NovelToon NovelToon
Mi Corazón Es Tuyo

Mi Corazón Es Tuyo

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Amor prohibido / Reencarnación
Popularitas:1k
Nilai: 5
nombre de autor: liz Ramirez

ADVERTENCIA
Esta historia contiene escenas fuertes en algunas partes: crueldad emocional, celos posesivos, discusiones, furia, manipulación

un alfa y un omega

NovelToon tiene autorización de liz Ramirez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Una visita inesperada

Apenas salió de la oficina del jefe, el Alfa se dirigió directamente a su habitación para recoger su chaqueta negra.

No tenía intención de perder el tiempo. Había recibido una orden y, como siempre, la cumpliría.

O al menos eso era lo que se repetía a sí mismo.

Se colocó bien la venda sobre los ojos, guardó las manos en los bolsillos y abandonó la guarida de la pandilla 69.

Su siguiente destino era el hospital donde trabajaba el doctor Black.

Una hora después, el Alfa llegó al hospital.

El lugar estaba lleno de pacientes, médicos y enfermeras que caminaban apresuradamente por los pasillos. Algunas personas esperaban sentadas, mientras otras conversaban tranquilamente.

El Alfa entró sin llamar la atención. Llevaba ropa negra sencilla y mantenía una expresión serena, como si fuera un visitante más.

Se acercó al mostrador de recepción.

—Disculpe, ¿podría decirme dónde está el consultorio del doctor Black?

Una enfermera levantó la mirada de sus documentos.

—¿El doctor Black? Está en su oficina, en el segundo piso. Aunque creo que está bastante ocupado esta mañana.

—Entiendo. Gracias por la información.

—¿Tiene una cita?

El Alfa giró ligeramente el rostro hacia ella.

—No. Es un asunto personal.

La enfermera asintió, sin sospechar nada extraño.

—Está bien. Siga por ese pasillo y encontrará su oficina al fondo, a la derecha.

—Gracias.

El Alfa se alejó tranquilamente.

Mientras caminaba por el pasillo, escuchaba las conversaciones de los pacientes y el sonido de los pasos a su alrededor. A pesar de llevar los ojos vendados, se desplazaba con una naturalidad sorprendente.

Finalmente, llegó a la puerta indicada.

DOCTOR BLACK — CONSULTORIO PRIVADO.

El Alfa levantó la mano y llamó dos veces.

—Adelante —respondió una voz masculina desde el interior.

Abrió la puerta.

El doctor Black estaba sentado detrás de su escritorio, revisando varios expedientes. Era un hombre de mediana edad, con cabello oscuro y algunas canas en las sienes.

—Buenos días. ¿En qué puedo ayudarlo? —preguntó, levantando la cabeza.

Pero en cuanto vio al hombre vestido de negro y la venda que le cubría los ojos, su expresión cambió.

Reconoció inmediatamente quién era.

—Tú…

El doctor se levantó tan bruscamente que su silla se deslizó hacia atrás.

El Alfa entró y cerró la puerta.

Después giró el seguro.

Clic.

El doctor tragó saliva.

—¿Qué haces aquí? —preguntó, retrocediendo un paso—. Yo ya les dije que necesitaba más tiempo.

El Alfa permaneció frente a la puerta durante unos segundos.

—El tiempo se terminó, doctor Black.

—¡Puedo conseguir el dinero! ¡Solo necesito unos días más!

El Alfa caminó lentamente hacia el escritorio.

—Eso mismo dijiste la última vez.

—Por favor, tienes que escucharme. No sabes lo que está pasando. Si me das una semana, puedo…

—No vine a negociar.

El doctor guardó silencio.

El Alfa inclinó ligeramente la cabeza, escuchando cómo la respiración del hombre se volvía cada vez más agitada.

—¿La pandilla te envió? —preguntó Black en voz baja.

—Sí.

—¡Entonces dile al jefe que puedo pagarle! ¡Se lo juro!

El Alfa se detuvo frente a él.

—Tengo una orden que cumplir.

El doctor miró desesperadamente hacia la puerta cerrada y después volvió a observar al asesino.

—Espera… ¿Quién eres realmente? ¿Qué te hicieron para convertirte en esto?

Por primera vez, el Alfa no respondió inmediatamente.

Aquella pregunta le produjo una molestia inexplicable.

¿Qué le habían hecho?

No era asunto del doctor.

—Eso no te importa.

El hombre bajó la mirada, temblando.

—Por favor…

El Alfa guardó silencio durante unos segundos.

Luego habló con una voz tan fría que el doctor comprendió que no conseguiría hacerlo cambiar de opinión.

—Será rápido.

Y entonces comenzó a cumplir su misión.

Unos minutos después, la puerta del consultorio se abrió.

El Alfa salió y cerró detrás de él, acomodándose la chaqueta como si acabara de terminar una visita cualquiera.

Una enfermera pasó cerca con una carpeta entre las manos.

—¿Encontró al doctor? —preguntó amablemente.

El Alfa giró el rostro hacia ella.

—Sí. Gracias por indicarme el camino.

—De nada. ¡Que tenga buen día!

—Igualmente.

Continuó caminando hasta llegar a la salida del hospital.

El aire fresco le rozó el rostro cuando abandonó el edificio.

Misión cumplida.

Debería haberse sentido satisfecho. Había obedecido la orden, tal como siempre hacía.

Sin embargo, mientras caminaba por la acera, escuchó a unos niños riendo en un parque cercano.

Se detuvo.

Su corazón volvió a latir con fuerza.

Y, sin poder evitarlo, pensó en el omega de cabello amarillo.

—Otra vez tú… —murmuró, irritado consigo mismo.

Se ajustó la venda y reanudó la marcha.

Lo que todavía no sabía era que, dentro del hospital, una enfermera acababa de entrar al consultorio del doctor Black.

Y su grito de sorpresa pronto llenaría todo el pasillo.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play