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Sangre De Dos Imperios : Bisturí Y Plomo

Sangre De Dos Imperios : Bisturí Y Plomo

Status: Terminada
Genre:Embarazo no planeado / Reencuentro / Mafia / Completas
Popularitas:11.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Maria Laura Perez

Aleksandra es una brillante residente de neurocirugía que creció en un orfanato creyendo que sus padres murieron en un accidente común. Desconoce que su padre fue un desertor de la mafia rusa que la entrenó en combate y manejo de armas antes de dejarle una fortuna oculta. Su ordenada vida da un vuelco la noche en que rescata de un callejón a Dante Moretti, el temido heredero de la mafia italiana, herido de muerte tras una emboscada.
Ella le salva la vida operándolo en secreto en su cocina y, entre la fiebre y el peligro, comparten una noche ardiente y desesperada. Al amanecer, él ha desaparecido. Descubriendo poco después que está embarazada, Aleksandra huye a Dubái con una beca médica para criar a su hijo lejos de la violencia.

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Capítulo 24: La búsqueda de respuestas

El silencio en el dispensario se volvió tan espeso que el zumbido del esterilizador de instrumental parecía una vibración subterránea.

Aleksandra no apartó los ojos de Dante. Las palabras del Don resonaban en las paredes embaldosadas con la fuerza de un diagnóstico terminal: un fantasma que huyó de la Bratva. Su mente médica, siempre habituada a estructurar causas y consecuencias sobre bases tangibles, se negaba a procesar que el hombre que le curaba las rodillas raspadas y le leía poemas de Pushkin en voz baja fuera un capo del crimen organizado soviético.

—No —soltó Aleksandra, dando un paso atrás, rompiendo el contacto de la mano de Dante sobre su hombro—. Mi padre era un hombre silencioso. Tenía las manos ásperas porque trabajaba en depósitos de carga, no porque...

—¿Porque no encaja con la postal que guardaste en tu cabeza? —cortó Dante, con una aspereza teñida de una extraña compasión—. Despierta, Aleksandra. ¿Qué transportista civil en Italia compra identidades selladas por el Ministerio del Interior, le paga a una niña una carrera de neurocirugía en la universidad más cara de Lombardía con cuentas fiduciarias en Zúrich y le enseña a quebrar tráqueas antes de que cumpla los siete años?

Aleksandra apretó los labios hasta dejarlos blancos. La mención de Zúrich fue un dardo directo al último reducto de sus certezas.

—¿Cómo sabes lo del fideicomiso suizo?

—Porque no soy un idiota —respondió Dante, cruzando los brazos sobre el pecho—. Cuando Lorenzo fue a vaciar tu departamento en Dubái, no solo rescató tu instrumental. Hizo una copia forense de los documentos que guardabas en la caja de seguridad empotrada. Las transferencias mensuales que recibías el primer día de cada mes desde que cumpliste dieciocho años no provenían de una aseguradora de accidentes de tránsito. Venían de una cuenta cifrada del Banque Cantonale de Genève, abierta en 1997 con depósitos iniciales en lingotes de oro no declarados.

Aleksandra sintió que el aire le quemaba la garganta.

—Ese dinero... yo apenas lo toqué. Lo usé para pagar las matrículas y los libros; el resto lo transferí a orfanatos y comedores. Siempre sentí que... que pesaba demasiado.

—Pesaba porque estaba lavado en sangre, dottoressa —sentenció Dante en voz baja—. Tu padre compró tu inocencia con la fortuna de alguien más. Y quienquiera que haya financiado ese fideicomiso, hoy sabe que la sangre de Mikhail sigue respirando.

Dante no perdió un segundo más. Se giró hacia la puerta del dispensario y la abrió de golpe.

—¡Marco! —bramó hacia el corredor.

El jefe de comunicaciones e inteligencia de la familia Moretti apareció en tres segundos, con una tableta militar de pantalla rugerizada bajo el brazo y los ojos inyectados en sangre tras horas de rastreo de frecuencias enemigas.

—Don Dante.

—Quiero a la unidad de análisis cibernético trabajando en canal cerrado —ordenó Dante, señalando a Aleksandra con un movimiento seco de la barbilla—. Conéctate a los servidores espejo en Lugano. Quiero que rastreen la ruta de origen del fideicomiso de Zúrich a nombre de Aleksandra Rossi. Crucen los códigos SWIFT con las listas de inteligencia financiera de Interpol y de la Policía Federal de Alemania de finales de los noventa. Quiero el nombre original del titular antes de la triangulación.

—Don Dante, el cortafuegos de los suizos para cuentas de protección patrimonial de más de veinte años requiere romper claves de grado bancario militar —advirtió Marco con cautela—. Si forzamos el acceso, podemos activar alertas en Berna.

—Rómpelo —la orden de Dante cayó como una guillotina—. Me importa un carajo el Banco Central Suizo. Usa los protocolos de intrusión que compramos a los israelíes. Y hazlo ahora.

Marco inclinó la cabeza y desapareció por el pasillo a paso de carrera.

Dante se volvió hacia Aleksandra. Ella permanecía inmóvil, con las manos apoyadas en el borde de la bacha metálica, mirando su propio reflejo en el espejo salpicado de agua. Detrás de la coraza de la cirujana implacable, vio por primera vez la grieta de la niña huérfana a la que acababan de arrebatarle el suelo bajo los pies.

Se acercó despacio. Sus pasos, habitualmente intimidantes, sonaron mesurados sobre el piso de cerámica. Se detuvo detrás de ella, sin invadir su espacio, pero ofreciéndole la presencia sólida de su cuerpo como un muro contra el vendaval.

—Hay algo más, ¿verdad? —preguntó Dante en un susurro grave, observando la nuca de Aleksandra a través del cristal del espejo—. En el maletín que Lorenzo trajo de Dubái había un cuaderno de tapas de cuero negro. No tenía nombres, solo diagramas tácticos, coordenadas náuticas y secuencias numéricas escritas a mano.

Aleksandra levantó la vista y sus ojos verdes se cruzaron con los ojos grises del Don en el reflejo.

—Es el diario de mi padre —confesó ella, y un nudo amargo le apretó la garganta—. Me lo dejó con una carta que las monjas me entregaron a los dieciocho años. Decía que no debía abrirlo hasta que cumpliera los treinta... o hasta que alguien viniera a buscarme con un arma en la mano.

Una chispa de fuego sombrío brilló en las pupilas de Dante.

—Faltan seis meses para que cumplas los treinta, Aleksandra. Y los hombres con las armas ya están muertos en el jardín. Trae ese cuaderno.

Veinte minutos después, en el despacho de Dante, el fuego de la chimenea proyectaba sombras nerviosas sobre el inmenso mapa de Europa grabado en la pared de madera.

Aleksandra había subido a su suite solo para verificar que Dimitri dormía seguro bajo la custodia armada de dos guardias de máxima lealtad en la puerta y la atenta mirada de Maria. Al regresar, depositó el viejo cuaderno de tapas de cuero sobre el escritorio de caoba. Las esquinas estaban gastadas por el tiempo; el cuero olía a humedad añeja, tabaco de pipa y cera de abejas.

Dante se sentó frente a ella, abriendo el volumen con dedos cuidadosos.

Las primeras páginas eran bocetos anatómicos detallados a lápiz de grafito: cortes transversales del cuello, puntos de presión del nervio vago, trayectorias óseas y ángulos de fractura en combate cuerpo a cuerpo. Eran las mismas lecciones que Aleksandra había ejecutado en los jardines con el bisturí y la palma.

—Un manual de matar encubierto como arte —murmuró Dante con reverencia sombría—. Tu padre sabía exactamente lo que hacía. Te convirtió en un arma dormida para que nadie pudiera cazarte sin pagar un peaje de sangre.

En la página central, los dibujos cesaban. Había una lista de seis números de cuenta manuscritos, un sello circular en tinta roja casi borrada con el escudo bicéfalo imperial y una frase final escrita en cirílico con caligrafía militar y angulosa:

«Para Sashenka. Lo que la nieve esconde, solo el fuego lo reclama. Cuenta 004-Zúrich: el rescate de la corona rota».

Antes de que Aleksandra pudiera traducir la frase, la puerta del despacho se abrió de golpe.

Marco entró con la respiración entrecortada, sosteniendo una carpeta con hojas recién impresas donde los códigos alfanuméricos aún despedían el calor de la tinta láser. Su rostro, pálido y tenso, delataba que lo que acababan de desenterrar en los servidores de Suiza no era un simple expediente de delincuencia común.

—Lo tenemos, Don Dante —anunció Marco, apoyando las hojas sobre el cuaderno abierto—. Logramos perforar el segundo nivel del fideicomiso suizo a través de la filial de Viena.

Dante clavó sus ojos en el papel.

—Habla.

—La identidad de «Mikhail Rossi» fue comprada en marzo de 1999 por dos millones de dólares a un diplomático corrupto en el consulado italiano de Ginebra —explicó Marco, señalando con el dedo una copia desclasificada de un pasaporte soviético en blanco y negro—. El certificado de defunción del accidente en la autopista de Turín fue una falsificación perfecta pagada a un forense que apareció muerto tres meses después en el río Po.

Aleksandra se inclinó hacia adelante, sintiendo que el corazón le martillaba los tímpanos con fuerza salvaje.

—¿Quién era? —preguntó ella, y su voz cortó el aire como una hoja afilada—. ¿Quién era mi padre, Marco?

Marco dudó una milésima de segundo, mirando de reojo a Dante como pidiendo autorización para pronunciar un nombre que acarreaba la maldición de una guerra continental. Dante asintió con un movimiento imperceptible de la mandíbula.

Marco pasó la primera hoja y señaló la fotografía en blanco y negro de un hombre de unos cuarenta años, de mandíbula ancha, pómulos cortados a cincel y los mismos ojos verdes, fríos y penetrantes de Aleksandra. Llevaba una chaqueta de cuero militar sin insignias, pero en sus hombros descubiertos, en una foto de prontuario anexa, se veían claramente dos estrellas de ocho puntas tatuadas bajo las clavículas.

—Su verdadero nombre era Mikhail Grigoryevich Volkov —dijo Marco con voz fúnebre—. Lugarteniente principal y cerebro financiero de la Bratva de San Petersburgo. Conocido en el bajo mundo ruso como «El Zorro de Hielo».

Dante levantó la vista de golpe, sintiendo un escalofrío helado recorrerle la espalda mientras conectaba las piezas de un rompecabezas colosal.

—Volkov... —susurró Dante, y el nombre le supo a ceniza y pólvora—. La leyenda del 98. El hombre que se robó cuatrocientos millones de dólares destinados a la compra de los astilleros del Báltico y desapareció de la faz de la tierra. La Bratva puso una recompensa de cincuenta millones de euros por su cabeza que nunca caducó.

Marco asintió con gravedad.

—Exactamente, Don Dante. Y el hombre que juró encontrarlo sobre la tumba de su propio clan, el que heredó el mando de la facción traicionada y lleva dos décadas cazando el dinero y a los descendientes de Volkov... es Nikolai Petrov. El mismo Nikolai que acaba de cerrar una alianza militar con Valerio Moretti para derrocarlo a usted.

Aleksandra se quedó petrificada.

Miró la fotografía de aquel hombre que en sus recuerdos solo olía a madera vieja y a pan caliente, reconociendo en sus facciones duras las suyas propias. No era la hija de un transportista huérfano de fortuna. Era la heredera de un imperio criminal que había estafado a la mafia más sanguinaria de Europa del Este.

Dante se puso de pie despacio. Rodeó el escritorio hasta quedar frente a ella, mirándola con una intensidad volcánica donde la sorpresa había sido reemplazada por una devoción feroz, casi sagrada.

—Ahora entiendes por qué Nikolai se alió con Valerio —dijo Dante, levantándole el mentón con los dedos para obligarla a sostenerle la mirada—. Valerio no te quería a ti para presionarme a mí. Valerio le prometió a Nikolai la cabeza de la hija de Mikhail Volkov a cambio del dinero y las armas rusas para gobernar Milán.

Dante bajó la voz hasta un susurro que vibró directo en la médula de Aleksandra.

—Ya no estamos defendiendo una villa de un ajuste de cuentas local, Aleksandra. Tu sangre y la mía acaban de desatar la guerra más grande que este continente ha visto en treinta años.

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Dorkis Huerta
Buenas noches, muy linda.
Maria Laura Perez: Gracias 😘
total 1 replies
Marta Luisa Nebreda Escalante
porqué ella no instruye al hijo como su padre hizo con ella ? quedará a cargo de dos dinastías y el chico cero instrucción 🤔🤔🤔🤔🤔
Marta Luisa Nebreda Escalante
no sólo que lo abrió sino que ella se abrió de piernas a él 🤣
Marta Luisa Nebreda Escalante
ella es más mafiosa que él, porque viene de la mafia rusa 🤔🤦
Marta Luisa Nebreda Escalante
no quiere llevarlo hacia la mafia de su padre y qué lindo ejemplo le está dando al hijo con un arma en la mano.....va va vs🤔
Ana Cortes
felicidades me encantó tu novela fue fluida y no monótona lo único que al final las edades de los hermanos no coincidían ya que de principio se llevaban por tres años al final fueron por seis años todo lo demás lo disfrute al máximo éxito y bendiciones♥️♥️♥️
Marta Luisa Nebreda Escalante
jajaja jajaja 🤣, idiota e inconsciente dijo porque se fué y no pensó lo mismo cuando se encamo 😂😂😂😂😂😂
Ana Cortes
dios los libre
Mayra C Velez V
cuándo le dirá papá ☺️
Mayra C Velez V
madre mía 🤭
Ana Cortes
como dra puede irse sin pensar en sus pacientes de Dubai irse sin dar ninguna explicacion
Mayra C Velez V
mas de cuatro años... tres años y medio de Dimitri más el embarazo
Mayra C Velez V
/Toasted//Shy//Gosh/
Maria Gudiño
y el trabajo en Dubai 🤔🤔🤔?????
Mayra C Velez V
"en tú cama"
Mayra C Velez V
"en tu cocina" creo
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