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MIELY

MIELY

Status: En proceso
Genre:Terror / Maldición / Leyendas de fantasmas / Poderosas criaturas sobrenaturales / Casos sin resolver / Mitos y leyendas / Completas
Popularitas:95
Nilai: 5
nombre de autor: Powder34

Sydney Brown, una joven asocial desafortunada se ve forzada a trabajar en los baños de un templo.

Unos baños que cargan con una maldición que acecha desde los rincones en una espiral de rencor y odio que parece no terminar jamás.

Donde deberá elegir si...

¿Ser una heroína?

¿Ayudar a la maldición?

¿O no hacer nada y observar como el rencor destruye a las personas de su alrededor?

NovelToon tiene autorización de Powder34 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo #2: Sebastián Linzaki

En la mañana siguiente, recibí un mensaje de Jade —mi hermano mayor— él era amigo cercano de Sebastián, y por el mensaje que me envió, al parecer ayer había aceptado sin querer un trabajo en un templo que estaba a las afueras de la ciudad.

Tenía intención de negarme pero mi madre me insistió mucho en que fuera, tanto que le contó a todos sus amigos, y a mis abuelos de que ya tenía un trabajo que no era jugar vídeojuegos en casa.

No contenta con eso, le agarró la motocicleta a mi hermano mayor para llevarme al templo de los Shirakawa. Viendo el lado positivo, el camino no fue tan horrible debido a que pude abrazar a mi mamá.

—¿Huh? ¿Viniste? ¡Mierda! Viniste, May

—¿Ah? Oye, chico listo, ella no es May, es Sydney

—Ma-ma-mamá… —supliqué temblando y con la mano en mi boca—

—Lo-lo siento, es solo que me confundí un poco

—Es mejor que solo se quede en esta confusión

—Ahm… Bueno, Sydney, este mes no estaré debido a que mi mujer me necesita, por lo que te enseñaré lo básico para que te encargues del cuidado de los baños en este mes

—S-Sí —respondí acercándome a Sebastián con la cabeza agachada—.

—Buena suerte, mi amor, llámame cuando salgas del trabajo

—A-Adiós, ma-mamá —tartamudeé sintiendo burbujas en mi estómago—

Antes de irse con su mujer, Sebastián, me mostró la lista de tareas que debía hacer cada día en los baños. Aparte de las burbujas en mi estómago y los temblores, no dejaba de sentir una sensación extraña alrededor del templo, era como si alguien me estuviera observando, alguien familiar, alguien que me llamaba hacia la oscuridad del lugar.

—¿Te encuentras bien? Tu nariz está sangrando

—S-Sí, es-estoy bien, n-no te pre-preocupes po-por m-mi

—Bueno, solo cumple las tareas de la lista, y recuerda antes de irte, puedes tomar un baño, lo cual te recomiendo ya que según las historias familiares, un monje antiguo amigo de la familia purificó este lugar y bañarse aquí, es como lavar tu alma de las malas energías

—S-Si, se-seguro, y bu-buena su-suerte en el hos-hopital con su es-esposa

Sebastián nervioso y estando agitado se fue del templo en su auto, debido a que me sentía sofocada dentro salí también del templo, solo que al salir, pude ver una bolsa llena de un líquido rojo, la ventana trasera estaba destrozada, y al subirse, pude escuchar un pequeño murmullo del profesor.

“Lo siento, de verdad lo siento, niña”

No sabía si era cosa de mi imaginación o si de verdad había entrado al negocio de un asesino serial. Como es obvio no quería pensar en algo que me pusiera más nerviosa, así que regresé al templo y me puse a trabajar.

Los clientes no tardaron en llegar para bañarse, creía que sería como las series de Japón y habrían chicos llegando con su harem de amigas. Aunque me llevé una decepción al ver llegar solo a ancianitas o personas no tan amigables.

Una de las primeras clientas que llegaban cada mañana, era Rika Makawa, una mujer de mediana edad que tenía una venda alrededor de un ojo, era como un parche, su parche no era lo único que destacaba, también tenía la cicatriz de una bala en el cuello.

—Kaori, veo que has regresado al pueblo, y has rejuvenecido bastante después de ese incidente con tu bebé, todos creímos que no la contarías

—Bu-Bu-buenos di-días —eructé en silencio, lo que hizo que la señora me mirara con una ceja levantada, mis mejillas se pusieron rojas al momento—. ¡¿En qué puedo ayudarle?!

—Jajaja, eres bastante tímida ¿verdad? Y lo siento por lo de antes, es solo que te pareces a una vieja amiga, ella era igual de joven y hermosa que tú, hasta que su padre… Bueno, no te molesto más, lo mejor es que me dé un baño para limpiar mi alma —puso un billete frente a mi—. Dame una toalla y un champú, por favor

Nerviosa asentí de forma frenética para después darle todo lo que me pidió, ella soltó una pequeña risa por mi timidez.

—Que… Qu-que ten-tenga un bu-buen ba-baño

Cada cierto tiempo en el que no había un cliente frente a mí pidiendo una toalla o un champú, aprovechaba para grabar videos en mi laptop, así podría mantener mi trabajo en internet.

A decir verdad al comienzo del turno parecía un trabajo normal, incluso no pude evitar pensar en dejar mi trabajo en internet, y trabajar durante todo el día en este lugar.

Pero ese pensamiento, no duró mucho cuando uno de los clientes gritó con todas sus fuerzas, él estaba temblando de miedo, y apuntando a una muñeca de trapo.

—¡¡Un monstruo!! ¡¡Un demonio!! ¡¡Un demonio!! —gritó mientras apuntaba a la muñeca con su dedo—. Este lugar está maldito, está maldecido por un demonio sediento de sangre, lo mejor es que me vaya de este sitio

Avergonzada y sin decir ni una sola palabra me acerqué a la muñeca para llevármela conmigo para evitar que más clientes se asusten.

No entendía mucho porque le tenían miedo, si era una lindura, era una lástima que no pudiera llevármela a casa. Con mucho cuidado y para evitar que Sebastián me matara por maltratarla la dejé a un lado de mi laptop del trabajo.

—Vaya, vaya, no esperaba que las Otakus fueran tan guapas —dijo un chico mientras se acercaba a la caseta— Vamos ¿Por qué no hablas? ¿Acaso nunca viste a un chico de tu talla?, linda —me quedé en silencio con una cara de poker entre desprecio y asco, lo que por alguna razón lo hizo más irritante que antes—. Vamos, no te hagas la difícil, yo puedo cuidarlas a las 2, tu hija y tú pueden vivir en mi mansión… Junto a mi madre y mi… mis hijos —seguí mirándolo sin responder, lo que no enojó más—. Tsh, ¡Zorra! No tienes que ser tan cortante, joder, que puto mal servicio

Lo seguí observando con cara de poker hasta que finalmente se fue del templo, lo que era un alivio, porque no iba a soportar un día con ese imbécil.

Continúe con mi día con normalidad hasta que sonó una campana en todo el lugar, según lo que decían las reglas del lugar debía limpiar el lugar.

Siendo sincera limpiar el lugar era relajante de una forma muy peculiar, al menos lo fue al principio. Mientras limpiaba el suelo escuché pasos provenientes del baño de hombres.

Intenté ignorarlos, pero los pasos se hicieron más cercanos hasta escucharse a mi lado, me detuve al momento de sentir las pisadas a centímetros míos. Pues volví a sentir una respiración cerca, esta vez no era en la nuca sino en el oído.

—Akachan… —jadeó alguien en mi oído, su voz era el de una mujer y parecía alegre—.

Sin voltear a mi lado me puse de pie para después correr a la caseta, recogí mis cosas lo más que pude y salí del templo mientras llamaba a mi mamá para que fuera a recogerme.

En todo el camino al exterior del templo no dejaba de sentirme observada, era una sensación demasiado horrible. Aun así, bajando las escaleras del templo, pude notar un periódico viejo en el suelo, con una noticia de hace muchos años.

—Tragedia en el templo de los Shirakawa… Omar Sánchez, un hombre de 47, provoca una masacre en el famoso templo debido a un ataque de celos… —leí en voz baja—.

—¡¡Syd!! —gritó mi mamá tan extrovertida y alegre como siempre—.

—Vo… ¡Voy! —respondí soltando el periódico para correr hacia mi mamá—.

No podía quedarme más en ese sitio, me causaba escalofríos y no quería volver nunca más… pero sabía que tenía que volver, ya que Sebastián me había dejado a cargo de ese sitio horrible.

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