanía entre ambos se volvió natural, casi inevitable. Dormían cerca del fuego, compartiendo el calor y la seguridad de la presencia mutua. Se buscaban con la mirada, con gestos simples: una mano ofrecida para cruzar un terreno difícil, una pausa compartida junto al río, risas suaves cuando Aiden aprendía algo nuevo.

Las caricias, cuando existían, eran breves y cuidadosas: un apoyo en el hombro, una mano firme guiándolo. Ya no provocaban pánico, sino una calma profunda. Aiden comenzaba a confiar no solo en Raegor… sino también en su propio cuerpo y en sus límites.

Una tarde, mientras caminaban cerca del río, el agua brillando entre las piedras, Aiden se detuvo de golpe.

—Raegor… hay algo que no te he dicho.

El hombre-bestia se volvió hacia él de inmediato, atento, sin apuro.

—En mi mundo… tengo dieciséis años.

El silencio cayó entre ambos, espeso pero sereno. Raegor no reaccionó con sorpresa ni incomodidad. Sus orejas se movieron levemente mientras pensaba, y luego asintió con calma.

—Aquí —explicó—, el crecimiento se reconoce a los diecisiete. Antes de eso, no se pide el vínculo, ni se hacen promesas que no puedan sostenerse.

Aiden contuvo la respiración.

Raegor se arrodilló frente a él, quedando a la misma altura, y apoyó una mano grande y cálida sobre la suya, sin apretar.

—Esperaré —dijo con firmeza—. No importa cuánto tiempo tome. Quiero que crezcas, que te descubras, que elijas tu camino con claridad. No te pediré nada que no estés listo para dar.

Algo se rompió suavemente en el pecho de Aiden. No de dolor, sino de alivio. Sus ojos se humedecieron.

—Gracias… —susurró.

Desde ese día, la cercanía cambió de forma, no de intensidad. Ya no había confusión, ni expectativas silenciosas. Solo presencia. Caminaban juntos, compartían historias, silencios cómodos, aprendizajes. Raegor lo guiaba en lo necesario, pero también lo dejaba explorar por sí mismo, equivocarse, descubrir.

Y entonces Aiden empezó a notar los cambios con mayor claridad.

Corría más rápido entre los árboles. Saltaba con mayor precisión sobre las rocas del río. Sus reflejos parecían anticiparse al movimiento. Una tarde, evitó una caída con una agilidad que lo dejó sin aliento.

—¿Viste eso…? —preguntó, sorprendido, riendo nervioso.

Raegor lo observó con atención, como si evaluara algo antiguo y conocido.

—Estás cambiando —respondió.

Aiden también lo sentía. Su vista era más nítida, los sonidos más definidos, los olores más ricos y complejos. Su cuerpo se adaptaba, aprendía, como si siempre hubiera sabido cómo pertenecer allí.

—No sé si es este mundo… o si siempre estuve destinado a estar aquí —confesó una noche.

Raegor sonrió, orgulloso, sin necesidad de explicar demasiado.

—Perteneces —dijo simplemente.

Con el tiempo, incluso su presencia comenzó a sentirse distinta para los demás. Su energía, su forma de moverse, su lugar junto a Raegor. Cada día, Aiden parecía más parte de ese mundo que lo había recibido sin exigirle nada a cambio.

Una noche tranquila, mientras descansaban junto al fuego, Raegor apoyó el mentón sobre su cabeza, en un gesto protector y sereno.

—Estás creciendo —murmuró—. Y cuando llegue el momento… si aún me eliges… te lo preguntaré.

Aiden cerró los ojos, sintiendo la seguridad de ese instante.

—Entonces esperaré contigo —respondió.

La selva cantó a su alrededor, paciente y viva. El tiempo seguía su curso.

La espera no era un castigo.

Era una promesa.

Y ambos lo sabían.

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soney_130602
espera que? :0
Luna cristal Rodriguez
pobre 😭 ...🤭 esperando lo bueno
Pirupiupiu
Muy lindo (⁠๑⁠♡⁠⌓⁠♡⁠๑⁠)
Pirupiupiu
♡⁠˖⁠꒰⁠ᵕ⁠༚⁠ᵕ⁠⑅⁠꒱
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