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Embarazada Del Magnate

Embarazada Del Magnate

Status: Terminada
Genre:CEO / Aventura de una noche / Embarazo no planeado / Completas
Popularitas:865
Nilai: 5
nombre de autor: Luciara Saraiva

Júlia Fonseca siempre fue la guerrera silenciosa. Abandonada por su padre y criada por una madre que se desvivió para darle lo mínimo necesario, Júlia ahora enfrenta la pesadilla de ver a esa madre en coma, con las facturas del hospital acumulándose.

Para sobrevivir y mantener a su madre con vida, se lanza al mundo nocturno de Nueva York, consiguiendo trabajo como camarera en un club de lujo.

En su primera noche, atiende el área VIP y se cruza con un hombre impresionante: frío, misterioso, con una mirada que promete problemas. Todo se sale de control cuando alguien malintencionado echa una droga en la bebida que Júlia está a punto de servirle.

Llega el caos tras una fuerte discusión; él la obliga a beber la bebida alterada. El resultado es explosivo. Dominados por una atracción incontrolable y los efectos de la droga, Júlia y el extraño viven una noche intensa y sin barreras.

Ninguno de los dos imaginaba que ese encuentro sería el punto de inflexión de sus vidas para siempre.

NovelToon tiene autorización de Luciara Saraiva para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 16

Júlia secó las últimas lágrimas, la decisión de mantener el embarazo en secreto ya grabada en su corazón, a pesar del dolor y la magnitud de las implicaciones. El apoyo incondicional de Lilian era un bálsamo.

—Vamos. No puedo llegar tarde. El juicio es hoy y tengo que estar en la oficina a tiempo —dijo Júlia, con la voz aún un poco débil, pero con un nuevo sentido de determinación.

Lilian la ayudó a levantarse. —Eso. Mantén la cabeza erguida. Nadie tiene que saber nada ahora. Enfoque total en tu trabajo.

Júlia asintió, sintiendo el peso de la responsabilidad, no solo del proceso, sino de la vida que crecía dentro de ella. Se arregló rápidamente, eligiendo un traje discreto, y aplicó un maquillaje ligero para disimular la palidez y la hinchazón de los ojos.

Júlia y Lilian tomaron un taxi juntas. El viaje fue en silencio, solo interrumpido por Lilian que a cada momento preguntaba si Júlia estaba bien. Al llegar al imponente edificio del bufete de abogados de Suzana y Alonso Viana, Júlia sintió que el nerviosismo regresaba, no solo por el juicio, sino por la inminente presencia de Otávio.

—Cualquier cosa, llámame, chica —dijo Lilian dentro del taxi que la llevaría al trabajo.

Júlia salió del coche y se dirigió al bufete de abogados, precisamente a su mesa, en el área de recepción. La oficina ya estaba en plena actividad, pero un clima de tensión flotaba en el aire.

Minutos después de sentarse, sonó el timbre del interfono. Era Suzana, pidiendo que Júlia llevara las últimas copias de documentos a la sala de reuniones principal.

—Sí, doctora Suzana. Ya voy —respondió Júlia.

Tomó la carpeta de documentos de la impresora y caminó. Al acercarse a la puerta de la sala de reuniones, escuchó voces ahogadas. Respiró hondo, recordando las palabras de Lilian: Enfoque en el trabajo.

Júlia tocó la puerta y la abrió, entrando en la sala amplia y formal.

Alrededor de la mesa de caoba, estaban reunidos los principales involucrados: Suzana Viana, su jefa, estaba sentada en la punta, pareciendo concentrada y profesional. Daniel, asistente de Otávio, estaba revisando anotaciones.

Alonso, el abogado sénior, hermano de Suzana, tenía una expresión seria. Y, claro, Otávio Davis. Estaba sentado en uno de los laterales, con el traje impecable y la postura relajada, pero sus ojos examinaban una tableta con intensidad.

Todos miraron a Júlia cuando entró. Ella evitó la mirada de Otávio a toda costa, pero no pudo dejar de notar la proximidad física entre él y Suzana, que estaba sentada a su lado. Suzana sonrió a Otávio mientras él susurraba algo en su oído, una sonrisa que, para Júlia, parecía excesivamente íntima, como ella había notado.

Júlia caminó hasta el centro de la mesa y depositó las carpetas con los documentos frente a Suzana.

—Aquí están las copias, Doctora Suzana. Revisé los anexos finales.

Suzana asintió con la cabeza, tomando la carpeta. —Óptimo, Júlia. Puedes retirarte.

Mientras se daba la vuelta para salir, Júlia finalmente sintió la mirada de Otávio. Él no estaba sonriendo ni la miraba con la intensidad del pasado, pero había un brillo de curiosidad en sus ojos, como si estuviera notando la palidez inusual en su rostro. Sin embargo, no dijo nada. Solo retomó la conversación sobre el proceso, ignorándola como si ella fuera parte del mobiliario.

—Conforme estábamos discutiendo, Suzana, la estrategia debe ser agresiva. Quiero garantizar que Miguel Fernandes no tenga margen para... —Otávio comenzó a hablar, su voz grave llenando la sala.

Júlia salió rápidamente, cerrando la puerta tras de sí. La tensión solo aumentó. Ella consiguió evitar el enfrentamiento visual con Otávio, pero la presencia de él la sofocaba.

De vuelta a su mesa, respiró hondo. Tenía que concentrarse. Tenía que ser la secretaria eficiente. Se reclinó en la silla, pensando en lo que haría a continuación. El día aún era largo.

Casi una hora después, la puerta de reuniones se abrió y todos salieron.

—Júlia, vamos para el tribunal. Si alguien quiere entrar en contacto conmigo, dices que hoy estoy muy ocupada, pero deja un recado que cuando pueda, entraré en contacto.

Júlia asintió para su jefe.

—Júlia, probablemente no volveré a la oficina en estos días. Todas las llamadas destinadas a mí, pide que retornen el lunes. Hoy quiero divertirme después de la victoria en el tribunal.

Júlia percibió el guiño de ojo de Suzana para Otávio. Otávio apenas cerró la cara, mirando de reojo a Júlia.

—Vamos personal —dijo Alonso saliendo al frente. El restante del grupo acompañó, con Otávio siendo el último de la fila. Él miró para Júlia nuevamente, la mirada diferente de aquella que ella no estaba acostumbrada a ver. Ella sintió su corazón disparar en el pecho viéndolo salir para el tribunal.

Júlia organizó la sala de reuniones y algunos papeles que quedaron encima de la mesa. Al separarlos, encontró una pequeña nota en los papeles en el lugar que Otávio estaba sentado.

Ella intentó no abrirlo, pero la curiosidad la impulsó.

"Estoy aguardando ansiosa por la noche de hoy, mi sabroso. Hoy serás mío nuevamente". De tu Susi."

Al leer la nota, Júlia sintió una sensación extraña, un sentimiento de tristeza e irritación la envolvió.

—Cretino, —murmuró con rabia.

Ella no sabía el porqué de estar sintiendo aquello, pero de alguna forma, Otávio había cambiado algo dentro de ella y no era solo el bebé que ella estaba esperando de él.

El día fue pasando y al final de la tarde el juicio acabó y la victoria de Otávio Davis fue confirmada. Mientras ellos conmemoraban la victoria, Júlia ya estaba tomando el ascensor para irse cuando sintió un dolor grande en la barriga y en la espalda.

Sus colegas de trabajo, la instruyeron para ir al hospital, pero Júlia dijo que era cosa pasajera y que daba para ir para casa. Ella tomó un taxi con los dolores aumentando, el taxista observando la expresión de dolor en el rostro de ella, aconsejó ir al hospital.

Julia intentó cuestionar, pero al final, aceptó el consejo del motorista. Él la dejó en el hospital, el mismo que su madre estaba internada. Júlia envió un mensaje para Lilian informando lo ocurrido y diciendo dónde estaba.

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