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La Viuda

La Viuda

Status: Terminada
Genre:Amor-odio / Venganza de la protagonista / Maltrato Emocional / Traiciones y engaños / Reencuentro / Completas
Popularitas:1.5M
Nilai: 4.8
nombre de autor: K✨RLA

Es la corta historia de Helena, la Viuda del magnate, Edwards Cox.
Un fiel y amoroso esposo.
Un filantropo.
Un gran hombre y ejemplo para la sociedad.
Su asesinato está rodeado de misterio, en donde el principal sospechoso, será Helena.

👀OBRA ORIGINAL.
"PROHIBIDO SU PLAGIO O CUALQUIER ADAPTACIÓN "

NovelToon tiene autorización de K✨RLA para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo IV

Charles salió al jardín, en busca de Helena. Ella estaba de rodillas, frente a los rosales y traía en sus manos una tijera de podar, chica.

—Charles —Buenas tardes, señora Cox.

—Helena—Detective Davis, buenas tardes.

Helena tomó algunas rosas, se levantó del suelo y camino hasta la mesa del jardín.

Llevaba un sombrero beige, que la cubría del sol y un vestido negro, que definía muy bien su figura.

Helena era una mujer muy guapa, de treinta y dos años, con unos ojos verdes enigmáticos y una sonrisa dulce.

—Helena—Puedo ofrecerle un vaso de limonada.

La voz de Helena era sueve y agradable.

—Charles—... Eh, si por favor.

Helena vertió limonada en un vaso de cristal, para el detective.

—Charles—Gracias.

Helena le sonrío.

Charles se sintió más embrujado, por la sonrisa de Helena.

—Helena—¿Ha averiguado algo detective?.

Pregunto ella, mientras quitaba las espinas de los tallos, de las rosas.

—Charles—Como le mencione al señor Nicolás, hasta ahora nada.

Charles recordó el anillo, que habían encontrado en el bolsillo de Edwards.

—Charles—Aunque tenemos una pista.

Sacó el anillo de su chaleco y se lo mostró a Helena.

Ella abrió los ojos de par en par y soltó un quejido.

Charles de inmediato fijo su vista en la mano de Helena. Un poco de sangre brotaba de su pulgar. Sacó un pañuelo y limpio la sangre procurando no lastimarla.

—Charles—Solo es una herida pequeña, sanará pronto.

Mientras limpiaba la herida, pudo notar que las manos de Helena, no eran suaves.

—Charles—¿Suele trabajar mucho en el jardín?.

Indagó él.

—Helena—Sí, me gusta ser yo quien cuide de los rosales.

Charles asintió y continuo limpiando la pequeña herida.

—Nicolás—Terminó de hablar con la servidumbre, detective Davis.

Inquirió Nicolás, con un tono brusco.

—Charles—Sí. Le agradezco que me permitiera hablar con su personal.

Nicolás fijo su vista en las manos de Charles y tenso la mandíbula.

—Helena—Le agradezco su ayuda, detective.

Charles soltó la mano de Helena, sin mucho ánimo. Le había gustado tener sus cálidas manos entre las suyas.

—Charles—Claro. Bueno, yo me retiro. Si llego a encontrar otra pista me comunicaré de inmediato con usted señora Cox.

—Helena—Gracias detective.

Charles se dio media vuelta y entró a la mansión.

—Nicolás—Apenas quedas Viuda y ya estás tratando de conquistar al detective.

Helena ignoró su comentario y comenzó a caminar hacia la puerta. Pero Nicolás la detuvo del brazo, ejerciendo un poco de fuerza.

—Nicolás —¿Que buscas seduciendo al detective, Helena?.

Dijo entre dientes.

Helena lo miro incredulida.

—Helena—¿De que hablas Nicolás?.

Nicolás estaba a punto de escupir más veneno en contra de ella, pero se dio cuenta de que en su mano, había un poco de sangre.

Su semblante cambió de inmediato, por uno de preocupación.

—Nicolás—¿Estás lastimada?.

—Helena—Lo que me suceda, no es de tu incumbencia, Nicolás.

Espetó molesta y se soltó de su agarre.

Nicolás se pasó las manos por el rostro con frustración. Por un momento se había ablandado otra vez, pero eso tenía que parar, no podía permitirse ser débil frente a ella. Frente a aquella mujer falsa y arribista.

Trajo a su mente las palabras de Judith, para endurecer de nuevo su corazón.

—Nicolás—Judith...

Susurro el nombre, que ahora le sabía amargo.

Judith era una mujer muy guapa, de melena negra como la noche, ojos grandes de color marrón y unos labios tentadores.

Nicolás se había enamorado a primera vista de aquella mujer, ella le había mostrado un lado dulce y desinteresado. Pero no era más que una fachada.

Ocho meses había tardado para mostrarle su verdadera cara.

Helena se lavó la herida y se secó las manos.

—Ama de llaves—Señora Cox, ¿quiere que arregle la mesa?.

—Helena—No, saldré algunas horas y no volveré hasta la noche.

La empleada asintió y regreso a la cocina, Helena tomó las llaves de su auto y emprendió un viaje a las plantaciones de la familia Cox.

Al final de las parcelas había una brecha, que llegaba hasta unas casas humildes, habitadas por algunos trabajadores de las plantaciones de algodón.

Helena estacionó su auto frente a una casa, que era la más pintoresca de todas. Una señora de tal vez unos cincuenta años, se acercó a Helena con una sonrisa amable.

—María—Señora Helena, que alegría verla. Por favor pase.

—Helena—María, cuantas veces te he dicho que me llames por mi nombre.

—María—Disculpe señ... Helena.

—Helena—Así está mejor.

Dijo Helena con una sonrisa.

María era una humilde mujer, que había sufrido maltrato físico por parte de su esposo. Ella había llegado al albergue donde Helena trabajaba como abogada. Había llegado golpeada y con signos de desnutrición, traía de la mano a una niña de seis años de edad.

Helena le había ayudado a divorciarse y a meter a la cárcel, al malnacido. Se había encargado de darle trabajo y un techo donde vivir.

—Helena —¿Dónde está?.

Le pregunto con curiosidad.

—María—Ahora está en su cuarto.

—Helena—¿Puedo entrar a verla?.

María asintió.

—María—Vamos, la acompaño.

Maria abrió la puerta del cuarto.

Teresa estaba acostada sobre su cama, abrazando el oso de peluche, que Helena le había regalado cuando tenía seis años.

—María—Lleva todo el día así.

Mencionó con tristeza.

—Helena—No te desanimes María. Dime, ¿Qué ha dicho el terapeuta?.

—María—Que las pesadillas disminuirán poco a poco.

Unas lágrimas bajaron del rostro de Helena, sentía pesar en el pecho, por el dolor de Teresa.

—Helena—Ojalan pasen pronto, es una tortura cuando nunca desaparecen y cada día se vuelven más vividas.

María tomó la mano de Helena y la apretó un poco, para darle consuelo.

—Helena—Tengo algo para ti.

Abrió su bolso y sacó un sobre grande.

—María—¿Qué es?.

—Helena—Es para ustedes, te será de mucha ayuda por lo pronto.

María abrió el sobre y se sorprendió.

—María—Es mucho dinero Helena.

Se quejó María.

—Helena—Es nada comparado, con todo el sufrimiento que Teresa pasó por mí...

María apretó la mano de Helena, nuevamente.

—María—No vuelvas a culparte Helena. Tú has sido un ángel, una víctima más.

1
Blacina Calvo Fernández
Muchas gracias AUTORA por su maravillosa historia.
Nubia Cecilia Vasquez Mora
super buena si muy diferente a todas.
Ju Flores
Maravillosa historia.
Lidia Nohemi
tienes que ser astuta, y no caer en el juego de sus acusadores porque aunque te defiendas no vez que a fuerzas quieren culparla
Mirta Bernaccki
un poco enredada la historia. mucho suspenso es bastante pesado
Lidia Nohemi
pues les dijo que era una mujer que le gustaba buscar hambres de dinero 😭
Analia Araya
felicidades excelente 👌 termine de leer todas tus novelas ame a cada una de ellas 💕🥰
Analia Araya
felicidades excelente 👌 termine de leer todas tus novelas ame a cada una de ellas 💕🥰👏👏
valeska garay campos
segunda vez que leo esta historia la encuentro muy bella
Polonia Nuñez
como tas estupido Nicolas no lo dejo ni confesarle
Adriana Romero
Me gustó mucho tu novela, al final y a pesar de las circunstancias todo cambia,, cuando los protagonistas se unen para avanzar en la muerte de Edwards Cox, que utilizando las donaciones par personas en desventajas económicas y en instituciones del Estado que servían de fachada,, para su oscura debilidad, simplemente era un hombre que se atrevió a dañar a muchas mujeres incluso hasta su esposa sin temor a nada y a nadie usando como fachada la donación a instituciones que favorecían a huérfanos y mujeres maltratadas y vulnerados sexualmente, tocando te.as sensibles par la sociedad
Graciela Lidia Piotti
muy pero muy buena sos lo mas y CORTAS LO MEJOR 👏👏👏👏
Adriana Romero
Nicolas está enamorado de Helena pero tiene resentimiento hacia ella, a lo mejor porque el se dejó llevar por los comentarios de Yudith, que no supieron ver quién era ella realmente
Adriana Romero
A veces no Todo es tan bello como se pinta!!
Tal vez hay más oscuridad que Luz, y el tal Edwards termine siendo 🙈una joyita que lo que realmente le hacía a Helena era maltrato físico, verbal y psicológico para mantenerla a su lado
Adriana Romero
Elena actúa como una mujer sometida, sin voluntad, seguro que Edwards la mantenía alejada, será que tenía unos cuantos secretos y ella solo rumiaba en casa, con tristeza y sin salida, me imagino que el esposo algo se traía
Adriana Romero
Muy bueno no debia ser Edwards, porque si realmente la quería y la conoció como abogada porque la iba a encerrar en una casa como un adorno más
Adriana Romero
Me gusta el misterio y la intriga en el comienzo de la novela, donde todos pueden ser sospechosos hasta que se demuestre lo contrario
Rosalina Vega Palazuelos
que bueno que trajeron a María y a Teresa se lo merecen y más como familia
Rosalina Vega Palazuelos
que bonito que hayan sacado el dolor que traían ellos desde un principio se enamoraron pero las personas malas se encargaron de separarlos
Rosalina Vega Palazuelos
si alguien no quiere esperar a que subas más capítulos que deje de leer y no hagas caso de sus comentarios.Te agradezco que escribas para entretenernos
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