"Lo soñé mil veces antes de conocerlo. Ahora, él es mi única salvación... o mi perdición."
Bibiana siempre soñó con un hombre misterioso y con el sabor de la sangre. Al mudarse a Finlandia, el hombre de sus sueños se vuelve real. Adam es protector, letal y oculta un secreto que podría matarla.
Mientras su padre huye de un pasado oscuro, el cazador está cada vez más cerca. En un mundo donde los vampiros dominan las sombras, Bibiana descubrirá que no es una humana común: ella está Destinada a un Amor Inmortal.
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Capitulo 5 - Sombras en el paraíso
**Mansión Soler – Alaska**
El grito de Marcelo hizo vibrar los ventanales del estudio.
—¿¡Cómo que Adam se fue de la casa!? —rugió, girándose hacia su esposa con los ojos encendidos en furia.
—Sí —respondió Estela, manteniendo la compostura a pesar del miedo—. Fui a buscarlo a su habitación y está vacía. No están sus cosas, ni rastro de él.
—¡No puede ser! ¿A dónde demonios se habrá ido? —Marcelo golpeó el escritorio, dejando una hendidura en la madera.
Esto es tu culpa, Marcelo —sentenció Estela con amargura.
—¿Mi culpa?
—Si no hubieras asesinado a la mujer que él amaba frente a sus ojos, nuestro hijo seguiría aquí. Lo empujaste al abismo.
—Te equivocas —replicó él, recuperando su tono gélido—. Yo le di una opción: convertirla. Él eligió la tragedia por su debilidad humana. Hice lo que dictan nuestras leyes.
—Aun así, la sangre de esa chica está en tus manos. Y ahora, también has perdido a tu heredero.
Marcelo sonrió con malicia. —Tranquila, lo encontraré. Quiera o no, volverá a este hogar. No permitiré que nos ponga en riesgo con sus impulsos.
—Eso es lo único que te importa: el riesgo. No te importa su dolor —dijo Estela, caminando hacia la puerta—. Y aunque me duela perderlo, creo que Adam hizo lo correcto al huir de ti.
—¡Encontraré a mi hijo a como dé lugar! —gritó Marcelo al aire cuando se quedó solo—. ¡Y pobre de él si vuelve a desobedecerme!
Pueblo Finlandés – Un mes después
El invierno había cubierto el pueblo con un manto blanco y espeso. En el parque local, Bibiana caminaba junto a Matt, disfrutando del aire gélido que teñía sus mejillas de rojo.
—¿Qué te parece el paisaje? —preguntó Matt, mirándola con adoración.
—Me encanta. Hay algo en Finlandia que me hace sentir en paz, a pesar del frío.
—Yo sabía que te gustaría. Es lo mejor de este lugar. —Matt se detuvo y la tomó de las manos—. Cuéntame más de ti, Bibi. Quiero conocer cada detalle de tu vida.
Bibiana suspiró, recordando su pasado en Estados Unidos. —Mi madre nos abandonó cuando era niña. Se casó con un millonario y nunca cumplió su promesa de volver por nosotros. Por eso mi padre decidió traernos aquí, lo más lejos posible de esos recuerdos.
—Lo lamento mucho —susurró Matt, acariciándole el rostro—. Pero ahora estás aquí. ¿Alguna vez has tenido novio?
—Nunca —confesó ella, bajando la mirada
— Eres el primer chico con el que salgo así.
—Es una lástima, porque eres la mujer más especial que he conocido —dijo Matt antes de acercarse para darle un tierno beso.
La Cabaña del Bosque
Mientras tanto, en la profundidad del bosque, Adam terminaba de acomodar sus pocas pertenencias en la cabaña de su abuela. El aislamiento era absoluto, justo lo que necesitaba.
—En este lugar empezaré de nuevo —murmuró para sí mismo, observando el bosque desde la ventana—. Lejos de la crueldad de mi padre. Ojalá nunca me encuentren.
Semanas después – Afuera de la casa de Bibiana
La relación entre Matt y Bibiana había florecido rápidamente. Bajo la luz de la luna, se despidieron con una sonrisa cómplice.
—¿Salimos esta noche? —preguntó Matt, radiante de felicidad.
—Sí, estaré contando los minutos —respondió Bibiana.
Tras un breve beso, Bibiana entró rápidamente a la casa, donde Elena la esperaba con una sonrisa pícara tras la puerta.
—¡Te pillé! —exclamó Elena—. Por fin admites que el guapo de Matt es tu novio.
—Apenas estamos empezando, Elena —dijo Bibiana, sin poder ocultar su felicidad.
—¿Te enamoraste de él, verdad?
—Sí... creo que sí.
—Me alegra tanto. Supongo que con esto, esos sueños raros con el "hombre desconocido" habrán desaparecido, ¿no?
La expresión de Bibiana se ensombreció. —No, Elena. Sigo soñando con él... y ahora son más aterradores. Sueño que bebo sangre, no de animales, sino de personas. Siento una sed que no puedo explicar.
—Eso suena horrible, Bibi. Tienes que decírselo a Matt.
—Lo sé. Buscaré el momento adecuado, pero tengo miedo de que piense que estoy loca.
Casa de Matt
En su sala, Matt suspiraba mientras miraba hacia la ventana. Su madre, Martina, lo observaba mientras barajaba unas viejas cartas sobre la mesa.
—No te ilusiones tanto con esa chica, hijo —dijo Martina con voz grave.
—¿Por qué dices eso, mamá? Amo a Bibiana con toda mi alma.
—Porque lo tuyo con ella no va a durar. Las cartas no mienten —sentenció la mujer, señalando una figura oscura en el mazo—. Ella no está destinada para ti. Su destino ya está marcado: será la compañera eterna de un ser que no pertenece a este mundo. Un ser sobrenatural la reclama.
—Te has vuelto loca con esas cartas —replicó Matt, enojado—. Bibiana es mía.
—No lo es, Matt. Y nunca lo será —advirtió Martina
El Bosque – Media noche
Un grito de auxilio desgarró la calma del bosque. Un hombre tenía acorralada a una joven contra un árbol, intentando abusar de ella.
—¡Nadie te va a escuchar aquí! —gruñó el agresor.
De repente, una fuerza invisible lo levantó por el cuello. Adam apareció de entre las sombras, sus ojos brillando con una furia animal.
—¿Qué haces? ¡Suéltame, imbécil! —gritó el hombre, pataleando en el aire.
Adam hizo una seña a la joven para que huyera. En cuanto ella desapareció de vista, Adam miró al hombre con desprecio. La sed de sangre, contenida durante semanas, estalló en su interior.
—Lo siento... pero hombres como tú no merecen vivir —susurró Adam.
Hundió sus colmillos en el cuello del criminal, bebiendo con desesperación mientras los gritos del hombre se apagaban en la oscuridad del bosque finlandés.