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La Cocina De César

La Cocina De César

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Posesivo / Romance
Popularitas:3k
Nilai: 5
nombre de autor: Mckasse

La Cocina de César es una apasionante novela Omegaverse donde un arrogante chef alfa acostumbrado a controlar todo se enfrenta por primera vez a un talentoso omega que, marcado por un pasado de abusos y sacrificios, se niega a caer bajo su encanto mientras trabajan juntos frente a millones de espectadores. ¿Podrá alguien como César un alfa nacido en cuna de oro conquistar a alguien como Hamlet quien no piensa unir su vida a ningún alfa?

NovelToon tiene autorización de Mckasse para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Diez minutos.

Veinte minutos al aire y todo estaba de maravilla. Los ranking subían poco a poco

—¡Y nos vamos a comerciales!— dijo César al ver la señal.

Las cámaras se apagaron.

La música desapareció.

El público comenzó a conversar mientras los asistentes corrían de un lado a otro.

Hamlet aprovechó para revisar los ingredientes de la segunda parte del programa.

Todo seguía en orden.

Exactamente donde debía estar.

—¿Seguro que estás bien?

La voz grave apareció a su lado.

Hamlet levantó la vista.

César estaba allí.

Observándolo.

—Sí, chef.

—Te resbalaste.

—Ya me di cuenta.

—Podrías haberte torcido un tobillo.

—No pasó.

—¿Estás seguro?

Hamlet dejó el cuchillo sobre la mesa.

—Completamente seguro.

—Déjame ver.

—¿Ver qué?

—El tobillo.

Hamlet parpadeó.

—No es necesario. Le dije que estoy bien. Gracias a sus reflejos.

—Solo quiero asegurarme.

—Estoy bien.

César frunció el ceño.

Aquella respuesta había sido educada.

Pero fría.

Muy fría.

Como si estuviera hablando con un desconocido.

—Fue mi culpa. Te pido disculpas.

—Los accidentes pasan y más en vivo.

—Aun así.

—No tiene importancia.

César lo observó.

Esperaba algo más.

Una sonrisa.

Una broma.

Un agradecimiento más específico o una excusa de una invitación a su casa a pasar la noche juntos.

Lo que fuera.

Pero Hamlet simplemente volvió a revisar el guion.

Como si la conversación hubiera terminado.

Y aquello comenzó a irritarlo y a excitarlo por alguna maldita razón

Porque no estaba acostumbrado a ser ignorado.

Mucho menos cuando intentaba ser amable. Pero eso le parecía sexy en ese Omega. Algo nuevo para ser exactos.

—¿Siempre eres así?

Hamlet levantó una ceja.

—¿Así cómo?

—Tan serio.

—Estoy trabajando.

—Los demás también trabajan.

—Y yo trabajo bien. Además es mi primer día. No puedo cometer errores.

César no pudo discutir eso.

Porque era verdad.

Todo estaba perfecto.

Absolutamente perfecto.

—Supongo que sí.

—Entonces no hay problema.

Otra vez.

Respuestas cortas.

Directas.

Imposibles de prolongar.

César sintió algo extraño.

Una mezcla de frustración y curiosidad.

—¿Te está gustando el trabajo?

—Sí.

—¿Y el programa?

—Está bien organizado.

—¿Solo eso?

—Tiene una audiencia impresionante.

—¿Y yo?

Hamlet lo miró durante unos segundos.

—¿Qué pasa con usted?

—¿Qué opinas de mí?

Hamlet pareció pensarlo.

—Es profesional frente a las cámaras.

La respuesta dejó a César esperando algo más.

Pero no llegó nada.

—¿Solo eso?

—Es lo único que conozco.

—Vaya.

—¿Esperaba otra respuesta?

—No.

Mentira.

Sí la esperaba.

Y eso era precisamente lo que lo estaba molestando.

Porque cualquier otro omega ya habría mencionado su fama.

Su apariencia.

Su prestigio.

Algo.

Pero Hamlet no parecía interesado. Cualquier otro Omega mataría por estar allí y luego saltar a su cama.

Ni siquiera podía percibir el aroma de sus feromonas.

Era desconcertante.

Como hablar con alguien que se encontraba detrás de un cristal.

—Diez minutos para volver al aire —gritó una asistente.

Hamlet asintió.

—Debo terminar esto.

Y volvió a concentrarse en lo que tenía en frente.

La conversación había terminado.

Otra vez.

César permaneció inmóvil unos segundos. Su erección comenzó a dolerle en la entrepierna.

Lo miraba de reojo. Observando la concentración de sus ojos grises.

La elegancia natural de sus movimientos.

La seguridad con la que se desenvolvía en la cocina.

No era solamente atractivo.

Había algo más.

Algo que no lograba identificar.

Y eso comenzaba a obsesionarlo.

—Chef.

César parpadeó.

—¿Qué?

—Va a llegar tarde a maquillaje para el retoque.

Hamlet lo dijo sin levantar la vista.

Como si estuviera recordándole un detalle técnico.

No como si estuviera hablando con la estrella del programa.

César soltó una pequeña risa incrédula.

—Tú sí que eres especial.

—Gracias.

—No era un cumplido.

—Oh...ya veo. Pero igual debe ir a retocar su maquillaje.

Por primera vez, una sonrisa genuina apareció en el rostro de César.

—Increíble.

Hamlet simplemente continuó trabajando.

Y eso fue todavía peor.

Porque el alfa descubrió algo peligroso.

Mientras más indiferente se mostraba aquel omega...

Más ganas tenía de acercarse.

Más ganas tenía de conocerlo.

Y más difícil le resultaba apartar la vista.

Miró su cuello y no había marca eso lo sorprendió.

—¡Ocho minutos!

La voz de producción resonó por todo el estudio.

César finalmente se alejó hacia los camerinos.

Necesitaba despejar la cabeza y deshacerse de aquel bulto.

Porque apenas conocía a Hamlet Capone.

Y ya estaba ocupando más espacio en sus pensamientos del que debería.

César cerró la puerta del baño privado y apoyó ambas manos sobre el lavabo. Miró su pantalón abultado.

¿Qué demonios le estaba pasando?

Llevaba años trabajando con omegas. Y ese ni feromonas tenía.

Modelos.

Actores.

Presentadores.

Productores.

Y jamás había reaccionado de aquella manera.

Pero Hamlet era diferente.

No porque fuera el omega más hermoso que había visto.

Sino porque parecía completamente inmune a él.

Lo ignoraba.

Le respondía con educación.

Y seguía trabajando como si César Tascone Visconti fuera una persona más.

Aquello era ridículo.

Y sin embargo seguía pensando en él.

Se limpió con papel, se lavó las manos y se echó agua fría en el rostro cuando terminó de encargarse de su abultada e incómoda situación.

Respiró profundamente aliviado. Tenía años que no se masturbaba y menos se había masturbado por alguien a quien no había olido aún.

Volvió a acomodarse el uniforme.

Y permaneció varios minutos encerrado intentando recuperar la compostura.

Cuando finalmente salió, caminó de regreso al estudio.

Hamlet estaba revisando los ingredientes para la siguiente parte del programa cuando levantó la vista.

Y se quedó observando a César.

Algo no encajaba.

Las maquilladoras siempre corrían detrás del chef.

Siempre retocaban cada detalle antes de volver al aire.

Pero esta vez no había pasado por maquillaje.

Y además...

Había algo extraño en él.

Su presencia se sentía más intensa.

Más pesada.

Más dominante.

Varias asistentes comenzaron a girar discretamente la cabeza.

Un par de omegas del equipo parecían incómodos. Tuvieron que tomar píldoras inhibidores del deseo.

Hamlet comprendió inmediatamente qué estaba ocurriendo sin tener que olerlo. ( aunque quisiera no podía por su medicación de supresión de feromonas, no olía feromonas de nadie y nadie podía oler las de él)

Parecía que el alfa estaba liberando más feromonas de lo normal.

Tal vez no era exagerado.

Pero sí evidente.

—Chef.

César lo miró.

—¿Sí?

—Olvidó pasar por maquillaje.

César parpadeó.

—¿Qué?

—El retoque.

Instintivamente tocó su rostro.

—Cierto.

—Y creo que debería controlarse un poco.

—¿Controlarme?

Hamlet bajó la voz.

—Creo que sus feromonas están en el aire.

Por primera vez en toda la mañana, César pareció sorprendido y encantado. ¿Lo había cautivado?

—¿Puedes notarlo?

—Todo el estudio puede. Yo no.

El alfa observó alrededor.

Algunas personas evitaron mirarlo.

Otras fingieron estar ocupadas.

Hamlet tenía razón.

—Ya veo.

—Quizá esté cansado.

La explicación fue tan neutral que casi resultó ofensiva.

—¿Cansado?

—Las jornadas largas afectan a cualquiera.

—Claro.

Hamlet volvió a concentrarse en la mesa.

Como si el asunto estuviera resuelto.

Pero César continuó observándolo.

—¿Y a ti no te afecta?

—¿El qué?

—Mis feromonas.

Hamlet levantó la vista.

—No especialmente.

—¿Por qué?

—Estoy medicado.

Aquello captó toda su atención.

—¿Medicado?

—Sí.

—¿Desde cuándo?

—Hace años.

—¿Y funciona?

—Bastante bien.

La respuesta volvió a ser breve.

Directa.

Imposible de desarrollar.

César no entendía cómo aquel omega podía hablar de algo tan personal con semejante tranquilidad. ¿Entonces había ocurrido algo que el desconocía? ¿Porque un Omega tomaría esa decisión de ocultar su naturaleza? ¿Entonces nunca había tenido un celo? ¿No tiene pareja?

Tampoco sabía cómo podía permanecer tan sereno mientras otros omegas del estudio ya comenzaban a mostrarse impacientes, con deseo, con sus traseros húmedos por su culpa.

—Interesante.

—Supongo.

—No conozco muchos omegas que hagan eso.

—Yo conozco demasiados que deberían hacerlo.

César soltó una pequeña carcajada.

Hamlet simplemente siguió organizando.

Y otra vez ocurrió.

Aquella sensación.

La de querer seguir hablando con él.

La de querer arrancarle una sonrisa.

De saber un poco más.

De querer descubrir qué había detrás de aquella calma aparentemente inquebrantable.

—¡Un minuto para volver al aire!

La voz de producción resonó por todo el estudio.

Hamlet tomó la bandeja principal.

—Es hora de trabajar, chef.

Y se dirigió a su posición.

César permaneció inmóvil unos segundos.

Observándolo a el y su espalda que terminaba en un trasero perfecto igual o mejor que el Risotto y la langosta que estaba preparando.

Por primera vez en mucho tiempo, alguien le resultaba un verdadero misterio.

Y cuanto más intentaba comprenderlo...

Más quería acercarse.

1
Patricia Polo
excelente bien por Hamlet y cesar ahora viene lo desagradable con los envidiosos y el alfa malvado ese que Hamlet casi dejó sin bolas🤣🤣🤣🤣🤣 espero cesar lo proteja bien y el otro que viene por interés acercándose nuevamente al lado de la mamá del omega salga con las tablas en la cabeza que no le den chance de nada😡
inuyasha/ Tomoe🦊
amo valió la pena cada capítulo
Patricia Polo
quiero más capitulossss porfis escritora☺️
Mckasse Escritora: paciencia que ahora fue que me desocupe. son las diez de la noche. yo estoy más impaciente que ustedes 🤣🥰😂
total 1 replies
Yolanda Beatriz Lagos Celarien
Regresan esos malnacidos a joder la vida del chico.
Yolanda Beatriz Lagos Celarien
Esa zorra lo que quería que piense la gente que tiene una relación con César y el muy tonto calló en el engaño.
Patricia Polo
ay estúpido date cuenta la putizorra que tienes al lado vas a perder a hamlet por invesil
Patricia Polo
no entiendo si la tipa tenía su casa en el mismo edificio por qué fue al de cesar y el tonto creyéndose todo en dado caso la acompaño hasta la puerta de su apartamento y punto pero ay va está malintencionada haciendo el mal😡
Yolanda Beatriz Lagos Celarien
Esta buenísima la historia.
inuyasha/ Tomoe🦊
dale César hace q mariano se arrepienta y quiera ir a la tumba por tocar a nuestro conejito
Patricia Polo
su conejito ya pasó su dificultad con con los cuidados de su amigo y enamorado alfa 🥰
Patricia Polo
pobre de mi niño como ha sufrido menos mal llegó cesar🥰
Patricia Polo
pasaba por aquí para ver si se conseguía un capítulo por casualidad pero nada🤭que crisque 😂😂😂
Mckasse Escritora: jajaja en varias horas te subo dos...
total 1 replies
Patricia Polo
jajajajaja bueno todo va bien hasta que aparezca el desgraciado del expadrastro ese infeliz violador😡
inuyasha/ Tomoe🦊
necesito más capítulos
ISABELRUIZDIAZ[BETA]😈🖤
holis escritor por fa si puedes y si no das más cap plis 😭
Afrodita Hada♥️
🫶🫶🫶🫶♥️♥️♥️♥️♥️♥️
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