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CEO Despiadado vs. Secretaria Indomable

CEO Despiadado vs. Secretaria Indomable

Status: Terminada
Genre:CEO / Venganza / Aventura de una noche / Mafia / Madre soltera / Secretario/a / Romance de oficina / Venganza por acoso / Completas
Popularitas:51k
Nilai: 5
nombre de autor: Eli Priwanti

Una noche lo destruyó todo. Una trampa, una droga, un hombre que no pudo controlarse. Fernanda Arévalo perdió su pureza, su beca y su fe en el mundo a manos de Tristán Bracamonte, el heredero más poderoso —y más cruel— del país. Huyó sin mirar atrás, jurando enterrar aquella noche para siempre.

Seis años después, la vida tiene un sentido del humor perverso.

Fernanda ya no es el patito feo al que todos humillaban en la universidad. Ahora es una mujer imponente, madre soltera de un niño brillante, y acaba de ser contratada como secretaria personal del nuevo CEO del Grupo Bracamonte. El mismo hombre. La misma mirada gélida. El mismo apellido que le arrebató todo.

Pero Tristán tampoco es el mismo. Detrás de su fachada de hielo, lleva seis años buscando a la chica que desapareció sin dejar rastro, atormentado por una culpa que no lo deja dormir. Y cuando su nueva secretaria lo mira con esos ojos cristalinos que le resultan imposibles de olvidar, algo dentro de él se quiebra.

Ella finge no conocerlo. Él finge no sospechar. Pero los secretos tienen fecha de caducidad.

Mientras Fernanda lucha por mantener oculta la identidad del padre de su hijo, una mujer del pasado urde un plan siniestro para destruirla. Secuestros, traiciones empresariales, una hermana gemela que nadie sabía que existía y una red criminal que se extiende desde Ciudad de México hasta las costas de Maldivas convergen en una trama donde el amor y la venganza comparten la misma cama.

NovelToon tiene autorización de Eli Priwanti para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 32

Tristán estrechó con infinita fuerza el cuerpo de Fernanda, que aún sollozaba entre sus brazos. Entre las lágrimas de felicidad de ella, Tristán le susurró al oído con un tono de certeza absoluta e irrebatible.

—Te lo prometo, Nanda... En cuanto pueda, me voy a casar contigo de manera oficial. No me importa que en el pasado hayas sido madre soltera, y no me importa lo que diga la gente allá afuera. Para mí, tú eres mi pasado, mi presente y mi futuro —juró Tristán desde lo más profundo de su corazón.

Fernanda asintió despacio, refugiada en el abrazo de Tristán, sintiendo que la carga que durante seis años le había pesado sobre los hombros por fin se desprendía y se rendía. Cuando el llanto comenzó a amainar, Fernanda se separó poco a poco del abrazo. Se limpió los restos de lágrimas en las mejillas y giró la mirada hacia el área de juegos del café. Allí, Elián seguía entretenido y risueño, armando torres de bloques junto a Gio.

Tristán y Fernanda caminaron juntos, hombro con hombro, hasta donde estaba su hijo. En cuanto Elián volteó y descubrió que su mamá venía caminando hacia él, el pequeño soltó los juguetes de inmediato y echó a correr a toda velocidad.

—¡Mamá...! —gritó Elián, radiante de alegría, y se abalanzó a abrazar la cintura de Fernanda con fuerza.

Fernanda le acarició el cabello con infinita ternura y se arrodilló frente a él. —Eli, hay algo muy importante que mamá quiere contarte ahora mismo.

Al escuchar las palabras de Fernanda, Gio, que estaba de pie cerca de ellos, pareció darse cuenta de que sobraba. —Eli, yo me meto adentro un momento, voy a buscar a mi mamá. ¡Con permiso, señor, señora! —se despidió Gio con educación antes de alejarse.

—Claro, Gio. Muchas gracias por haberle hecho compañía a Eli todo este rato —respondió Fernanda con dulzura.

—¡De nada, señora! —contestó Gio, haciendo una pequeña reverencia, y enseguida corrió hacia la cocina del café.

Ahora quedaban solo ellos tres en aquel rincón tranquilo del área de juegos. Tristán se arrodilló junto a Fernanda, de modo que ambos quedaron a la misma altura que Elián. El pequeño frunció el ceño, mirando desconcertado a su madre y luego a Tristán. En su cabecita seguía sin entender por qué aquel hombre guapo que días atrás había visto en el departamento de renta seguía apareciendo al lado de su mamá.

—Ma, ¿qué pasa? ¿Qué me quiere decir mamá a Eli? —preguntó Elián con sus ojos redondos clavados en ella, llenos de inocencia.

Fernanda miró de reojo a Tristán, y él le devolvió una sonrisa cálida que pareció inyectarle todo el valor que necesitaba. Fernanda respiró hondo y tomó a su hijo por ambos hombros.

—Eli, escucha a mamá con mucha atención, cariño... —dijo Fernanda; la voz le volvía a temblar por la emoción—. Mamá quiere decirte que... que el verdadero papá de Eli... es este señor guapo. Se llama papá Tristán.

El corazón de Elián se detuvo en seco.

Elián se quedó boquiabierto. La boca se le entreabrió y los ojos se le desorbitaron, incrédulo ante lo que acababa de salir de los labios de su madre. Miró a Fernanda, y luego giró lentamente la mirada hacia el rostro de Tristán con una expresión de emociones encontradas.

—Entonces... entonces Eli... ¿Eli todavía tiene papá, ma? —preguntó Elián con un hilo de voz, como si temiera que lo que estaba oyendo no fuera más que un sueño a plena luz del día.

—Sí, mi niño. Eli todavía tiene un papá que lo quiere muchísimo —respondió Fernanda; las lágrimas le volvieron a rodar por las mejillas—. Perdona a mamá y a la abuelita, ¿sí?, por haberte ocultado todo esto durante tanto tiempo.

Tristán, que desde hacía rato contenía el torbellino que le estallaba en el pecho, se inclinó hacia delante. Los ojos se le llenaron de lágrimas al contemplar en el rostro de Elián la réplica perfecta del suyo. Con las manos ligeramente temblorosas, extendió ambos brazos hacia el frente.

—Eli... perdona a papá por no haberte encontrado a ti y a mamá hasta ahora —dijo Tristán con la voz quebrada, cargada de un arrepentimiento profundo—. ¿Quieres... quieres darle un abrazo a papá, hijo?

Sin decir una palabra más, Elián, aquel niño que toda su vida había añorado la presencia de un padre, aquella figura que siempre envidiaba cuando veía a sus compañeritos llegar a la escuela de la mano de sus papás, se lanzó hacia delante. Su cuerpecito chocó contra el pecho amplio de Tristán y le rodeó el cuello con todas sus fuerzas.

—¡Papá...! ¡Así que esto es lo que se siente abrazar a un papá! —exclamó Elián, rompiéndose en un llanto de añoranza incontenible entre los brazos de su padre biológico.

Al escuchar aquella frase inocente que le desgarró el alma, las lágrimas de Tristán se desbordaron al instante. Estrechó con fuerza el cuerpecito de su hijo, besándole el hombro y la cabeza una y otra vez, como si quisiera compensar los seis años de tiempo perdido. Fernanda, testigo de aquella escena conmovedora, no pudo contener el llanto; se tapó la boca con la mano para que sus sollozos no perturbaran aquel momento sagrado.

Despacio, Tristán extendió el brazo libre y rodeó con firmeza los hombros de Fernanda. La atrajo hacia sí para que se uniera al abrazo, fundiéndolos a los tres en un solo refugio familiar completo.

En su corazón y ante Dios, Tristán juró con la firmeza más inquebrantable. A partir de este instante, jamás permitiría que nada ni nadie volviera a separar a su pequeña familia. Estaba dispuesto a perder el trono, la fortuna y todo el esplendor de los Bracamonte con tal de no perder jamás a Fernanda ni a su hijo, Elián. Ellos dos eran, desde ahora, el aire mismo que lo mantenía con vida.

Cuando la emotividad en el área de juegos del café comenzó a disiparse, Tristán le secó a Elián los restos de lágrimas de las mejillas con el pulgar y luego miró a Fernanda con los ojos rebosantes de felicidad.

—Nanda, tenemos que ir a ver a tu mamá ahora mismo. Quiero explicarle personalmente todo este malentendido —dijo Tristán en un tono firme pero suave a la vez.

Fernanda negó de inmediato con la cabeza; la angustia se le dibujó con claridad en el rostro. —Ahora no, Tristán. Mi mamá acaba de enterarse de que no fui a trabajar. Si tú llegas de repente y le sueltas todo, me da miedo de que le baje la presión del susto.

—No, Nanda. No podemos seguir posponiendo esto —insistió Tristán, apretándole los dedos para infundirle seguridad.

—Mientras más pronto tu mamá conozca la verdad, más pronto podremos empezar una página nueva como familia. Yo me haré responsable de cualquier reacción que tenga. Por favor, déjame hacerlo.

Al ver la determinación y el brillo en los ojos de Tristán, que no admitían réplica pero destilaban un sentido de responsabilidad profundo, Fernanda terminó por exhalar un suspiro de resignación. —Está bien... puedes explicarle todo a mi mamá.

Tristán sonrió aliviado. Levantó en brazos a Elián, que se veía encantado de estar en el regazo de su papá, y los tres caminaron hacia el auto de lujo de Tristán, estacionado frente al café.

Minutos después, el reluciente sedán de lujo se internó por un callejón estrecho de la colonia y se detuvo justo frente a la cerca del humilde departamento de renta de Fernanda. La presencia de aquel vehículo de alta gama, que contrastaba brutalmente con el entorno, atrajo de inmediato las miradas de varias vecinas que estaban reunidas en la banqueta de la casa de al lado.

Y más aún cuando la puerta del auto se abrió, dejando ver a Fernanda y a Elián bajar del interior, seguidos por la imponente figura de Tristán, impecablemente vestido con un traje carísimo.

—Oye, mira eso, comadre. ¿Ese no es el carro de lujo que anduvo dando vueltas por la cuadra hace rato? Pues... parece que es el carro del nuevo galán de Nanda —cuchicheó Susana, la vecina de enfrente, célebre por su afición al chisme, dándole un codazo a su amiga.

—Hay que reconocer que la muchacha tiene lo suyo: madre soltera con un hijo y aun así se consiguió un ricachón de esos.

—Ay, por favor, comadre, un hombre de ciudad así no se fija en una mujer con ese historial a menos que ella le haya dado carnita de por medio —replicó Ofelia con una sonrisa cínica y despectiva—. Lo más seguro es que cuando se canse de disfrutarla, la tire como trapo viejo. Ya verás.

Fernanda alcanzó a percibir vagamente aquellas palabras hirientes que le perforaron los oídos. El pecho le punzó de dolor, pero optó por agachar la cabeza y no darles importancia. Perder el tiempo respondiendo a esas mujeres no valía la pena.

Continuará...

1
diana orozco
mil gracias muy buena
Jos Qui
😂😂😂😂😂😂
Zaira
Bello trabajo felicidades.
Maria del Carmen Herrera
Una historia entretenida. Gracias autora por tu dedicación para brindarnos este material!
Maria del Carmen Herrera
Al fin...! Un capítulo con mucha acción
Noemi Alvarez
excelente , maravillosa novela me encantó
Maria del Carmen Herrera
No entiendo por qué cuando se refieren a expresiones de ellos mismos, o sea: primera persona lo hacen en tercera persona ¿??? Desconozco si en algún país de habla hispana se acostumbra así. Aunque sea por un uso regional es una conjugación incorrecta del español
Marcela Allendes
Excelente novela muy entretenida, cada capítulo nos regala una nueva pista para completar esta hermosa historia. Felicidades por tan linda, buena y entretenida historia.
Nerika Moreno
Huy lo siento yo ya le hubiese dado una buena patada en el trasero 😤😒 para que aprenda a respetar a los empleados y a una mujer 😒😒
Elena Rodriguez Welman
Me encantó la novela ,linda historia de amor. Felicitaciones escritora
Miriam Cantero
muy buena
Miriam Cantero
muy buena
Elena De Cuadros
excelente historia muy buena
Clayas Pao
es excelente
Ruth Stella Osorio
No devia de tomar
Ruth Stella Osorio
Interesante gracias
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