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MAS ALLÁ DEL ANILLO

MAS ALLÁ DEL ANILLO

Status: Terminada
Genre:CEO / Traiciones y engaños / Romance / Completas
Popularitas:4.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

"Dicen que el amor a los veinte años es una promesa y a los cincuenta es una certeza. Pero ¿qué pasa cuando la certeza se rompe en mil pedazos? Después de treinta años de matrimonio, una traición pública y una depresión que amenazó con apagar su luz, Norielys Bustamante entendió que el fin de una historia no era el final de su vida, sino el despertar de su verdadera fuerza. Entre empresas familiares, hijos leales, amigas incondicionales y el implacable desprecio de la alta sociedad hacia el hombre que la traicionó, Norielys demostró que una reina nunca se queda sin corona, especialmente cuando la vida le regala un nuevo baile con el hombre menos esperado."

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 16: Caderas de fuego y una promesa bajo la luna

​El trayecto hacia la provincia vecina transcurrió entre risas cómplices, miradas encendidas y el murmullo de la música que ya comenzaba a filtrarse desde los autoestéreos en la carretera. Julio conducía con una mano sobre el volante, mientras con la otra sostenía firmemente la mano de Norielys, entrelazando sus dedos como si se tratara de dos adolescentes que escapan a escondidas de la rutina.

​Al llegar al distrito bohemio, el bullicio de la vida nocturna los recibió con los brazos abiertos. El club nocturno vibraba con una energía desbordante; las luces tenues en tonos ámbar y rojo iluminaban las paredes de ladrillo visto, y el aire estaba impregnado de una deliciosa mezcla de tabaco fino, perfume caro y el aroma inconfundible del ron añejo. Consiguieron su mesa reservada en la zona VIP y, tras un breve intercambio de bromas con el mesero, la pista de baile comenzó a reclamarlos.

​Apenas la orquesta en vivo dio el primer golpe con las congas y los timbales, desatando las notas de un clásico de la salsa brava, Julio se puso de pie, se quitó el saco y le tendió la mano a Norielys. Ella la aceptó de inmediato. Al pisar el centro de la pista, la música los envolvió como una segunda piel. Julio la atrajo con fuerza hacia su cuerpo, pegando su cadera a la de ella con una naturalidad asombrosa.



​Norielys se entregó por completo al ritmo. Con sus zapatillas de tacón de doce centímetros desafiando la gravedad y sus largas piernas enfundadas en el pantalón negro de tubo marcando cada compás, comenzó a girar con una gracia felina. La camisa de seda color marfil ondeaba al compás de sus movimientos, mientras su moderno corte pixie asimétrico y las mechas plateadas brillaban bajo los reflectores.



​La canción que interpretaba la orquesta en ese momento era un verdadero himno de pasión y entrega, un sonido trepidante titulado «Lluvia de fuego». El vocalista principal desgañitaba el coro con fuerza:

—¡Y dile que la quiero, que sin su amor me muero, que es fuego en mi camino y luz en mi desvelo!—

​En el clímax del coro, mientras Julio la guiaba en un vertiginoso giro que la hizo reír a carcajadas, Norielys, contagiada por la adrenalina pura del momento, comenzó a cantar a viva voz, uniendo su voz a la del cantante principal:

​—¡Que sin su amor me muerooo...! ¡Y que en este fuego ardiente me quedo hasta el final! —coreaba Norielys, mirando fijamente a los ojos oscuros de Julio con una intensidad que le cortó la respiración al magnate.

​Julio la detuvo en seco con un movimiento experto, pegándola tanto a su pecho que Norielys podía sentir los latidos desbocados del corazón de él. Con una sonrisa ancha y luminosa que pocas veces regalaba al mundo, Julio se unió al coro con su voz ronca y profunda, cantándole directamente al oído mientras sus caderas no dejaban de mecerse al compás de la clave:

​—¡Luz en mi desvelo, mujer! ¡Eres la dueña de este fuego y de este cielo! —le cantaba Julio con absoluta devoción, arrebatándole un suspiro tembloroso a Norielys.

​Las parejas que bailaban alrededor no tardaron en abrirles espacio, fascinados por la química explosiva, la elegancia y el derroche de energía que desprendían. No parecían dos personas maduras lidiando con divorcios o escándalos; parecían los únicos habitantes de un universo donde la música y el deseo eran las únicas leyes válidas.

​Tras interpretar el coro a coro y dejarse llevar por la locura de la percusión en un solo de timbales donde Norielys zapateaba con gracia mientras Julio la coronaba con sus giros, la canción llegó a su apoteósico final. Con la respiración sumamente agitada, el rostro bañado en un sudor fino y una sonrisa triunfal dibujada en los labios, Norielys se dejó llevar de la mano por Julio fuera de la pista, buscando el aire fresco de la terraza exterior que daba hacia la parte trasera del local.

​La terraza estaba prácticamente solitaria. Desde allí se contemplaba la silueta iluminada de la ciudad vecina bajo un cielo limpio y cuajado de estrellas. Norielys se recostó contra la barandilla de hierro forjado, abanicándose con una mano mientras reía con una ligereza que no experimentaba desde hacía décadas.

​—¡Guau, Julio Maldonado! Tengo que admitir que cantas tan bien como bailas... ¿Hay algo en lo que este magnate no sea un experto? —bromeó Norielys, mirándolo de reojo con una chispa de picardía mientras se acomodaba el pañuelo de seda en el cuello.

​Julio se paró justo frente a ella, apoyando ambas manos en la barandilla a los lados de su cuerpo, acorralándola con una ternura infinita y una evidente posesividad.



​—Hay muchas cosas que todavía no sabes de mí, Norielys... pero te aseguro que estoy dispuesto a demostrártelas todas con creces —respondió Julio con su voz ronca, bajando la mirada hacia sus labios entreabiertos—. Y sobre lo de cantar... solo lo hago cuando la mujer que tengo enfrente me inspira un fuego que no puedo apagar de otra manera.

​Norielys soltó un suspiro suave, sintiendo cómo el calor de su cuerpo volvía a encenderse con cada palabra de él.

​—Me fascina ese fuego tuyo, Julio... pero te advierto que yo quemo a cualquiera que intente controlarme —respondió ella con una sonrisa desafiante y magnética.

​—Yo no quiero controlarte, Norielys. Lo único que quiero es caminar a tu lado, bailar contigo hasta que nos duelan los pies y quemarme en tu fuego todas las veces que me lo permitas —susurró Julio con absoluta sinceridad.

​Sin esperar un segundo más, inclinó la cabeza y selló su promesa con un beso hambriento, profundo y apasionado que les devolvió el aliento. Las manos de Julio recorrieron su espalda, apretando el pantalón negro de tubo y pegándola con desesperación contra su cadera, mientras Norielys respondía con gemidos ahogados que se perdían en la brisa de la noche. La pista de baile había sido solo el preámbulo; la verdadera celebración de la libertad y el amor maduro estaba a punto de comenzar de regreso en la mansión del acantilado.

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Cristina Alvarado
en otras novelas pusiste FOTOS xq acá no solo un recuadro q dice obj.y al menos yo no puedo ver ni entiendo supongo que son imágenes de 🤦🤬🤔 pero no veo NADA 😱
Miriam Ramirez
Me gusto el final un anllo no asegura que vas tener siempre elrespecto y amor de otra persona se logra concon la convivencia de cada dia felicidades autora 👏👏👏👏👏👏
Miriam Ramirez
ay esta sin esperarlo jajaja y miserable del ex va arebentar de celos ja ja ja🤣🤣🤣🤣🤣🤣
keila arias
Guau me encanto.... Pero estoy confundida... Recuerdo haber leído q tenia 35 años??? O leí mal.???
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