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Ecos De Cristal Y Acero

Ecos De Cristal Y Acero

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Romance / CEO / Completas
Popularitas:10.1k
Nilai: 5
nombre de autor: SEBAS M

En el corazón de una Nueva York implacable y magnética, dos mundos opuestos colisionan en la penumbra del piso 40 de la Torre Vanguard.
​Alexander Vance es el epítome del poder corporativo: un CEO frío, calculador y acostumbrado al control absoluto de sus negocios y de las personas que lo rodean. Para él, la vida es un tablero de ajedrez donde nadie se atreve a cuestionar sus movimientos. Sin embargo, su blindaje emocional se agrieta la noche en que conoce a Elena, una joven orgullosa y de mirada firme que trabaja en el turno de la medianoche limpiando los vestigios de un día de furia financiera.
​Lo que comienza como un roce fortuito de autoridad se transforma rápidamente en un juego psicológico de dominación y resistencia

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Fisuras en la rutina

La obtención de las llaves doradas transformó el día a día de Elena en una paradoja ambulante. Por un lado, gozaba de una autonomía inédita en el piso 40; por el otro, se había convertido en el blanco de miradas cargadas de recelo en los niveles inferiores del edificio. El poder que Alexander Vance le había delegado actuaba como un escudo en las alturas, pero como un imán de hostilidades en el sótano de personal.

​La noche del lunes comenzó con una tensión gélida en el vestuario. Las conversaciones que habitualmente llenaban el espacio se cortaron de golpe en cuanto Elena cruzó el umbral. Marta, que solía recibirla con un chiste o un comentario sobre la música del momento, se limitó a clavar la vista en su casillero, cerrándolo con un golpe seco.

​—Marta, ¿pasa algo? —preguntó Elena, deteniéndose a medio camino.

​La mujer suspiró, mirándola con una mezcla de lástima y reproche antes de bajar la voz para que nadie más la escuchara.

​—Ramírez estuvo hablando con la gerencia de la agencia esta tarde, Elena. No pudo quitarte del piso 40 porque hubo un memo directo de la oficina de Vance, pero nos recortó las horas extras a las demás bajo el pretexto de "optimizar el presupuesto del sector". Todas creen que tu favoritismo con el gran jefe nos está costando el bolsillo. Ten cuidado, la cuerda siempre se rompe por el lado más delgado.

​Elena sintió un nudo en el estómago. El sutil ajedrez de Alexander ya estaba cobrando fichas en su realidad. Él no solo controlaba lo que ocurría en su despacho; sus decisiones generaban ondas de choque que alteraban la vida de personas que él ni siquiera conocía.

​Cuando Elena subió al piso 40, el silencio habitual la recibió como un bálsamo. Sacó la llave magnética dorada del bolsillo de su uniforme y la deslizó por el lector de la oficina presidencial. El dispositivo emitió un pitido suave y la luz cambió de rojo a verde. Entró y cerró tras de sí.

​El despacho estaba desierto, pero el rastro de Alexander seguía impregnado en el ambiente: el aroma a sándalo, las carpetas pulcramente alineadas y una taza de porcelana blanca con un sedimento de café espresso sobre el escritorio. Elena suspiró y comenzó su rutina, limpiando las estanterías de caoba y quitando el polvo de los marcos de las obras de arte abstracto que adornaban las paredes.

​Estaba concentrada en el ala oeste de la oficina, pasando la mopa por el suelo de mármol, cuando escuchó el clic de la puerta privada del ascensor ejecutivo. El corazón le dio un vuelco.

​Alexander Vance entró en la estancia.

​No vestía el traje impecable de tres piezas con el que solía intimidar a las juntas directivas. Llevaba unos vaqueros oscuros, una camiseta de algodón gris que se ceñía a su torso firme y una chaqueta de cuero negro que le daba un aire inusualmente informal y peligroso. Tenía el cabello ligeramente despeinado, como si hubiera estado pasándose las manos por él durante horas, y sus ojos grises denotaban una fatiga profunda, desprovista del habitual blindaje corporativo.

​Elena se enderezó de inmediato, sosteniendo la mopa con ambas manos.

​—Señor Vance. No lo esperaba a esta hora —dijo, intentando que su voz no delatara la agitación que le producía verlo romper la estética perfecta a la que la tenía acostumbrada.

​Alexander no respondió de inmediato. Caminó hacia el mueble bar oculto tras un panel de madera, se sirvió un vaso corto de whisky y le añadió un solo cubo de hielo. El tintineo del cristal fue el único sonido que compitió con el rumor de la noche neoyorquina. Se tomó un sorbo largo antes de girarse hacia ella y apoyarse contra la barra de mármol.

​—A veces, Manhattan se vuelve demasiado ruidosa, incluso en los pisos más altos —comentó Alexander, con una voz más áspera y baja de lo normal—. La junta directiva lleva doce horas discutiendo los términos de una fusión con un fondo de inversión asiático. Todos quieren una tajada del pastel, todos sonríen y todos esconden un cuchillo detrás de la espalda.

​Elena lo observó con atención. Por primera vez, intuyó la tremenda carga de aislamiento que conllevaba estar en la cima de aquella pirámide de acero y cristal.

​—Debe ser agotador vivir en un lugar donde no se puede confiar en nadie —dijo Elena con suavidad, retomando sus movimientos con la mopa para no romper la atmósfera que se había creado.

​Alexander fijó sus ojos grises en ella, siguiendo el ritmo pausado de sus brazos.

​—La confianza es una debilidad que los mercados no perdonan, Elena. El control, en cambio, es predecible. Si controlas las variables, controlas el resultado.

​—Las personas no son variables de una ecuación, señor Vance —replicó ella, deteniéndose un instante y sosteniéndole la mirada—. No puede controlarlo todo. A veces, las cosas simplemente suceden por fuera de sus planes.

​Alexander dejó el vaso sobre la barra y comenzó a caminar hacia ella. Sus pasos eran lentos, felinos, desprovistos de la prisa del hombre de negocios pero cargados de una intención magnética. Elena sintió cómo la distancia entre ambos se reducía drásticamente. El olor a cuero y whisky la envolvió antes de que él se detuviera a un palmo de distancia.

​—¿Ah, sí? —murmuró Alexander, inclinando ligeramente la cabeza hacia abajo, forzándola a mirarlo desde su posición de menor estatura—. Dime una sola cosa en este piso que escape a mi control en este momento.

​—El efecto de sus decisiones —respondió Elena con valentía, rehusando dar el paso atrás que su cuerpo le pedía a gritos—. Para usted, darle estas llaves a una limpiadora fue un simple movimiento de ajedrez para probar mi resistencia. Para mis compañeras abajo, fue una declaración de favoritismo que les costó sus horas extras. Su control crea un desorden que yo tengo que pagar con el aislamiento.

​Las facciones de Alexander se tensaron imperceptiblemente. La agudeza de la observación de Elena le causó un impacto directo. La mayoría de las personas en su posición habrían agradecido el privilegio con sumisión; ella, en cambio, le estaba arrojando a la cara el costo humano de sus caprichos de poder.

​Lentamente, Alexander levantó una mano. Elena contuvo el aliento, esperando una reacción colérica, pero sus dedos largos y cálidos rozaron con extrema suavidad el mechón de cabello castaño que se había escapado de su moño alto, colocándolo detrás de su oreja. El contacto de su piel causó un escalofrío inmediato en la espalda de la joven.

​—El precio de estar cerca de la cima siempre es el aislamiento, Elena —dijo él, manteniendo los dedos a un milímetro de la línea de su mandíbula, como si delimitara un territorio—. Si te molesta lo que piensen abajo, demuestra que perteneces aquí arriba. No justifiques tu debilidad culpando a mis decisiones.

​Elena sintió que la indignación le ganaba terreno a la sorpresa. Con un movimiento rápido, dio un paso hacia el lado, rompiendo el contacto y utilizando el mango de la mopa como una barrera simbólica entre ambos.

​—No soy débil, señor Vance. Y no pretendo pertenecer a un mundo donde la gente es tratada como piezas intercambiables. Limpio su oficina, cuido su espacio porque es mi trabajo y tengo palabra, pero mi vida no le pertenece.

​Alexander la miró fijamente, y por primera vez, una sonrisa auténtica, aunque teñida de una oscura fascinación, apareció en sus labios. Le encantaba la ferocidad con la que defendía su identidad. Cuanto más intentaba acorralarla con su estatus, más resplandecía el orgullo de la joven.

​—Ya veremos qué parte de tu vida me pertenece, Elena —sentenció él, regresando a su escritorio y tomando su chaqueta de cuero—. Por ahora, termina el turno. Mañana tengo un desayuno de negocios a las seis de la mañana y quiero que el aire huela a limpio, no a verdades incómodas.

​Caminó hacia el ascensor privado y presionó el botón. Antes de que las puertas se cerraran, miró hacia atrás una última vez.

​—No te quites el colgante de plata. Te queda bien con el uniforme gris.

​Las puertas se cerraron, dejando a Elena sola en la inmensidad del piso 40. Ella llevó una mano instintiva al pequeño dije de plata que descansaba en su cuello. Alexander lo había notado todo; su control no dejaba un solo detalle al azar. La fisura en su rutina se estaba ensanchando, y el juego se volvía cada vez más íntimo y difícil de abandonar.

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Beatriz
Bastante bueno el libro me encantó, todo estuvo entretenido y no pude de parar de leerlo🫶. Felicito al autor por tan bella obra
Isabella
Simplemente fascinante, desde la trama hasta los personajes, todo fue muy sencillo de leer y muy atrapante, definitivamente este libro se merece las 5 estrellas, felicidades autor👏
Elena Lopez
me gustaría saber por qué Alexander es así? o por elena no es mas fuerte según ella no quiere perder su dignidad cuesta ya la perdió desde el primer contrato que le hizo ? no entiendo la relativa de Alexander y ni mucho menos la actitud de elana
Helizahira Cohen
super buena, excelente
Helizahira Cohen
buenísima no he podido comentar por lo rápido que voy, no quiero sino leer , narración, ortografía y trama la 2 novela de este autor genial, las demás no estan terminadas y así no las leo
SEBAS M: Gracias por tu comentario de verdad te agradesco, y me alegra que te este gustando❣️
total 1 replies
Anya maldonado
sin dudas eres la mejor autora excelente capitulo 🥰🥰
Anya maldonado
el mejor de todos la caída ese viejo fue epica
Lili
Se merece una ESTRELLA por cada capitulo...
He hecho varios comentarios y confieso que era tanta la ansiedad por saber más de la historia, que la lei de punta a punta, casi sin pausas.
Felicito al AUTOR por tan impecable trabajo. Infinitas GRACIAS por haberla compartido. Y un montón de bendiciones para que ese enorme talento siga dando tan bellos frutos... Te seguiré... Hasta la próxima..
SEBAS M: Gracias por tu apoyo lectora, es de mucha importancia saber tu opinión, y me alegra que te haya encantado, por el momento esta terminada pero en algun futuro sacare la 2 parte de este libro, ya que tengo otras historias aparte que me gustaría publicar, igualmente gracias por el apoyo, me ayuda mucho❣️
total 1 replies
Lili
Estoy fascinada con la historia... Y tengo un sentimiento muy contradictorio... Por un lado, estoy deseando que finalice ... Y por el otro, quisiera seguir leyéndola sin desesperarme para llegar al final Jajajajaja qué locura...
Lili
Imposible dejar de leerla...
Lili
IM PE CA BLE...
Lili
Algo para destacar, en algunos capítulos de pronto se abre una cajita de sorpresas, mostrando algo sutil e inesperado que cambia el rumbo de la trama...
Lili
Imposible dejar de leer 🤭👏
Lili
Excelente capitulo 👏👏👏👏
Lili
Estoy fascinada con esta historia... Es una maravilla, algo así como una caja de sorpresas, que aparecen en el momento justo y preciso...
Confieso que muchas veces presto mucha atencion tratando de descubrir una perlita que se le escapó al Autor o Autora, 🤭😂🤭... En especial, con una trama tan bien entretejida... Pero hasta ahora, todo en orden...
Lili
Una maravilla... Sin duda, ambos son titanes...
Lili
Una lucha de poder, que demostró quien era el mas fuerte...
Lili
Hermoso capitulo, y tan bien redactado que es imposible no sentir lo que ambos están compartiendo.. Una maravilla...
Lili
Voy a ser redundante, pero NO ME IMPORTA...
Cada nuevo capitulo, supera al anterior y aumenta las ganas de seguir leyendo😂👏🤭👏👏👏
Lili
Una vez mas... Me GUSTA...,es poco... Realmente, está tan bien relatada que parece que en lugar de leer, estoy en algun lugar muyyyyyy bien escondida, viendo como suceden los acontecimientos y sintiendo lo que ellos sienten... Felicitaciones al Autor👏👏👏👏👏👏👏
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