NovelToon NovelToon
ENTRE BATAS Y SOMBRAS.

ENTRE BATAS Y SOMBRAS.

Status: En proceso
Genre:Yuri / Venganza / Mafia
Popularitas:2.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Danny arboleda

🚨Está historia es intersexual, (Osea, mujer con sistema reproductivo de un hombre, comúnmente llamado p*ne) Si eres sensible a estás historias, por favor no leer. De igual manera, a veces lo que no nos gusta es porque nunca antes nos hemos atrevido a probar, así que no te prives de algo que nunca has probado.

Espero que os guste la novela. Dejen su Like y comentario. No olviden seguir para estar al tanto de cada capítulo que suba. Los episodios se subirán los lunes y viernes, gracias por todo😘 🚨

Alisha, es la jefa de la mafia: peligrosa, dominante... Valeria, aburrida de una vida que la consume, comete un error que cambiará todo: pedirle a Isabela que no la deje volver a su casa.

Ella no imaginaba que esa súplica sería tomada al pie de la letra. Ahora está atrapada en una jaula dorada, bajo el control de una mujer que mezcla crueldad con seducción, amenaza con un beso y castiga con una caricia.

Entre balas, risas oscuras y noches que arden, ambas descubrirán que lo prohibido pu

NovelToon tiene autorización de Danny arboleda para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Desafiando A La Jefa.

{Alisha}

—Jefa, ¿no hará nada al respecto?

—No, hoy no quiero ensuciarme las manos; mañana vendremos y me encargaré de esto.

—Pero, jefa...

—Ya, Diogo, no creo que escapen de aquí, ¿o sí?

—No, claro que no.

—Entonces, ¿cuál es el problema?

—Ninguno, jefa.

—Bueno, eso es todo, ahora vámonos.

—De acuerdo.

...Había estado todo el día hablando con los rusos, a quienes les enviamos la última carga; todo llegó completo y a la perfección. También me estaba encargando de los sapos que había en mi grupo; solo que hoy no quería matar a nadie, así que los dejaremos amarrados en el sótano para encargarme de ellos mañana. Salimos del edificio. Ya en el carro, rumbo a casa, que de hecho voy tarde, Diogo me pasó una tableta con un video de la mansión. Ella ha intentado comunicarse con su familia; menos mal que los empleados saben las reglas. Pausé el video y le regresé la tableta.

—¿Ya arreglaste todo?

—Así es, todo está listo.

—Genial, creo que con esto ella no se sentirá sola.

—Eso no es compañía. ¿De qué hablas?

...Él, como siempre, dañándome el ánimo.

—Entonces, ¿te dejo con ella para que le hagas compañía?

...Dije mirándolo a los ojos; él me retó también mirándome a los ojos.

—¿No te asusta que ella se enamore de mí?

...Curvé mi labio hacia un lado de manera irónica.

—Ella no es ciega.

...No sé por qué, pero algo en ella me hace querer ayudarla. Ahora solo iremos a comprar ropa, después le mostraré las verdaderas caras de su familia y novio. Creo que no se merece lo que ellos están haciendo con ella; después de eso, la dejaré ir. Aunque, también debo descifrar cómo es que logra que yo duerma. Anoche que dormí con ella, me sentía bien; ella me daba tranquilidad. Es como si fuese esa música relajante que algunos ponen para dormir; a mí nunca me funcionó, de hecho, me hacía dar rabia.

—Oye, Alisha, ¿estás bien?

...Escuché a lo lejos la voz de Diogo, entonces reaccioné.

—Estoy bien, solo pensaba un poco.

—Hmpm... ¿Iremos a la mansión por ella o mandas por ella?

...Preguntó, y yo, por alguna razón, hoy estuve pensando en ella.

—Vamos.

—Entendido.

...El resto del camino a la mansión fue silencioso. Diogo revisaba el computador, yo solo pensaba en ella, en cómo hoy estuvo siempre presente en mi mente; casi ni me pude concentrar. Llegamos a la mansión. Al entrar, estaba en la sala de estar de espaldas hacia la puerta, mirando dibujos animados; parece una niña. Me acerqué; aún tenía una camisa mía puesta. ¿No se ha arreglado? ¿No le gustó el vestido que escogí para ella? Me paré frente a ella cruzando mis brazos. Solo me miró de reojo para luego moverse un poco a mi derecha para seguir mirando sus dibujos animados. ¡Iish...! ¿No me digan que es igual que mi hermanito? La volteé a mirar y, con mi sangre ardiendo, le pregunté:

—Oye, ¿por qué no te has arreglado?

...Me ignoró.

—Valeria, ¿por qué no te has arreglado!?

...Me volvió a ignorar; parece que no existo para ella.

...Agarré la muñeca de su mano y la obligué a pararse, llamando su atención al instante.

—¡¿Qué te pasa? Me lastimas!

—¿Cómo que te lastimo? Si apenas tomé tu mano.

...Intentaba soltarse de mi agarre, entonces agarré su otra muñeca.

—¡La estás agarrando muy fuerte, me lastimas!

...Bueno, puede que no haya medido mi fuerza, entonces la solté, enterándome de algo impactante.

—Oye, ¿qué pasó?

...Las muñecas de sus manos estaban rojas; el agarre de mis dedos estaban marcados en sus muñecas.

—Ejercitaste mucha fuerza en mis manos. Mi piel es muy sensible; desde pequeña, cada vez que me pegaban, las marcas tardaban en desaparecer, a veces tardaba un día completo. Hasta crema me he echado para que desaparezcan rápido, pero aun así se demoraba. Pero mírate tú ahora, me has lastimado.

...Sé casi todo de ella, pero ese detalle más importante no lo sabía... Me siento mal ahora; por mi culpa tendrá sus muñecas marcadas. Sabía que le pegaban, pero no sabía esto.

—Lo siento, no lo sabía.

...Con muestra de dolor en su rostro, se volvió a sentar. Miré a Diogo, y estaba tan sorprendido como yo. Pero la compensaría; por eso estoy aquí a esta hora.

—No fue mi intención lastimarte, lo siento.

—No te preocupes, es normal; no lo sabías.

...Es muy madura, pero no esperaba que fuese así, como si no le importara que no la deje salir de la mansión.

—Dime, ¿por qué no te has arreglado? El vestido lo mandé hace cuatro horas.

—No voy a salir; ya no quiero salir. La única forma en que quiero salir de aquí es cuando vaya a mi casa. No sé por qué motivo me tienes aquí; apenas nos conocemos, pero tú ya me tienes secuestrada. Ni en las peores películas pasa eso; siempre debe haber un motivo, pero por más que piense... no encuentro ningún motivo para que me hayas secuestrado. Porque esto es un secuestro, ¿entiendes? ¡¡UN SECUESTRO!!

...Pues sí, digamos que es cierto, pero solo hago lo que me pidió que hiciera, nada más. Ahora no lo recuerda, pero sé que cuando lo recuerde no estará más así.

—Se ve así, pero no lo es. Además, me estás haciendo un favor; solo que no lo sabes aún. Ahora, ¿por qué ya no quieres salir?

—No te conozco, no sé quién eres; para mí eres una desconocida, así duermas en la misma habitación que yo.

...Hablaba sin mirarme, y por alguna extraña razón, sentí rabia y decepción.

—Mírame.

...Me miró por un segundo mientras sobaba sus muñecas. Su mirada fue pesada, como si me odiara.

—No tengo por qué mirarte.

...Dijo de manera fría y cortante, y otra vez sentí angustia y rabia, como si todo lo estuviera haciendo mal.

—Dime, ¿qué deseas? Puedo ayudarte.

...Le propuse. No quería seguir sintiéndome así; necesitaba que al menos peleara y gritara, pero solo era fría y cortante con sus palabras hacia mí. Y eso me estaba molestando. Sin mirarme, respondió:

—Sabes lo que quiero; no sé por qué preguntas.

...Era obvio que quería salir de aquí, pero no es posible, no ahora.

—Pide otra cosa; te lo daré sin problema.

...Ante mis palabras, se levantó de inmediato y, con una mirada asesina, contestó:

—¡Entonces no me preguntes qué quiero, ya que no lo harás! ¡Idiota!

...Finalizó retirándose de la sala de estar para subir al segundo piso. ¡Mierda! Si supiera quién soy, no me hablaría así. ¿Debería llevármela a la fuerza? ¡Aaaah!

—¡Bien, como quieras, tú te lo pierdes!

...Le grité. Diogo solo me observaba mientras se reía.

—¿Qué es lo gracioso!?

—Nada, jefa.

...Puse mis ojos en blanco para luego soltar un suspiro y sentarme. Creo que será mejor si la dejo ir, ¿o no?

—Jefa, si no quiere salir, ¿por qué no le traemos la ropa?

...No es mala idea, pero la idea era que escogiera su ropa.

—¿Crees que debería dejarla ir?

...Pregunté teniendo los ojos cerrados. La noche que se desmayó en mis brazos, me pedía que la salvara, que si seguía con la vida que lleva, acabaría matando a alguien o a ella misma. No pensé en escucharla, pero cuando comenzó a llorar y me dijo que si durmiendo conmigo yo la salvaría, ella lo haría, entonces supe que realmente necesitaba ayuda, y ahora que sé cómo es la vida que ha llevado... sé que decía la verdad, además, no podía permitir que esa belleza terminara muerta o en prisión. Pero lo que realmente hizo que la dejara encerrada en esta mansión fue al darme cuenta de que gracias a ella esa noche dormí más de lo que había dormido en toda la semana, y eso despertó mi curiosidad en ella.

—Yo creo que sí debería dejarla ir...

—¿Y qué pasa con lo que me pidió?

—Ella estaba borracha, no recuerda lo que dijo o hizo. Además, ¿desde cuándo usted escucha a los demás?

...Tiene razón en todo. No recuerda nada, y yo no soy de las que van escuchando o ayudando a los demás; siempre ayudo por algo a cambio, pero... si es así, ella me está ayudando mucho.

—Pero...

—Alisha...

...Cuando me habla por mi nombre es porque quiere hablar como mi amigo, mi hermano, y eso no es bueno, ya que me sermoneará.

—Es la primera vez que una chica te pone así. No quiero adelantarme a los hechos, pero... ella no puede gustarte; este mundo es muy peligroso para alguien como ella. Deberías soltarla antes de que alguien más se dé cuenta de ella, no la metas en peligro...

—Espera...

...Lo interrumpí.

—Tú lo has dicho: no te adelantes a los hechos. Además, quien se atreva a provocarme... sentirá la furia de Alisha Rusca, así que no te preocupes.

—Entonces... ¿ya te gusta?

...Preguntó expectante a mi respuesta. Me quedé pensando. Puede que me guste, como puede que solo sea agradecimiento o lástima; no sabría describirlo, ya que al principio la ayudé por lo triste que se veía, pero ahora la estoy usando para mi bien, así que no sé si me gusta o no. Pero...

—No digas tonterías, solo siento lástima por ella. Nunca he celebrado mi cumpleaños, pero creo que se debe sentir horrible que tu pareja te deje plantada el día de tu cumpleaños. Además, solo la estoy usando, ya que gracias a ella he podido dormir estas dos últimas noches.

...Yo que termino de hablar y ella que aparece delante de nosotros. Se quedó mirándome con decepción. Al ver su mirada de decepción, sentí mi pecho apretarse un poco. Yo le sostuve la mirada y, entre más nos mirábamos, más me dolía el pecho, como si lo que haya escuchado me importara. Luego, rompió la mirada conmigo, agachó su cabeza y dijo:

—Quería preguntarte si me das tiempo de arreglarme, pero creo que ya no es necesario.

...Dijo para luego darse media vuelta y desaparecer frente a mí de nuevo. Solté un suspiro pesado.

—No sé si que ella haya escuchado esté bien o no, pero creo que es lo mejor para ella.

...Dije, pero por primera vez en mi vida, no estaba de acuerdo con eso.

—¿En serio es así con ella?

...¿En serio es así con ella? No lo sé.

—Haz que traigan la ropa a la mansión.

...Le ordené para luego levantarme y encaminarme al segundo piso. No voy a retractarme de lo que dije, solo se lo explicaré. Ahora estaba parada frente a la puerta de mi habitación; la puerta estaba cerrada, pero sin seguro. Entonces abrí la puerta y me adentré más en la habitación para verla acostada en el piso con Hulk y Terrie acostados a su lado. Parece que ahora ella les pertenece o lo contrario. Me sentía como una inútil ante ella. Afuera la gente me tiene miedo, pero soy yo ahora que tengo miedo de ella, y no hablo de ese miedo, hablo del miedo a que se enoje conmigo, a meter la pata, a hacerlo todo mal; de ese miedo hablo.

—Hola.

...Le dije suavemente, como si hablarle duro la lastimaría.

—¿Podemos hablar?

...Le pregunté; me miró, pero su mirada era tranquila; no parecía estar molesta o triste. Luego, habló:

—¿Sobre qué?

...Su voz salió calmada; eso quiere decir que no está molesta.

—¿Escuchaste lo que estaba hablando con Diogo?

—Sí.

—Estás... ¿molesta?

—¿Por qué lo estaría? No me tendrías aquí solo porque sí, ¿o sí?

—No, pe...

—No importa. No sé en qué me estás usando, pero hazlo rápido para así volver a mi casa.

...Suspiré. Sí está molesta, o más que molesta, dolida, pero sabe cómo ocultarlo, y para que eso no se note... debes haber ocultado tus tristezas antes. Eso quiere decir que está acostumbrada a ocultar sus emociones. ¿Por qué lo sé? Porque soy consciente de que soy así; solo me acostumbré demasiado.

—Dime algo... ¿por qué quieres volver a esa casa? Sabes que esa familia solo te está usan...

...Se levantó inmediatamente, interrumpiéndome.

—¡Eso a ti no te importa! ¡Deja de meterte en lo que no te han llamado!

...Abrí mis ojos sorprendida. No me quedaba duda de que sabía todo, y dudo que no sepa sobre su novio y su supuesta amiga, porque una amiga no se comería al novio de su amiga y hablarle como si nada.

—Así que lo sabías. Sabías que te estaban usando para que los sigas manteniendo, recibiendo sus gritos, golpes, maltratos, pero tú sigues con ellos. ¿Es broma?

—A ti no te importa. ¿Acaso eres tú la que los está recibiendo? No, ¿cierto? Entonces no te metas. No eres nadie en mi vida para que me estés juzgando.

...¡Ja! Al parecer a ella no le importa nada; parece que está de acuerdo con todo. ¿Acaso quiere seguir así el resto de su vida? Pero... ¿por qué me duele que piense así?

—¿Sabes qué? Haz lo que quieras, no me importa. ¿Quieres seguir viviendo tu vida miserable? ¡Pues hazlo!

...Dije para luego darme la vuelta y salir azotando la puerta detrás de mí.

—¡Jum! ¡Solo quiero ayudarte!

...Decía molesta mientras bajaba a mi despacho. No sé por qué me siento tan molesta, pero lo que sí sé es que lo odio; odio molestarme por alguien como ella, sin importancia. Tomé mi celular e hice una llamada.

—En una hora, en mi casa.

...Dije y corté la llamada. Luego, me serví un trago y lo terminé de una. ¿Por qué me molesta tanto que quiera volver con su familia? No lo entiendo. Habían pasado exactamente cuarenta minutos cuando tocaron la puerta de mi despacho anunciando que la persona que había llamado ya había llegado. No era necesario decir nada; ellos ya lo sabían. Yo estaba sentada en el sillón de cuero mirando hacia la puerta; el vaso de whisky entre mis dedos se movía con delicadeza. Ella entró, vino directo hacia mí, parándose frente a mí. Dejé el vaso sobre la mesa y la jalé a mis brazos. En su oído, susurré:

—Compláceme.

...Ella no dijo una sola palabra; no era necesario. Su mano fue a mi pecho, la mía a su pierna. Venía con un abrigo apenas; debajo de ese abrigo solo un encaje que mostraba lo mejor de su figura. No esperé más y la besé, un beso brusco. Pasaron los segundos y seguíamos en la misma posición, pero no por mucho.

...La bajé de mis piernas y la jalé al segundo piso y, por una extraña razón, la llevé al lado de la habitación donde se encontraba Valeria. Antes de entrar a la habitación, miré hacia la otra habitación, y por alguna extraña razón, quise que saliera de esa habitación, pero sabía que eso no iba a ocurrir. Entramos. Segundos después, la acorralé contra la pared para besarla. Sentía algún tipo de rabia que no sabía explicar ni el motivo, y eso me molestaba más. Rompí el beso y me senté al borde de la cama. Con una mirada fría y fija, le ordené:

—Ven aquí.

...Obedeció sin reprochar. Se arrodilló y quitó el botón de mi pantalón para enseguida quitármelo, dejándome en ropa interior. Yo la observaba detenidamente, pero, aunque estaba frente a mí, mi mente estaba en otro lado. Acarició a mi amiguito por encima de la ropa interior, y eso bastó para que se levantara y pidiera atención de inmediato. Bajó mi ropa interior y agarró a mi pequeño juguetón entre sus manos; segundos después, lo tenía en su boca, haciéndome gemir al instante...

—¡Anh!

...Solté cerrando mis ojos y llevando mi cabeza hacia atrás. ¡Dios! ¡Ella es perfecta en esto!

—Lo haces muy bien.

...Dije entre suspiros. Luego, minutos después, la agarré de la cabeza y comencé a hacerlo yo misma. Solo escuchaba cómo se ahogaba y gemía, pero... por más placer que estaba sintiendo, mi mente no me permitía disfrutarlo, ¡maldita sea!

—¡Ven!

...La agarré de sus brazos y la levanté haciéndola subir a la cama. La despojé de su abrigo, luego el lindo encaje que traía puesto y me posicioné entre sus piernas. En un movimiento rápido, la penetré...

—¡Aan!

...Soltó. Agarré sus manos y se las pasé por encima de su cabeza mientras la penetraba con fuerza. Me estaba sofocando ante la imagen de ella en mi mente. El placer que sentía no era de mentira, pero el que sí era de mentira era mi placer mental. Por más que lo intentaba, no lograba disfrutarlo como antes. Ahora mismo solo lo estaba haciendo para calmar el fuego que siento por dentro.

1
Pamela Duran Sandoval
siga así excelente novela autora porfavor más capitulos
Blasida Zarate
Es buenísimo lastima que tiene pocos capítulos pero esperaré
Pamela Duran Sandoval
Valeria dale su merecido a Dante a él no le haces nada en cambio a la pobre señora rusca le rompes la nariz, la cacheteas, la insultas, pobrecita de ella me compadezco
Elisbeth Palma
más capítulo autora
Elisbeth Palma
😱😱😱😏 estará difícil
Elisbeth Palma
sí claro
Elisbeth Palma
🤭🤭🤭🤭😏 se la había olvidado
Elisbeth Palma
🥰🤭😏 me encanta estos tipos de novela
Pamela Duran Sandoval
gracias autora más capitulos porfi 🙏🙏🙏🙏
Pamela Duran Sandoval
excelente novela gracias espero pronto una nueva actualización
nilda daniela camacho mejia
necesito más capitulos, está muy buena la historia
Pamela Duran Sandoval
excelente novela autora ya la extrañaba me encantan sus obras las e leído todas y espero que esta no sea igual de buena que las anteriores gracias espero un nuevo capítulo
Dshir Caicedo: Hola. Gracias por siempre comentar. Yo también extrañaba publicar a mis querid@s y leales lectores. Yo también espero que sea de su agrado está historia.
total 1 replies
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play