Matrimonio por conveniencia
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CAPÍTULO 4: EL EFECTO SECUNDARIO DEL ORGULLO
La sala de juntas de *Valeriano Prime* parecía un búnker de cristal. Los delegados coreanos de *K-Geno Nexus* estaban sentados con una rigidez militar, mientras Alessandra proyectaba gráficas sobre la crisis demográfica y la resistencia a los fármacos hormonales tradicionales.
—El problema es la adherencia al tratamiento —decía Alessandra, moviendo los datos con la mano en el aire—. Las mujeres olvidan las tomas, los hombres se resisten a los métodos invasivos. Mi algoritmo sugiere un implante subcutáneo de liberación lenta, pero el costo de producción es...
—Es una basura, jefa —interrumpió Dante.
César Iván, que estaba sirviendo agua, se congeló a mitad de camino. Los coreanos parpadearon, confundidos por el hombre de chaqueta de cuero que estaba sentado con los pies sobre la mesa de juntas de diez mil dólares.
—Dante, cariño —interrumpió Alessandra, forzando una sonrisa de miel amarga mientras le apretaba el brazo con fuerza suficiente para romperle un tendón—, sé que tu entusiasmo es... desbordante, pero deja que los expertos hablen de ciencia. Tú estás aquí para apoyarme, no para dar conferencias de laboratorio.
—Solo intento ayudar a mi esposa a ver el panorama completo, Sr. Park —dijo Dante, guiñándole un ojo al coreano—. A veces Alessandra se pierde tanto en sus números que olvida lo que la gente realmente desea en el mundo real.
—A demás... he escuchado a cincuenta mujeres quejarse de lo mismo —con pasos firmes fué hacia la pantalla y borrando las gráficas de Alessandra con un gesto despreocupado reescribió algo—. El problema no es el costo, es el marketing. Nadie quiere sentirse un paciente. Todos quieren sentirse estrellas de cine.
En medio de los gráficos mal borrados estaba escrito "Gomitas restauradoras".
Dante miró al jefe de la delegación coreana, el Sr. Park.
—Ustedes tienen un problema de natalidad y sobrepoblación selectiva. Pero también aman la estética. ¿Por qué no dejamos de vender "anticonceptivos" y empezamos a vender "Suplementos de Belleza con Efecto Secundario"?
—¿Disculpe? —preguntó el Sr. Park, ajustándose las gafas, intrigado.
—Escuchen —Dante se entusiasmó, moviendo las manos—. Una pastilla o gomita de suplemento diario. Colágeno puro, biotina para el cabello, vitaminas para una piel de porcelana y... oh, por cierto, bloquea la ovulación y la producción de esperma de forma temporal y segura. Si lo haces obligatorio como un estándar de salud nacional, pero lo vendes como el secreto de la eterna juventud, todos lo van a querer. Los hombres no se harán la vasectomía por miedo, pero si les dices que esa pastilla les hará crecer el... —fingio una tos seca y cambio de rumbo— ... El cabello y evitará que tengan un "accidente" de paternidad, se la tragarán como caramelos.
Alessandra se levantó, su rostro era una máscara de incredulidad absoluta.
«Trágame infierno», pensó.
—Dante, estás sugiriendo un híbrido farmacológico basado en tu experiencia con... con tus "clientas". No tenemos pruebas de que la integración de biotina con inhibidores de GnRH sea estable en un formato de consumo masivo...
—Pero es una idea... brillante —interrumpió el Sr. Park, poniéndose en pie con una sonrisa—. El concepto de "Belleza Blindada". Un suplemento obligatorio que mejora la estética de la población mientras controla la demografía. Es brillante. Señora Valeriano, su esposo es un genio de la psicología social.
Alessandra se quedó con la boca abierta, algo que no le pasaba desde que descubrió un error en su código de IA a los doce años. Miró a Dante, que le guiñó un ojo con una suficiencia insoportable.
—Resumen ejecutivo —murmuró César en un rincón, frotándose los ojos—. ¿Gomitas de belleza?
«Dios mío, el gigoló acaba de salvar el contrato del siglo con un argumento de alcoba» —César no podía salir del asombro.
—¿Ves, jefa? —Dante se acercó a ella mientras los coreanos empezaban a murmurar emocionados entre ellos—. A veces, para resolver un problema de laboratorio, solo necesitas haber pasado suficiente tiempo en las sábanas equivocadas.
Alessandra cerró el puño. Había ganado un contrato de diez cifras, pero acababa de perder su orgullo profesional ante un hombre que cobraba por hora.
—Dante —murmuró ella mientras los coreanos se acercaban para darle la mano—, te voy a matar. Pero primero, vamos a patentar tu estúpida idea antes de que alguien más se dé cuenta de que la inventó un prostituto.
«¡Código Negro!», pensó César. «Bitácora de supervivencia, día 6: El gigoló es CEO en la sombra. Alessandra factura diez cifras gracias a marketing de cama. Yo actualicé mi CV por si me despiden por saber demasiado.»
Tras la reunión, el pasillo de *Valeriano Prime* parecía una pista de hielo bajo los pies de Alessandra. Caminaba tan rápido que César Iván casi tenía que trotar para seguirla. Dante, por su parte, caminaba con las manos en los bolsillos, silbando una melodía pegajosa.
—¿Porqué les dices que les va a crecer el...? —Alessandra se detuvo en seco frente a la puerta de su oficina y se giró hacia Dante—. ¿En serio, Dante? Estuviste a un milisegundo de arruinar un contrato de diez cifras con una vulgaridad de vestuario.
—Pero no lo hice, "cariño" —Dante se encogió de hombros con una sonrisa de suficiencia—. El Sr. Park y su equipo se rieron. Humanice el producto. Ahora no solo quieren la patente, quieren que YO sea la imagen de la campaña para el sector masculino.
Alessandra sintió un tic en el ojo izquierdo.
—Tú no vas a ser la imagen de nada. Eres un fantasma en mi nómina, no una celebridad. César, dime que los contratos ya están en revisión legal y que podemos encerrar a este hombre en una jaula de oro hasta la próxima cena.
César Iván consultó su tablet con cara de pocos amigos.
—Los contratos están en marcha, jefa. Pero hay un problema... —César tragó saliva—. Los de *K-Geno Nexus* han invitado a la "pareja del año" a una gala benéfica mañana por la noche. Dicen que quieren anunciar la alianza ahí. Y han pedido específicamente que el Sr. Dante dé unas palabras sobre su "visión humanista" del suplemento.
Alessandra cerró los ojos y se apoyó en el marco de la puerta.
—¿Su visión humanista? Su visión humanista se reduce a lo que ha visto en sábanas de hoteles de cinco estrellas.
—Oye, eso es investigación de campo de alta calidad —intervino Dante, acercándose a ella y bajando la voz para que solo ella lo escuchara—. Admítelo, Valeriano. Mi idea de la "pastilla de la belleza" es lo más brillante que ha pasado por esta oficina en años. Y esa pausa sobre "el crecimiento"... —Dante soltó una risita—, admito que fue un golpe bajo, pero funcionó. Hasta tú te pusiste roja.
—Era rabia, no rubor —siseó ella, aunque por dentro sabía que el tipo tenía razón: el mercado iba a devorar ese producto—. César, llama al sastre. Si Dante va a dar un discurso, necesito que parezca un filántropo, no un modelo de catálogo erótico. Y prepárame el informe sobre los componentes de la biotina. Si vamos a hacer esta estupidez, será la estupidez más perfecta y funcional del mercado.
Dante se apoyó en la pared, observando cómo Alessandra entraba en modo "máquina de trabajo".
—¿Sabes qué te falta, Alessandra? Un poco de ese suplemento. No para la belleza, que vas sobrada, sino para que te relaje ese humor de perros. Mañana en la gala, vamos a dar un show que hará que tu ex se quiera tirar de un puente.
Alessandra se detuvo antes de cerrar la puerta de su oficina.
—Mañana, Dante, si vuelves a hacer una broma sobre "crecimientos", la que te va a dejar sin funciones biológicas seré yo. César, ¡págale al sastre el doble para que el traje sea lo suficientemente ajustado como para que no pueda respirar demasiado!
César suspiró, escribiendo en su tablet: "Presupuesto para traje-tortura: aprobado".
«Resumen ejecutivo», pensó.
«Mañana hay gala benéfica. Dante habla de gomitas. Alessandra amenazó funciones biológicas. Bitácora de supervivencia, día 7: Yo sigo sin vacaciones y ahora visto al bioterrorismo de gala.»