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SOMBRA Y ESCALPELO

SOMBRA Y ESCALPELO

Status: Terminada
Genre:CEO / Mafia / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:60.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

Elena Valdés (30 años) es una brillante neurocirujana, reconocida a nivel nacional como una eminencia médica. Sin embargo, tras las puertas de su hogar, vive bajo el yugo de Mauricio, su esposo y un CEO exitoso que utiliza el desprecio psicológico y la humillación constante para mantenerla controlada. Su único refugio es su hijo de 6 años, Mateo, y el apoyo incondicional pero respetuoso de sus padres, quienes nunca aprobaron a Mauricio, pero apoyan las decisiones de su hija.

Su vida da un giro vertiginoso cuando conoce a Damián Montenegro (43 años), un magnate empresarial imponente, multimillonario y carismático, padre de dos hijos. Entre Damián y Elena surge una pasión arrolladora y un amor profundo que la hace redescubrir su valor.

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

EL BANQUETE DEL AZAR Y LA PRUEBA DE FUEGO

​El viento soplaba con fuerza contra los imponentes ventanales de la mansión del acantilado, pero dentro del comedor principal, la temperatura era completamente diferente. La larga mesa de madera de nogal estaba elegantemente servida con platos de porcelana fina y copas de cristal cortado, iluminada únicamente por la luz cálida de una enorme lámpara de araña y las velas encendidas en el centro.

​Sin embargo, el verdadero peso de la noche no lo cargaban los cubiertos de plata, sino la tensión acumulada en el ambiente.

​Por primera vez desde que asumió el control absoluto de su imperio y de su vida junto a Elena, Damián Montenegro iba a recibir bajo su mismo techo a la vieja guardia de su familia: sus padres, don Humberto Montenegro y doña Beatriz. Patriarcas de la vieja escuela del bajo mundo, figuras intocables que habían gobernado las sombras décadas antes de que Damián heredara el trono.

​A la cabecera de la mesa, Damián mantenía una postura impecable, con la mandíbula ligeramente tensa y la mirada fija en la puerta doble del comedor. A su lado, Elena lucía un vestido midi de corte impecable en color negro, con el cabello suelto sobre los hombros y la fría serenidad de quien se prepara para una intervención quirúrgica de alto riesgo. En el otro extremo, Mateo, Thiago y Lucía conversaban en voz baja, contagiados por la inusual expectativa del momento.

​La puerta se abrió con un sonido seco y solemne.

​Don Humberto entró con paso firme, apoyado ligeramente en un bastón con empuñadura de plata, pero con los ojos oscuros y penetrantes intactos, idénticos a los de su hijo.

Detrás de él avanzaba doña Beatriz, una mujer de alta alcurnia, con el cabello perfectamente recogido en un moño estricto y un abrigo de piel que desprendía una elegancia gélida y dominante.

​—Damián —saludó don Humberto con su voz ronca y profunda, deteniéndose a mitad de la estancia para evaluar el perímetro y a los presentes con la destreza de un viejo zorro—.

Veo que sigues teniendo debilidad por las fortalezas frente al mar. Aunque nos tomó demasiado tiempo recibir una invitación formal a tu búnker.

​Damián se puso de pie con lentitud, manteniendo una distancia respetuosa pero de absoluta autoridad.

​—Padre, madre. Bienvenidos a casa —respondió Damián con voz firme, antes de desviar la mirada hacia Elena y extender una mano para invitarla a ponerse de pie a su lado—. Les presento a la doctora Elena Valdés... y a su hijo Mateo.

​Doña Beatriz detuvo su andar. Sus ojos severos recorrieron a Elena de arriba abajo, midiendo cada detalle con la precisión de un juez implacable. No había una sonrisa de bienvenida en su rostro, sino el peso de décadas de tradición mafiosa donde las mujeres que entraban a la familia debían ser tan de hierro como los hombres que la mandaban.

​—Una doctora —murmuró doña Beatriz con un tono cortante, cruzando los brazos sobre su abrigo—. Curioso currículum para alguien que decide meterse en el ojo del huracán de los Montenegro. Supongo que sabe muy bien dónde se está metiendo, doctora. En esta casa la lealtad no se negocia, y los errores se pagan caro.

​En la mesa, Thiago contuvo la respiración y Lucía apretó los cubiertos con fuerza, dispuesta a saltar en defensa de Elena si la situación se ponía hostil.

​Pero Elena no se encogió ni un solo milímetro. Al contrario, enderezó la espalda, elevando la barbilla con esa elegancia gélida y letal que la caracterizaba en los quirófanos más complejos. Sostuvo la mirada de la matriarca sin parpadear.

​—Doña Beatriz —respondió Elena con voz clara, firme y absolutamente imperturbable, haciendo eco en el silencio de la sala—. No vine a esta casa a pedir permiso ni a buscar la aprobación de nadie. A lo largo de mi vida he sostenido vidas humanas entre mis manos y he tomado decisiones de vida o muerte bajo presión extrema; le aseguro que conozco perfectamente el peso de las consecuencias. Si su hijo y yo estamos aquí, no es por capricho, sino porque ambos sabemos sostener el fuego sin quemarnos.

​Don Humberto abrió los ojos con sorpresa genuina. Por un segundo, el silencio fue sepulcral. Luego, una sonrisa lenta, áspera y profundamente respetuosa se dibujó en los labios del patriarca.

​Don Humberto soltó una carcajada seca que retumbó en las paredes de piedra del comedor, golpeando el suelo con su bastón.

​—¡Por Dios, Damián! Al fin trajiste a una mujer que no se arrodilla ante el apellido —exclamó el viejo patriarca con una chispa de aprobación en la mirada, tomando asiento a la derecha de la mesa—. Me recuerda a tu abuela, muchacha. Y eso, en esta familia, es el mayor elogio que vas a escuchar en la vida.

​Doña Beatriz estudió el rostro de Elena durante unos segundos más, antes de que la comisura de sus labios se cediera en una mueca de respetuosa aceptación. Se quitó el abrigo y se sentó frente a ella.

​—Más te vale que tengas razón, doctora —sentenció la matriarca con severidad, aunque sirviéndose una copa de vino—. Porque si vas a gobernar junto a mi hijo, vas a necesitar más que un bisturí para mantener a raya a los enemigos de este imperio.

​Damián exhaló un suspiro imperceptible de alivio, antes de mirar de reojo a Elena con una devoción absoluta y una sonrisa lobuna. La prueba de fuego había sido superada con creces; la reina de la mafia y de los quirófanos acababa de reclamar su trono.

1
Zonia Guzman
Me aburrió no leo más
Zonia Guzman
Tan tonta. Le defiende y se pone antes agresiva y si se dejó pisoteardelmarido en fin novela ya no me esta gustando voy. Leer otros dos capítulos o sino dejo de estresarme
Maris Benitez
Ahora se va a llamar la neurocirujana mafiosa 🫣🫣🫣
Maris Benitez
Los enemigos moviéndose 😬😬😬🫣🫣🫣
Maris Benitez
Hufffggggggggg ❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥🔥🔥🔥🔥💥💥🥵🥵🥵😍💕😍💕 Que calor rrrrrrr 🫠🫠🫠🫠🫠 fogozo Damián
Maris Benitez
UPS 🫣se arrepintió primero la llevo a su casa y media hora después ya estaban en la de Damián 🤪🤪🤪 rápida desicion ❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥
Maris Benitez
Hufffff 🫣 se está hechando enemigos encima Elena 🤦 todo por involucrarse con él Zar
Maris Benitez
Con 43 años está en su segunda adolescencia 🤪🤪🤪me encanta Elena
Maris Benitez
Claro que le está pavimentando el camino 🤪🤪pero para si casa 🏡
Maris Benitez
UPS 😬 llegó muy furiosa, pero con 2 palabras ya la calmo 🤦🤦🙄🙄🙄y una palabra más y ya la conquistó
Maris Benitez
Jejeje jejeje 😆😆😆 creo que Damián se está por encontrar con un huracán enfurecido 🤪🤪🤪🤪
Maris Benitez
Damián el salvador de Elena 🤪 porsupuesto que la quiere para él 🙃🙃🙃🙃, Humm y hubo química ❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥
Maris Benitez
Mauricio puso en riesgo la vida de Elena y su hijo al hacer tratos con el cartel, hum pero Damián ya está ahí para protegerlos 🙃🙃🙃, veremos si firma el divorcio tranquilamente🤔🤔🤔
Maris Benitez
Damián muy interesado en Elena 🫣 y creo que a ella también le llamó la atención 🙃🙃🙃🙃
Maris Benitez
Humm que pena si ella termina en manos de un mafioso 🤔🤔🤔
Yeny Charmelo: pero es el esposo que tiene solo la humilla para sentirse poderoso,.poco hombre
total 1 replies
Maris Benitez
Excelente Elena 👍👏👏👏👏💪💪💪💪,me encantó el round de cariño a su esposo
Delia Alonso
Orgullo mal enfocado
Delia Alonso
Me gusta el comienzo
Delia Alonso
Me gusta el comienzo
Daniela Sanchez
Una sugerencia, autora: En vez de colocar de forma repetitiva 43 años, puedes sustituir, por "A su edad", "Durante sus años de vida"... así no se vería tan repetitivo y chocante en la lectura.
Daniela Sanchez: Gracias a ti por aceptar mi sugerencia🫂 Éxito con tu novela, Naibelys 🙏🏻 seguiré leyendo 🤓
total 2 replies
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