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Marfil

Marfil

Status: En proceso
Genre:Romance / Capitán de Barco/Flota / Fantasía épica
Popularitas:27.1k
Nilai: 5
nombre de autor: thailyng nazaret bernal rangel

Décimo primer libro de la saga colores

El capitán Albert Mercier, un lord arruinado de Floris emprenderá un viaje al mar a una misión de alto riesgo hacia una tierra desconocida, (Polemia) un reino helado donde se topara con Mermit, una nativa arisca que desafiará su destino.

¿Podrá el amor superar las barreras del entendimiento? Descúbrelo ya.

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4. Una salvaje curiosa

...ALBERT:...

El salvaje padre de Levi estaba observando todo, hurgando cada cosa que encontraba interesante.

— ¿Podrías decirle qué deje eso? — Exigí a Levi cuando tomó mi adorno de elefante.

— Jamás ha visto un elefante — Dijo Levi, cerca de la mesa, con sus estúpidos aretes puestos — Yo tuve la misma impresión en su momento, no podía parar mi curiosidad ante tantas cosas nuevas que antes no existían en mi mundo.

Fruncí el ceño cuando olió la figura.

— Lo va a romper, un hombre de Perca me lo obsequió en agradecimiento por la buena mercancía que le entregué, es una reliquia ancestral — Gruñí, mi primer viaje fue a esas tierras áridas.

Solo llevaba unos pocos años como capitán, pero gracias a las enseñanzas de mi madre pude hacerme un lugar en el mercado.

No todo era mala suerte, ya que ser capitán de barcos comerciales me abrió las puertas a dirigir una nave del rey, pero es casi me cuesta la vida.

— Tu niña salvaje hará lo mismo cuando despierte — Señaló a la salvaje en el catre, estaba inconsciente por el cansancio.

Dilan recibió varios rasguños cuando la estaba suturando.

El cabello estaba esparcido por el catre, la capucha de lobo estaba tirada en el suelo, su rostro hermoso relajado.

Casi hace que el bote se voltee, pero entendía, esa salvaje no había estado sobre un bote entre olas agresivas.

Todo era nuevo para ella y no podía perder la paciencia.

— Espero que no sea tan curiosa.

— Lo será — Levi elevó una ceja — Todo esto es nuevo para ellos.

— ¿Qué haremos con ellos al llegar a Floris? — Pregunté.

— Le contaré al rey Adrian lo sucedido, le mostraré a la gente que rescatamos y también a los salvajes, le haré entender que ellos merecen vivir sin ser molestados y que el rey Barnaby es el único que debe dejar Polemia — Gruñó Levi, apoyando las manos de la mesa, observando el mapa mundi.

— Espero que entienda — Dije y observé a la salvaje — ¿Crees qué yo pueda conservarla?

La idea era descabellada, pero tenía razones buenas y no un simple egoísmo, yo quería ayudarla.

Esta era una forma de enderezar lo que hice mal en el pasado.

— ¿Estás loco? — Siseó él — No es una mascota a la que puedas conservar y ya.

— No tiene a nadie... No conoce más que la nieve y al resto de los salvajes, se sentirá desorientada y sola...

— ¿Y tú crees qué puedes encargarte de ella?

No, no sabía como hacerlo.

— Por supuesto — Dije, con firmeza.

— Eso lo decidirá el rey Adrian.

— Es una persona ¿Por qué el rey debe decidir su destino?

— Cuando pisemos Floris, la gente de Polemia, mi padre y esa salvaje se convertirán en refugiados, solo el rey decidirá que hacer con ellos, estoy seguro de que no será injusto con sus destinos, a menos no con los niños y las mujeres.

— ¿No estás seguro de lo qué le hará a tu padre y a la salvaje? — Me estremecí.

— No puedo saber que impresión tendrá, pero voy a tratar de explicarle bien — Él inclinó su cabeza a un lado.

— ¿Si decide devolverlos o ejecutarlos? ¿Aceptarás ese destino para ellos? ¿Para tu padre? — Fruncí el ceño.

— No, no permitiré que se les trate injustamente, el rey debe comprender que los salvajes tienen su propia naturaleza, su manera de ser, su cultura y su forma de ver el mundo y que eso no los hace malvados.

Al menos en eso estaba de acuerdo con él.

— ¿Y si les permite adaptarse?

— No creo que puedan — Dijo Levi, cruzando sus brazos.

— Tú pudiste hacerlo.

Estaba tan adoctrinado que si no hubiese visto lo que ví en Polemia y todo lo que hizo no hubiera creído que él era un salvaje. Se me hacía imposible de creer que la salvaje no pudiese lograrlo.

— Dejé Polemia cuando era solo un niño, fui comprado por una mujer que tuvo la paciencia para adoctrinar mi comportamiento salvaje, me tomó años aprender a hablar como ustedes, a ser como ustedes, a comportarme civilizadamente, a saber cómo se manejaba el mundo, aún hay ciertas cosas que no puedo comprender.

— No es imposible — Insistí.

— No, pero mi padre ya es un hombre mayor, con su naturaleza firme, él me a mirado como si fuese un desconocido, obviamente, no aprueba mi cambio y prefiere lo que para él es normal — Dijo, con resignación — Solo quería rescatarlo y tenerlo a mi lado, me basta con cuidarlo hasta el fin de sus días.

El padre de Levi se veía joven, su cabello no tenía ni una cana, pero él tenía razón.

Supongo que tenía razón, lo que más dificultaría el aprendizaje sería el choque de cultura y el idioma o la falta de ello.

— Estoy seguro de que pueden aprender.

— Esa salvaje puede que opine lo mismo como mi padre, tal vez no quiera cambiar, Albert, no te ilusiones solo porque la rescataste — Levi me observó con dureza — Tienen su propia naturaleza y no es nada como lo que conoces.

Él no comprendía que esto no se trataba de un simple capricho o de que yo tuviera malas intenciones con la salvaje.

— Lo sé, pero si desea cambiar, yo le ayudaré.

— Estar en medio de los extremos me hizo comprender una cosa, desde la perspectiva de un salvaje, nosotros los civilizados somos raros, así como los miramos ellos nos miran, no podemos obligarlos a aceptarnos, tampoco a cambiarlos.

— Es entendible — Suspiré — Pero, sigo insistiendo, tú te adaptaste.

— Eso no significa que no he dejado de lado mi origen, cada quien es diferente.

— Esperemos que el rey sea justo con ellos — Dijo Eudora — Solo debemos llegar a Floris y que él decida.

Algo cayó al suelo.

Observamos hacia Quesac.

— ¡Ya lo rompió! — Gruñí, llevando una mano a mi frente.

Él recogió la trompa rota de la escultura, intentó colocarla de nuevo, volvió a caerse, parecía confundido.

— ¡No, déjalo!

— Esa escultura es falsa, te engañaron.

— Oh, no.

...****************...

Hubo una tormenta, así que tuve que salir de mi camarote, confiaba en que la salvaje no saldría de allí, se había vuelto a dormir en mi catre.

Le gustaban las manzanas, aún no me dejaba acercarme lo suficiente para no recibir un golpe.

Pero, lo que sí me desconcertó fue despertar por un movimiento brusco y descubrir a la salvaje rompiéndome la camisa, no solo eso, estaba insistiendo en tirar de mi cinturón.

Lo asumí como simple curiosidad, aunque lo que hizo después me dejó más confundido.

Subió al catre, acostándose boca abajo y elevando sus caderas.

Traté de no pensar en nada sucio, ignoré su comportamiento y subí a la cubierta.

Lidiar con la tormenta no fue fácil y menos cuando faltaban hombres.

Levi, Marlon, Dilan y Osmar tuvieron que correr de un lado a otro, tirando de las sogas y sujetándolas, mientras yo peleaba con el timón.

Después de eso volví al camarote, la salvaje seguía durmiendo, encontré varias cosas tiradas al suelo.

Las últimas manzanas ya no estaban.

Seguramente se asustó con la tormenta y como no sabía abrir la puerta se desesperó.

Volvió a despertar con un sobre salto mientras yo me cambiaba las ropas mojadas.

Se levantó mientras yo me sacaba el cabello.

Se acercó al escritorio y tomó el cuenco donde estaban las manzanas.

Volvió a observarme.

Sus ojos azul profundo mostraban ansiedad, tenía hambre.

¿Cómo le haría yo para convencerla de cambiarse esa ropa y asearse?

Se acercó y mí con el cuenco, lo señaló.

Olía a humedad, caminé por todo el camarote, había un charco en una esquina.

Supongo que ese también era un problema, debía enseñarle a usar un orinal.

¿En qué meollo me estaba metiendo?

Ni siquiera tenía hijos para saber que hacer al respecto y la salvaje actuaba como uno.

Ella me siguió y tiró de mi brazo, insistiendo que le diera de comer manzanas.

Ya no habían, eran las últimas que me quedaban.

— Tienes hambre, iremos a la cocina.

Empecé a caminar hacia la puerta, la abrí y ella se sorprendió.

Le hice señas para que me siguiera por el pasillo.

Dudó un poco de salir.

Pero, me siguió por el corredor.

Se quedó atrás y en un segundo ya no estaba.

— Eudora, ayúdame con la salvaje, se me perdió de vista.

Aproveché al toparme con ella.

Se rió de mí.

— ¿De qué te ríes?

— Lo siento, se ve que te está dando problemas.

— Problemas es poco, no deja de hurgar en todo lo que ve, no me deja corregirla, se pone agresiva si lo hago — Resoplé, rascándome la cabeza — Quiere apoderarse de todo lo que ve. Me está sacando más canas.

— Es una salvaje, Levi lo dijo, no será fácil.

— Lo sé, pero puede que si aprendo Polemo la manejare mejor.

— ¿Estás seguro? — Arqueó las cejas — Levi tampoco puede controlar a su padre.

— Ayúdame a buscar antes de que rompa algo.

Escuchamos un gruñido en uno de los camarotes.

Abrí la puerta.

La salvaje se estaba viendo al espejo, gruñendo y tocando la superficie.

— Es tu reflejo — Dije, entrando, este era el camarote de Levi.

Volvió a observarse, maravillada, tocando la superficie con el dedo índice, con golpecitos, como si hubiese un muro transparente entre ella y el reflejo.

Me detuve detrás de ella y se sorprendió al ver mi reflejo.

— Solo eres tú — La señalé y ella se estremeció, observándose nuevamente — ¿Cómo le haré para qué entienda?

— Es algo complicado — Dijo Eudora.

Ella olfateó y salió del camarote.

El olor de la comida se estaba precipitando hacia nosotros.

Cuando entré a la cocina ya estaba allí.

La salvaje observó toda la cocina, se metió hacia el fondo, donde se almacenaba la comida, observó los sacos con papas, las olió, también fue por las zanahorias y tubérculos.

Las gallinas hicieron ruido y se sorprendió al ver los animales emplumados, tocó las jaulas.

Se acercó a los estanques de los peces.

Metió la mano dentro.

— ¡No lo hagas! — Grité al ver que tomaba un pez y le daba un mordisco estando vivo.

Me observó con el ceño fruncido mientras masticaba.

Le quité el pez.

— Osmar, cocina esto.

La salvaje gruñó, peleando conmigo por el pez.

La sostuve mientras Osmar tomaba el pez.

— Niña mala, este pescado era el más grande, ahora hay que cocinarlo.

Ella gruñó para atacarlo, pero me atravesé.

— ¡Eso no se come así, Osmar dale un plato para que entienda! — Exigí, era muy fuerte, quería morderme el brazo.

Osmar sirvió el puré, el pollo y la ensalada de zanahoria.

La dejó en la mesa.

Señalé la comida, soltando.

La salvaje olió y se acercó con curiosidad.

Observó a todos comer.

El padre de Levi también estaba comiendo en la mesa, me sorprendió hallarlo con ropas decentes, hasta un corte de barba y cabello.

Lucía como todo un lord.

Me sorprendió ver que no se veía la diferencia de edad entre Levi y el salvaje, parecían gemelos.

La salvaje tomó un poco de puré y lo olfateó.

— Es comida, come — Dije, mostrándole con su plato como se llevaba una cucharada de puré.

Ella probó un poco, abrió mucho los ojos, sorprendida.

Empezó a comer desesperada, sin sentarse.

— ¿Podrías ayudarme a traducir? — Pregunté a Levi y él me observó con suficiencia.

— No, si quieres conservarla debe ser tu quien se haga cargo por completo.

Maldito, odiaba que se comportara como un erudito presuntuoso.

— Enséñame Polemo entonces.

— No es solo eso, tienes que aprender las señas.

Cierto, ellos no hablaban Polemo, solo un par de palabras.

Sin contar que debía enseñarle a comer correctamente, se estaba ensuciando todo el rostro y la ropa.

Noté que Levi quería reír en alto.

El infeliz lo estaba disfrutando ¿Cómo se atrevía a burlarse cuando él también era un salvaje?

Eudora entró a la cocina.

— ¿Es Quesac? — Se sorprendió al ver al padre de Levi.

— Al fin se dejó bañar y cortar el cabello.

— Vaya, se ve guapo — Dijo ella — Podría conquistar a cualquier dama de Floris.

— Tal vez así no se espante el rey, en cuanto a las damas, esa si las va a espantar.

— Al ver tales modales lo hará — Rió Marlon — Deberías enseñarle a usar tenedor y cuchillo.

— No los necesita.

Le insistí a la salvaje a sentarse, cuando lo entendió lo hizo mal, los platos se estremecieron cuando subió a la mesa.

— ¡No, debes sentarte aquí! — Albert señaló la silla.

Levi hizo un gruñido bajo y la salvaje lo observó.

Hizo una seña.

— Mermit — Dijo la salvaje, sin hacer caso.

— ¿Qué dijo? — Preguntó Eudora.

— Significa que es una princesa.

— ¿Princesa?

Me sorprendí.

— Sí, aunque no tiene un significado en nuestro idioma, así se le llaman a las mujeres nacidas del líder de las tierras bajas, ella viene siendo la hija del líder, así que tiene ciertas preferencias que la hacen más libre y diferente a las demás mujeres salvajes, tiene más potestad, por eso es tan buena cazando y matando otros salvajes — Dijo él mientras la princesa seguía comiendo con las manos — Las princesas salvajes son entregadas cuando se quieren alianzas entre tribus.

— Vaya, así que si tenemos algo en común, también las usan para negociaciones — Comentó Marlon.

— Es más detestable que eso, a ellas las entregan a toda la tribu, los hombres pueden usarlas como deseen, solo es un premio por la alianza — Dijo Levi.

Me preocupé, eso sonaba horrible, un salvajismo espantoso.

— ¿Creen qué ella fue entregada? — Pregunté.

— No, generalmente, las princesas mueren después de ser entregadas.

— La única sobreviviente de su tribu es una princesa — Me sorprendí.

— Sí, pero ese título no tiene relevancia ahora que no tiene tribu y que ya no está en Polemia — Gruñó Levi, le dijo cosas en su idioma, haciendo señas.

La salvaje frunció el ceño, pero bajó de la mesa y se dejó caer en la silla.

— ¿Qué le dijiste? — Pregunté, sorprendida.

— Le dije que su posición ya no es la misma, que ya no es Mermit porque no tiene tribu y está lejos de casa.

— Mermit — Repetí y la salvaje me lanzó una mirada — Ese será su nombre.

Levi puso los ojos en blanco.

— ¿Qué parte de qué no es una mascota no entiendes?

— No digo que sea una mascota, llamarle por un nombre es lo ideal, así me hará más caso.

Levi suspiró como si estuviese perdiendo la paciencia.

— ¿Con qué intenciones deseas conservarla? — Preguntó seriamente.

— Bueno... Yo...

— ¿Por qué te preocupa tanto? — Siseó Eudora.

— Solo quiero que Albert entienda que no es una mujer como las demás.

Dejé que discutieran y luego se marcharon del camarote.

— Significa que habrá mucho ruido — Marlon elevó las cejas una y otra vez.

1
victor hernandez
Sigue con el. Cuento de que cuando aprenda escondiendo tu miedo la vas a perder
Yise
Pero que maldito más baboso ufffff cerdo/Smug//Smug//Smug/hay no nooo perdón cerditos desgraciado. Ojla cuando salgas te arrolle una carreta y mueras 🤭🤭🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Yise
Hay mi Diosssss ella no habla pero que si entiende omeeeee y muchoooo golozaaaaa según la veo seguiría portándose mal 🤭🤭🤭🤭🤭🤭👏👏👏👏👏
Yise
Aaaaaa chuchisssss yo quiero que me castiguen asiiiiii/Sweat//Sweat//Sweat//Sweat//Sweat//Sweat//Sweat//Sweat//Sweat/q bárbaro bb🤭🤭🤭🤭
Daiana Ibarra
ay Albert no estés celoso a ella no le gusta el le gusta el sabor de las flores
Edith Villamizar
Albert se irá un tiempo y no me extrañaria que cuando regrese encuentre a Mermit con una pequeña o gran pancita 🤰 porque así bote a los renacuajos siempre hay alguno rezagado
Edith Villamizar
pobrecita Melvit no le cayó bien el tipejo, pero le gustaron las flores, es que ellas son inocentes
Edith Villamizar
llévatela, así la cuidaras
Edith Villamizar
buena idea, no la puedes dejar sola o acabarás en la ruina 🤭
Faveamny Calderon
se prendió este beta ahora sí se encendió el león celoso. 😏🧟🧠🧟🧠🧟🧠🧟
Ab
que hombre para ser más desesperante que no entiende que debe dejarla en paz
Marcela Lopez
esto está bueno
Kary Monte
maldito farrel🤬🤬🤬
albert los celos son malos recuerda que mermit no entiende solo es curiosa tienes que enseñarle
Kary Monte
🥺 no te vayas
mermit va sentirse triste
Kary Monte
oh 😆😆 Albert que bien, sigue presentándola
Liliana Diaz
yo también e pensado lo mismo porque cada vez que ellos están junto ella aparece Serca
Anonymous
Alguien que le explique a Mermit que recibir regalos de un hombre significa que se acepta el ser pretendida por favor😂😂😂😂
𝓔𝓶𝓪𝓷𝓭𝓮𝓻 🖤
🥺Noo, las flores no tenían la culpa 😭
Alondra Gomez
para que vea que hay alguien más detrás de mermit y el le sigue pensando
Nella Reyes
la suegra belleza de capitana pirata 🥰
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