Gabriela es una adolescente. Quien no gusta mucho de estudiar. Pero un día. recibe una llamada, no sabe de quien se trata. Pues es número desconocido., cuelga pero al día siguiente. Vuelve a recibirla. Esta vez contesta. Escucha una vez. Que pregunta ¿Eres tú? Cada día recibirá la misma llamada e intentará no contestar. O ser lo más cortante posible. Aunque al final. Deja alargar la llamada y descubre algo sorprendente e inmaginable.
NovelToon tiene autorización de J A M para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 4
—¿Quién? —pregunto su mamá.
—ah... Estaba pensando en una serie que vi. Una chica quería entrar al baño donde estaba el chico y sin nada puesto.
—¿Eh? ¿En serio? ¿Por qué miras eso?
—ah, es que fue algo que apareció en un anuncio y fue en el primer capítulo. Nada más. Así que no te preocupes mamá, ja, ja, ja.
—está bien, por favor Carol, no permitas que mi hija mire ese tipo de cosas. ¿Sí?
—claro. No se preocupe.
—Carol...
—hay que terminar luego. Todavía no hemos terminado con inglés.
—el inglés es muy bueno aprenderlo. Hubiera querido aprenderlo antes. A veces no entiendo cuando llega un cliente extranjero.
—¿Eh? ¿Extranjero? ¡Mamá! ¿Qué es lo que haces para decir eso?
—...—Carol empezó a silbar dirigiendo la mirada hacia otro lado.
—¡ey! ¿Por qué silbas tú?
—por nada, solo me dieron ganas.
—Algo no me está oliendo bien aquí.
—quizás sea tú. Aún no te has bañado.
—no, por qué me gusta tomarlo antes de dormir. ¡Oye! No te desvíes del tema. Mamá y tú me ocultan algo. ¿Qué es?
—no lo sé.
—¡Carol!
—Aaaah, está bien Carol, tarde o temprano tendría que saberlo.
—¿saber qué?
—bueno, verás, hubo un tiempo en que no estábamos muy bien económicamente. ¿Recuerdas?
—sí. Fue hace como unos cinco años.
—así es, yo estuve buscando una forma de poder ayudar a tu padre. Y un día la madre de Carol, se encontró conmigo y me vio muy preocupada. Le dije lo que pasaba y ella dijo que me ayudaría. Me dejo en la recepción. Al principio eran solo clientes locales. Pero el negocio se volvió más famoso y empezó a llegar gente del extranjero. Y gracias a la madre de Carol y la misma Carol es que hemos podido recibirlos, atenderlos y recibir una buena reseña. Así que….
—¿espera? ¿Trabajas en el negocio de masajes de Carol?
—sí. Soy la recepcionista, solo los fines de semana. El domíngo Carol se une a mi o cuando puede. Para ayudarme cuando llegan clientes extranjeros. Su inglés es muy bueno.
—oh... ¿¡Pero por qué no me lo dijiste!?
–parecía no importarte lo que hacía. Salía en la mañana y tú estabas en tu mundo. Ahora estamos bien. Pero aun así. Sigo trabajando con ellas. Los fines de semana. Que es cuando más gente llega.
—¡Ah...! ¿Por qué son así conmigo?
—tu sólita lo hiciste. ¿Nunca le preguntaste a tu mamá que hacía o a donde iba?
—sí. Yo hubiera estado encantada de decirte. Hasta te hubiera llevado.
—Ah... ¿Por qué? —cara de frustración.
—Ya, Ya. Vamos, termina tu comida, que no podemos seguir posponiendo la tarea.
—¿qué fácil es para ti decir algo como esto y estar como si nada?
—lamento que te enteres hasta ahora. Pero no es nuestra culpa. Así que, ¿por qué me voy a sentir yo mal? Además, ya te invité es tu decisión si vas o no. —mirada sería.
—es cierto, tu padre también lo sabía, incluso él ya fue como unas dos veces. Aunque la última casi terminaba en final feliz.
—no necesitaba saber eso.
—ayude a Miranda a atender a algunos clientes. Mayormente mujeres haciendo masajes. Ella me enseñó. Por sí era necesario y la verdad que lo fue. Muchas veces. Ja, ja.
—bueno, ya terminé. Gracias por la comida señora. Lavaré los platos en lo que Gaby termina su cena.
—gracias. Eres muy amable.
—... yo también hubiera podido ayudar.
—está bien, ven el domingo. Y ayuda a tu madre. ¿Sí? ¿Quieres ayudar cierto? —mirada sería.
—sí...
—muy bien, termina tu cena y sigue haciendo tu tarea. —Sonríe.
—claro, mamá.
Tardo unos minutos más en terminar su cena, subió con mucha lentitud hacia su cuarto. No tenía muchos ánimos de hacer nada. Aunque su mejor amiga. La hizo cambiar de parecer.
—listo. Ya terminaste todas y faltan quince minutos para la media noche. ¿Ves? Si le pones empeño y no andas de aquí para allá, terminarás pronto.
—sí... —con su cabeza en el escritorio y una cara de agotamiento.
—bueno, si sigues así. Los exámenes no serán un problema. Vamos amiga mía. Quiero seguir teniendo lindos momentos contigo.
—claro... Otro día quizás... —se quedo dormida en su escritorio.
—sí. Quizás otro día. —sonreía mientras la cubría con una manta.
—la cubrió con la manta. Se sentó en la cama y espero a que su amiga despertará por sí misma. Cosa que paso una hora y media después. Siendo ella la despertada para acomodarse. Cosa que hizo sin muchas ganas. Y sintió el abrazo de su amiga y se quedó dormida otra vez. Esperando la llegada de un nuevo día de escuela. Qué para su querida amiga. Siempre sería una tortura...
—Ah, las clases siguen siendo igual de aburridas. —hablo Gabriela.
—apenas acabamos de terminar la primera clase.
—lo sé, pero, era tan aburrida que me dio sueño.
—y por eso el maestro te termino regañando.
—él no me entiende.
—aveces ni yo te entiendo.
—¿por qué no?'—ojos de desilusión.
—no lo sé. Solo sé que mi amiga es única y la quiero mucho. Aunque no siempre pueda entenderla. —sonrió.
—Aaaah, bueno, me alegra saber que lo eres. Ya que no hay nadie más que me haga sentir como tú lo haces.
—eso sonó... Raro. Bueno, eso es algo muy de ti y eso me encanta.
—creo que eso sonó más raro.
—ja, ja, ja ja, ja, ja. —ambas rieron a la vez.
—¡oigan ustedes! Guarden silencio. —hablo la representante de la clase.
—pero sí la clase aún no empieza. —hablo Gabriela.
—Sánchez, yo que tú. Me pondría a estudiar en vez de estar jugando. Y tu López. Que seas una de las mejores. No quiere decir que puedas hacer lo que te plazca.
—lo sé. Rosa. O debo decir. ¿La novia del capitán fútbol? —hablandole al oído.
—¿Ah?
—vi a una pareja muy juntitos y acaramelados por los alrededores del parque. Este fin de semana. Antes del partido de ellos. ¿Eran ustedes cierto?
—¿Qué? —roja como tomate.
—oiga mi representante. ¿Por qué está roja?
—¿Ah? ¡Solo habla más bajo por favor! —se fue a su lugar.
—¿qué paso?
—ah, nada. Creo que algo la sorprendió mucho. Ja,ja.
—oh.