NovelToon NovelToon
Rojo Destino: El Último Nudo De Estefi Sterling

Rojo Destino: El Último Nudo De Estefi Sterling

Status: En proceso
Genre:Amor eterno / Autosuperación / Romance
Popularitas:473
Nilai: 5
nombre de autor: Estefi Sterling

¿Qué harías si la única persona que puede salvarte es un "fantasma" que solo tú puedes ver?
Hades está en coma, pero su espíritu está atrapado en el mundo de los vivos, atado a Ela por un hilo rojo incandescente. Él busca una salida; ella busca una razón para seguir adelante. Están anclados el uno al otro en una lucha desesperada contra el destino. Juntos deberán enfrentar los nudos de dolor que los unen antes de que sea demasiado tarde. Una historia sobre la vida, la muerte y el poder de una conexión que no se puede romper.
Descubre "Rojo destino: El último nudo", una novela donde el amor es la única luz en la oscuridad del vacío.

NovelToon tiene autorización de Estefi Sterling para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El colapso del sistema.

El estruendo de una bandeja de metal golpeando el suelo del comedor fue la señal perfecta. El sonido resonó en las paredes de azulejos, seguido del silencio súbito de cientos de estudiantes. Isela vio a Mía desplomarse lentamente, una actuación impecable nacida de un agotamiento real. La chica se llevó una mano a la cabeza mientras su cuerpo cedía, y un murmullo de preocupación recorrió las mesas. El oficial que la vigilaba se puso de pie de un salto, olvidando su diario y su postura relajada; la urgencia de proteger a la hija del Director, o quizás de no fallar en su custodia, lo hizo correr hacia ella junto con los preceptores.

—Ahora, Ela —la voz de Hades sonó como un comando urgente en su cabeza, vibrando con una estática que le erizó la piel—. Tenés diez minutos antes de que el protocolo de emergencia se disuelva y el oficial vuelva a su puesto.

Isela no perdió un segundo. Se deslizó por los pasillos vacíos con la agilidad de una sombra, buscando el refugio de la biblioteca. El lugar olía a papel viejo y encierro, un contraste absoluto con el caos que se escuchaba a lo lejos en el comedor. Se ocultó detrás de la estantería de los archivos históricos, donde la luz era escasa, sacó su teléfono y lo conectó al puerto de red que Hades le había señalado con un parpadeo de luz azul sobre la placa de la pared.

—Estoy usando la clave que extrajimos de tu sueño, el CTR-LOG-4490 —explicó Hades mientras su imagen parpadeaba sobre la pantalla del celular, procesando miles de líneas de datos a una velocidad sobrehumana—. Miller es precavido, pero su ego lo hace predecible. Usó el mismo algoritmo de encriptación que yo le diseñé para proteger sus registros de pagos privados. Cree que nadie más en este edificio entiende su lenguaje.

Isela sentía cómo la temperatura del teléfono subía, quemándole la palma de la mano. El hilo rojo en su pecho vibraba con una intensidad que le nublaba la vista; era como si sus propios nervios fueran los cables por donde Hades viajaba hacia el servidor central. El aire alrededor de ella se volvió gélido, una señal de que Hades estaba usando toda su energía para perforar los muros de fuego del sistema.

—Lo tengo —susurró Hades. Su figura se volvió más densa, casi sólida por la victoria—. Entré en la carpeta de "Suministros Externos". No solo están los registros del depósito de las vías, sino también las facturas de las transferencias a cuentas fantasma. Hay una a nombre de una empresa constructora que no existe... la misma que figura en el peritaje del supuesto "suicidio" de tu padre hace diez meses.

Isela contuvo el aliento, sintiendo un nudo amargo en la garganta. Ver el nombre de esa empresa vinculada a pagos directos desde el instituto era la confirmación final. La muerte de su padre no había sido un arrebato de tristeza, sino una transacción comercial perfectamente ejecutada.

—Cargalo todo en la nube, Hades. No dejes rastro —ordenó Isela, mirando de reojo hacia la puerta de la biblioteca, con los oídos atentos a cualquier paso.

—Descargando... 80%... 90%... —Hades se detuvo en seco y su imagen sufrió un glitch violento, sus facciones se distorsionaron por un segundo—. Esperá. Hay un archivo encriptado con un protocolo diferente. Se llama "Operación Limpieza". Es de hace diez meses, de la misma semana en que... bueno, ya sabés. Ela... son las fotos del lugar del hecho antes de que llegara la policía científica.

Isela sintió un vacío en el estómago que la dejó sin aire. En la pantalla del teléfono empezaron a aparecer miniaturas de imágenes. No eran las fotos que habían salido en los diarios; eran fotos crudas, tomadas desde ángulos que solo alguien que estuvo allí antes que nadie podría tener. Vio el escritorio de su padre, los papeles desordenados que él siempre mantenía impecables, y una imagen de su mano caída, con la pluma que ella le había regalado tirada a un costado.

La bilis le subió por la garganta. La frialdad de Miller era aterradora: no solo lo había asesinado y montado la escena, sino que había guardado los registros de su "limpieza" como si fueran trofeos, ocultos en el servidor de una escuela, confiado en que su cifrado era una fortaleza inexpugnable. El dolor de hace diez meses volvió a golpearla con la fuerza de un camión, pero esta vez no traía llanto, sino una sed de justicia que le quemaba las venas.

—Descargalo también —dijo ella con una voz que no reconoció, una voz fría, letal y extrañamente madura—. Si Miller quiere jugar al depredador, nosotros vamos a mostrarle quién es la verdadera presa. No dejes ni un solo archivo atrás.

La puerta de la biblioteca se abrió de golpe, el chirrido de las bisagras resonando como un disparo. Isela desconectó el teléfono con un movimiento seco justo cuando el oficial de vigilancia regresaba. El hombre tenía la respiración algo agitada y una expresión de sospecha marcada en las cejas.

—Señorita —dijo el oficial, deteniéndose a pocos metros y mirándola de arriba abajo con una neutralidad ensayada—. El comedor es el lugar asignado para los alumnos en este horario. ¿Qué está haciendo acá sola en la oscuridad?

Isela guardó el teléfono en el bolsillo con una calma que la asombró incluso a ella misma. Se acomodó un mechón de pelo detrás de la oreja y sostuvo la mirada del oficial sin parpadear, ocultando el torbellino de odio que sentía por el uniforme que ese hombre vestía.

—Buscaba un libro de referencia para la próxima clase, oficial —respondió con voz plana—. No quería molestar a nadie con el alboroto del comedor. Ya encontré lo que necesitaba, así que ya me iba.

Al pasar junto a él, Isela sintió la mirada del hombre clavada en su nuca, analizando cada uno de sus movimientos. Podía sentir la tensión en el aire, esa desconfianza instintiva del depredador que nota que su presa ya no se comporta como tal. Pero en su mente, la voz de Hades era lo único que importaba, resonando con una promesa de retribución.

—Ya tenemos la soga, Ela. Y con estas fotos, Miller mismo se puso el nudo al cuello. Esta noche se termina el juego.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play