Te daré un millón de dólares por pasar 30 días con tu mujer- dijo con ese tono altanero que lo caracteriza desde el primer día que lo escuche hablar.
Debes estar loco- contesto mi esposo sin dudar un solo segundo.
Acepto- dije recibiendo las miradas de todos los presentes. Quizás nadie lo entendería pero era la única manera de salvarla y darle todo aquello que luego de la operación necesitaría.
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capitulo 27
En algo debía darle la razón a Nicolás, este pequeño centro era perfecto. Locales de ropa, por un lado, de la calle y panaderías y tiendas de comida del otro, es en estos momentos cuando mi alma de gorda se hace presente y mientras él y Hannah visitaban un local de peluches yo aprovechaba su distracción para comprarme diversos pastelitos. Guillermo me miraba de reojo y negaba con la cabeza mientras una sonrisa cómplice se formaba en su rostro cuando le convidaba de mi botín. El mismo que compartiría con todos una vez que haya saciado mi antojo de probar todas estas exquisiteces.
Si me permite, déjeme recomendarle las frutas bañadas en chocolate y maní o chocolate y pedazos de almendras- me dijo cuando le di una dona cubierta de chocolate blanco y chispas de colores. El resto de los hombres de seguridad también nos miraban curiosos, pero no me importaba y tampoco a ellos cuando les ofrecí de lo que tenía y aceptaron gustosos. Ahora eran mis cómplices.
Una vez que Nicolás y Hannah salieron de local de peluches les ofrecí a cada uno una paletilla en forma de osito qué había comprado especialmente para ellos. Mientras mi pequeña la miraba, con un poco de pena por tener que comerse tan lindo animalito, Nicolás se acercó a mí y limpio la comisura de mis labios.
Pequeña tramposa, estaba rico lo que comiste- se puso el dedo en su boca y mis mejillas se tornaron rojas.
Yo solamente probé algo- le dije desviando la mirada. De reojo pude ver como miraba a sus hombres con el ceño fruncido -les convide algo de lo que compre, no te atrevas a regañarlos-
Vamos, quiero llevarlas a una boutique y que elijan unos vestidos para esta noche- me tomo de la mano y con la otra levantó a Hannah dejándola sentada en su brazo. Quien nos viera pensaría qué éramos una familia.
Las mujeres que atendían el lugar se mostraban muy ansiosas por acercarse a Nicolás y algo en mí se removió, si bien él no se mostraba contento teniendo tantas mujeres cerca, tampoco las alejaba, pero si les pedía diversos atuendos para mi niña. Una joven de aproximadamente 25 años se acercó a nosotros luego de que todas esas mujerzuelas se fueran.
Muy buenas tardes y bienvenidos, ven pequeña te probaremos todos los atuendos que sean de tu talla- le dijo sonriendo mientras le agarraba la mano.
¿Puedo mami?- pregunto Hannah mientras me hacía un pequeño puchero.
Si amor, ve con ella- le dije dandole una sonrisa de confianza.
Hannah tomo la mano de la chica y la siguió hasta un probador donde ya había varios vestidos ideales para ella.
¿Adónde iremos?- le pregunte a Nicolás en cuanto nos quedamos solos.
Será una sorpresa para ustedes- me dijo mirándome con una mirada cálida.
Otra chica se acercó a mí y me pidió que la siguiera hasta un probador donde había 5 vestidos de distintos colores.
Los vestidos eran hermosos, se me estaba complicando demasiado elegir uno solo. En un momento estaba tan concentrada mirándome en el espejo, que no note que Nicolás se había metido al probador conmigo.
Ese te queda muy hermoso y es bastante práctico para ciertas ocasiones- me dijo comiéndome con la mirada. El vestido rojo qué llevaba puesto dejaba una de mis piernas al descubierto y encima me apretaba lo suficiente el pecho como para realzar su volumen.
Me gustaría que me ayudes a elegir uno- le dije señalando los otros que se encontraban colgados.
Bien, modela para mi y te diré cuál es el mejor- se sentó en el banco que había en el lugar y me miraba fijamente.
No me voy a cambiar delante de ti- le dije ofendida.
Se parió y me abrazo con fuerza -quiero poder ayudarte-
Pero si sales, puedo llamarte cuando esté lista- le dije mientras le devolvía el abrazo -aparte si supiera adonde vamos, me facilitaría saber cuál elegir-
Será algo muy lindo y personal, solo nosotros tres- me dijo volviendo a sentarse.
Bien- suspire y comencé a desvestirme delante de él.
Probé todos los vestidos y una vez que termine lo mire para que me diera el veredicto.
Nos llevaremos todos- dijo tomando las perchas y saliendo del probador, dejándome con la boca abierta, yo solamente quería uno.
Cuando salí del probador, Hannah ya estaba afuera esperándome y el hombre de seguridad que estaba detrás de ella tenía varias bolsas también con vestidos. Al parecer no era la única que había recibido varios en vez de solamente uno.
Mamá, me probé vestidos de princesas, estaban hermosos, la chica me dijo que con unas trenzas o mi pelo suelto me van a quedar muy lindos- me decía saltando de un lado a otro. Amaba ver a mi hija tan feliz, así que en agradecimiento me acerque a Nicolás y deposite un dulce beso en su mejilla.
Gracias- susurre luego de darle el beso.
No merecen menos que esto, es más me gustaría que dejaras qué les diera mucho más- me dijo recibiendo la tarjeta dorada que la señora del lugar le devolvía luego de pagar por todo.
No es necesario y lo sabes- le dije sonriendo.
Nos fuimos directo a la mansión, los hombres de seguridad entregaron las bolsas a las mucamas y ellas se encargarían de guardar todo en los armarios. Nosotros fuimos a la cocina donde estaban Magdalena y Maria hablando mientras se tomaban un té.
Volvieron por fin, extrañe tanto a esta pequeña- dijo Magdalena abrazando con fuerza a Hannah.
Madre esta noche saldremos nosotros tres, no nos cuenten para cenar por favor- dijo Nicolás en tono serio.
Me alegro de que sigas enseñándoles toda la ciudad, espero que disfruten mucho- nos dijo.
María sirvió un té para mí y una leche caliente para mi niña, Nicolás nos besó a ambas y se fue a buscar a su padre.
stai meglio? (estás mejor?)- me pregunto Magdalena y agradecí que lo hiciera en italiano para que Hannah no entendiera.
Per fortuna sì, abbiamo trascorso una giornata spettacolare, anche se non mi sono ancora abituato al fatto che Nicola mi comprasse tutto ciò su cui si posano gli occhi (por suerte si, pasamos un dia espectacular aunque aun no me acostumbro a que Nicolas me compre todo aquello en donde mis ojos se posan)- le dije riendo mientras daba un sorbo al te.
estábamos todas riendo y Hannah contando de sus regalos cuando de pronto mi celular sonó, lo saque de mi cartera y me paralice cuando leí el nombre en la pantalla.
Hola- dije con la voz medio apagada, esa llamada no podría ser nada bueno.