Valeria escapa estando embarazada, en plena noche.
con el siguiente pensamiento
“Si el me encuentra, jamás volveré a ser libre.”
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#21
...Ya era imposible salir...
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Valeria permaneció inmóvil bajo la lluvia.
La mano de Adrián seguía sujetando suavemente su muñeca mientras ambos se observaban en silencio.
Y el problema era ese.
La manera en que él la miraba.
Como si realmente necesitara que no se alejara.
Como si perderla fuera algo capaz de destruirlo.
El corazón de Valeria latía tan fuerte que dolía.
Porque nunca nadie la había necesitado así.
Y eso era tan peligroso como adictivo.
La lluvia mojaba lentamente el cabello oscuro de Adrián mientras él seguía dentro del automóvil.
Pero ni siquiera parecía notarlo.
Toda su atención estaba puesta únicamente en ella.
Siempre en ella.
—Adrián…
La voz de Valeria salió apenas como un susurro.
Él cerró lentamente los ojos un segundo.
Como si escuchar su nombre en labios de ella le afectara demasiado.
Cuando volvió a abrirlos, la intensidad seguía ahí.
Más fuerte.
Más desesperada.
—Prométeme algo.
Valeria frunció ligeramente el ceño.
—¿Qué cosa?
Adrián dudó apenas un instante antes de responder.
—Si algo ocurre… me llamarás primero a mí.
El pecho de Valeria se tensó inmediatamente.
—Sigues hablando como si hubiera un peligro real.
Silencio.
Demasiado silencio.
Y eso respondió más de lo que ella quería escuchar.
Adrián soltó lentamente su muñeca.
Pero apenas lo hizo, sus dedos rozaron suavemente la palma de la mano de ella.
Como si le costara dejarla ir.
—Buenas noches, Valeria.
La voz grave sonó cansada esta vez.
Y eso hizo que algo dentro de ella se rompiera apenas un poco.
Porque por primera vez Adrián parecía verdaderamente agotado.
Como si llevara demasiado tiempo sosteniendo cosas oscuras sobre sus hombros.
Valeria dio un paso atrás lentamente.
Después otro.
Y aun mientras caminaba hacia el edificio…
podía sentir los ojos de Adrián siguiéndola.
Hasta que desapareció dentro del ascensor.
…
Esa noche no logró dormir otra vez.
La lluvia seguía golpeando suavemente las ventanas del apartamento mientras Valeria permanecía sentada sobre la cama, abrazando sus piernas.
Pensando.
Demasiado.
Todo estaba saliéndose de control.
Porque ya no era solo atracción.
Ya no era solamente la tensión entre ellos.
Ahora había sentimientos involucrados.
Y eso lo convertía todo en algo muchísimo más peligroso.
Tomó lentamente el celular.
Dudó apenas unos segundos.
Después abrió la conversación con Adrián.
No había mensajes anteriores.
Porque él jamás escribía demasiado.
Todo lo decía mirándola directamente.
Valeria mordió suavemente su labio antes de escribir:
“Llegué bien.”
Observó la pantalla unos segundos.
Y apenas treinta segundos después, el teléfono vibró.
“No podía dejar de pensar en eso.”
El corazón de Valeria perdió completamente el ritmo.
Porque era exactamente el tipo de respuesta que solo Adrián podía dar.
No un simple “bien”.
No algo normal.
Siempre demasiado intenso.
Siempre demasiado él.
Valeria respiró hondo antes de responder:
“Necesitas dormir.”
Esta vez la respuesta llegó inmediatamente.
“Necesito dejar de pensar en ti primero.”
El pecho de Valeria dolió.
Porque comenzaba a sentirse imposible seguir fingiendo que aquello no la afectaba profundamente.
Ella observó la pantalla unos segundos más.
Y entonces apareció otro mensaje.
“¿Estás asustada de mí?”
La respiración de Valeria se cortó apenas.
Porque esa pregunta importaba demasiado.
Y lo peor era que ella no sabía responderla.
Sí le asustaba la obsesión de Adrián.
La intensidad.
La oscuridad.
La manera en que parecía capaz de destruir cualquier límite.
Pero él…
él no.
O al menos ya no de la forma en que debería.
Valeria escribió lentamente:
“ No sé qué sentir contigo.”
Esta vez Adrián tardó un poco más en responder.
Demasiado.
Y cuando finalmente apareció el mensaje…
el corazón de ella volvió a acelerarse.
“Eso me preocupa más de lo que imaginas.”
Valeria cerró lentamente los ojos.
Porque comenzaba a entender algo aterrador.
Adrián realmente estaba intentando contenerse.
Y aun así seguía perdiendo el control poco a poco.
El celular volvió a vibrar.
Otro mensaje.
“Mañana voy a verte.”
Ella frunció ligeramente el ceño.
“Me dijiste que descansara.”
La respuesta llegó enseguida.
“Cambié de opinión.”
Valeria soltó una pequeña risa nerviosa pese a todo.
Controlador.
Obsesivo.
Imposible.
Y aun así…
una parte de ella ya esperaba sus mensajes.
Eso la asustaba muchísimo más de lo que debería.
Justo cuando iba a responder otra vez, el celular vibró con una llamada entrante desconocida.
Valeria frunció el ceño.
Las dos de la mañana.
Contestó lentamente.
—¿Hola?
Silencio.
Frío.
Extraño.
Después una voz masculina habló del otro lado.
—Aléjate de Adrián De Luca.
El corazón de Valeria se detuvo completamente.
—¿Quién habla?
La llamada se cortó.
El aire desapareció de sus pulmones.
Valeria observó la pantalla del celular con las manos temblando apenas.
Y segundos después…
otro mensaje apareció.
Pero esta vez no era de Adrián.
Era un número desconocido.
“No tienes idea del hombre con el que te involucraste.”
El miedo recorrió lentamente todo su cuerpo.
Porque por primera vez…
la oscuridad alrededor de Adrián acababa de tocarla directamente a ella.