En un mundo donde la jerarquía Alfa y Omega dictamina el destino, Kael Monzón, un magnate implacable con un pasado oscuro, vive atormentado por una culpa que lo consume. Desesperado por expiar sus pecados, busca a Sami, un joven Omega cuya inocencia fue destrozada por la codicia y la traición de su propio padre.
Kael le ofrece a Sami un pacto: seguridad y un futuro. Pero lo que comienza como un acuerdo frívolo, pronto se transforma en una danza peligrosa entre el deber y un amor inesperado que desafía todas las reglas.
En medio de tormentas emocionales y la fragancia persistente del jazmín, ambos deberán decidir si se atreven a sanar juntos y construir un futuro donde el perdón sea el cimiento de la familia Monzón.
Esta es mi version basada en mi novela ChatStory de CASADO CON EL MOSTRUO. pero esta versión cambio bastante.
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El Precio de la Indiferencia.
Cinco días después...
Sami abrió los ojos en una habitación de hospital blanca y fría. El silencio era ensordecedor. Su cuerpo se sentía pesado, roto, y en su interior había un vacío que lo hacía querer llorar sin consuelo.
A su lado, Caleb estaba sentado con el rostro demacrado. Había encontrado la escena tres horas después de que todo ocurriera: un lugar cubierto de marcas, sangre y el rastro de una violencia biológica que lo dejó helado. Había tenido que sedar a Kael a la fuerza para poder separarlo de Sami; Kael había despertado hacía dos días en otra ala del hospital, destrozado por la culpa al comprender lo que su instinto había hecho.
—Sami... —susurró Caleb al verlo despertar.
Sami lo miró con los ojos llenos de lágrimas.
—Me... me violaron —dijo con una voz quebrada que rompió el corazón del hombre de seguridad.
Caleb bajó la mirada. La policía y los médicos habían estado allí. El informe oficial, manipulado cuidadosamente para proteger la identidad de Kael y el plan de rescate que aún seguía en pie, decía que el atacante era un "desconocido" que se había dado a la fuga. Nadie, excepto Caleb y el propio Kael, sabía que el "monstruo" de esa noche era el mismo hombre que legalmente sería su esposo en pocos días.
Sami lloraba en silencio, sintiéndose sucio y traicionado por su propio cuerpo, sin saber que el hombre que ahora se odiaba a sí mismo en la habitación de al lado, era quien lo amaba en secreto.
El Precio de la Indiferencia
La puerta de la habitación se abrió con un golpe seco. Sami, aún con la mirada perdida en el techo y el cuerpo vendado, esperaba ver a un médico, pero se encontró con la figura rígida de su padre. Filomeno no se acercó para tomar su mano ni para preguntarle cómo se sentía; se quedó al pie de la cama, observando a su hijo como quien revisa una mercancía que ha sufrido un desperfecto justo antes de ser vendida.
—¿Por qué lo hiciste, Sami? —preguntó Filomeno, su voz llena de un reproche gélido—. ¿Por qué tenías que exponerte de esa manera? Ahora tu cuerpo tiene que sanar a toda prisa. Tienes compromisos que cumplir como hijo, y los tienes muy pronto.
Sami sintió que el corazón se le encogía más que las heridas físicas. Las lágrimas, que apenas habían dejado de fluir, volvieron a nublar su vista.
—¿Papá? —su voz era un hilo de seda roto—. ¿No te duele verme así? Me atacaron... me violaron, papá. Siento que me han arrancado el alma.
Filomeno suspiró, impaciente, mirando su reloj. No había compasión en sus ojos, solo la preocupación de que el "daño" retrasara el pago de Kael.
—No seas dramático, Sami. Estás vivo y los médicos dicen que sanarás. Lo que importa ahora es que en unos pocos días tienes un deber. No puedes fallarme ahora que todo está listo.
—¿De qué deber me hablas, papá? —preguntó Sami, desesperado, tratando de incorporarse a pesar del dolor—. ¿De qué me hablas? Mírame... por favor, mírame de verdad. Cuídame, quiéreme... ¿por qué nunca puedes simplemente ser mi padre?
Filomeno ni siquiera se inmutó ante el ruego. Se dio la vuelta, dirigiéndose a la salida.
—Solo asegúrate de curarte pronto —sentenció antes de cerrar la puerta—. Tienes que cumplir como hijo. Es lo único que espero de ti.
Sami se desplomó contra las almohadas, ocultando el rostro entre las manos. El silencio de la habitación era más pesado que antes. Entre sollozos, una idea amarga empezó a formarse en su mente. Pensó que, tal vez, si hacía lo que su padre quería, si cumplía con ese misterioso "deber" sin quejarse, finalmente lograría que Filomeno lo valorara.
—Cumpliré —susurró Sami para sí mismo en la soledad del hospital—. No sé qué es, pero lo haré. Quizás si soy el hijo perfecto, si hago este sacrificio... finalmente mi padre me querrá.
Sami no sabía que lo que Filomeno llamaba "cumplir" era entregarlo al mismo Alfa que, bajo el efecto del Rut, lo había destrozado en aquel callejón. Y tampoco sabía que Kael, en ese mismo hospital, estaba luchando contra sus propios demonios, debatiéndose entre la culpa de lo que hizo y el deseo de proteger a Sami de la crueldad de su propio padre.
Tuvieron otra bebé!!! Y Sami siguió estudiando, fue extremadamente tierno!!! 🥰🥰🥰
sólo espero que Samy no se oponga cuando le toque su castigo al desgraciado viejo!!!
Sami ya lo sabe todo!!! Cerramos la semana de la mejor manera!!!
Espero que Filomeno no le den ni medio centavo!!
Maldito viejo!!!!😡😤
Siempre defenderé a Kael, no fue por hacerlo a propósito lastimarlo, sé que podrá ganarse a Sami y podrá perdonarlo por ese error tan grande
Es una narrativa que envuelve desde el capítulo uno. La historia ni que decir. Espero poder leer hasta el capítulo final y si tienen la oportunidad de leerla de verdad háganlo!!
Gracias por actualizar Autor@