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Después de elegir el divorcio

Después de elegir el divorcio

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Amante arrepentido / Divorcio / Completas
Popularitas:43k
Nilai: 5
nombre de autor: Mutzaquarius

Mela llevaba veinte años siendo la esposa perfecta. Cocinaba, limpiaba, cuidaba a su suegra enferma, criaba a su hija y mantenía en orden un hogar que nunca fue suyo. Todo para que Arman, su marido, pudiera concentrarse en los negocios y construir un imperio.

Hasta que descubrió que, durante la última década, él lo compartía todo con otra mujer.

El día que Mela firmó el divorcio, se llevó consigo una maleta medio vacía, una llave oxidada y una sola certeza: no iba a suplicar. Ni por dinero, ni por una casa, ni por la dignidad que le habían arrancado.

Volvió a Morana, el pueblo donde creció, a la casa de madera que sus padres le dejaron. Allí, con las manos en la tierra, empezó a reconstruirse desde cero: limpió maleza, plantó chiles y verduras, y poco a poco levantó un negocio que nadie esperaba.

Pero Morana también le trajo algo que no buscaba.

Dino. Un hombre sencillo que apareció en el pueblo con la sonrisa fácil y las manos siempre dispuestas a ayudar. Alguien que la miraba sin lástima y la trataba sin condiciones. Alguien que guardaba un secreto capaz de cambiarlo todo.

Mientras Mela construye su nueva vida, la antigua no deja de perseguirla. Arman, arruinado y arrepentido, vuelve a buscarla. Su exsuegra, que la despreció durante años, ahora la necesita. Su propia hija, que eligió quedarse con la amante, empieza a cuestionar esa decisión.

Y en medio de todo, un enemigo invisible lanza un ataque que amenaza con destruir lo que Mela acaba de ganar.

NovelToon tiene autorización de Mutzaquarius para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 30 — El último recurso

La tarde fue cediendo paso a la noche. Las luces de la ciudad se encendieron una a una. Sin embargo, al borde de aquella calle, Arman, su madre y su hija seguían de pie como tres almas sin dirección.

Las maletas descansaban a sus pies, ridículamente insuficientes en comparación con la vida lujosa que habían llevado.

Diana se había sentado en la banca de una parada de autobús, pálida. Se sujetaba el pecho con una mano y respiraba con dificultad. Lina, por su parte, no dejaba de quejarse.

—Papá, ¿a dónde vamos? Estoy cansada y tengo hambre —se lamentó.

Arman guardó silencio, sin responder. Cerró los ojos. Su paciencia estaba al límite.

—No quiero dormir en la calle, papá. Yo...

—¡Basta! —El grito de Arman hizo que Lina diera un respingo.

La muchacha se quedó muda al instante, con los ojos muy abiertos.

Arman se restregó el rostro con brusquedad. El pecho le subía y bajaba mientras trataba de contener la rabia. Ni él mismo sabía qué hacer.

El dinero que traían estaba casi agotado. No habían encontrado dónde pasar la noche. Ni un solo conocido quiso ayudarlos.

Y en medio de todo aquello, Lina no paraba de quejarse.

—Si no fuera por ustedes... —Arman se detuvo a media frase y soltó un resoplido áspero.

Diana giró la cabeza de inmediato.

—¿Por nosotras qué?

Arman dejó escapar una risa amarga.

—Nada.

Pero su cabeza era un caos. Todo se sentía tan distinto ahora.

Antes, cada vez que llegaba a casa, todo estaba resuelto. La comida lista, la casa en orden, su madre atendida, Lina sin que le faltara nada. Y él nunca se detuvo a pensar quién hacía todo eso, porque le parecía lo más natural del mundo.

Hasta que lo perdió.

—¡Man! —La voz de Diana se debilitó—. Dios mío... el pecho, Man...

Arman volteó de golpe y vio que el rostro de Diana se ponía cada vez más pálido.

—¿Dónde están tus medicinas, mamá? —preguntó, alarmado.

Diana temblaba.

—En la bolsa, pero... —Las manos le fallaban para abrirla.

Arman se apresuró a ayudarla. Pero en ese momento, algo cayó del interior del bolso: una fotografía.

La recogió y, al verla, se le cortó la respiración.

Era la foto vieja que había tomado de la casa. En ella, Mela sonreía con ternura mientras abrazaba a la pequeña Lina.

Arman contempló largo rato el rostro de aquella mujer. Sin saber por qué, en medio de toda la ruina, quien acudía a su mente era Mela.

La mujer que siempre sabía qué hacer. La mujer que jamás abandonó a esa familia, ni siquiera cuando la trataban mal.

Arman acarició la foto con suavidad.

—Tenemos que buscar a Mela.

Diana alzó la cabeza de golpe.

—¿Qué? ¿Te volviste loco?

—Es la única salida, mamá.

—¡No! —Diana rechazó la idea de inmediato—. Tenemos que conservar la dignidad, Man.

Arman rio con amargura.

—¿Dignidad? —Miró a su madre con ojos exhaustos—. Mamá, ni siquiera tenemos dónde dormir esta noche.

Diana enmudeció.

—El dinero se nos acaba, tú estás enferma y Lina no va a aguantar vivir así.

Diana se mordió el labio.

—Pero ¿crees que Mela querrá recibirnos?

Arman volvió a posar los ojos en la fotografía.

—Mela nunca ha sido cruel. Además... —Su mirada se desvió hacia Lina, que permanecía cabizbaja—. No sería capaz de darle la espalda a Lina.

Aquellas palabras dejaron a Diana paralizada. Porque, por primera vez, los dos reconocían algo que habían ignorado durante años.

Mela siempre trabajó duro y fue pieza fundamental de la familia. Pero ellos jamás la valoraron. Al contrario, menospreciaron el trabajo de una ama de casa. Y ahora se daban cuenta, cuando ya lo habían perdido todo.

La noche se hizo más profunda. El viento soplaba cada vez más frío.

Diana terminó por cerrar los ojos. El cuerpo se le aflojó.

—Pero mamá no está segura de que todavía quiera recibirnos.

Arman no pudo contestar. Porque, aunque Lina fuera un argumento de peso, ni él mismo estaba convencido. Pero no les quedaba otra opción.

—Tenemos que creer, mamá. Como te dije, no sería capaz de hacernos algo así, sobre todo a Lina —dijo Arman—. Ahora busquemos un lugar para dormir. La niña ya se cae de sueño y nosotros llevamos mucho rato caminando. Mañana buscamos una joyería y vendemos las alhajas que te quedan para pagar el viaje. ¿No te importa, verdad?

Diana asintió despacio. En ese momento, su única esperanza era Mela. Y rogaba con toda el alma que Mela los perdonara y los aceptara de vuelta.

A la mañana siguiente fueron a una pequeña joyería.

Con el corazón encogido, Diana se quitó la pulsera, los aretes y el último anillo que aún llevaba puesto.

Las manos le temblaban al entregarlos.

—Eran un regalo de tu padre —susurró con un hilo de voz.

Siempre los había usado, no se los había quitado ni una sola vez. Pero ahora, hasta los recuerdos debía venderlos para poder sobrevivir.

—Perdóname, mamá. Cuando consiga un trabajo, te compro unos nuevos —dijo Arman.

Diana apenas asintió y esbozó una sonrisa, aunque sabía bien que los recuerdos no se reemplazan con nada.

Arman tomó las joyas de su madre y se las entregó al empleado de la tienda. Tras el proceso de verificación y tasación, el empleado calculó el precio.

Arman miró a su madre, que asintió con un leve movimiento de cabeza. Se volvió hacia el empleado y aceptó el dinero.

La cantidad era considerable: alcanzaba para el viaje y para alquilar algo en el pueblo.

Unas horas después, los tres llegaron a la terminal de autobuses con la última esperanza que les quedaba.

Morana. El pueblo donde vivía, en paz y sin ellos, la mujer a la que un día habían lastimado.

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Guadalupe Mora Zetina
buen bonita y bella historia ❤️👏👏👏👏👏🥰🥰
Guadalupe Mora Zetina
claro que sí mela tienes que estar bien para tus bebés y tu cariñoso esposó
Guadalupe Mora Zetina
que bueno Mela y Dino se merecen esa bendición y esa alegría 👏👏👏👏👏🥰
Marys Arreola
Me Gustó Muchísimo 💕
Guadalupe Mora Zetina
más bien nunca fue mala la cuido usted la tenía como sirvienta y a parte al humillaba usted si que era y perversa pero como les llegó el karma
Guadalupe Mora Zetina
ya para no seas metiche eso a ti no te importa ni te compete decirle nada Dino se lo dirá cuando esté preparado por qué se pasa lo contrario y el Man va de chismoso esto no me va a gustar nada tf metes como si tú la hubieras querido y respetado mucho fuiste un desgraciado infiel y eso sí que fue una mentira que ocultas te 10años y la lastimaste demaciado tu tu madre metiche y tu hija junto con tu amante
Guadalupe Mora Zetina
ojalá que Dino le dé un escarmiento al ex marido para que cuenta en carne propia las umillaciones
Guadalupe Mora Zetina
ojalá que su negocio de Mela crezca y prospere se lo merece y que no tenga envidias 🥰
Cliente anónimo
Jaja lo va a llevar derechito ala destrucción ! Jaja
Emiux Emiux
👏👏👏👏🥰 muy bonita historia, con mucho mensaje para reflexionar
Emiux Emiux
La cago gacho y hasta el fondo, pero él realmente tic fondo y está haciendo lo mejor que puede por él y su familia
Emiux Emiux
Uyyyy esa foto hará estragos ???
Emiux Emiux
Listo 🤣🤣🤣 el nombre ya nos dijo quien es Dino
Emiux Emiux
🤣🤣🤣🤣🤣 tienes con que pagar ?
Emiux Emiux
Sip, este es ese hombre millonario
Graciela Saiz
quien será ese empresario? Dino ? 🤔
Soledad Muñoz Vazquez
mi hija hace eso y para mi ya no hay vuelta atrás ya no tengo hija yo no perdono aunque sea mi hija
Li Martinez
me encantó está novela ,muy entretenida de principio a fin🥰
Li Martinez
me encantó la novela, estuvo buenísima, felicidades autora☺️
LISSETH BUITRAGO
Linda Historia. Gracias
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