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El Despertar Del Príncipe

El Despertar Del Príncipe

Status: En proceso
Genre:Romance / Mundo mágico / Fantasía LGBT
Popularitas:882
Nilai: 5
nombre de autor: Skay P.

⚠️✅️Sam y Norman comienzan a saciar su sed de aventura, lejos de su amada familia. El camino comienza a dificultarse, pero cuatro almas sellan sus destinos.✅️⚠️

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Lucien no muerde el anzuelo

El salón de la armería del palacio Blackshield estaba sumido en una penumbra violeta. Lucien, con la mirada perdida y los movimientos mecánicos, terminaba de ajustar las correas de la armadura. Cada pieza de metal negro que encajaba sobre su cuerpo parecía hacerlo más pesado, no por el hierro, sino por el odio que le recorría las venas. El recuerdo de su padre, el anciano que lo amó sin pedir nada a cambio, era ahora un incendio que amenazaba con devorar su cordura.

Alaric entró en la estancia. Sus pasos, siempre silenciosos, esta vez se sentían pesados. El Rey Vampiro, el ser que había masacrado a diez mil hombres en un solo día tras la muerte de Malric, se veía ahora extrañamente pequeño, con los hombros hundidos y la mirada fija en las manos de Lucien.

-Lucien… detente un momento.- Dijo Alaric, y su voz, usualmente segura y profunda, tembló como una hoja al viento.

Lucien no se detuvo. Tomó la Espada de la Penumbra y la enfundó en su espalda.

-No hay tiempo para detenerse, Alaric. Quirno está celebrando mientras mi hogar arde. Si tengo que cruzar el continente entero para arrancarle la lengua, lo haré antes del amanecer.-

Alaric se movió con su velocidad sobrenatural y se plantó frente a él, impidiéndole el paso. Por primera vez en trescientos años, Alaric no parecía un depredador, sino una víctima del miedo. Sus ojos dorados estaban empañados y sus manos, usualmente firmes, buscaban torpemente los hombros de Lucien.

-Mírame, por favor.- Suplicó Alaric. Lucien levantó la vista, y lo que vio lo dejó mudo. El Rey de las Sombras estaba llorando lágrimas de un color parecido a la sangre, que surcaban su piel pálida -Tengo miedo, Lucien. Tengo un terror que no puedo explicar con palabras.-

Lucien frunció el ceño, su ira chocando con la vulnerabilidad del vampiro.

-Tú y yo podemos acabar con un ejército entero antes de que el sol se ponga, Alaric. Lo hiciste una vez, podemos hacerlo de nuevo. ¿De qué tienes miedo?-

Alaric lo tomó de la cara con una desesperación que le dolió a Lucien. Sus dedos estaban helados, pero su tacto era eléctrico, cargado de una tensión que hacía que el aire entre ellos vibrara.

-¡Tengo miedo de perderte otra vez!- Gritó Alaric -Recuerdo el sonido de esa flecha bendecida atravesando tu armadura hace tres siglos. Recuerdo cómo el brillo de tus ojos se apagó mientras me pedías perdón por no volver a casa. No puedo... no puedo volver a pasar por eso. Si Quirno te arrebata de mi lado ahora, después de haber esperado trescientos años solo para oírte decir mi nombre... juro que no dejaré ni una piedra sobre otra en este mundo.-

La tensión entre los dos creció. Estaban tan cerca que Lucien podía oler el aroma a lluvia y sangre antigua de Alaric, y Alaric podía sentir el calor abrasador que emanaba del cuerpo vivo de Lucien. Sus labios estaban a centímetros, el deseo de fundirse el uno con el otro para olvidar el dolor era casi insoportable. Alaric bajó la mirada a la boca de Lucien, su respiración entrecortada delatando una sed que no era de sangre, sino de alma.

Pero Alaric se contuvo. Apoyó su frente contra la de Lucien, tratando de calmar los latidos desbocados del príncipe.

-Quirno es un estratega, Lucien.- Susurró Alaric, tratando de recuperar la mente fría -Él mató a tu padre para esto. Quería que tu rabia se convirtiera en tu debilidad. Él espera que lo ataques de frente, ciego de dolor, para lanzarte sus redes de plata y sus venenos sagrados. Es una trampa. Si vas así, con el corazón sangrando, le estarás entregando la victoria antes de empezar la batalla.-

Lucien apretó los dientes, sintiendo cómo las lágrimas de Alaric mojaban sus propias mejillas. La tensión sexual entre ellos, ese hambre de siglos, se mezclaba con la tragedia del momento. Lucien quería besarlo, quería arrastrarlo a las sábanas negras de sus visiones y demostrarle que seguía vivo, que esta vez era diferente. Pero la imagen de su padre muerto en el trigo seguía ahí.-

-¿Me estás pidiendo que espere?- Preguntó Lucien con la voz rota -¿Me pides que me siente en este trono mientras ese fanático cabalga hacia nosotros?-

-Te pido que pienses como el Príncipe Guerrero que fuiste.- Respondió Alaric, alejándose un poco pero sin soltar sus manos -Malric nunca atacaba sin un plan. Malric usaba las sombras a su favor. No vayas a él como un hijo desesperado. Ve a él como la pesadilla que no lo dejará dormir nunca más. Necesitamos que Norman use su luz para cegar a sus rastreadores, necesitamos que Lin los flanquee. Y tú y yo... nosotros seremos el golpe final, pero solo cuando Quirno crea que tiene el control.-

Lucien miró sus propias manos. La Espada de la Penumbra vibraba en respuesta a su rabia, pero las palabras de Alaric empezaron a calar en su mente. Tenía razón. Quirno no era un monstruo del bosque al que se pudiera matar con fuerza bruta, era una serpiente que conocía todos los rincones del alma humana.

-Está bien- Cedió Lucien, soltando un suspiro que pareció vaciarlo por dentro -Pensaremos con la mente fría. Pero Alaric...- Lucien lo atrajo hacia sí, pegando su cuerpo al del vampiro en un abrazo posesivo que hizo que Alaric soltara un gemido ahogado -No vuelvas a decir que tienes miedo. Esta vez no soy Malric protegiéndote a ti. Esta vez somos nosotros dos contra el mundo. Y te juro que, cuando esto acabe, no habrá más tumbas, ni más esperas, ni más distancias entre nosotros.-

Alaric lo abrazó de vuelta, hundiendo su rostro en el cuello de Lucien, aspirando su vida. La tensión entre ellos era tan fuerte que Marcos y Peter, que pasaban por el pasillo, se detuvieron y retrocedieron, sintiendo que interrumpían algo sagrado y peligroso.

-Mañana- Dijo Alaric contra su piel -Mañana planearemos la caída de la Orden. Pero esta noche... esta noche quédate a mi lado. Necesito sentir que el destino no me ha vuelto a mentir.-

Mientras tanto, en el carruaje de lujo de Quirno, el Sumo Sacerdote no dormía. Estaba sentado frente a una pequeña mesa, mirando el colgante de hierro que ahora brillaba con una luz roja intermitente.

-Se está resistiendo.- Murmuró Quirno, divertido -Alaric lo está frenando. El vampiro tiene miedo. Siente el eco de la guerra pasada en sus huesos.-

Varek entró al carruaje, trayendo consigo un cofre metálico. Al abrirlo, una luz blanca y cegadora iluminó la estancia. Eran las Lanzas de la Verdad, armas forjadas con un metal que no pertenecía a este mundo, diseñadas para anular cualquier magia, ya fuera de hechicero o de vampiro.

-Estamos a tres días de las ruinas, mi señor.- Dijo Varek -Mis hombres están listos. Si el príncipe no nos ataca en el camino, ¿qué haremos?-

Quirno tomó una de las lanzas y acarició el filo con una ternura enfermiza.

-Si no viene a nosotros, nosotros seguiremos usando lo que ama para atraerlo. Ya tenemos a la madre del hechicero bajo vigilancia. Si Lucien no muerde el anzuelo de la muerte de su padre, el próximo banquete será la ejecución de la mujer que el rubio tanto adora.-

Quirno se recostó en su asiento, cerrando los ojos. Su secreto, ese poder oscuro que habitaba en su interior, estaba empezando a manifestarse en forma de una sombra que bailaba en las paredes del carruaje, una sombra que no era humana y que parecía tener hambre de la sangre de los Blackshield.

En el palacio, Lucien y Alaric compartieron una noche de vigilia silenciosa. No hubo palabras, ni sexo, solo una cercanía eléctrica que prometía que, una vez que la sangre de Quirno regara el suelo, el amor que había esperado trescientos años finalmente reclamaría su recompensa física.

Lucien se durmió por unas horas, soñando con un desierto de zafiro donde Alaric por fin sonreía bajo un sol que no lo quemaba. Pero al despertar, lo primero que vio fue su armadura oscura. La guerra estaba a la vuelta de la esquina, y esta vez, el Príncipe Guerrero no iba a morir. Iba a matar.

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Maru19 Sevilla
Empezamos con esta nueva historia, inicia muy bien 👏👏👏
Skay P.: ¡Gracias cielo!😍
total 1 replies
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