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La Venganza Silenciosa de la Esposa

La Venganza Silenciosa de la Esposa

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Amante arrepentido / Venganza de la Esposa / Divorcio / Completas
Popularitas:7.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Nadhira ohyver

Tania lo tenía todo: un matrimonio envidiable, una casa perfecta y un amor que creía eterno. Hasta la noche en que descubrió a su esposo cenando con otra mujer.

Cualquiera habría gritado, llorado o suplicado. Tania no hizo ninguna de las tres cosas. Sonrió, guardó silencio y empezó a planear.

Lo que nadie sabía —ni su esposo infiel, ni la amante ambiciosa, ni la familia que la subestimó— era que detrás de la esposa sumisa se escondía una mente brillante capaz de construir un imperio desde las cenizas de su propio matrimonio. Con la ayuda de su mejor amiga y de un hombre misterioso que la admiraba desde las sombras, Tania inicia una transformación silenciosa que la llevará de ama de casa humillada a la mujer más poderosa de la industria.

Pero la venganza es solo el comienzo. Secretos de familia, traiciones corporativas, enemigos implacables y un amor inesperado pondrán a prueba su frialdad legendaria a lo largo de cinco temporadas de intriga, pasión y poder.

Porque la venganza más letal no es la que se grita. Es la que se sirve en silencio.

NovelToon tiene autorización de Nadhira ohyver para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 27

Tania regresó del trabajo con un aura de victoria, aunque su mente se mantenía alerta. Al entrar a la cocina para servirse algo de beber, encontró a Farah sentada a la mesa del comedor, girando el celular entre los dedos con una mirada que ya no era la de una mujer sumisa, sino la de alguien que venía a desafiar.

Tania acababa de dejar el bolso cuando Farah se adelantó con expresión triunfal. Sacó una carpeta que escondía detrás de la espalda: un expediente con los secretos de Tania que había descubierto.

—Diego tiene que ver esto —susurró Farah en tono amenazante—. Lo de las cámaras ocultas y cómo nos espías. Después de esto, la que será echada de esta casa serás tú.

Tania no se inmutó. Ni siquiera miró la carpeta. Con toda calma, sacó su celular, tocó la pantalla un par de veces y lo colocó justo frente a los ojos de Farah.

La pantalla reproducía un video con una nitidez impecable. Era la grabación de la noche en que Diego se escabulló al cuarto de Farah, captada desde un ángulo que ninguna destrucción de cámaras físicas podía borrar.

—¿Creías que los secretos solo existían en esa carpeta y en una cámara diminuta, Farah? —preguntó Tania; su voz cortaba como hielo—. Adelante, muéstrale la carpeta a Diego. Pero en ese mismo instante, este video llegará a todos los contactos de su celular y a sus redes sociales.

El rostro de Farah, encendido de orgullo segundos antes, se tornó de un blanco cadavérico. Un temblor le recorrió el cuerpo.

—Puede que Diego se enfurezca conmigo por las cámaras —continuó Tania, avanzando hasta que Farah quedó acorralada contra el borde de la mesa—. Pero su furia contra ti será infinitamente peor, porque tú serás la causante de la destrucción de su reputación. Diego es un hombre obsesionado con las apariencias, Farah. En cuanto este video se difunda, te desechará como basura para mantener limpio su nombre.

Farah enmudeció, la respiración entrecortada. Comprendió su posición: si delataba a Tania, esta detonaría una bomba mucho más devastadora.

—La decisión está en tus manos —sentenció Tania mientras guardaba el celular—. Guarda esa carpeta en un lugar seguro, o esta noche nos hundimos juntas. Pero recuerda una cosa, Farah... yo tengo una carrera sólida y respaldo financiero de sobra. ¿Y tú? Sin Diego, no eres más que una mujer cargada de deudas y sin un techo donde dormir.

Tania esbozó una sonrisa fina y letal.

—Nunca juegues con fuego contra alguien que tiene el extintor, Farah.

Farah jadeó, su valentía evaporada de golpe. Comprendió que Tania siempre le llevaba diez pasos de ventaja. Justo en ese momento, Diego entró a la casa y percibió la tensión que se respiraba en la cocina.

—¿Qué pasa aquí? ¿Por qué están así? —preguntó Diego desconcertado, observando a Farah, que temblaba visiblemente.

Farah clavó los ojos en Tania, luego en Diego. La lengua se le trabó. Quería delatarla, pero la sombra de aquella grabación la paralizó por completo.

—No pasa nada, Diego —balbuceó Farah, intentando ocultar la carpeta detrás de su espalda—. Es que... Tania solo me estaba dando unos consejos de cocina.

Tania se limitó a sonreír con sutileza; una sonrisa que para Farah resultaba aterradora.

—Así es, Diego. Solo le recordaba a Farah que nunca debe jugar con fuego si no quiere quemarse ella misma.

Tania se retiró hacia su habitación con absoluta serenidad, dejando a Farah atrapada en un dilema monumental. Farah poseía una carpeta capaz de destruir a Tania, pero Tania tenía una grabación capaz de aniquilar el futuro de Farah.

Por otro lado, Diego comenzó a percibir que algo no encajaba.

—Farah, ¿me estás ocultando algo? —preguntó con suspicacia, observando los movimientos nerviosos de su amante.

Farah negó con la cabeza presa del pánico, consciente de que ahora no solo debía esconderse de Tania, sino también cuidar que Diego no descubriera que había sido ella quien provocó la confrontación de esa noche.

* * *

La luz de la mañana se filtró en la recámara principal. Tania se contemplaba frente al espejo de cuerpo entero, vestida con un traje de oficina notablemente más elegante que de costumbre. Se aplicó un labial rojo intenso que acentuaba las líneas firmes y autoritarias de su rostro. Ya no quedaba rastro de tristeza; solo el aura de una mujer que sostenía las riendas con mano de hierro.

En el comedor, Diego hojeaba el periódico absorto en su café. Farah estaba sentada a su lado, pero su semblante lucía demacrado, los ojos ligeramente hinchados por una noche en vela rumiando la amenaza de Tania. La carpeta que había encontrado el día anterior yacía en el fondo de su bolso, convertida en un arma que no se atrevía a desenfundar.

Tania bajó con paso elegante. El repiqueteo de sus tacones sobre el piso de mármol hizo que Farah se sobresaltara.

—Buenos días a todos —saludó Tania con brevedad pero con energía. Se sentó en su lugar e ignoró la presencia de Farah como si la mujer fuera un objeto inanimado.

Diego levantó la vista, cautivado por la apariencia de su esposa.

—Estás preciosa esta mañana, cariño. ¿Tienes algún evento especial en la oficina?

—Solo una reunión con Rey para revisar la continuidad de mi contrato exclusivo, Diego —respondió Tania con calma mientras untaba mermelada en su tostada—. Ah, Farah... ¿por qué tan callada? Normalmente te encanta saludar a mi esposo con tanto entusiasmo por las mañanas.

Farah se atragantó con su propio té. Lanzó a Tania una mirada cargada de odio y de miedo a partes iguales.

—Yo... no me siento muy bien —murmuró Farah.

Diego se volvió hacia ella.

—Descansa si te sientes mal, Farah. No te estreses tanto.

Tania curvó los labios en una sonrisa sesgada, una sonrisa que solo Farah podía descifrar.

—¿No te sientes bien del cuerpo? ¿O del alma, por el secreto de anoche? Cuidado, Farah. Las enfermedades del alma suelen propagarse más rápido que los virus. No querrás que "algo" desagradable se extienda entre tus seres más cercanos, ¿verdad?

Diego frunció el ceño.

—¿Qué secreto? ¿De qué están hablando?

Tania posó en Diego una mirada dulce y fingida.

—De nada, Diego. Farah anda sensible, nada más. Dice que se siente "vigilada". Pero en esta casa todo está tranquilo, ¿no es cierto, Farah?

El rostro de Farah perdió el poco color que le quedaba. Sabía que Tania estaba destrozándole los nervios delante de Diego.

—Me voy. Ah, Farah... si tienes algo que no te pertenece, lo mejor es que lo devuelvas a su lugar cuanto antes. Ya sabes que robar o esconder cosas ajenas puede traer problemas muy serios... o incluso una vergüenza insoportable.

Tania se marchó con paso elegante, dejando atrás a un Diego confundido y a una Farah genuinamente aterrorizada.

Diego alternó la mirada entre Farah y Tania, que ya se alejaba.

—¿Qué está pasando aquí, Farah?

—¿Por qué Tania te habla como si te estuviera acorralando?

—Mamá... ¿tú sabes qué pasa entre ellas dos? —preguntó Diego, dirigiéndose a Doña Carmen.

—¿Cómo voy a saberlo? Tania vive en la oficina. Más bien pregúntale a la mujer que tienes sentada al lado —respondió Doña Carmen, y se fue sin más.

—Farah... ¿no vas a contarme?

—No hagas nada a mis espaldas, Farah —advirtió Diego.

—Te preocupas demasiado, Diego. Entre Tania y yo no pasa nada.

Diego la observó largamente, escrutándole el rostro. Su instinto le decía que algo había ocurrido entre Farah y Tania.

Continuará...

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carina alejandra moreno
la verdad no me gusta decir esto,pero la novela me cansó,esta mujer parece la mujer maravilla,se me torna abuerida he irreal
carina alejandra moreno
que bajo has caido Farah 🤮
carina alejandra moreno
noooo no puede ser tan hdp 😡
carina alejandra moreno
wow wow wow 💘
carina alejandra moreno
vamos Tania con todo!mostrale al imbécil ese la mujeraza que sos y va a perder!💪
carina alejandra moreno
que tipo hipócrita 🤨
Ana Rivera
Le cambiaron el nombre a farah por elena. que pasó
Monica Raquel Martin
vaya yo creo que ya es hora del desenlace, hasta cuando va a esperar
Ginnelle
no sé si soy yo, Pero está novela ya la leí en otro lugar, o tal vez me este equivocando, Pero así como empieza con esa similitud, me hace pensar, otra cosa.
Adarely Garcia
esta interesante, pero ya se hizo muy monótono... cómo puede llevar 7 meses teniendo a esos son en su casa y con todas las pruebas que lleva, no ha hecho nada 😠😬
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