Leticia fue traicionada y asesinada, pero el destino le dio una segunda oportunidad bajo un nuevo nombre... Isabela Torner, ahora tiene un esposo que la detesta, un pasado lleno de escándalos y una criatura que crece en su vientre.
Román Osorio cree conocer a su mujer, pero no tiene idea de que la verdadera Isabela murió y que en su lugar hay una mujer capaz de matar con la mirada... y de conquistar lo que se proponga.
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Capitulo:28
ROMÁN:
La reunión se lleva a cabo, pero mi mente está en todos los lugares posibles, menos en esta sala de juntas.
Está claro que ella es una persona completamente diferente... Pienso entrecerrando los ojos mientras el eco de sus gemidos sobre mi escritorio sigue resonando en mi cabeza una y otra vez.
Un sutil, pero firme codazo de Jhonatan me saca bruscamente de mis pensamientos.
—Ellos esperan una respuesta, señor.
Me susurra al oído y lo miro con una mueca, dándole a entender que no he escuchado ni una sola palabra de los últimos diez minutos.
Jhonatan, con la impecable profesionalidad que lo caracteriza simplemente asiente hacia los inversionistas y toma la palabra de inmediato.
—El señor Osorio y yo revisaremos la propuesta a detalle para darles una respuesta formal más tarde hoy, les agradecemos su tiempo.
Él sigue hablando para despedir la sesión, pero la vibración de mi celular en el bolsillo me distrae por completo y lo saco con disimulo debajo de la mesa.
Isabela: ¿Has visto la película de Cincuenta Sombras de Grey?
- Sí.
Le respondo al instante.
Isabela: Me gustaría ser Anastasia y tú mi Christian Grey... ¿Qué te parece la idea?
Me relamo los labios y una sonrisa inevitable se dibuja en mi rostro.
- Me encantaría.
No pasa ni un segundo cuando la pantalla se enciende otra vez.
Isabela: No, olvídalo... Mejor tú serás Anastasia y yo Christian, me gusta más mandar.
Una risa corta se me escapa, pero me detengo en el acto al recordar que Jhonatan me está observando con una ceja levantada mientras los últimos ejecutivos salen de la sala.
—Distraído durante toda la junta y ahora riéndose solo con el celular... ¿Estás bien?
Me cuestiona Jhonatan cruzándose de brazos.
—Mejor que nunca, eso te lo puedo asegurar.
Le digo sin despegar los ojos de la pantalla mientras le tecleo mi respuesta a mi esposa:
Como tú desees, soy todo lo que tú quieras, tú mandas.
—En una hora tenemos la reunión con el nuevo fabricante de armas de alta tecnología.
Continúa Jhonatan mirando su reloj.
—El restaurante nos queda a media hora de camino, así que tenemos que ir saliendo ya.
Guardo el celular y me pongo de pie ajustándome el saco del traje... El "contrato logístico" que firmé hace menos de una hora tiene prioridad absoluta sobre cualquier negocio de armas... Es hora de ir a buscar a mi conejita.
—Te encargo esa reunión a ti Jhonatan, esta vez no podré asistir.
Jhonatan se queda helado abriendo los ojos de par en par.
—¿Qué? Pero Román... Yo no... Este cliente es sumamente estricto, exige hablar con el líder de la organización.
—Confío en ti.
Le doy una palmada en el hombro mientras camino hacia la salida
—Además, esta no es la primera reunión que diriges solo... Haz lo tuyo hermano.
JHONATAN:
Maldigo entre dientes mientras veo a Román prácticamente desaparecer por el pasillo a paso apresurado.
Está perdiendo la cabeza por Isabela, eso es seguro ¿Y a mí quién me salva? Entre las llamadas perdidas de Elisa desde hace días que sigo ignorando y ahora tener que cerrar un trato multimillonario a solas, siento que el día no puede empeorar.
Treinta minutos después, entro al exclusivo restaurante privado en el centro de la ciudad y el ambiente es sofisticado, con música de piano tenue y mesas de madera oscura.
El joven mesero me guía hacia la mesa reservada al fondo donde ya se encuentra el señor García, el magnate de la fabricación de armas avanzadas.
Es un hombre mayor de mirada severa y cabello canoso, flanqueado por dos guardaespaldas que se relajan sutilmente al saber quién soy.
—Señor García, un placer.
Le digo extendiendo la mano con firmeza.
—Jhonatan, jefe de operaciones de los Osorio... El señor Román lamenta no poder asistir debido a una emergencia de último minuto, pero me ha delegado el control total para cerrar el acuerdo.
El viejo García me estrecha la mano evaluándome con la mirada antes de asentir complacido.
—He oído hablar de usted Jhonatan... Sé que su palabra vale tanto como la de un Osorio, venga tome asiento... Mi ingeniera principal y mano derecha está por llegar, ella es quien maneja las especificaciones de los nuevos prototipos.
Me acomodo en la silla aliviado de que el hombre no haya tomado la ausencia de Román como un insulto y mientras espero saco mi tableta para repasar los números del cargamento.
—Ah, miren justo a tiempo... Aquí está.
Dice el señor García, mirando hacia la entrada del reservado.
— Jhonatan, te presento a mi hija y mente brillante de la empresa...
Me levanto por pura educación, despegando los ojos de la pantalla.
—Un placer, señorita Garc...
Las palabras se me mueren en la garganta y el aire abandona mis pulmones por completo.
Caminando hacia la mesa y luciendo un espectacular e impecable vestido rojo que resalta cada una de sus curvas, está ella.
La maraña de rizos castaños perfectos, los ojos cafés claros brillando con una chispa de pura diversión y esa maldita sonrisa traviesa que reconozco demasiado bien...
Xiomara... García.
Ella se detiene frente a mí recorriéndome con la mirada de arriba abajo sin el menor rastro de vergüenza, aunque ya pasaron días de nuestro encuentro, sus ojos se clavan en mi cuello, como recordando la marca que me dejó aquella noche como si fuera una vampira, esa bendita marca duró varios días para que desapareciera.
—Vaya, vaya...
Dice Xiomara ensanchando su sonrisa y extendiendo una mano delicada hacia mí.
—Pero qué pequeño es el mundo grandulón... Un placer hacer negocios contigo.
Miro su mano y luego su rostro, sintiendo que el piso se mueve bajo mis pies.
La chica alegre, directa y atrevida que dijo que la invitaría a cenar... Es la heredera del mayor imperio de armas de la región... Que pequeño es el mundo.