NovelToon NovelToon
Haré que mi esposo se arrepienta

Haré que mi esposo se arrepienta

Status: Terminada
Genre:Juego de roles / Amante arrepentido / Venganza de la Esposa / Completas
Popularitas:24.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Senja

Valeria lo dio todo por su matrimonio. Durante siete años fue la esposa perfecta: cocinaba antes del amanecer, criaba sola a Luna, su pequeña hija, y trabajaba en las sombras para convertir el negocio de Andrés en un imperio. A cambio, recibió indiferencia, mentiras y la traición definitiva: descubrir que su esposo compartía cama con otra mujer mientras Luna lloraba esperando una promesa de cumpleaños que jamás se cumplió.

Lo que Andrés nunca supo es que Valeria no era una simple ama de casa. Detrás de su apariencia sumisa se escondía la presidenta y accionista mayoritaria de Grupo Valcárcel, uno de los conglomerados empresariales más poderosos de la ciudad. Una mujer capaz de destruir carreras, hundir fortunas y reescribir destinos con una sola llamada telefónica.

El divorcio fue solo el primer movimiento en un tablero que Andrés nunca vio venir.

Mientras él se hunde cada vez más —de empresario arrogante a chofer, de chofer a paralítico, de paralítico a indigente vendiendo globos en la calle—, Valeria asciende imparable. Y cuando Santiago, un misterioso CEO en silla de ruedas que esconde secretos tan profundos como los suyos, irrumpe en su vida con una determinación inquebrantable y un amor que viene desde la adolescencia, Valeria descubre que la venganza más dulce no es destruir al hombre que la traicionó, sino construir la vida que siempre mereció.

Pero en esta familia, las traiciones no terminan con el divorcio. Madrastras que envenenan, hermanastras que conspiran, amantes que ordenan asesinatos y secretos que pueden cambiarlo todo se interponen entre Valeria y la felicidad que está decidida a reclamar.

NovelToon tiene autorización de Senja para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap. 25

Después de que la tensión en la habitación principal se calmó, Valeria decidió bajar con Luna a la planta baja. La habitación de Eduardo resultaba demasiado sofocante con la presencia de Eugenia, y el estómago de Luna ya había empezado a rugir pidiendo comida.

Ahora se encontraban en el comedor. Valeria sentó a Luna en una de las sillas. Luego, le acarició la mejilla a su hija con ternura.

—Luna, cariño, ¿a estas horas de la noche te dio hambre? ¿Qué quieres comer, mi amor? Mami te lo prepara.

—¡Quiero pollo frito, mami! Del crujiente, con mucho condimento, como el que hace mami en casa —exclamó Luna con los ojos brillantes y llenos de entusiasmo.

Valeria sonrió y volteó hacia una de las empleadas que permanecía atenta junto a la puerta.

—Por favor, prepare los ingredientes en la cocina. Pechuga de pollo en filetes, harina sazonada, huevos y aceite para freír. Yo misma voy a cocinarle a mi hija.

La empleada se quedó un instante desconcertada, pero enseguida asintió apresuradamente.

—Sí, señorita Valeria. Enseguida lo preparo todo en la cocina principal.

Valeria se dirigió de inmediato a la cocina, seguida por Luna, que iba detrás agarrándose del borde de la ropa de su mamá. En la cocina de la casa principal, enormemente amplia y equipada como un restaurante de cinco estrellas, Valeria comenzó a moverse con destreza. Se arremangó las mangas de su camisa blanca y empezó a sazonar el pollo. Luna se sentó en una de las sillas altas de la barra de la cocina, observando a su mamá con el mentón apoyado en sus dos manitas.

—¡Guau, mami es increíble! En la oficina puede ser una gran jefa, y en la cocina puede ser una chef genial —la elogió Luna con inocencia, provocando una risa fresca en Valeria.

—Claro que sí, cariño. Una mujer tiene que saber hacer de todo, para que nadie la menosprecie —respondió Valeria mientras sumergía los trozos de pollo en el aceite caliente, que al instante chisporroteó liberando un aroma salado y apetitoso.

Sin embargo, ese momento de calidez entre madre e hija se vio interrumpido de repente. El sonido estridente de unos tacones altos resonó adentrándose en el área de la cocina.

Eugenia entró caminando con la barbilla en alto, cruzando ambos brazos sobre el pecho mientras observaba a Valeria con una mirada profundamente despectiva.

—Ay, Valeria... Valeria. Resulta que la mentalidad de sirvienta no se te puede quitar, ¿verdad? —se burló Eugenia elevando la voz a propósito—. Ya regresaste a esta casa lujosa, con empleados por todos lados, y tú prefieres complicarte la vida ensuciándote las manos en la cocina. ¿Acaso lo haces para lucirte y llamar la atención de tu papá, como si yo aquí nunca me hubiera encargado de la casa como es debido?

Valeria no volteó en absoluto. Siguió concentrada dándole vuelta al pollo frito en el sartén, con una expresión de absoluta calma en el rostro.

Esa actitud indiferente de Valeria fue precisamente lo que enfureció aún más a Eugenia.

—¡Oye! ¿Acaso no tienes oídos? ¡Te estoy hablando! —le gritó Eugenia, acercándose más al mesón de la cocina.

Luna, al ver la expresión agresiva de Eugenia, se encogió de inmediato, pero la niña inteligente no se quedó callada.

—Mami dice que cuando alguien está cocinando, no se le debe molestar. Si no, a la comida se le puede meter un genio de los que andan enojados todo el tiempo, como la abuela.

—¡¿Qué dijiste?! ¡Mocosa insolente, igualita a tu madre! —chilló Eugenia, clavando sus ojos desorbitados en Luna.

Al escuchar que le gritaban a su pequeña hija, fue entonces cuando Valeria apagó la estufa. Giró su cuerpo lentamente y miró a Eugenia con una mirada fría y penetrante.

—Señora Eugenia, haga el favor de cuidar esa boca. No vaya a ser que se me olvide que usted en este momento está viviendo a costa del patrimonio de mi padre.

—¡¿Viviendo a costa dices?! ¡Yo soy la esposa legítima de tu papá! —se defendió Eugenia con la voz chillona.

Valeria no se prestó a continuar la discusión. Sirvió el pollo frito ya listo en un plato y se lo acercó a Luna.

—Luna, cariño, aquí está tu pollo frito. Llévalo a la mesa del comedor primero, ¿sí? Mami se queda a limpiar la cocina.

—¡Listo, mami! —respondió Luna alegremente, y enseguida se llevó su plato lejos de la cocina, alejándose del aura tóxica de Eugenia.

Una vez que Luna salió, Valeria tomó un vaso grande de agua de jamaica con hielo que una empleada le había preparado antes. Sostuvo el vaso y se acercó caminando hacia Eugenia, que seguía de pie con el rostro fruncido conteniendo la rabia.

—Valeria, que te quede claro: ¡tu llegada aquí no va a cambiar nada! ¡Los derechos de herencia de esta casa y de la empresa de tu papá van a caer en manos de mi hija! —espetó Eugenia con pura codicia.

Valeria sonrió con dulzura extrema, una sonrisa absolutamente letal.

—¿Ah, sí? Siga soñando, señora.

¡Splash!

Sin aviso ni advertencia alguna, Valeria inclinó deliberadamente el vaso que tenía en la mano y derramó todo el contenido del agua de jamaica helada y espesa directamente sobre el costoso vestido de seda color crema que llevaba puesto Eugenia.

El líquido rojo escurrió a chorros desde el pecho hasta la parte inferior de su vestido, arruinando al instante la apariencia de Eugenia, que quedó hecha un desastre como un payaso.

—¡Ahh! ¡Dios mío! ¡Mi vestido caro! —gritó Eugenia histérica. Saltaba de un lado a otro presa del pánico, intentando limpiar la mancha roja de su ropa, que solo se extendía más y más por todas partes—. ¡Valeria! ¡¿Estás loca?! ¡Lo hiciste a propósito, ¿verdad?! ¡Descarada!

Valeria colocó el vaso vacío sobre la mesa con un golpe suave pero firme. Observó a Eugenia, que estaba hecha un caos, con una mirada de profunda satisfacción.

—Ay, discúlpeme mucho, señora Eugenia. Se me resbalaron las manos porque se me untaron de aceite del pollo —dijo Valeria con un tono de voz plano y sin culpa alguna, que no reflejaba el menor remordimiento.

Luego, Valeria dio un paso más hacia adelante, inclinó su cuerpo y miró a Eugenia con una sonrisa gélida que le puso los pelos de punta a la mujer de mediana edad.

—Tome esto como una primera advertencia de mi parte. Esa boca suya es demasiado escandalosa. Si una sola vez más la escucho gritándole o lanzándole indirectas a mi hija, lo que le voy a arrojar en la cara no será agua de jamaica helada, sino el aceite hirviendo que todavía está caliente sobre esa estufa. ¿Entendió?

Eugenia se quedó petrificada al instante.

La amenaza de Valeria no sonaba como un farol. El aura dominante y los ojos de acero de Valeria le sellaron la lengua a Eugenia por completo, al punto de que la mujer no se atrevió a pronunciar una sola palabra más. Su cuerpo temblaba violentamente, una mezcla del frío del hielo y un miedo inmenso.

Valeria volvió a erguirse, alisándose las mangas de la camisa con elegancia.

—Ahora, haga el favor de ir a limpiarse. El olor a jamaica es muy desagradable.

Sin esperar respuesta de Eugenia, que seguía paralizada en estado de shock, Valeria giró sobre sus talones con total tranquilidad y salió de la cocina rumbo al comedor para acompañar a Luna, que estaba disfrutando feliz de su pollo frito.

—¡Me las vas a pagar, Valeria! ¡Te juro que me voy a vengar de todo lo que me hiciste! —gruñó Eugenia, incapaz de aceptar que su hijastra la tratara así. Siguió con la mirada la partida de Valeria, llena de rencor.

1
Candelaria Gorrin
hla me gustaría que editaras está novela y corrigas los fallos de relato uno es que pones al principio que la empresa de Valeria la creo ella sola que no es de su padre que la empresa familiar la está llevando Natalia y luego sale que Valeria es la ceo de la empresa familiar que Natalia le dice a Valeria que ella lleva la filial más grande el otro es que Romina dice que Andrés se divorcio de ella pa estar co Natalia cuando en el capítulo que lo hecho a la casa todavía no lo estaban
Rossy Gutiérrez
Autora describe la escena como si fuera la primera vez que la ve desnuda y en capítulo anterior ya lo habían hecho ❓⁉️
Miriam Ramirez
hermosos momentos de pareja
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play