Leticia fue traicionada y asesinada, pero el destino le dio una segunda oportunidad bajo un nuevo nombre... Isabela Torner, ahora tiene un esposo que la detesta, un pasado lleno de escándalos y una criatura que crece en su vientre.
Román Osorio cree conocer a su mujer, pero no tiene idea de que la verdadera Isabela murió y que en su lugar hay una mujer capaz de matar con la mirada... y de conquistar lo que se proponga.
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Capitulo:35
ISABELA:
Mis tacones resuenan con fuerza contra el suelo de mármol mientras Xiomara me guía entre la multitud sin soltarme la muñeca y la furia me quema la garganta.
¿Cómo pude ser tan estúpida? ¿Cómo pude bajar la guardia de esa manera solo por sentirme cómoda? Un segundo más, un solo sorbo y en este momento estaría a merced de quien sea que esté operando en las sombras.
Toco mi vientre de forma inconsciente... No voy a permitir que nadie ponga en riesgo lo que es mío.
—Ahí están.
Dice Xiomara deteniéndose en seco cerca de la zona VIP.
A unos metros, Román conversa animadamente con su abuelo y el señor García, mientras Jhonatan permanece un paso atrás con la mirada perdida en el salón hasta que nos ve llegar.
En cuanto su mirada se cruza con la de Xiomara se tensa de inmediato, pero su expresión cambia a una de alerta pura cuando nota nuestras caras de pocos amigos.
Román se da la vuelta al sentir mi cercanía y su sonrisa se desvanece al ver mis ojos encendidos en ira.
—¿Isabela? ¿Qué pasa? Estás pálida.
Dice dando un paso hacia mí y tomándome por los hombros.
—Nos acaban de dar la bienvenida a la fiesta Román.
Respondo intentando mantener la voz lo suficientemente baja para no llamar la atención de las personas que están cerca aunque me tiemblo de rabia.
Xiomara da un paso al frente levantando la copa de jugo que aún sostiene con cuidado y su rostro ya no tiene rastro de la chica divertida de hace unos minutos; ahora es la fría heredera del imperio de armas.
—Un camarero intentó que tu esposa beba esto Osorio.
Suelta Xiomara sin rodeos mirando directamente a Román y luego desviando sus ojos cafés hacia Jhonatan quien se sitúa al lado de su jefe en un parpadeo.
—Huele a somnífero de alta pureza, el tipo tiró la bandeja y huyó hacia las cocinas en cuanto lo presioné.
La mirada de Román se transforma y sus ojos grises se vuelven dos rendijas de hielo y una energía peligrosamente oscura emana de su cuerpo, el aire a nuestro alrededor parece congelarse.
—Jhonatan.
La voz de Román sale como un susurro letal.
—Estoy en eso señor.
Responde Jhonatan con la mandíbula apretada y saca su radio de inmediato con el ceño fruncido.
—Seguridad, cierren todas las salidas de servicio y las cocinas ahora mismo... Busquen a un camarero que acaba de tirar una bandeja en el ala norte, lo quiero vivo.
Tomo una profunda respiración y mis ojos se dirigen hacia el segundo piso del salón buscando instintivamente un rastro, una mirada, lo que sea... Y ahí, justo en el balcón que da hacia la zona VIP, distingo una figura que se aleja rápidamente de la barandilla, con mala cara... Ronaldo.
La pieza del rompecabezas encaja en mi mente en un segundo... Él está aquí y no vino solo a ver la gala.
Miro a Román que tiene los puños tan apretados que sus nudillos están blancos de la ira y no es para menos.
—No te preocupes, pronto atraparemos al culpable ¿Te encuentras bien? ¿Quieres que nos vayamos?
Cuándo voy a responder una voz nos interrumpe.
—Buenas noches.
Dice acercándose a nosotros la madre de Román con una sonrisa dulce en el rostro.
—Elisa... No pensaba verte por aquí.
Dice la abuela con el rostro serio y ella vuelve a sonreír acercándose más a donde estamos.
—Pero aquí estoy, siempre me preocupo por mi querido hijo.
Lo último lo dice mirándome y yo me pego más a Román.
—Pero miren, la familia completa reunida ¡Que hermosa imagen!
Observo un señor con el porte de Román y por mis recuerdos sé que es su padre y a su lado una mujer que de hecho es muy hermosa, pero con una vibra muy extraña, ella debe de ser la madre de Ronaldo.
La tensión en el reservado VIP se vuelve tan densa que casi se puede cortar con un cuchillo y la sola presencia del padre de Román, flanqueada por la mujer que destruyó el matrimonio de Elisa, es como arrojar gasolina a un fuego que ya estaba a punto de estallar.
—Arturo...
El nombre escapa de los labios de Elisa en un sutil siseo cargado de un odio tan puro que me hace dar un paso atrás atenta a todo lo que está pasando.
La sonrisa dulce de Elisa se evapora por completo, reemplazada por una máscara de absoluta repulsión al ver a la madre de Ronaldo.
—Buenas noches a todos.
Dice el padre de Román con una voz grave ignorando deliberadamente la mirada asesina de su exesposa.
—Veo que mis padres ya están disfrutando de la noche... Román, Isabela... Me alegra verlos.
La mujer hermosa a su lado sonríe con una amabilidad que me resulta completamente falsa y gélida, sus ojos, en lugar de fijarse en los abuelos o en Arturo, recorren discretamente el salón y luego suben hacia el balcón del segundo piso como buscando la confirmación de que su plan había funcionado.
Ella de seguro está buscando mi desmayo, oh lo que intentó hacer.
Pero al notar que sigo de pie y firmemente sostenida por Román, un destello de desconcierto cruza su rostro por una fracción de segundo antes de recuperar la compostura.
—Vaya Isabela querida.
Dice la madre de Ronaldo dando un paso al frente con elegancia.
—Escuché que no te habías estado sintiendo bien estos días debido al embarazo, me alegra ver que tienes la fuerza para... Estar en una gala como esta.
Román da un paso al frente interponiéndose parcialmente entre esa mujer y yo.
Su cuerpo sigue rígido por la furia por aquel atentado y la llegada de su padre solo empeora las cosas.
—Mi esposa está perfectamente bien.
Responde Román con una voz tan cortante que el propio Arturo parpadea sorprendido por la hostilidad de su hijo.
—De hecho, estábamos por retirarnos a resolver un pequeño... Inconveniente de seguridad en las cocinas... Hay personas que no saben cuál es su lugar y entran a donde no las llaman.
Xiomara que sigue a mi lado sosteniendo la copa con el somnífero, suelta una risita seca y provocadora que atrae la atención de todos.
—Y vaya que entran Osorio.
Interviene Xiomara mirando fijamente a la madre de Ronaldo y luego al padre de Román.
—Buenas noches señor Arturo... Es una lástima que en su maravillosa gala haya tantas ratas, un camarero incompetente casi arruina la noche de su nuera, menos es más, dicen por ahí... Menos invitados indeseados significaría más seguridad para la familia.
El padre de Román arruga el ceño confundido por el comentario de la heredera García, pero antes de que pueda pedir explicaciones, Jhonatan regresa al reservado a paso apresurado.
Su rostro está completamente serio, pero me lanza una mirada rápida que me indica que el camarero del Rolex ya está bajo el control de sus hombres.
—Señor.
Murmura Jhonatan cerca del oído de Román, aunque yo logro escucharlo perfectamente.
—El objetivo está asegurado en el sótano, está listo para hablar.
Román asiente levemente con la cabeza y siento cómo sus dedos se entrelazan con los míos, dándome un apretón firme que me transmite total seguridad.
Él no va a dejar que esto se quede así.
Ese maldito de Ronaldo y su madre creen que nos han acorralado en su propio juego, pero no tienen idea de que la fiera ya sabe exactamente de dónde vino el golpe.
—Abuelos, si nos disculpan tenemos que atender un asunto urgente del negocio.
Dice Román hacia Alejandro y Elena, quienes asienten con rostros serios habiendo captado perfectamente que algo muy grave acaba de ocurrir.
Miro una última vez hacia el balcón superior y Ronaldo sigue ahí, pero ahora su rostro refleja un pánico absoluto al ver que Jhonatan y Román se mueven con precisión militar.
Giro la cabeza hacia su madre y le dedico una sonrisa lenta, letal y cargada de superioridad antes de darle la espalda, estaré feliz de verlos caer lentamente.