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El renacer de la esposa humillada

El renacer de la esposa humillada

Status: Terminada
Genre:CEO / Traiciones y engaños / Amante arrepentido / Venganza de la Esposa / Completas
Popularitas:4.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Santi Suki

Astrid lo tenía todo: un matrimonio con el exitoso doctor Lucas Morgan, una hija pequeña llamada Ariana y una vida que parecía perfecta. Pero detrás de la fachada, Lucas la traiciona con otra mujer y su propia suegra, Marta, la humilla sin piedad, convencida de que Astrid nunca fue lo suficientemente buena para su hijo.

Cuando la verdad sale a la luz, Astrid pierde mucho más que un esposo. Pierde la dignidad, la seguridad económica y casi la voluntad de seguir adelante. Con Ariana apenas en brazos, se ve obligada a empezar de cero en un mundo que le dio la espalda.

Lo que nadie anticipó fue la transformación de Astrid. Con inteligencia, trabajo implacable y una determinación que nadie le conocía, reconstruye su vida paso a paso. En el camino se cruza con Mateo Romano, un empresario íntegro y reservado que no busca rescatarla sino caminar a su lado. Lo que comienza como respeto mutuo se convierte en un amor profundo que redefine lo que significa ser pareja.

Pero las sombras del pasado no se rinden fácilmente. Lucas enfrenta las consecuencias legales de sus actos y termina en prisión. Marta, consumida por el arrepentimiento, busca a Astrid en sus últimos días para pedirle perdón. La familia que Astrid construyó con Mateo —incluyendo a los pequeños Emiliano y Gael— se ve amenazada cuando Lucas sale libre y reaparece en sus vidas.

La historia da un giro inesperado cuando Ariana, ya adulta y estudiante de medicina, se enamora de Noel, un joven brillante cuyo hermano gemelo murió en una operación fallida realizada por Lucas años atrás. El amor entre Ariana y Noel queda atrapado entre la culpa heredada y un odio que ninguno de los dos eligió cargar.

NovelToon tiene autorización de Santi Suki para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 31

Esa mañana, el aire en el apartamento de Stella se sentía terriblemente silencioso. Normalmente, antes de empezar el día, ponía música suave mientras disfrutaba una taza de café en el balcón. Pero desde que la noticia de la detención de Lucas inundó todos los medios nacionales hacía dos días, esa rutina simplemente desapareció.

El televisor de la sala seguía encendido. Varios canales de noticias no dejaban de tratar el mismo caso.

"Los investigadores continúan indagando las presuntas malversación de fondos, cohecho y lavado de dinero que involucran al médico especialista y funcionario hospitalario, el doctor Lucas..."

Stella tomó el control remoto de inmediato y apagó el televisor. La habitación volvió a quedarse en silencio.

Sin embargo, esa quietud solo hacía que el latido de su propio corazón sonara más fuerte. Se masajeó las sienes, que le palpitaban.

Durante los últimos dos días, Stella había intentado comunicarse con el abogado de Lucas, pero nunca logró conectar. También trató de conseguir información a través de algunos conocidos. Nadie se atrevía a hablar; todos preferían callar.

De pronto se oyó un golpeteo en la puerta que le tensó el cuerpo por reflejo. —¿Quién? —preguntó desde adentro.

—Abra la puerta, por favor, señorita Stella —se escuchó la voz firme de un hombre—. Somos de la policía.

El corazón de Stella pareció dejar de latir. La mano con la que sostenía el asa de la taza empezó a temblar. Caminó despacio hasta la puerta. Al abrirla, dos policías vestidos de civil le mostraron sus identificaciones.

—Buenos días.

Stella intentó sonreír. —Buenos días.

Uno de los policías abrió una carpeta delgada que traía consigo. —Venimos a entregarle una citación para declarar.

El rostro de Stella palideció al instante. —¿Declarar?

—Sí. Como testigo.

La palabra testigo sonaba ciertamente más leve que sospechosa. Pero aun así, las rodillas de Stella se aflojaron de golpe.

—¿Tengo que ir ahora? —preguntó nerviosa.

—Si es posible, sí —respondió el policía con amabilidad—. Solo queremos hacerle unas cuantas preguntas.

Stella se mordió el labio. —¿Esto tiene que ver con Lucas?

Los dos policías se miraron un instante. —Mejor que se lo explique directamente el investigador.

Esa respuesta no tranquilizó a Stella en absoluto. Al contrario, la inquietud de la mujer se intensificó todavía más.

Una hora después, el auto en el que viajaba Stella entró a la explanada de la comandancia de policía. En cuanto bajó, agachó la cara de inmediato. Varios reporteros ya estaban apostados frente a la entrada. Las cámaras se dirigieron hacia ella al instante.

—¡Es Stella!

—¡Se sospecha que Stella es la amante de Lucas!

—Stella, ¿es cierto que usted sabía del caso de Lucas?

—¿Usted también recibió dinero de Lucas?

—¿Su relación continúa?

Las preguntas se lanzaban sin cesar. Stella aceleró el paso. La respiración se le empezó a agitar. Por suerte, los agentes la escoltaron rápidamente al interior del edificio.

La puerta de cristal se cerró. Las voces de los reporteros se fueron apagando poco a poco. Pero el tumulto dentro del pecho de Stella no se calmaba.

Minutos después, Stella estaba sentada en una sala de interrogatorios. La habitación era sencilla: paredes blancas, una mesa de madera y tres sillas. El aire acondicionado hacía que el ambiente se sintiera aún más gélido. Se apretaba las palmas de las manos; los dedos se le sentían helados.

Al poco rato, dos investigadores entraron cargando varias carpetas gruesas. —Buenos días, señorita Stella.

Stella se puso de pie de inmediato. —Buenos días, señor.

—Tome asiento.

Stella volvió a sentarse. El rostro se le puso lívido del miedo.

Uno de los investigadores abrió la primera carpeta. —Necesitamos confirmar algunas cosas.

Stella asintió despacio. —Voy a cooperar.

—Muy bien. —El investigador empezó a revisar los documentos—. ¿Desde cuándo conoce al doctor Lucas?

—Casi tres años.

—¿Qué tipo de relación tienen?

Stella se quedó callada un instante. Sabía que ya no era posible mentir. —Somos... pareja.

El investigador anotó algo. —Durante la relación, ¿Lucas le dio regalos?

Stella asintió levemente. —Sí.

—¿Qué tipo de regalos?

Stella trató de recordar. —Joyas, bolsos, relojes, un auto y un apartamento.

El investigador volvió a anotar. —¿Y los gastos de viajes al extranjero? —preguntó el hombre de rostro frío y mirada afilada.

—Eso también lo pagó Lucas —contestó Stella en voz baja.

—¿Las vacaciones a Japón?

—Sí.

—¿París?

—Sí.

—¿Suiza?

—Sí.

Cuantas más preguntas respondía, más pálido se le ponía el rostro. Empezaba a no entender a dónde iba aquella conversación.

El investigador deslizó otra carpeta frente a ella. —Señorita Stella, necesitamos que revise estos documentos.

Stella tomó la carpeta. La primera página contenía copias de estados de cuenta. Frunció el ceño.

—¿Qué es esto? —preguntó.

—Continúe.

Stella pasó a la siguiente página. Y a las siguientes. Los ojos de la mujer empezaron a moverse cada vez más rápido. Había fotos de transferencias bancarias, fechas, montos y números de cuenta. Todo organizado con minucioso orden.

—Yo... yo no entiendo.

El investigador la miró con calma. Señaló uno de los documentos.

—El apartamento donde usted vive fue adquirido con una cuenta corporativa que actualmente estamos investigando.

—¿Qué?! —Stella se quedó congelada. Sintió que le arrancaban media vida del cuerpo.

El investigador abrió otra página. Le mostró la foto de un certificado de compra.

—El collar de diamantes que usted llevó puesto en la ceremonia de premiación del año pasado. El pago se realizó a través de la misma cuenta.

El corazón de Stella latía cada vez más fuerte. Las manos le empezaron a temblar. —Eso no... no puede ser.

El investigador no la interrumpió. Dejó que Stella leyera por sí misma. Cuantas más páginas abría, más verdades salían a la luz.

Todos los obsequios de Lucas habían sido pagados con flujos de dinero que ahora se sospechaba provenían de malversación, soborno y lavado de dinero. Stella negó con la cabeza una y otra vez.

—¡No...! —la voz de Stella sonó apenas audible—. ¡Eso no puede ser!

El investigador exhaló despacio. —Señorita Stella, ¿usted sabía de dónde provenían los ingresos de Lucas?

Stella asintió de inmediato. —Él me dijo que era médico especialista. Que tenía inversiones. Que también tenía varios negocios. Eso fue lo que me dijo.

—¿Alguna vez le pidió pruebas? —preguntó el investigador.

Stella se quedó muda. Nunca lo había hecho. Todo este tiempo confió ciegamente. Lucas siempre se presentó como un hombre próspero. Un empleo prestigioso. Un auto de lujo. Un amplio círculo social. Jamás se le cruzó por la mente que todo aquello pudiera estar construido sobre mentiras.

El investigador volvió a hablar. —Lucas efectivamente es médico especialista. Sin embargo, sus ingresos formales no alcanzarían para costear un estilo de vida de esa magnitud. Cada palabra se sentía como un martillazo en la cabeza de Stella. Los ojos se le fueron llenando de lágrimas.

—Entonces... —Stella miró al investigador con el rostro lívido. La mano le señaló las fotos de los artículos de lujo sobre la mesa—. Todo proviene de...

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Maria teresa
que bueno que pudo despedirse con el perdón.
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