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La mujer del jefe

La mujer del jefe

Status: Terminada
Genre:Romance / Amor eterno / Completas
Popularitas:4
Nilai: 5
nombre de autor: Dany Figueiredo

A los diecinueve años, Aline creía que su mayor problema era llegar a fin de mes. Hasta que la enfermedad de su madre le puso un precio imposible a la esperanza… y un solo hombre en todo el morro podía pagarlo.

Él es Cobra: dueño de la Rocinha, temido, intocable, acostumbrado a que nadie le diga que no. La propuesta es tan fría como sencilla: ella será su visita íntima tras las rejas, y a cambio el tratamiento de su madre estará cubierto. Sin sentimientos. Sin promesas. Solo un trato.

Pero nadie le avisó a Aline que el hombre más peligroso de Río podía mirarla como si fuera lo único puro que le queda al mundo. Ni que, detrás del arma y la fama, Cobra carga heridas capaces de igualar a las suyas.

Entre balas, celos, secretos de la facción y un deseo que ninguno de los dos supo ver venir, lo que empezó como una transacción amenaza con volverse la historia de amor que ambos juraron no merecer. Porque en el morro, entregar el corazón cuesta más caro que cualquier deuda… y siempre hay alguien dispuesto a cobrarla.

Pasión intensa, drama que aprieta el pecho y un romance prohibido que no vas a poder soltar. Bienvenida al mundo de Cobra. Bienvenida a ser La mujer del jefe.

NovelToon tiene autorización de Dany Figueiredo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 8

...Xamã 👺...

La mujer es una vaina complicada...

Karla se pasó el día entero en mi oreja, no soltaba a mi ángel.

Me metió unas cuantas por el oído, me insultó de lo lindo, pero al final llamó a su amiga para resolver este asunto.

Oye, uno trata de ayudar ¿y todavía sale como el malo?

—¿Vida? —Entró a la terraza, abriendo la cortina—. Ella está en la sala.

Asentí con la cabeza y apagué el porro en el cenicero.

Cuando se dio vuelta con ese trasero, ya le solté una nalgada.

Me miró con cara de picada, pero se quedó calladita.

Ella sabe bien que la rabia que me hizo pasar hoy se la voy a cobrar cuando estemos solos en el cuarto...

Saludé a Aline, que estaba sentada en el sofá, y me senté frente a ella.

Karla se sentó a mi lado, de brazos cruzados y con la cara amargada.

—Estoy al tanto de tu situación, un asunto duro. —Ella dio una sonrisa débil—. Papel derecho... Sabes que soy tu cuñado, te considero un montón, pero todo tiene un precio, ¿me captas?

Me miró toda desconfiada.

—Me estás asustando. —Bloqueó el celular y lo puso en el regazo.

—Sabes cómo funcionan las cosas en el morro, sé que no eres ninguna boba. —Ella asintió—. Con todo respeto, eres bien bonita, natural... Quieras o no, llamas la atención, ¿sabes? Tengo unos cuantos parceros con el ojo puesto en ti, ni se cuentan con los dedos.

—Deja de darle vueltas, Richard... —dijo bajito.

—Lo que quiero decir, cuñada, es que eres una mina más reservada, una mina de confianza.

Iba con calma, porque quieras o no es un asunto duro de plantear así. La mina ya está en una situación difícil...

—Voy a buscar un agua. —Se levantó Karla—. ¿Quieres, amiga?

—No, tranquilo.

Karla se fue a la cocina y nos dejó a los dos en la sala.

—Tengo una propuesta para ti; así consigues pagar tus cosas y bancar a tu mamá. —Ella se acomodó en el sofá, toda nerviosa—. Le haces unas visititas a mi parcero en la prisión, unas cogidas casuales y ya... Y ganas una plata buena.

Me miró unos segundos, en total silencio.

—¿Me estás ofreciendo dinero para volverme prostituta?

—No, cuñada. Calma... —Levanté las manos.

Karla volvió de la cocina y notó la tensión.

—Es lo que parece. —Lo dijo picada.

—Amiga, escucha lo que está diciendo Xamã. Sé que el golpe es grande, que mete de por medio el nombre de Cobra y que tú le tienes pavor a ese mundo, pero piensa en tu mamá. El hospital privado cobra una fortuna por cada día de internamiento y esos exámenes que necesita hacerse son carísimos.

—No puedo hacer eso, gente... —Soltó una risa nerviosa—. Por el amor de Dios, ¡miren lo que me están pidiendo! ¿Firmar un papel de visita íntima para un tipo que está encerrado en un presidio? ¡Nunca en la vida crucé una palabra con ese hombre!

—Pero él te echó el ojo, cuñada. El jefe quedó picado contigo desde el día de aquel baile. Va a ser una plata buena, vas a poder hacer tu corre y bancar el mejor tratamiento para tu mamá.

Ella desvió la mirada, dándole mil vueltas al asunto.

—Nadie está diciendo que va a ser fácil. Pero ¿cuál es la otra opción? ¿Vas a ver a tu mamá empeorar en una camilla de hospital público esperando un cupo que puede tardar meses? Tu padrastro no va a mover un dedo para ayudar, tú lo sabes. Ese tipo solo sabe chuparlas.

Nos quedamos en silencio un rato, esperando una respuesta suya...

—¿Cuándo es la visita?

—Este sábado, a las cinco de la mañana mando a un parcero a caer por tu casa, a buscarte. Le pido tus datos a Karla y te paso el dinero. —Asintió con la cabeza.

Ella se levantó, dándose un ajuste al vestido.

—Ya me voy, amiga. —Le mandó un beso.

—¿Quieres que Xamã te lleve?

—Agarro un mototaxi. —Me miró—. Chau, cuñado.

—Es nuestro, cuñada, ve con Dios.

—Amén.

Salió y yo me levanté del sofá.

Todavía tenía unos cuantos asuntos que resolver.

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