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EL CACHORRO DEL ALFA

EL CACHORRO DEL ALFA

Status: Terminada
Genre:Reencuentro / Demonios / Brujas / Embarazo no planeado / Hombre lobo / Embarazada fugitiva / Completas
Popularitas:1.3M
Nilai: 4.9
nombre de autor: Adriánex Avila

Dayana, una loba nómada, se ve involucrada con un Alfa peligroso. Sin embargo un pequeño bribón hace temblar a la manadas del mundo. Daya desconcertada quiere huir, pero termina en... situaciones interesantes...

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap. 12 La manada murmura

La puerta del despacho de Lycas, una habitación forrada de madera noble y repleta de mapas y documentos antiguos, se cerró con un suave clic, aislando el caos de rumores que infectaban la mansión. Antonio, su Beta principal y amigo desde la infancia, permanecía de pie frente al enorme escritorio. Su rostro, usualmente relajado, estaba marcado por una preocupación genuina.

—Alfa —comenzó Antonio, usando el título por respeto, pero el tono era el de un amigo que da un consejo difícil.

—Sabes que somos amigos desde niños. Quiero advertirte… esta situación es peligrosa.

Lycas, que estaba firmando un documento con un gesto de fastidio, no alzó la vista, pero su mano se detuvo.

—Dayana no es simple. Es una loba nómada. Y todos aquí están alterados por su presencia. —Antonio se sentó finalmente en la silla frente al escritorio, su cuerpo inclinado hacia adelante.

—La manada murmura. Algunos la acusan de ser una Garfa Sanguina, otros dicen que es una aberración. La humillación por la sangre de tu heredero… es un veneno lento.

Finalmente, Lycas dejó la pluma y se reclinó en su silla de cuero, frotándose las sienes con los dedos como si pudiera masajear la frustración que lo consumía.

—Lo sé —admitió, su voz era un rumor cansado.

—Lo sé. También sé que en aquella época las cosas salieron muy mal. Todo fue… equivocado —por primera vez, un atisbo de algo que no era ira pura asomó en sus ojos, un remordimiento amargo y complicado.

—Pero ella, en vez de esperar a que me informara, de esperar a que supiera la verdad de la situación… huyó. Y ahora me vengo a enterar de que dio a luz a mi hijo. Esto no lo voy a permitir —su voz recuperó el filo de la furia, pero esta vez teñida de una posesividad desesperada.

—Tampoco pienso hacerle las cosas fáciles. Ella va a tener que aprender a acomodarse a esta manada. De lo contrario, las cosas van a terminar mal.

Antonio negó lentamente con la cabeza, su expresión era de pura consternación.

—Lycas, escúchame. No quiero ser aguafiestas, pero… —hizo una pausa, buscando las palabras correctas.

—Si tú aprietas demasiado, ella no lo va a tolerar. No sé si realmente sea una Omega, Alfa. No se porta como una. No tiene la… sumisión de una. Aunque parece y huele a Omega, todo lo que ella hace es lo contrario —señaló hacia la ventana, en dirección general, a la habitación de Dayana.

—Ten cuidado. No vayas a perder a tu Luna… y también a tu heredero.

La advertencia de su amigo, dicha con tanto respeto como franqueza, golpeó a Lycas con más fuerza de lo que esperaba. No respondió de inmediato. Miró hacia la ventana, hacia los terrenos de su manada, el peso de su liderazgo y su conflicto personal aplastándolo. Asintió, finalmente, un gesto cortante y lleno de frustración.

—Bien. —la palabra sonó como una rendición temporal.

—Ahora solo necesitamos hacer que la gente se calme con este tema. Ya suficiente tengo con las dos desquiciadas de mis hermanas y mi madre, que parece saberlo todo. —el comentario sobre Octavia estaba cargado de una familiar exasperación.

Antonio esbozó una media sonrisa.

—Eso siempre ha sido así. Tu madre sabe más que todos nosotros juntos. —se puso de pie.

—¿Quieres que disperse a los grupos que están murmurando? Un recordatorio de que los rumores malintencionados se consideran una falta a tu autoridad.

—Hazlo —asintió Lycas, volviendo a tomar su pluma, un gesto de despedir.

—Y Antonio… —el Beta se detuvo en la puerta.

—Gracias.

Antonio asintió a su vez y salió, dejando a Lycas solo con sus pensamientos y la abrumadora certeza de que Antonio tenía razón. Dayana no era un problema que se pudiera resolver con fuerza bruta. Era un acertijo complicado y peligroso. Y si no manejaba la situación con una delicadeza que le resultaba ajena, arriesgaba perderlo todo.

El breve descanso había sido un paréntesis de paz robado en medio de la tormenta. Dayana se despertó sintiendo el peso cálido y reconfortante de Óscar dormido a su lado, sus pequeños ronquidos, un sonido que le calmaba el alma. Lo arropó con cuidado, admirando lo rápido que se había rendido ante la comodidad de la cama, un pequeño lujo que su vida nómada rara vez les permitía.

Se vistió con rapidez, con ropas sencillas que Alicia había dejado, y salió de la habitación con determinación silenciosa. Allí, como un centinela discreto, estaba Alicia. La mujer parecía no haberse movido en horas, su expresión era una mezcla de expectación y una lealtad tranquila que Dayana aún no terminaba de descifrar.

—Alicia —llamó Dayana en un susurro, acercándose.

—¿Puedo pedirte un favor? Quiero saber dónde están mis amigos, los que vinieron conmigo. ¿A quién podría preguntar?

La reacción de la nana fue instantánea y alarmante. Su rostro se puso pálido. Con una rapidez que desmentía su edad, tomó del brazo a Dayana y la hizo retroceder hacia la habitación, cerrando la puerta tras de ellas con un suave clic.

—Señora, por favor, baje la voz —su susurro era urgente, casi desesperado—. No puede preguntar esas cosas así, no más. Tiene que ser discreta.

Dayana sintió un escalofrío. El miedo por sus amigos se intensificó.

—¿Por qué? ¿Qué pasa? ¿Dónde están?

Alicia miró hacia la puerta, como esperando que alguien estuviera escuchando al otro lado.

—Lo único que sé… y es mucho arriesgar con decirle esto… es que están en el ala norte de la casa —bajó aún más la voz.

—Están… interrogando al humano y a la Omega que venían con usted.

La palabra “interrogando” cayó como una losa en el estómago de Dayana. No sonaba a una conversación amable.

—Si quiere saber más… —continuó Alicia, retorciéndose las manos

—Diríjase con el Beta Antonio. Él es la mano derecha del Alfa. Es un hombre… justo. Tal vez él pueda ayudarla —hizo énfasis en la palabra, repitiendo su creencia.

—Pero con discreción. No se olvide que aquí todo el mundo anda pendiente de lo que usted hace. Sus pasos, sus palabras… todo se reporta.

La advertencia era clara. Era una rata en una jaula de oro, observada constantemente. Asintió, agradeciendo con la mirada el riesgo que Alicia estaba tomando.

—Gracias —murmuró.

Cuando salió de la habitación por segunda vez, su determinación se había transformado. Ya no era solo curiosidad; era una misión. Con la cabeza alta, pero sin buscar miradas, se dirigió hacia la sala de la manada, el corazón latiéndole con fuerza. No sabía cómo era Antonio, pero tenía que encontrarlo. Tenía que saber si Caterina y Miguel estaban bien. Cada paso que daba por los pasillos amplios y decorados con tapices de cacería sentía el peso de las miradas invisibles, los susurros que se apagaban a su paso.

La guerra por su lugar en la manada podía esperar. Primero, estaba la lealtad hacia quienes se habían arriesgado por ella. Y para una loba nómada, la lealtad era la ley más sagrada.

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Susy
Gracias escritora por tan hermosa historia de amor me encantó ♥️♥️♥️♥️♥️
Rosa Montiel
será que ella no lo puede rechazar? pues no es una débil Omega como todos piensan. Alpha depravado
Susy
Maravilloso me encanta esta novela ♥️♥️♥️
Susy
Que hermoso capítulo me encanta el amor que sienten 💖💖💖
Rosa Montiel
en serio ese perro me caeee mallllllll
Rosa Montiel
que pendejada ella tiene a todos en contra sus amigos no pueden hacer nada y este perro sarnozo y que esperemos a ver jajajaja ojalá y la diosa luna los castigue bien fuerte
Rosa Montiel
ese Alpha cara de chimba lo detesto ojalá llegue su moneda de dos caras o el karma como dicen por hay.
Rosa Montiel
que tal su descendientes sean otros y su genealogía sea diferente hummmm y el sarnozo humillandola
Rosa Montiel
debía matar a esa Delta sapa y abofetear a esa Ariadna que fue la causante de todo así es Dayana no te dejes joder de ninguna
Rosa Montiel
ella solo está pidiendo a su cachorro pero la Delta sapa lambona se metió donde no debía y ahora el Alpha estúpido seguro la castiga para darle gusto a la hermana sapa
Rosa Montiel
ella solo está pidiendo a su cachorro pero la Delta sapa lambona se metió donde no debía y ahora el Alpha estúpido seguro la castiga para darle gusto a la hermana sapa
Rosa Montiel
Alpha HP lo vuelvo a decir esa manada apesta quien sabe que más no hará el desgraciado para dañar a la pobre Omega y usar el cachorro como excusa porque si ella es Omega el nunk la quiso la desprecio y ahora sí quiere al niño hummmm sospecho todo será que su culpa nsejo le exijia un heredero y el niño lo salvó pero odia a la mamá
Rosa Montiel
esa manada se ve que desde el ms grande al más pequeño son todos basura
Rosa Montiel
esos amigos ya deben estar muertos bueno más el humano la otra loba por ser Omega apuesto que cede facil
Maria Antonieta Montesino
me cautivo está historia maravillosa amén ,llore y reí gracias.
Susy
Que noche de lujuria te espera Dayana 😈😈😈😈
Susy
Que papasito hermoso !!!!
Amunet 🖤
bello, bello, bello a más no poder, me encanta entre tanta prosa una no sabe en q momento cambio d bando la autora atrapa tanto en la lectura q ni cuenta me doy el pasar d capítulos ♥︎
Amunet 🖤
tan bellos ♥︎
Amunet 🖤
awww me recuerdan kraken y osiris si mal no recuerdo sus nombres ♥︎
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