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La maestra que será nuestra madrastra

La maestra que será nuestra madrastra

Status: Terminada
Genre:CEO / Padre soltero / Reencuentro / Donde hubo fuego cenizas quedan / Completas
Popularitas:9.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Eli Priwanti

Aurora Medina llega a la capital con una misión: domar al grupo más rebelde del exclusivo Colegio Altamira, un aula de hijos de millonarios que ya hizo renunciar a cinco tutores. Lo que no imagina es que, detrás de esos dos gemelos insoportables que le declaran la guerra, se esconde el hombre que le rompió el corazón doce años atrás… justo antes de llegar al altar.

Alejandro Bustamante lo tiene todo: dinero, poder y una frialdad que congela salas de juntas. Todo, menos a la única mujer que amó. Cuando el destino vuelve a cruzar sus caminos, él está dispuesto a usar cualquier arma para reconquistarla. Incluso a sus propios hijos.

Pero entre ellos hay una herida vieja, una verdad enterrada y una mentira que destruyó dos vidas. Y mientras el hielo empieza a derretirse, no todos quieren ver a Aurora convertida en la nueva señora Bustamante…

¿Podrá Aurora perdonar el pasado y aceptar el lugar que el destino le tenía reservado: el de madre de los hijos del hombre al que juró no volver a amar?

NovelToon tiene autorización de Eli Priwanti para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 35

El salón principal, de decoración elegante, quedó de pronto en absoluto silencio. Todas las miradas convergieron en la mesa de la ceremonia, donde estaban sentados en semicírculo don Ernesto, Alejandro, los testigos —Vicente entre ellos— y el tío Adrián. Aurora se sentaba con gracia justo al lado de Alejandro, con los dedos fuertemente entrelazados, conteniendo el oleaje que le retumbaba en el pecho.

Don Ernesto estrechó con firmeza la mano de Alejandro. Este contuvo un instante la respiración, poniendo todo su ser y todo su amor en aquel momento.

—En el nombre de Dios… —pronunció don Ernesto, guiando el rito, antes de decir con la voz temblorosa de emoción—: …yo te entrego en matrimonio a mi hija de sangre, Aurora Medina, a ti, Alejandro Bustamante, hijo del difunto Hernán Bustamante, con las arras aquí presentes, entregadas de contado.

Sin pausa y sin el menor titubeo, Alejandro respondió con voz potente, alta y firme.

—Sí, acepto a Aurora Medina por esposa, con estas arras, entregadas de contado.

—Señores testigos, ¿es válido? —preguntó el oficiante.

—¡Válido! —exclamaron al unísono todos los testigos y los invitados—. ¡Los declaramos marido y mujer!

Gracias a Dios…

Un murmullo de acción de gracias resonó por todo el salón. Aurora ya no pudo contener la emoción y las lágrimas le rodaron por las mejillas. El sueño que doce años atrás se había roto y desmoronado se hacía ahora, por fin, perfectamente realidad. Para Alejandro, el dolor, la amargura y el vacío que le habían encadenado el alma durante más de una década se evaporaron sin dejar rastro. La mujer que siempre había reinado en su corazón era ya, oficial y legítimamente, su esposa.

En la primera fila, Mateo y Martina también lloraban de emoción. Les resplandecía la cara al ver que su tutora y adorada profesora de matemáticas pasaba a ser, con todas las de la ley, su madrastra.

Alejandro deslizó entonces un anillo de diamantes de hermoso brillo en el dedo anular de Aurora y depositó un beso tibio en la frente de su esposa. Aurora, con reverencia, le besó la mano a Alejandro, marcando así el inicio de su dichosa entrega.

La ceremonia siguió con el momento de pedir la bendición a los padres. El llanto de felicidad volvió a estallar, imparable, cuando Alejandro y Aurora se arrodillaron para implorar la bendición de don Ernesto, Amparo y doña Carmen. Después, Mateo y Martina corrieron a abrazar por turnos a sus dos padres.

—¡Felicidades, papá… felicidades, mamá Aurora! —susurró Martina, llena de cariño.

En medio del bullicio de las felicitaciones de los parientes, Vicente se acercó con una sonrisa sincera dibujada en el rostro.

—Felicidades a Alejandro y a Aurora —dijo Vicente con toda su alma, estrechándoles la mano—. Que su matrimonio esté siempre colmado de bendiciones y felicidad hasta el último día de su vida.

—Muchísimas gracias, hermano… Nada de esto habría sido posible sin la bondad de tu corazón —contestó Alejandro, abrazando a Vicente con calidez.

Poco después, el tío Adrián se acercó con su hija, Adriana. Le dio a Alejandro una palmada en el hombro con el semblante orgulloso.

—¡Por fin se casaron! Bien lo dice la gente: lo que ha de ser tuyo, no se te escapa a ninguna parte —dijo el tío Adrián, riendo de par en par.

Sin embargo, al lado del tío Adrián, la atención de Adriana no estaba puesta en absoluto en la conversación. Desde hacía rato, la muchacha no dejaba de lanzar miradas furtivas hacia Vicente, que permanecía erguido y elegante con su camisa bordada típica. Él, por su parte, se mantenía sereno e imponente, como si no reparara en la mirada intensa que lo perseguía.

Adriana se mordió el labio inferior; las mejillas se le encendieron de golpe, rojas como un tomate maduro.

Dios mío… ¿En un pueblo tan apartado como este todavía queda algún ejemplar de hombre apuesto y con carisma, como el primo Alejandro? Vaya… vaya… ¡Me enamoré a primera vista!, exclamó Adriana para sus adentros, embelesada, incapaz de apartar los ojos del atractivo joven alcalde.

Concluida con toda calidez la ceremonia y la sencilla recepción en el pueblo, Alejandro decidió llevarse a Aurora y a Mateo y Martina a la capital ese mismo día. Más aún cuando, dos días después, Aurora tenía que volver a dar clases en el colegio.

Según lo planeado, Alejandro celebraría una fastuosa fiesta de bodas en un hotel de lujo de la capital. Don Ernesto, Amparo y varios parientes y vecinos del pueblo asistirían, sin falta, a aquella invitación especial.

Al enterarse de que a la comitiva del pueblo también la llevarían a la capital, a Adriana se le iluminaron los ojos de alegría.

Eso quiere decir… que voy a volver a ver a ese guapo alcalde en la capital, ¿no? ¡Sí!, pensó Adriana, sonriendo a solas, imaginando el rostro apacible de Vicente.

Mientras tanto, Vicente se acercó a Alejandro y a Aurora para despedirse antes que nadie, pues tenía un asunto urgente en la alcaldía que debía resolver enseguida. Tras despedir al joven alcalde, le llegó a Aurora el turno de despedirse de sus padres, junto con Alejandro, los niños y toda la familia Bustamante.

Don Ernesto le apretó con fuerza las dos manos a su única hija, con los ojos vidriosos.

—Cuídate mucho, mija… Tu madre y yo iremos pronto a verte a la capital.

Alejandro sonrió con aplomo, se acercó y le pasó el brazo con calidez por los hombros a Aurora.

—Quédese tranquilo, don Ernesto. Aurora estará muy bien conmigo en la capital. Le prometo que siempre haré feliz a su hija, por dentro y por fuera.

Aurora alzó la vista, contempló un instante el apuesto rostro de su esposo y esbozó la sonrisa más dulce y sincera.

Don Ernesto asintió, aliviado.

—Confío plenamente en ti, Alejandro, hijo… Bueno, tengan cuidado en el camino.

—No se preocupen por el viaje, don Ernesto, doña Amparo —añadió Alejandro, atento—. Enviaré a un empleado mío especialmente para recogerlos y traerlos a la capital. Y para los parientes y vecinos que quieran asistir a nuestra recepción, ya tengo listo un autobús turístico que saldrá desde aquí.

Amparo le dio a su yerno una palmadita cariñosa en el brazo.

—Muchas gracias, Alejandro, hijo… De verdad tienes un corazón noble.

—No hay de qué, don Ernesto, doña Amparo —respondió Alejandro con respeto.

Tras una despedida teñida de lágrimas de emoción, la comitiva se puso por fin en marcha rumbo a la pista donde aguardaba, listo, su jet privado.

En el lujoso sedán camino del aeropuerto, el ambiente era apacible y sereno. Aurora no soltaba los dedos de Alejandro. De vez en cuando, él le devolvía el apretón y le sembraba besos suaves en el dorso de la mano.

—Cariño… todavía siento como un sueño poder estar casado contigo —le susurró Alejandro, hondo, contemplando el hermoso rostro a su lado—. Llegué a pensar… que te perdería para siempre.

Aurora esbozó una sonrisa cálida. Recostó la cabeza, cómoda, en el hombro firme de Alejandro y aspiró el aroma masculino de su esposo, que tanto la sosegaba.

—Yo sentía lo mismo, Alejandro… Quién iba a imaginar que, después de más de una década separados, seguíamos destinados el uno al otro —respondió con dulzura.

Alejandro la estrechó con fuerza y dejó que la mujer que tanto amaba se recostara plácida sobre su pecho. A lo largo de todo el trayecto hacia el aeropuerto, aquel destino que un día se había cortado quedaba ahora perfectamente soldado, y los conducía al encuentro de un futuro feliz en la capital.

Continuará…

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Graciela Saiz
Dalia no fue a la boda 🤔🤔🤔
Graciela Saiz
ahora a luchar contra la madre metiche y venenosa 🤬
Graciela Saiz
HABLA AURORA ! CONTESTA!
Graciela Saiz
yo creo , que ellos dos deberían tener una buena conversación sobre lo hechos , el más que nada el , 🤷
Leticia Baeza Vazquez
pues con tanto engaño y no ser la sangre pues no yamaba
Leticia Baeza Vazquez
q bueno q sufrió la perra desgraciada q hizo q la tomara x haberlo drogado maldita te lo cobro el karma
Leticia Baeza Vazquez
esa zorra de la nueva secretaria 😡😡😡😡
Leticia Baeza Vazquez
hay x favor solo x darle gusto Alos padres así será de estúpida es una mujer estudiada pero parece una ignorante pendeja
Leticia Baeza Vazquez
espero y te des cuenta de la víbora q tienes x madre y esa maldita q bueno q se murió la desgraciada
Leticia Baeza Vazquez
esa mamada q ponen en todas las novelas afuerza aceptar lo q ofrecen si yo digo no es no y quién me obliga nadie osea era una porquería escritora ten más imaginación
Graciela Saiz: no , no somos así , somos peores , estupidas y manipulables ante el amor de un hombre, no hay excepción, mujer empoderada 😅
total 2 replies
Leticia Baeza Vazquez
hay x favor escritora 😡😡😡😡😡
Leticia Baeza Vazquez
Haver escritora y deja la estupidez y q ella no puede decir No oque diablos osea la pones como estúpida manipulable x unos putos mocosos asco
Graciela Saiz: Señora Leticia, si tanto le desagrada , tiene la opción de no leerla , y respetar el trabajo de la autora, y si no escriba su propia historia 😏
total 1 replies
Leticia Baeza Vazquez
hay x favor escritora no mames osea la humilló x una putizorra ofrecida y ahora resulta q x unos escuincles la BAS hacer una maldita manipulable osea asco q se de su lugar y consiga alguien mejor y la valore , si no espera de mi todas las críticas 😡😡😡😡😡
Leticia Baeza Vazquez
eso de tener amigas zorras y disculpa escritora pero no la cages si dejas q ella y ese perro infiel desgraciado se quede con ella osea
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