NovelToon NovelToon
El Monstruo Sin Nombre

El Monstruo Sin Nombre

Status: En proceso
Genre:Venganza / Romance / Mafia
Popularitas:1.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Black_Dragon

En las heladas tierras de Rusia nació un hombre destinado a conocer el verdadero significado del sufrimiento. Desde su infancia fue arrojado a un mundo de violencia, traición y muerte, donde cada día era una batalla por sobrevivir. Las cicatrices que cubrían su cuerpo eran solo una pequeña muestra de las heridas que consumían su alma. Después de perder todo aquello que alguna vez amó, se convirtió en una sombra de sí mismo: un guerrero despiadado que caminaba entre cadáveres y campos de batalla sin sentir miedo, compasión o esperanza. Para él, el mundo era un infierno interminable, y él mismo era uno de sus demonios. Sin embargo, cuando el destino parecía haber sellado su condena, una mujer apareció en su vida. A diferencia de los demás, ella no vio al monstruo que todos temían, sino al hombre roto que se ocultaba tras años de dolor. Con paciencia, valentía y una determinación inquebrantable, comenzó a derribar los muros que protegían su corazón.

NovelToon tiene autorización de Black_Dragon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 5: El último desafío

La noticia llegó una mañana gris.

El cielo estaba cubierto por nubes oscuras.

La nieve caía lentamente sobre los patios de entrenamiento.

Y por primera vez en muchos años, los cuatro supervivientes fuimos llamados al salón principal.

Nadie habló durante el trayecto.

Nadie preguntó nada.

Todos sabíamos que algo importante estaba por ocurrir.

Lo sentíamos.

Después de tantos años, era imposible no hacerlo.

Las enormes puertas de madera se abrieron.

Entramos.

Los instructores ya estaban allí.

También varios hombres vestidos con trajes elegantes.

Aquello era extraño.

Muy extraño.

Normalmente no participaban en nuestros entrenamientos.

Esta vez era diferente.

Uno de ellos dio un paso al frente.

—Han sobrevivido.

Su voz resonó por toda la sala.

—Quince candidatos iniciaron este programa.

—Solo cuatro permanecen.

Observé a los otros tres.

Habíamos crecido juntos.

Sufrido juntos.

Entrenado juntos.

Pero nunca habíamos sido amigos.

La amistad era algo que aquella mansión no permitía.

Nos habían enseñado a competir.

A desconfiar.

A sobrevivir.

Nada más.

—Ha llegado el momento de la evaluación final.

Sentí una presión extraña en el pecho.

El hombre continuó hablando.

—El vencedor obtendrá el derecho de presentarse ante el jefe.

Mis ojos se abrieron ligeramente.

Durante años había esperado escuchar algo así.

Finalmente estaba allí.

Tan cerca.

Y sin embargo...

Algo no encajaba.

Algo se sentía mal.

Muy mal.

—Las reglas son simples.

El silencio se volvió absoluto.

—Solo uno regresará.

Nadie se movió.

Nadie respiró.

Durante varios segundos nadie pareció comprender aquellas palabras.

Pero yo sí.

Y cuando lo hice, sentí un frío mucho peor que el del invierno.

Horas después nos llevaron al bosque.

Era enorme.

Inmenso.

Un océano blanco de árboles cubiertos por nieve.

El viento rugía entre las ramas.

La visibilidad era limitada.

Perfecta para ocultarse.

Perfecta para cazar.

Nos entregaron equipo básico.

Una mochila.

Raciones.

Un rifle de precisión.

Una pistola.

Un cuchillo.

Nada más.

Observé las armas.

Durante años me habían enseñado a utilizarlas.

Sabía cómo disparar.

Sabía cómo rastrear.

Sabía cómo sobrevivir.

Pero una cosa era entrenar.

Y otra completamente diferente era aquello.

Uno de los instructores se acercó.

—Cuando escuchen la señal, comenzará la prueba.

Asentí lentamente.

Sin emoción.

Sin expresión.

Como siempre.

Pero por dentro mi mente era un caos.

Porque comprendía algo.

Aquellos tres niños no eran monstruos.

No eran enemigos.

Eran víctimas.

Igual que yo.

Habían nacido en el mismo infierno.

Habían sufrido el mismo dolor.

Y ahora nos obligaban a enfrentarnos entre nosotros.

Como animales.

Como piezas de un juego.

La señal sonó.

Un disparo al aire.

Y entonces todo comenzó.

Corrí inmediatamente.

No porque quisiera atacar.

Sino porque quería pensar.

Necesitaba pensar.

La nieve crujía bajo mis botas.

Los árboles pasaban rápidamente a mi alrededor.

Mi respiración era estable.

Controlada.

Años de entrenamiento habían convertido aquello en algo natural.

Finalmente me detuve.

Observé mi entorno.

Silencio.

Solo viento.

Solo nieve.

Solo bosque.

Me escondí entre unas rocas cubiertas por hielo.

Y esperé.

Las horas comenzaron a pasar.

Nadie aparecía.

Nadie disparaba.

Nadie cometía errores.

Todos habían sido entrenados demasiado bien.

Todos sabían cómo sobrevivir.

Todos sabían cómo ocultarse.

Aquello no era una prueba de fuerza.

Era una prueba de paciencia.

Y yo tenía mucha paciencia.

Mientras observaba el bosque recordé algo.

Una pregunta.

La misma que llevaba años persiguiéndome.

"¿Vale la pena?"

Si ganaba...

Conocería al jefe.

Obtendría respuestas.

Tal vez descubriría quién era realmente.

Pero para hacerlo tendría que sobrevivir a aquella prueba.

No había otra opción.

No me habían dejado otra opción.

Al caer la noche escuché el primer disparo.

Lejano.

Muy lejano.

Después otro.

Y otro más.

El eco recorrió el bosque.

Permanecí inmóvil.

Escuchando.

Analizando.

Calculando.

Finalmente todo volvió a quedar en silencio.

Un silencio pesado.

Inquietante.

Era imposible saber qué había ocurrido.

Pero una cosa era segura.

La prueba ya había cobrado su primer precio.

La mañana siguiente fue peor.

El frío se había intensificado.

El viento era brutal.

La nieve alcanzaba las rodillas en algunas zonas.

Avancé cuidadosamente entre los árboles.

Mi rifle permanecía preparado.

Mis sentidos estaban alerta.

Entonces encontré huellas.

Recientes.

Muy recientes.

Me agaché.

Las observé.

Una persona.

Moviéndose hacia el norte.

Comencé a seguirlas.

Lentamente.

Sin hacer ruido.

Sin prisas.

Durante casi una hora avancé por el bosque.

Hasta que finalmente lo vi.

Uno de los participantes.

Oculto tras un grupo de árboles.

Vigilando el terreno.

Su postura era tensa.

Nerviosa.

Cansada.

Durante un instante recordé quién era.

Habíamos entrenado juntos durante años.

Habíamos sufrido los mismos castigos.

Habíamos sobrevivido al mismo infierno.

Y ahora nos encontrábamos allí.

Apuntándonos.

Como enemigos.

Sentí una punzada de rabia.

No hacia él.

Sino hacia quienes habían creado aquella situación.

Apreté los dientes.

Aquello estaba mal.

Todo estaba mal.

Pero el mundo nunca había sido justo.

Ya lo sabía.

Lo había aprendido desde el día en que nací.

El muchacho giró ligeramente la cabeza.

Nuestros ojos se encontraron.

Solo durante un segundo.

Y ambos entendimos exactamente lo mismo.

No había palabras.

No hacían falta.

Los dos sabíamos cuál era la realidad.

La prueba continuó.

Y cuando finalmente terminó aquel encuentro, yo seguía avanzando.

Más cansado.

Más frío.

Y mucho más vacío por dentro.

Los días siguientes fueron una pesadilla.

Hambre.

Frío.

Soledad.

Silencio.

El bosque parecía interminable.

Y con cada hora que pasaba me resultaba más difícil recordar por qué estaba luchando.

¿Por el jefe?

¿Por respuestas?

¿Por sobrevivir?

Ya no estaba seguro.

Finalmente llegó el último día.

Lo sentí antes de saberlo.

Algo había cambiado.

El bosque parecía más silencioso.

Más vacío.

Más muerto.

Y entonces escuché una voz por los altavoces ocultos entre los árboles.

—Queda un solo candidato.

Me quedé inmóvil.

El viento agitó mi cabello blanco.

Miré a mi alrededor.

No había nadie.

Solo nieve.

Solo bosque.

Solo silencio.

Había terminado.

El desafío final había terminado.

Y yo seguía en pie.

Durante años me habían entrenado para convertirme en el mejor.

Y ahora lo era.

Había sobrevivido.

Había ganado.

Pero no sentía orgullo.

No sentía alegría.

No sentía victoria.

Solo cansancio.

Un cansancio profundo que parecía haberse instalado dentro de mi alma.

Porque comprendía algo que jamás había entendido cuando era pequeño.

No me había convertido en el mejor porque fuera especial.

Me había convertido en el mejor porque había sobrevivido más tiempo que los demás.

Y eso era algo muy diferente.

Un helicóptero apareció sobre el bosque.

La nieve se levantó violentamente a su alrededor.

La puerta lateral se abrió.

Un hombre vestido de negro descendió.

Me observó durante varios segundos.

Luego habló.

—El jefe te está esperando.

Mi corazón se detuvo por un instante.

Después de siete años.

Después de todo el dolor.

Después de todo el sufrimiento.

Finalmente había llegado el momento.

El momento que había perseguido durante toda mi vida.

Conocer al hombre que controlaba aquella mansión.

Al hombre que podría responder todas mis preguntas.

Al hombre que quizás era mi padre.

Pero mientras subía al helicóptero, una sensación extraña apareció dentro de mí.

Una sensación oscura.

Porque algo me decía que las respuestas que estaba buscando no traerían paz.

Traerían algo mucho peor.

Y por primera vez en muchos años...

No estaba seguro de querer conocer la verdad.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play