Cuando sanar a otros es fácil, pero elegir el amor correcto no lo es.
NovelToon tiene autorización de Beamav para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 4
Pasaron días, luego semanas. Raúl evitaba el tema como siempre, pero ya no era algo tolerable. Elena comenzó a notar algo doloroso y era que no se trataba de que Raúl no pudiera decidir, era que no quería y aunque doliera, eso también era una respuesta.
En el hospital, el prestigio de Elena crece. Se ha convertido en una de las doctoras más importantes del nosocomio. El éxito de su carrera profesional la hace sentirse orgullosa, ha sido un camino duro, pero ha logrado sus objetivos.
Las últimas semanas no ha tenido ninguna emergencia y eso le ha permitido descansar mejor. Llega temprano para revisar algunos casos, en el pasillo se encuentra con alguien a quien no había visto en años.
- Adrián, ¡que grata sorpresa!
- Elena, que gusto verte.
Se saludan con un beso en la mejilla. Adrián también es médico y era el Jefe de Residentes cuando Elena comenzó a estudiar la especialidad. Nunca supo el motivo por el cual abandonó el hospital. Fue algo que tomó por sorpresa a todo el personal.
Adrián a sus 40 años, es un Cardiólogo de nacionalidad española muy talentoso. Cabe mencionar qué también es muy atractivo; tez blanca, ojos verdes, cabello castaño claro.
- ¿Qué te trae por estos rumbos?
- Como bien sabes, el hospital cambió de administración y el nuevo director me ofreció la Jefatura de Cardiología y me hacía falta cambiar de aires.
- ¡Felicidades! Es una excelente noticia. Eso significa que eres mi jefe.
- Gracias y sí, ahora soy tu jefe. Seguro trabajaremos muy bien juntos.
- Sin duda.
- A propósito, el mes próximo tenemos el congreso de especialistas en el corazón, me gustaría que participaras dando algunas pláticas.
- Por supuesto, es un honor que me consideres.
- Eres de nuestras mejores Cardiólogas, debes estar ahí.
- Gracias, después analizamos los temas a tratar. ¿Te parece?
- Perfecto. Ten un excelente día.
Se despiden y cada uno sigue su camino. A Elena le da mucho gusto el regreso de Adrián. Aprendió mucho de él en sus años como residente.
Más tarde, se encuentra con Tania en la cafetería. El regreso de Adrián está en boca de todos.
- ¿Supiste lo de Adrián?
- Sí- responde Elena- Me encontré con él por la mañana.
- Escuché qué sigue soltero. Seguro más de una ya lo tiene en la mira.
- Sin duda es un hombre atractivo, pero es aún mejor médico.
- Las especulaciones acerca de su salida del hospital años atrás van a regresar con fuerza. ¿Tú nunca te enteraste del motivo?
- No, me sorprendió igual que a los demás su salida.
- Fue justo después de ese caso tan complicado que tuvieron.
- Sí, fue el primer paciente que perdí en mi carrera.
- No recordemos cosas tristes. Mejor dime si nunca te sentiste atraída por él.
- En esa época ya estaba con Raúl.
- No respondiste mi pregunta.
- Un poco- admite avergonzada.
- Quizá esto sea una señal.
El celular de Tania vibra, la necesitan en Urgencias y Elena suspira aliviada. Camina hasta el mostrador de la cafetería, ordena un sándwich y un café.
- Yo invito.
Escucha una voz a sus espaldas, es Adrián.
- Gracias, pero no es necesario.
- Insisto.
Él compra lo mismo y paga la cuenta. Hay solo una mesa disponible.
- Espero qué no te moleste que compartamos mesa mientras tomamos el almuerzo.
- Para nada.
Adrián retira caballerosamente la silla para que Elena tome asiento. Él se ubica frente a ella.
- Cuéntame, ¿sigues con Raúl?
- Sí, estamos juntos.
- Supongo que felizmente casados y al menos con un hijo.
- No, no estamos casados y tampoco tenemos hijos.
- Discúlpame si mi comentario estuvo fuera de lugar.
- No hay nada por que disculparse. Se puede decir que aún no es el momento correcto. ¿Y tú? ¿Qué me cuentas?
- Ya sabes, dedicado al trabajo. Ese es el motivo por el cual no prosperan mis relaciones. Pocas mujeres entienden que los médicos no tenemos horario.
- Te entiendo perfecto. ¿Te gustaría analizar el tema que voy a tratar en el congreso?
- Claro.
La conversación cambia abruptamente, acuerdan el tema a tratar y regresan a sus respectivos trabajos.
En casa, Raúl la espera con una cena romántica a la luz de las velas. Rosas rojas complementan la escena. El corazón de Elena se acelera anticipando lo que viene.
Evitan hablar de trabajo y se concentran en planear un viaje en los próximos meses. La cena llega a su fin, no hay propuesta, no hay anillo.
Él se levanta y se aproxima a ella. Toma sus manos y le ayuda a incorporarse. Rodea su cintura y besa sus labios, ella se deja llevar. Hace mucho tiempo que no tienen intimidad y lo desea.
La lleva a la habitación y le hace el amor. Ella intenta olvidar los problemas que persisten. Al culminar el acto, Raúl se queda profundamente dormido. Elena se siente vacía, necesita más que sexo para sentirse plena.
El resto de la semana se dedica a sus pacientes y a preparar su presentación para el congreso.
Un domingo por la tarde, le comenta a su novio que estará fuera de la Ciudad algunos días. Le cuenta acerca del congreso de este año y que los directivos del hospital han elegido un prestigiado hotel en el caribe para llevarlo a cabo.
A él no le molesta en lo absoluto que deba viajar y aunque podría haber sugerido viajar con ella, no lo hace.
La mañana en que debe viajar al congreso, Raúl la lleva al aeropuerto. Se despiden con un fugaz beso en los labios. Él espera hasta perderla de vista para marcharse.
En la sala de espera del aeropuerto se encuentra con varios colegas. Algunos trabajan en otros hospitales. Muchos viajan con sus respectivas parejas.
- No sabía que vendrías sola- dice Adrián al verla.
- Raúl tiene trabajo.
Adrián toma asiento junto a ella y comparten notas y comentarios sobre sus presentaciones.
Mera casualidad o el destino haciendo de las suyas, al abordar se encuentran con que sus asientos están juntos. Elena siempre escoge la ventanilla y junto a ella estará Adrián.
La conversación entre ellos fluye naturalmente. Parece que los temas de conversación jamás se acaban. Cuando él era el Jefe de Residentes, mantenían una relación estrictamente laboral. Ahora se sienten mucho más relajados. Ya no son maestro y alumna.
Afuera del aeropuerto esperan varias camionetas que se encargarán del traslado de los médicos al hotel en donde se llevará a cabo el congreso.
Poco a poco los asistentes se van registrando. A Elena le asignan una habitación en el piso nueve y a Adrián en el 11. Suben al mismo ascensor y él se ofrece a compararla hasta la puerta antes de dirigirse a su piso.
Elena desempaca, toma una ducha y elige un hermoso vestido que va acorde con el lugar en el que se encuentra. Desea aprovechar este día para relajarse.
Cambia de bolso; coloca bloqueador solar, cartera, celular, una pequeña cosmetiquera, un libro que compró hace meses y la tarjeta de la habitación.
Llega a la planta baja del hotel y se dirige a la zona de la piscina. Desde ahí se puede observar el mar. Camina hasta la playa, busca un camastro vacío y se sienta a disfrutar de la vista.
Es difícil no pensar en su situación con Raúl. Más difícil es analizar sus sentimientos. Hasta hace unas noches su preocupación principal era el tema del matrimonio y los hijos, ahora también está pensando en qué es lo que verdaderamente los une.
Sigue creyendo que el chicharrón es carne.
¿Qué se encontró?
Espero que sea su hermana o su mamá teniendo sexo en la sala, y Germán ausente a todo.
(paso en falso del teclado)
😠😠😠
🤭🤭🤭
Una buena pregunta acá es, ¿Quién sería el padre? Porque para que se forme un bebé se necesitan un óvulo, el de ella, y un espermatozoide, el de... ¿?
😏😏😏