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La hija secreta del millonario

La hija secreta del millonario

Status: Terminada
Genre:CEO / Completas
Popularitas:99.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Lautan Biru

Durante dos años, Arabella lo dio todo por el hombre al que amaba: su jefe, el frío y poderoso heredero del Grupo Altamira. Creyó en cada beso a escondidas, en cada promesa susurrada dentro del ascensor. Hasta la mañana en que otra mujer abrió la puerta del apartamento de él... y lo llamó "cariño".

Traicionada y con un secreto latiéndole en el vientre, Arabella desaparece sin dejar rastro. No habrá aborto, no habrá súplicas, no habrá una segunda humillación: se marcha para reconstruirse lejos, dispuesta a criar sola a su bebé.

Cinco años después regresa convertida en otra mujer: una diseñadora exitosa, dueña de sí misma y de una niña de sonrisa idéntica a la del hombre que la abandonó. Pero la capital es pequeña para dos corazones rotos, y Mateo —arrepentido, obsesionado, decidido a recuperar lo que perdió— está a punto de descubrir que la mujer a la que dejó ir nunca estuvo sola.

Él quiere una segunda oportunidad. Ella quiere justicia. Y entre los dos hay una niña que no piensa compartir a su papá con nadie.

NovelToon tiene autorización de Lautan Biru para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Nunca te lo permitiré

Adán y Delia corrían por el pasillo del hospital, y Maira con ellos. Habían ido directos a ver cómo estaba Mateo.

—Darío, ¿cómo está Mateo? —preguntó Adán con la respiración entrecortada, sin soltar la mano de su esposa.

Darío se dirigió de inmediato a los padres de su jefe.

—Todavía lo están atendiendo los médicos, señor —respondió.

—¿Cómo pudo pasar esto? —Delia seguía sollozando ante la idea de que su hijo hubiera vuelto a ingresar en un hospital.

—Según el informe de la policía, el señor Mateo conducía a alta velocidad y se salió de la vía. La policía sigue investigando —explicó Darío, y Delia se quedó aún más sin fuerzas.

—Mateo, es nuestro hijo... —Delia no pudo contener la pena; como madre, se sentía completamente destrozada.

—Tranquila, mamá, Mateo va a estar bien —intentó calmarla Maira, aunque ella misma seguía en shock.

Adán se llevó a Darío aparte, y los dos se pusieron a hablar de Mateo.

Tras casi treinta minutos, la puerta que llevaba todo ese rato cerrada se abrió, y todos se apresuraron a acercarse al médico que salía.

—Doctor, ¿cómo está mi hijo? —Adán se veía angustiadísimo; sus rostros no podían ocultar la preocupación.

—El paciente sufrió un fuerte impacto, pero la cabeza está bien. Solo tiene una fractura en la pierna derecha, y...

—¡Mateo...! —Delia se desplomó de golpe, sin sentido, y Maira cayó de rodillas para socorrer a su madre.

—Mamá, despierta, mamá —Maira le daba palmaditas en la mejilla, deshecha en llanto; también a ella la había golpeado lo que le pasaba a su hermano mellizo.

Adán se llevó de inmediato a Delia para que la atendieran. No era la única destrozada: él también lo estaba. Como padre, era evidente que Adán sufría y se dolía al ver a su hijo en aquel estado.

—Quédate aquí con tu mamá. Papá va a hablar con el médico —le ordenó Adán a Maira.

Maira solo pudo asentir y reclinar la cabeza sobre el hombro de su madre.

—Ojalá Mateo pueda superar todo esto, mamá —musitó con los ojos cerrados y las lágrimas cayéndole por la cara.

Ellos habían sido testigos de cómo Mateo se había hundido durante casi un año tras el suceso que le arruinó la vida en un mar de arrepentimiento.

Aquel arrepentimiento lo había llevado a un derrumbe tal que le desbarató la existencia; Mateo había llegado a pasar ocho meses en coma. Y ahora, apenas salido de aquella culpa, la realidad volvía a golpearlo: de nuevo postrado en una cama de hospital, en un estado que partía el alma.

¿Cómo iba Mateo a superar todo aquello? ¿En qué estaría pensando para acabar provocándose semejante desgracia?

—Vamos a tener que colocarle clavos en la pierna, y el paciente deberá seguir una terapia periódica de entre tres y seis meses, y hasta doce meses, para recuperarse por completo —explicó el médico.

—Haga lo mejor que pueda, doctor —dijo Adán.

—Haremos todo lo posible por el paciente. Solo recemos para que todo salga bien.

El médico volvió a entrar para cumplir con su labor. Adán se veía impotente al contemplar a su hijo de nuevo tendido, débil, inconsciente.

La memoria de Adán retrocedió cuatro años, a aquel momento en que Mateo yacía sin fuerzas, con máquinas que le sostenían la vida.

—¿Por qué es tan trágico tu destino, hijo? —musitó con la mirada apagada.

Darío solo podía guardar silencio al ver tan abatido al padre de su jefe. Él sentía lo mismo; aunque no lo unía ningún lazo de sangre, hacía tiempo que consideraba a la familia de su jefe como la suya propia.

Ojalá se recupere pronto, señor. Vaya tras su amor, por su propia felicidad, deseó Darío para sus adentros.

En el hotel

Samuel y Arabella harían el check-out esa tarde; acababan de recibir una llamada avisando de que Amara estaba un poco inquieta y con fiebre. Al oírlo, Arabella se puso, como era de esperar, nerviosa y angustiada: como madre, ella también sentía el dolor de su hija.

—Deja, te ayudo —Samuel se acercó a su hermana y se puso a ayudarla a guardar la ropa; hacían las maletas juntos.

—Ara, ese hombre, Mateo...

—¡Es él! —contestó Arabella sin volverse hacia Samuel.

Al oír la respuesta de su hermana, Samuel detuvo lo que hacía. Su rostro se enfrió de golpe y apretó la mandíbula.

—¿Así que el hombre que te abordó en el baño era él?

Arabella detuvo las manos justo cuando iba a meter la ropa en la maleta. Miró a su hermano con el rostro apagado.

—Sí, es él. Es el padre biológico de Amara —de pronto los ojos se le llenaron de lágrimas.

Se había prometido no llorar, pero el llanto se negaba a obedecerle. Aquel dolor volvía a asomar al ver el rostro de Mateo; no supo por qué, pero se le oprimía el pecho.

Samuel apretó los dos puños con fuerza. La rabia y el rencor se le agolpaban en el pecho.

Arabella recordó lo que había dicho Maira: ¿y si Mateo de verdad había tenido un accidente? ¿Cómo estaría ahora?

—Samuel, ¿podría pasar antes por el hospital? —soltó de pronto Arabella; no supo por qué, pero algo en su interior la empujaba a ver cómo estaba Mateo, por más que odiara a ese desgraciado.

La mirada de Samuel se volvió afilada; rechinó los dientes conteniendo la ira.

—Ese hombre te hizo sufrir, dejó a Amara sin el cariño de un padre. Nunca, jamás, te voy a permitir volver a verlo ni encontrarte con él —dijo Samuel con firmeza y una mirada cortante.

Arabella, al oírlo, solo pudo agachar la cabeza con el pecho oprimido.

Ojalá esté bien.

1
maricela Farfan
🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Norma Beatriz Oviedo
decepcionante final, tan larga para un final de porquería!!!!!
Numidia Jaraba
esto cuando empieza así me encanta
Lenita
Uno cree que las cosas son fáciles pero no es así
Lenita
Ara no sabe que pronto verá a Mateo💘💘💘💘
Lenita
Lo peores intimar con alguien que desprecias, ahora Mateo caíste en su trampa
Lenita
Si abandonaron a su hija cuando más los necesitaba, ahora se hacen los grandes padres, que bárbaro
Lenita
Padres exremistaa
Lenita
Que paso con Sam, xq no ayudó a su hermana
Lenita
Ya salió la arpilla
Lenita
Espero que no la encuentren para que pueda rehacer su vida 💘
Libertad
C🥰
Libertad
C🥰
Lenita
El ya hizo su elección por que la molesta
Lenita
Que sinvergüenza, quiere tener dos s la vez.☺️
Lenita
Es mejor apartarse porque ya perdiste💘🤣😂
Lenita
Pobre chica tonta, 💘💘💘
Edith G Lopez
🥰
Mirna Lobo
este tipo si es caradura,🤔 pretende seguir con esa farsa /Grimace/ no te dejes Bella y mándalo al carajo 😡😡
Gardenia Omaña
Eres muy astuta
y pones en aprietos a tu madre ..
Y eso te divierte, porque tú ya conoces a tu Padre🥰🤭
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