🔞🔞En una ciudad donde las torres de cristal ocultan mafias, corrupción y cuerpos bajo neón, Cassian Cooling intenta vivir lejos de la violencia que marcó su juventud. Arquitecto prodigio de Central City, heredero de una fortuna y dueño de un talento capaz de construir maravillas, lleva años enterrando al monstruo que alguna vez aterrorizó las calles de Cuatro Leguas.
Cuando su mejor amigo queda atrapado en una deuda y la mujer de la que se enamora resulta herida, Cassian descubre que el pasado nunca desapareció. Solo esperó en la oscuridad el momento para volver.
Una guerra criminal comienza a devorar las dos ciudades más peligrosas, Cassian deberá decidir qué parte de sí sobrevivirá: el hombre que construye hospitales… o el que aprendió a destruir mafiosos.
Entre conspiración, mafias, tecnología, romance oscuro y una violencia tan brutal como adictiva, Cenizas y Cristal es una novela noir de ciencia ficción donde el amor puede salvar… o romper lo poco humano que queda dentro de t
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Séptimo Acto: El Comunicador.
...Capítulo 7....
...El comunicador....
La mañana llega lentamente sobre Central City. El cielo grisáceo comienza a despejarse después de la tormenta nocturna y los primeros rayos de luz atraviesan los enormes ventanales de la Torre Zenith, bañando la habitación en tonos suaves azulados y dorados.
Y por primera vez en muchísimo tiempo… duermo profundamente. No con ese sueño ligero y roto al que me acostumbré desde adolescente en Cuatro Leguas. No pendiente de ruidos. No esperando disparos. No atrapado en recuerdos.
Duermo de verdad…
Lekan permanece abrazada contra mí bajo las sábanas tibias, mientras la ciudad despierta lentamente allá abajo. Todavía puedo sentir el calor de su cuerpo pegado al mío. La respiración suave sobre mi pecho. Sus piernas entrelazadas con las mías después de habernos quedado dormidos agotados, abrazados entre besos, caricias y esa necesidad desesperada de sentirnos vivos después de todo lo ocurrido.
La habitación todavía conserva ese ambiente cálido e íntimo que queda después de una noche donde dos personas dejan de esconderse completamente. El aroma de su perfume sigue mezclado con el mío entre las sábanas.
Y mierda… nunca pensé que algo tan simple pudiera sentirse tan peligroso. Porque ahora ya no se trata solamente de deseo. Ahora ella importa de verdad.
El comunicador sobre la mesa de noche vibra repentinamente. Gruño apenas sin abrir los ojos. Otra vibración. Después otra. Lekan se mueve lentamente entre mis brazos, todavía medio dormida.
—Haz que deje de sonar… —murmura contra mi pecho.
Suelto una pequeña risa cansada y finalmente estiro el brazo hacia el comunicador holográfico. La interfaz se ilumina sobre la oscuridad tenue de la habitación… Javier Retor. Claro… Solo él llama tan temprano sin remordimientos.
Con un gesto de la mano activo la comunicación apenas mientras sigo recostado. El holograma de Javier aparece inmediatamente sentado en su enorme oficina dentro de la firma arquitectónica. Lleva uno de sus impecables trajes oscuros y sostiene una taza de café mientras me observa con expresión sospechosamente divertida.
—Vaya, vaya… —dice sin saludar—. Esa cara definitivamente no es la de alguien que durmió solo.
Cierro lentamente los ojos un segundo… Siento como se tensa el cuerpo de Lekan mientras me clava las uñas en las costillas.
—Buenos días para ti también, Javier —respondo con la voz aun ronca.
El viejo sonríe ampliamente… Esa maldita sonrisa que conozco desde niño… La de “sé exactamente lo que pasa”. Y solo se hace el desentendido…
—Son más de las once de la mañana, muchacho… —responde sonriendo contra la taza—. Eso dejó de ser “buenos días” hace bastante rato.
Lekan se tapa parcialmente el rostro con una almohada apenas escucha la voz de Javier. Y eso solo empeora todo… Porque ahora él seguramente entiende exactamente qué está pasando.
Mira el holograma durante un segundo exacto… Luego alza la taza a mí, y sonríe levemente.
—¿A qué hora piensas aparecer por la oficina? —pregunta antes de beber café—. El equipo está preguntando por ti…
Me acomodo apenas contra el respaldo de la cama mientras observo el techo.
—Hoy trabajaré desde casa —suelto, estirando los brazos.
Javier arquea una ceja. Casi con una preocupación paternal.
—¿Te ocurre algo, niño…?
—No me siento muy bien, Javier —respondo—. Eso es todo…
Y su expresión cambia de inmediato… La sonrisa del viejo se vuelve todavía más divertida.
—Oh, estoy seguro de que te sientes excelente —dice entre risas.
Maldición… Siempre sabe todo…
Lekan deja escapar un sonido ahogado de vergüenza detrás de la almohada… y Javier escucha eso… Por supuesto que lo escucha. Sus ojos se abren lentamente con exageración teatral.
—Oh… —suelta sarcásticamente—. Ya veo… Ya veo…
Me masajeo el puente de la nariz. Sintiendo como me fastidia su tono… Tan parecido al de papá.
—Javier… Ahórratelo.
—Así que sí está ahí… —suelta de pronto, llevándose una mano al mentón.
—No empieces, viejo —gruño—. No es tu asunto…
—¡Muchacho, llevo semanas viendo cómo se miran los dos en las reuniones!
Lekan literalmente se cubre la cara completa ahora. Y mierda si eso no la hace verse adorable…
Javier continúa riéndose tranquilamente desde el holograma.
—Aunque ahora entiendo por qué tampoco responde sus llamadas…
La sonrisa desaparece apenas de mi rostro. Cierto… El comunicador.
Lekan levanta la vista inmediatamente hacia mí. Ambos recordamos lo mismo al mismo tiempo… El comunicador de ella quedó dentro del Vortex, después de volver del desastre en Cerberus.
—Se le dañó anoche… —improviso rápido, sin pensar.
Javier frunce apenas el ceño. Sin creerme nada…
—¿Y cómo se supone que pasó eso? —pregunta divertido.
—Bajando unas escaleras —digo desviando la mirada—. Se le soltó de las manos, y terminó completamente roto.
Lekan me observa intentando no reírse. Porque la mentira sonó horrible. Javier me mira varios segundos en silencio. Después suspira teatralmente y bebe café.
—La peor excusa que escuché en mi vida, niño —dice riendo.
—Y aun así la aceptaras…
Me mira y ríe… Esa risa que suena tan parecida a la de Rubén… Me deja algo amargo en la garganta. Aun así, rio con él.
—Sí. Porque sinceramente… —suspira lentamente—. Prefiero imaginar que finalmente estás haciendo algo que te alegre además de trabajar y mirar edificios.
Eso me saca una pequeña risa. Javier bebe otro poco de café antes de hablar nuevamente, esta vez con tono más tranquilo.
—Escucha, hijo… no me meteré si algo ocurre entre ustedes.
Lekan levanta lentamente la cabeza otra vez. Atenta. Javier sonríe apenas al verla.
—Eres un gran arquitecto, Cassian. Ella también —dice alzando la taza mientras sonríe—. Y si algo aprendí después de 25 años conociéndote, es que encontrar una persona capaz de soportarte ya es un milagro.
—Gracias por la enorme demostración de afecto…
—No he terminado.
El viejo apunta hacia mí con la taza.
—Además, niño… Lo mejor que podría pasarte es enamorarte de una linda mujer que te controle un poco.
Lekan no logra contener la risa esta vez. Y verla sonrojarse mientras intenta esconder la sonrisa bajo las sábanas casi me mata. Javier la escucha reír.
—¡Lekan, cariño! —le dice sin verla—. Si estás escuchando esto, tienes oficialmente mi bendición para ponerle límites a este idiota.
—Javier, voy a cortar la llamada —digo sonriendo.
—Hazlo —responde alzando los hombros—. Igual ya confirmé todo lo que quería saber… —termina la frase guiñando un ojo.
Alzo la mano. La comunicación se corta finalmente. El silencio dura exactamente dos segundos… Después, Lekan se cubre el rostro nuevamente pegándose a mí, soltando una mezcla entre risa y vergüenza.
—No puedo creer que haya dicho eso —chilla, apretando la cara contra mi pecho.
Apoyo la cabeza contra el respaldo observándola divertido.
—Créeme, eso fue Javier siendo moderado.
Ella me mira completamente sonrojada.
—Pero… Es tu jefe, Cassian…
—También era el mejor amigo de mi padre —respondo, besando su frente sonrojada—. Perdió hace años la capacidad de actuar profesionalmente conmigo.
Lekan suspira mientras se deja caer otra vez sobre mi pecho.
—Nunca hice algo así antes —susurra.
La observo en silencio, mientras mi mano baja nuevamente por su cintura.
—¿Salir con tu jefe…? —le pregunto evitando sonreír demasiado.
Ella asiente lentamente, mientras me rodea con sus manos.
—Si… —responde avergonzada—. Mucho menos en medio del proyecto más importante de mi carrera.
Mis dedos recorren suavemente su espalda.
—No dejaré que esto arruine las cosas…
Ella levanta apenas la vista hacia mí. Sus ojos se fijan en mis labios y suben a mis ojos nuevamente. La sujeto con fuerza y la beso suavemente, sintiendo su respiración y su cara aun caliente por la vergüenza. Mi mano baja a su trasero sujetando con firmeza su glúteo, mientras con la otra aparto un mechón de su rostro. Ella se pega más a mí, y sujeta con sus manos tibias mi pene…
Y entonces… escuchamos una voz desde la puerta…
—Ooh, qué románticos… Voy a vomitar los cereales…
Giramos inmediatamente. Walter está apoyado contra el marco de la puerta, sosteniendo un enorme cuenco para ensalada lleno de cereal y leche sintética… Sin camisa. Despeinado. Su cara ya no está deformada por la inflamación, solo roja. Su cuerpo está cubierto aun parcialmente por las vendas médicas y los parches… Pero luce muchísimo mejor que hace unas horas.
Lekan se incorpora inmediatamente sorprendida, cubriendo su desnudez con las sábanas.
—¿Cómo demonios estás caminando? —le gruñe sorprendida.
Walter mastica tranquilamente, le sonríe antes de responder.
—Siempre fui absurdamente hermoso y resistente, preciosa.
—Te dispararon ayer… —le reclama Lekan.
—Sí, bueno… parece que sobreviví… —le responde alzando las manos—. Otra vez… Trágico para mis enemigos.
Suelto una pequeña risa mientras me levanto lentamente de la cama, aun desnudo. Walter nos señala con la cuchara.
—No se preocupen, no escuché nada… Apenas recuperé sangre suficiente como para arrastrarme hasta la cocina y prepararme el desayuno.
Lekan lo observa todavía sorprendida.
—Tu regeneración es anormal… —le dice.
Walter sonríe ampliamente antes de responder.
—¿Verdad? Es algo muy normal para mí… —le responde—. Cassian y yo siempre cicatrizamos rápido, es parte de lo genial que somos.
Lena me extiende un conjunto de ropa desde el closet mientras niego con la cabeza, aun riendo.
—No le hagas caso, Lekan… Sigue hecho mierda.
—Pero aun funcional y guapo.
—Lamentablemente, idiota… —respondo, colocándome la camiseta negra.
Lekan finalmente se ríe de verdad. Una risa relajada. Natural. Y noto inmediatamente cómo Walter la observa distinto después de eso… Con menos distancia. Menos formalidad. Porque Walter entiende rápido cuando alguien realmente le importa a una persona. Y también entiende cuándo esa persona probablemente ya es familia.
—¿Tienen comida real en esta mansión de villano millonario? —pregunta Walter mirando alrededor—. Porque llevo veinte minutos comiendo cereales con sabor a cartón.
—Claro que sí —respondo subiéndome los pantalones—. Ahora sal de aquí, que Lekan se tiene que vestir.
Walter se cubre los ojos con una mano, mientras sorbe la leche del cuenco.
—A mi no me incomoda —dice riendo—. Yo no veo… Lo juro.
Lekan se levanta de la cama, aun cubriéndose con la sábana… Se ve tan sensual que mi respiración se entrecorta y calienta de inmediato. Me mira desde el otro lado de la cama y me sonríe… Hermosa… Perfecta… Brutalmente hipnotizante.
—Me daré un baño primero… —responde caminando hacia mí.
Walter se quita la mano de la cara, pero no abre los ojos. Solo lleva la mano a la cuchara y vuelve a comer cereales.
—Bien… Lena te calentará el agua —le digo, caminando a ella y sujetando su cintura.
Me besa y pasa a mi lado, riendo coquetamente. Lena aparece proyectada al costado de la puerta del baño.
—Buenos días, ama Lekan… —le dice Lena de sorpresa.
Lekan se queda quieta… procesando la palabra “ama”. Lena lo dice como si Lekan ya fuera parte de la casa… De la familia.
—Buenos días, Lena… —le responde al fin—. Me puedes calentar el agua por favor.
—Claro que sí, ama…
Lekan se gira y me mira, sonríe nuevamente… al igual como lo hizo después de hablar con mi madre… Como si hubiera ganado algo que no entiendo.
Siento como me sube el calor por el cuello y se instala en mi rostro… Carajo… Se ve tan hermosa y adorable que me quema la sangre… Lena me mira divertida desde el holograma… como si hubiera planeado cada frase apropósito.
Lekan final mente entra al baño y cierra la puerta… Walter abre los ojos y me mira lleno de burla.
—Ya te tiene de las pelotas, cabrón —suelta entre una carcajada.
—Cierra el hocico, idiota. O se te caerán más dientes.
No responde, solo se ríe y camina a la cama. Se sienta a los pies mientras sigue comiendo y sonriéndome…
Estúpido Walter… Ya sabe muy bien que mierda pasa por mi mente…