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Haré que mi esposo se arrepienta

Haré que mi esposo se arrepienta

Status: Terminada
Genre:Juego de roles / Amante arrepentido / Venganza de la Esposa / Completas
Popularitas:26.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Senja

Valeria lo dio todo por su matrimonio. Durante siete años fue la esposa perfecta: cocinaba antes del amanecer, criaba sola a Luna, su pequeña hija, y trabajaba en las sombras para convertir el negocio de Andrés en un imperio. A cambio, recibió indiferencia, mentiras y la traición definitiva: descubrir que su esposo compartía cama con otra mujer mientras Luna lloraba esperando una promesa de cumpleaños que jamás se cumplió.

Lo que Andrés nunca supo es que Valeria no era una simple ama de casa. Detrás de su apariencia sumisa se escondía la presidenta y accionista mayoritaria de Grupo Valcárcel, uno de los conglomerados empresariales más poderosos de la ciudad. Una mujer capaz de destruir carreras, hundir fortunas y reescribir destinos con una sola llamada telefónica.

El divorcio fue solo el primer movimiento en un tablero que Andrés nunca vio venir.

Mientras él se hunde cada vez más —de empresario arrogante a chofer, de chofer a paralítico, de paralítico a indigente vendiendo globos en la calle—, Valeria asciende imparable. Y cuando Santiago, un misterioso CEO en silla de ruedas que esconde secretos tan profundos como los suyos, irrumpe en su vida con una determinación inquebrantable y un amor que viene desde la adolescencia, Valeria descubre que la venganza más dulce no es destruir al hombre que la traicionó, sino construir la vida que siempre mereció.

Pero en esta familia, las traiciones no terminan con el divorcio. Madrastras que envenenan, hermanastras que conspiran, amantes que ordenan asesinatos y secretos que pueden cambiarlo todo se interponen entre Valeria y la felicidad que está decidida a reclamar.

NovelToon tiene autorización de Senja para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap. 28

Valeria estaba sentada en su silla ejecutiva, organizando algunos expedientes de trabajo. A su lado, don Rodrigo, su secretario y hombre de confianza desde hacía mucho tiempo, estaba cerrando su laptop.

—Buen trabajo el de hoy, don Rodrigo. Todos los puntos de la reunión se comunicaron correctamente —dijo Valeria con una leve sonrisa.

—Gracias, señora Valeria. Ah, disculpe de antemano —don Rodrigo hizo una pausa en sus palabras, mirando de reojo hacia la puerta de salida—. Afuera hay una persona que lleva un buen rato esperando. Insiste en reunirse con usted en privado para tratar una propuesta.

Valeria frunció el ceño un instante.

—¿Quién? ¿Tenía cita previa?

—Se trata del señor Santiago, director general de Grupo Monterrey. Vino en persona —respondió don Rodrigo con tono respetuoso.

Valeria se quedó en silencio un momento. El nombre de Santiago y Grupo Monterrey, por supuesto, no le eran desconocidos. Esa empresa gigantesca operaba en los sectores de tecnología e inversiones, y su escala ya era enorme.

Valeria asintió despacio.

—Está bien, hágalo pasar a mi oficina, don Rodrigo.

Unos minutos después, dentro del amplio despacho de Valeria, la puerta se abrió. Don Rodrigo guiaba a un hombre joven, de rostro atractivo, con una mirada sumamente aguda e inteligente.

Sin embargo, el hombre llamado Santiago estaba sentado en una sofisticada silla de ruedas eléctrica. Su condición física de parálisis no le restaba en absoluto la imponente autoridad que emanaba de él.

—Buenas tardes, señora Valeria. Es un honor para mí poder reunirme en persona con la mujer extraordinaria detrás del éxito de Grupo Valcárcel —saludó Santiago con su voz de barítono, que sonaba sumamente amable, mientras detenía su silla de ruedas frente al escritorio de Valeria.

Valeria se puso de pie e hizo una ligera reverencia llena de respeto.

—Buenas tardes, señor Santiago. El honor es mío al recibir la visita del director general del extraordinario Grupo Monterrey. Tome asiento, bueno, quiero decir, pongámonos cómodos para platicar. ¿Qué asunto importante lo trae por aquí?

Santiago esbozó una leve sonrisa, apreciando la cortesía de Valeria.

—Iré directo al grano, señora Valeria. Grupo Monterrey quiere invitar a Grupo Valcárcel a colaborar en un proyecto de expansión digital en los sectores inmobiliario y de comercio minorista. Considero que la unión de nuestras fuerzas puede convertirse en algo verdaderamente grande.

Valeria escuchó la breve explicación de Santiago con atención. Guardó silencio unos segundos, sopesando la carpeta de la propuesta que Santiago le había presentado, y luego la cerró de nuevo con mucha calma.

—Señor Santiago, antes que nada quiero expresarle mi más profundo agradecimiento por la confianza y esta extraordinaria propuesta —dijo Valeria con un tono de voz muy suave y amable, pero en el que se deslizaba una firmeza absoluta—. Sin embargo, le pido disculpas: por el momento, Grupo Valcárcel debe declinar esta oferta de colaboración.

Santiago no pareció sorprendido; más bien arqueó una ceja con genuino interés.

—¿Puedo conocer sus razones, señora Valeria? Rara vez una empresa rechaza una inyección de capital y una expansión con Monterrey.

Valeria sonrió con sinceridad; no había el menor rastro de soberbia en sus palabras.

—Grupo Monterrey es una empresa colosal que ya se encuentra muy por encima de nosotros, señor Santiago. El enfoque y la visión de nuestros negocios en este momento son diferentes. Valcárcel está concentrado en fortalecer sus cimientos internos y el mercado local, mientras que Monterrey ya opera a escala global. Si forzáramos una alianza, me temo que Valcárcel solo sería un seguidor, no un socio en igualdad de condiciones. Quiero hacer crecer esta empresa con nuestras propias piernas primero.

Santiago se quedó inmóvil un instante, y luego su leve sonrisa se ensanchó. Hacía mucho tiempo que sentía curiosidad por conocer a la dueña de Valcárcel, de quien se decía que tenía una voluntad de acero.

Y hoy lo comprobó por sí mismo.

Valeria era una mujer fuerte que lo rechazó con elegancia. Normalmente, todas las mujeres perseguían a Santiago y aceptaban cualquier cosa a cambio de su dinero y su poder, aun sabiendo que Santiago estaba paralítico.

Pero la mujer que tenía enfrente era completamente diferente.

—Una razón muy visionaria y sensata, señora Valeria —dijo Santiago mientras retrocedía ligeramente en su silla de ruedas—. Respeto su decisión. Con su permiso, me retiro.

—Gracias por su comprensión, señor Santiago. Permítame acompañarlo hasta la salida —dijo Valeria con cortesía.

Santiago giró su silla de ruedas hacia la puerta. A lo largo del camino hasta el vestíbulo, solo veía la espalda de Valeria caminando a su lado, mientras en su interior sonreía con un significado profundo.

Aquel hombre estaba plenamente convencido de que, con el carisma y la firmeza de Valeria, algún día esa mujer terminaría aceptando su propuesta, ya fuera en el mundo de los negocios o, quizás, en otro terreno.

*

*

Andrés ya se encontraba dentro de la oficina privada de Natalia. Como chofer personal recién contratado, en realidad Andrés solo tenía la función de llevarla y traerla. Pero esa tarde, Natalia le ordenó entrar a su despacho privado con el pretexto de que necesitaba ayuda para cargar unos expedientes.

Andrés acababa de sentarse en un sofá en la esquina de la oficina cuando Natalia, de pronto, caminó hacia él después de haber cerrado la puerta con llave. Natalia, con su ropa ceñida y provocativa, avanzó despacio y se sentó en el mismo sofá, justo al lado de Andrés, tan cerca que el aroma penetrante de su perfume le golpeó la nariz de inmediato.

—Andrés —lo llamó Natalia con voz mimosa, apoyando la barbilla en la mano mientras contemplaba el rostro atractivo de Andrés—. Quiero preguntarte algo, ¿puedo?

Andrés bajó la cabeza con cortesía, sintiéndose incómodo por la cercanía excesiva.

—Claro, señorita Natalia. ¿Qué quiere preguntar?

—Andrés... ¿ya tienes novia? ¿O tal vez ya tienes esposa? —preguntó Natalia con los ojos parpadeando coquetamente.

Andrés guardó silencio un momento. Esa pregunta desencadenó de golpe sus recuerdos amargos sobre Valeria y la destrucción de su pasado.

Andrés lo pensó detenidamente. ¿Debería mentir para conservar su trabajo? No, Andrés no quería construir otra mentira. Tenía que ser honesto para no terminar decepcionando a esta mujer más adelante.

—Soy divorciado, señorita —respondió Andrés con su voz de barítono, baja pero sincera.

—¿¡Divorciado!? —Los ojos de Natalia se abrieron de par en par, pero al segundo siguiente su sonrisa se ensanchó aún más. Se corrió en el asiento hasta que sus hombros se tocaron—. ¿Cómo es posible que un hombre tan apuesto, tan imponente y tan viril como tú sea divorciado? Tu exesposa seguro que no tenía ojos, porque desperdició a un hombre como tú.

Andrés solo pudo sonreír con amargura por dentro. No tenía la menor idea de que Natalia, en secreto, ya había empezado a sentirse intensamente atraída y obsesionada con su cuerpo musculoso desde la primera vez que lo vio el día anterior.

Natalia tomó de pronto los dedos de Andrés y los sostuvo con suavidad.

—Andrés, ¿quieres dinero?

La pregunta tan directa hizo que Andrés frunciera el ceño con desconcierto. Trató de responder con realismo.

—Cualquiera querría dinero, señorita. Y más yo. No soy más que un hombre pobre que está tratando de salir adelante desde cero para sobrevivir.

Natalia sonrió con astucia, sintiendo que su anzuelo estaba funcionando a la perfección.

—Perfecto. Entonces, ¿te casarías conmigo?

—¿¡Qué!?

Andrés se quedó completamente boquiabierto, con los ojos desorbitados mirando el rostro de Natalia, que lucía absolutamente seria con su propuesta. La mente de Andrés se quedó en blanco, sufriendo una desorientación instantánea. Se había divorciado oficialmente de Valeria hacía apenas un tiempo, su vida estaba hecha pedazos y a la deriva.

¿Y ahora, una joven hermosa, hija de un magnate multimillonario, de repente se le declaraba y le proponía matrimonio así, de la nada?

Andrés no sabía qué responder ante la suerte que acababa de caerle encima.

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Candelaria Gorrin
hla me gustaría que editaras está novela y corrigas los fallos de relato uno es que pones al principio que la empresa de Valeria la creo ella sola que no es de su padre que la empresa familiar la está llevando Natalia y luego sale que Valeria es la ceo de la empresa familiar que Natalia le dice a Valeria que ella lleva la filial más grande el otro es que Romina dice que Andrés se divorcio de ella pa estar co Natalia cuando en el capítulo que lo hecho a la casa todavía no lo estaban
Rossy Gutiérrez
Autora describe la escena como si fuera la primera vez que la ve desnuda y en capítulo anterior ya lo habían hecho ❓⁉️
Miriam Ramirez
hermosos momentos de pareja
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