"...En un mundo dónde la magia es posible, hadas, dragones, brujas y magos. Dónde las princesas con bellos vestidos son felices al cuidado de su príncipe azul, existió un reino gobernado por una pareja de reyes que se amaban mutuamente.
La paz reinaba hasta que un día un malvado brujo de cabellos de plata quiso hacerse del reino y de la bellísima primera princesa..."
Fue una novela que Nick leyó para transformar su mundo por completo.
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Argolux
-Otra vez estoy observando a este dragón.- Nick se encontraba sentado en una gran roca hecha de cuarzo, que con su poder magnético sacó de abajo de la tierra. -Mi pulso se acelera cada vez que lo tengo cerca y cuando veo su cuerpo transformado con algunas escamas pierdo el aliento.- Ya comenzaba el enrojecimiento. -Tengo ganas de tocarlo, no como hasta ahora lo hago, quiero tocarlo para sentir más que su calor.-
Inconscientemente, el joven de cabellos de plata se encuentra diseñando en su mente una enorme habitación, con techos altos, con grandes ventanales y una cama matrimonial, perfecta para dos. Rápidamente, se lleva las manos a la cara cuando se descubre pensando por millonésima vez en Brante. -Nunca imaginé enamorarme de un dragón.- Era un amor que crece a pasos agigantados.
Brante es tan callado y distante que Nick suele dudar si tiene sentimientos.
-¿La naturaleza de un dragón es realmente así?. No conozco muchos dragones para comparar comportamientos.- Rio consigo mismo.
El Emperador Dragón está consiente que gracias al brujo, pudo recuperar a su único hijo, por lo tanto lo respeta con devoción. Se prometió que si alguien quiere hacerle daño al joven, primero tendrán que pasar por encima de él. No sería una tarea fácil.
Siente que son como hermanos, que los unió el destino en un momento desesperado para rescatar a dos criaturas que necesitan un hogar cálido.
Cada vez que tiene cerca a Nick hablándole o por si accidente se tocan, el dragón siente como la llama arde en su interior, y algunas veces emiten pequeños rayos azul-dorado.
-¿Será por el magnetismo del poder del brujo?- Brante buscaba una explicación lógica, por el momento le era cómodo no aceptar que algo más profundo que la hermandad crecía en su interior. -No debería gustarme de esa manera, es un error. Hace pocos años murió mi compañera, siento que la traicionaría.- El dragón no aguantó y tuvo que volar hasta las nubes para aclarar su mente. -Además, soy una calamidad, dónde quiera que vaya únicamente destruyó. No podría vivir si daño su delicado cuerpo de plata y mercurio con mi poder de fuego y oro.-
Como el arquitecto que era Nick, creó una hermosa cueva con cristales para que pudieran estar más cómodos, se acercaba una gran tormenta y por supuesto que creó un lugar para el huevo con aguas termales.
La tormenta rugió afuera y Solana asustada gritó y se cubrió con las manos, después de todo seguía siendo un niña aterrorizada por sus traumas.
Rápidamente, el dragón y el brujo corren hacia ella para consolarla. Como resultado sus manos se encuentran una encima de la otra, el corazón del chico latía de manera intensa que pensó que se moriría ¡tocaba las manos del dragón! No tenía ninguna intención de mover ni siquiera un dedo contar de seguir sintiendo su calor. El dragón sintió como el poder del magnetismo subía desde sus manos hasta sus brazos, era un eléctrico vibrante, le gustó. Pero como toda persona que siempre fue tratada como monstruo se apartó bruscamente desviando la mirada, tenía miedo de herir la hermosa piel del brujo. De manera veloz dijo que debía revisar si su hijo se encontraba bien y se fue corriendo.
-Eso fue atracción entre los dos.- Dijo el joven en su mente, mientras abrazaba a su hija contra su pecho. -¿Por qué siento dolor al ver que se fue tan de repente?- Su mente era una tormenta similar a la que ocurría afuera.
Pensó que debía darle tiempo al tiempo, él estaba seguro de sus sentimientos pero también comprendía que el dragón estaba confundido con esas nuevas sensaciones.
Si debía ser paciente para que sus almas se unieran, eso haría.
En este momento más que nunca necesita Susy.
De un momento a otro Nick y Solana se acercan rápido a Brante que se encuentra junto al pequeño estanque de aguas termales, escuchando como se rompía el cascarón de obsidiana, tomando un color dorado como el oro mismo. El heredero del Emperador Dragón estaba naciendo.
-Brillo dorado bajo la luz plateada. Mi hermano ya nace.- Susurra Solana embelesada con lo que ocurría ante sus ojos.
Nick y Brante chocaron miradas por un instante. Se sintió eléctrico.
Gracias al poder del magnetismo el pequeño dragón nació antes, cuando el cascarón se rompió por completo pudieron notar al pequeño que al principio tenía las mismas escamas oscuras de obsidiana igual que su padre, pero sus ojos no eran del color del fuego más bien parecía tener estrellas resplandecientes, segundos después sus escamas fueron cambiando en algunas partes de su cuerpo a lo que parecía plata y mercurio. El Brujo y el dragón lo supieron de inmediato, eso se debía a la influencia del poder de la luna, en parte también se convirtió en su hijo. Tanto Brante como Nick vieron como se formaron hilos de plata y oro qué los conectaba con la pequeña criatura encantadora. Los tres estaban absortos antes tanta belleza.
Luego de que el pequeño dragón se liberara completamente del cascarón, Brante ahoga un grito qué expresaba alivio y emoción. Por fin recuperó por completo su linaje y el último regalo que le dejó su esposa. Estaba tan feliz que olvidó todo lo que ocurría a su alrededor.
Nick nunca antes trató con un niño recién nacido y menos con un dragón, por instinto creó una manta protectora magnética de hilos de plata y mercurio que Brante, lo calentó con su aliento. Lo necesitaba para pasar la fría noche.
-Felicidades, Brante, ya eres padre.- El muchacho palmea la espalda del dragón.
-Mi hermano es bellísimo. ¿Cuál será su nombre?.- Solana seguía babeando por el recién nacido.
-Gracias, nunca imaginé que este momento llegará tan rápido.- Soltaba suspiros de alivio. -Se llamará Argolux.- Sonido poderoso y plateado.
Pasaron los días y su refugio prácticamente se convirtió en un caos de pequeñas llamaradas provocadas por accidente y risas sonoras. Solana y el pequeño niño se hicieron inseparables, conectaron de inmediato.
El dragón pasaba las noches en velas cuidando los sueños de sus hijos, pero sobre todo alimentando al bebé y Nick lo acompañó siempre. A veces sin querer se rozaban las manos o se sostenían la mirada. Solo un segundo de más. Eléctrico.
-No es el momento de confesar nada.- Se decía Nick, con cada toque accidental sentía las llamas del dragón. También entendía que por el momento la prioridad de Brante era su hijo y todo lo conlleva cuidarlo.
Pero la tensión está ahí recorriendolos como electricidad azul-dorada.
que le isieron ?