Un bailarín apasionado. Un deportista reservado. Dos mundos completamente diferentes que chocan desde el primer día. Lo que ninguno imagina es que ese choque podría cambiarlo todo
NovelToon tiene autorización de Leamsi Espinoza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Un Lugar Al Que Pertenecer
La sala permaneció en silencio unos segundos después de que terminara la música.
Liam respiraba agitado.
No sabía cuánto tiempo había pasado.
Solo sabía que había dado todo lo que tenía.
Por un momento nadie dijo nada.
Y eso lo puso más nervioso.
¿Lo había hecho mal?
¿Había exagerado?
¿Se había equivocado en algún paso?
Entonces escuchó unos aplausos.
Levantó la vista.
Ethan estaba sonriendo.
—Gracias, Liam.
La tensión en sus hombros disminuyó un poco.
—¿Eso es bueno?
Algunos de los presentes soltaron una pequeña risa.
—Eso significa que puedes relajarte —respondió Ethan.
Liam suspiró.
—Menos mal.
Ethan intercambió unas palabras con los otros miembros encargados de la audición y luego volvió a mirarlo.
—Bienvenido al club de baile.
Durante unos segundos Liam se quedó inmóvil.
—¿En serio?
—¿Crees que bromeamos con estas cosas?
—No lo sé, acabo de conocerlos.
Las risas se hicieron más fuertes.
Ethan negó con la cabeza.
—Sí, estás dentro.
La emoción golpeó a Liam de inmediato.
Tanto esfuerzo.
Tantos años practicando.
Y finalmente estaba allí.
⸻
Mientras los nuevos integrantes terminaban algunos trámites, Liam aprovechó para observar el salón.
Había alrededor de veinte estudiantes.
Algunos parecían amigables.
Otros se veían bastante serios.
Y unos cuantos no parecían demasiado felices.
Entre ellos, un chico de cabello castaño cruzó los brazos mientras observaba a los recién llegados.
No parecía molesto.
Pero tampoco impresionado.
—Ese es Aidan.
Liam giró la cabeza.
Ethan acababa de acercarse.
—¿Lo conozco?
—No, pero probablemente lo harás pronto.
—¿Es buena persona?
—Depende del día.
—Eso no responde nada.
Ethan soltó una pequeña risa.
—Es uno de los mejores bailarines del club.
—Ah.
—Y bastante competitivo.
—Ah…
—Sí, ese “ah” fue correcto.
Liam volvió a mirar al chico.
Aidan simplemente apartó la vista.
—Te encontré nuevamente
⸻
Cuando todo terminó, Liam salió prácticamente corriendo del edificio.
Necesitaba contarle a alguien.
Y sabía exactamente dónde encontrar a sus amigos.
Emma fue la primera en verlo.
—¡Ahí está!
—¿Y?
—¿Y qué?
—¡Liam!
—¿Qué?
—¡Dinos!
Noah suspiró.
—Creo que quiere saber si entraste.
—Gracias, Noah.
Liam intentó mantener una expresión seria.
Duró menos de tres segundos.
—Entré.
Emma soltó un grito tan fuerte que varias personas voltearon a verla.
—¡LO SABÍA!
—Emma…
—¡LO SABÍA!
—Toda la universidad ya lo sabe.
Ella lo abrazó sin previo aviso.
—Estoy orgullosa de ti.
—Ni siquiera me conocías hace una semana.
—Eso no cambia nada.
Noah extendió una mano.
—Felicidades.
Liam la estrechó con una sonrisa.
—Gracias.
—Ahora ya perteneces oficialmente a un club.
—Y yo oficialmente tengo una excusa para presumir que conozco a un bailarín profesional.
—Todavía no soy profesional.
—Detalles.
⸻
Los tres terminaron almorzando juntos en una de las cafeterías del campus.
Era la primera vez que podían sentarse con calma.
Sin partidos.
Sin audiciones.
Sin prisas.
—Bueno —dijo Liam mientras abría una botella de agua—. Creo que nunca les pregunté qué estudian.
Emma levantó una ceja.
—¿Hasta ahora se te ocurrió?
—He tenido días ocupados.
—Excusas.
—Responde la pregunta.
—Comunicación.
—Eso explica muchas cosas.
—¿Cómo cuáles?
—Tu necesidad de saber absolutamente todo sobre todo el mundo.
—Eso se llama talento.
—Eso se llama chisme.
Noah casi se atragantó de la risa.
—Yo estudio Ingeniería en Sistemas.
—Eso sí me lo esperaba —dijo Liam.
—¿Por qué?
—Tienes cara de persona que sabe arreglar computadoras.
—No sé si sentirme ofendido.
—Es un cumplido.
—Lo pensaré.
Los tres rieron.
—¿Y tú? —preguntó Emma.
—Danza y Expresión Corporal.
—Eso también era obvio.
—¿Tan obvio soy?
—Un poco.
—Mucho —corrigió Noah.
⸻
Cuando terminaron de comer comenzaron a caminar hacia sus respectivos edificios.
Fue entonces cuando Emma señaló hacia una zona deportiva al otro lado del campus.
—Por cierto, ahí está la Facultad de Ciencias del Deporte.
Liam siguió la dirección de su dedo.
—¿La de Kae?
Emma lo miró inmediatamente.
—Interesante que lo hayas relacionado con él tan rápido.
—Solo preguntaba.
—Claro.
—Solo preguntaba.
—Claramente.
Noah decidió intervenir antes de que Emma comenzara a burlarse.
—Sí, Kae estudia ahí.
—¿Qué carrera?
—Entrenamiento Deportivo —respondió Emma antes que nadie—. Capitán del equipo universitario desde segundo año. Promedio alto. Bastante popular.
Liam la observó.
—Da miedo que sepas todo eso.
—Yo investigo.
—Tú espías.
—Hay una diferencia.
—No la veo.
Emma sonrió orgullosa.
—Nadie la ve.
Liam soltó una risa.
Pero algo de lo que había dicho llamó su atención.
—¿Siempre ha sido así?
—¿Así cómo? —preguntó Noah.
—Serio.
Emma y Noah intercambiaron una mirada.
—Pues… —Emma dudó unos segundos— eso dicen.
—¿Qué?
—Que antes era diferente.
—Más sociable —añadió Noah.
—¿Y qué pasó?
Emma se encogió de hombros.
—Nadie lo sabe realmente.
Por primera vez la conversación quedó suspendida.
Liam observó el edificio deportivo a lo lejos.
Extrañamente, la respuesta solo le había provocado más curiosidad.
Porque cuanto más escuchaba sobre Kae…
Menos sentía que lo conocía realmente.