Ella es Hanna bianco tiene 20 Años de edad estudia diseño de modas, es hermosa, dulce y valiente, vive con su madre Ana Bianco que está muy enferma, razón por la cual Hanna a tenido que dejar los estudios de lado para trabajar. Ella tiene dos trabajos en el día en una cafetería y en la noche es mesera en un antro y así comprarle las medicinas a su mamá ya que su padrastro que se encargaba de los gastos lo mataron hace un año, era policía y se metió en negocios turbios.
ella lo quería mucho.
Su vida cambiará cuando a su vida llegue Luciano Santini un poderoso jefe de la mafia, el tiene 26 Años , es Arrogante, frío y mujeriego también está acostumbrado a que ninguna mujer le diga que no, por eso cuando Hanna lo aga será capaz de secuestrarla. Acompañame en esta historia.
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Hora de que pagues
Hanna.
Pasamos toda la noche haciendo el amor de muchas maneras, ya extrañaba esto, extrañaba abrazarlo, y estar en sus brazos siento su olor y su calor, nunca he dejado de amar a Luciano.
Despierto y siento unos fuertes brazos que me rodean la cintura, trato de levantarme, pero me es imposible, su agarre es muy fuerte, trato de quedar frente a él y lo beso en toda su cara, para que despierte.
Luciano: Amor que pasa vamos a dormir otro ratito más déjame, consentirte sí.
Hanna; Está bien amor, pero necesito ir al baño. No aguanto ya.
Luciano; Solo por eso te suelto mi amor.
Luciano me soltó y salí corriendo al baño, aproveché a ducharme y a asearme, salí y me acerqué a Luciano. Amor, tengo que ir a ver lo de Daniels si quieres te quedas descansando y luego nos vemos.
Luciano; De ninguna manera mi hermosa, voy contigo, me ducho y nos vamos.
Hanna: Está bien mi amor, me voy a vestir.
Me puse unos jeans negros, un top blanco, una chaqueta de cuero y unos botines negros, Luciano me compro ropa y la trajo, por cierto no hay nada corto, ni vestidos tampoco, que haré con él.
Bajo y preparo, unas tostadas, huevos revueltos, fruta picada y jugo natural.
Luciano baja y está guapísimo con un jeans azul claro, una camisa blanca y unos zapatos casuales negros, lo observo como boba y me dice: y que tal me veo.
Hermoso mi amor- le contesto, se sienta, me da un beso y empezamos a desayunar.
Él empieza a darme el desayuno como si fuera una niña.
Hanna: Amor, yo puedo sola. Le digo a él.
Lo sé hermosa, pero lo quiero hacer, eres mi pequeña.
Terminamos el desayuno y salimos del lugar, Luciano me abre la puerta de la camioneta y subo, el luego hace lo mismo y se sienta a mi lado.
En el camino me va diciendo que él se quiere encargar, Daniels también se la debe a él y no quiere que yo me ensucie las manos, lo miro y le digo;
Hanna: Sabes mi padre y hermano también lo querían hacer y no se lo permití, yo sufrí mucho durante el secuestro y hay noches que despierto gritando por tener pesadillas con ese día.
Hanna: Por un tiempo bloqueé ese momento, tanto que llegué a creer que si llegó a violarme, luego con terapia recordé que no lo hizo, no me penetró, pero tocó cada parte de mi cuerpo y eso fue lo único que le faltó hacer.
Podía ver cómo Luciano apretaba los puños mientras yo le contaba lo que pasó esa vez...
Luciano me abrazaba y me pedía perdón por haber bajado la guardia y no cuidarme más, dice que siempre se ha culpado por lo que pasó y por lo que me dijo para alejarme, dice que sabe que no me merece, pero tampoco puede vivir sin mí...
Me contó que esos años se volvió el mismo frío y arrogante de antes. Que usaba a las mujeres solo para sexo de un día, bebía a diario y hasta salía a enfrentamientos sin guardias, por eso casi lo matan la última vez, se quería morir.
Escuché todo lo que dijo, lo que no me gustó fue la parte, en que pasaba de mujer en mujer, esa parte la hubieses omitido, no crees, le dije alzando una ceja.
Me respondió que no quiere secretos, y es por si acaso alguien se le acerca, será por eso mismo, pero que promete darme mi lugar ante cualquier mujer.
Entre tanta plática, llegamos a la cabaña, llegó y entro primero, Daniels está amarrado, lo veo y le digo hola mi amor te gusta el fin de semana, te dije que sería inolvidable,
Daniels: ¡¡Eres una perra!! Me grita él, por qué haces esto.
Hanna\= A ver... Ah, ya... primero Secuestraste a Luciano, después a mí y casi me violas, me separaste del Amor de mi vida, y le has robado todos los cargamentos a Luciano, sin contar que te has vuelto una piedra en el zapato para la asociación, ¿quieres alguna otra razón?
Daniels: Cuando salga de aquí, juro que te enseñaré que es un hombre de verdad y mi error fue no tomarte en aquel momento, perra, pero en lo que salga de esta te violaré de maneras nunca antes imaginadas, me vas a pedir que te mate. Y lo haré todo ante los ojos de tu querido Luciano.
En eso entra Luciano.
Luciano: Que harás que, bastardo, ¡¡pum.!! Le pega un golpe tras otro a Daniels, y luego le grita, a mi mujer la respetas.
Daniels: Así que volvieron, te lo advertí, así yo muera, ella pagará por no alejarte de ella.
Luciano empieza a golpearlo, saca una navaja y empieza a hacerle cortes, los gritos se escuchan escalofriantes, luego le entierra la navaja en las piernas.
Se ríe y dice, te arrancaría las uñas, pero veo que mi princesa ya te hizo la manicura, ja, ja, ja.
Cállate maldito y mátame de una vez...
Amor... le digo a Luciano, cuando termines de divertirme, me dices para castrarlo. Luciano y Daniels me miran sorprendidos al escuchar lo que dije...
Pero en fin tuvo buen final